El peligro de un nuevo fraude electoral

Escrito por: La Izquierda Socialista

Publicamos a continuación la editorial del periódico impreso La Izquierda Socialista, que corresponde al mes de Mayo del 2018.

Las campañas avanzan y el ambiente político se polariza, la derecha se presenta dividida con dos candidatos postulados por partidos políticos: Ricardo Anaya y Antonio Meade y otros dos bajo la bandera de “independientes”, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez; estos representan los intereses de la oligarquía y la burguesía mexicana y el imperialismo. Por otra parte el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PES, Andrés Manuel López Obrador capitaliza una gran parte del descontento popular hacia el sistema y el régimen, hasta el momento se mantiene en el primer lugar en las preferencias electorales, lo que ha provocado que las luces de alarma se enciendan entre la clase dominante, quienes buscan frenarlo a toda costa.

En los últimos días hemos observado una campaña permanente entre los intelectuales y periodistas del régimen para que se realice una alianza de facto entre Antonio Meade y Ricardo Anaya, con la finalidad de frenar el huracán electoral que ha significado la candidatura de López Obrador; ya sea por medio de la declinación, que es el escenario menos probable pero no descartable, o por medio de la orientación del voto de todas las fuerzas de la derecha hacia su candidato mejor posicionado.

Hasta ahora esta táctica ha encontrado alguna resistencia entre las burocracias de sus partidos que se niegan a perder posiciones y privilegios. Particularmente el aparato del PRI se niega a quedar relegado a un lejano tercer lugar, perder la presidencia, gubernaturas y presencia en el Congreso de la Unión; en esta elección son los que más pueden perder, sus exgobernadores son perseguidos por cargos de corrupción o vínculos con el crimen organizado, sus funcionarios en el gobierno federal están sumergidos en actos de corrupción evidentes y además cargan el enorme peso del desprestigio del gobierno de Peña. Parte del aparato partidario y la burocracia priista lucha por su propia sobrevivencia y apoyar a Anaya en estos momentos pone en riesgo su propia existencia.

No quiere decir que no exista la posibilidad del compromiso, en el pasado lo han realizado para apuntalar e imponer en la presidencia al candidato de la derecha con mayor preferencia electoral, independientemente si éste proviene de las filas del PRI y el PAN. Pero lo que hemos observado es que este acuerdo de la derecha ha tenido más dificultades en este proceso electoral, reflejo de la crisis y divisiones del régimen que se reflejan en sus agrupaciones políticas.

Están trabajando en ese primer paso en la ruta política trazada por la burguesía para las elecciones federales, el siguiente será el apuntalar al candidato con mayores posibilidades de ganarle a López Obrador e intentar imponerlo a como de lugar en la presidencia, con la finalidad de que el futuro gobierno garantice que sus jugosos negocios se continúen desarrollando.

El riesgo del fraude electoral es latente, es una práctica común en las elecciones. Recientemente Jaime Cárdenas, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, reveló que en el PRI se está gestando una operación que han denominado “safiro”, consiste en interceptar a los funcionarios de casilla en los días previos a la jornada electoral, ofrecerles dinero con la finalidad de que no asistan y sustituirlos con personas afines a ese partido para que puedan manipular los resultados electorales desde las casillas.

Lo que sucedió en las elecciones en el Estado de México es aleccionador, nadie duda que la candidata de Morena ganó la gubernatura pero con la compra de voto, con la manipulación de la votación en las casillas y en el cómputo de las mismas, se impuso en la gubernatura al candidato del PRI.

Es importante recordar que el actuar de los funcionarios del Instituto Nacional Electoral ha favorecido a los partidos y candidatos de la derecha.

Quién tiene la estructura y los recursos mediante el gobierno federal para implementar un fraude de esta magnitud es el PRI, sin embargo su candidato está sumamente desprestigiado, es por eso que se ha implementado la campaña por la declinación y para que se llegue a un acuerdo entre las fuerzas de la derecha y que esta estructura se ponga al servicio de Ricardo Anaya. Recordemos que en el 2006 el fraude electoral se operó a favor del entonces candidato del PAN, Felipe Calderón.

Hasta ahora el margen en las preferencias electorales entre López Obrador y Anaya sigue siendo amplio, sin embargo no se puede confiar en las instituciones electorales y en que la jornada del 1 de julio transucurra con tranquilidad, el fraude electoral es latente, debemos combatirlo con la organización y la movilización en las calles del pueblo, los trabajadores y la juventud; con la finalidad de defender la voluntad popular y terminar por derrumbar el régimen que comienza a mostrar algunas grietas.

Sólo la lucha consecuente detendrá una nueva imposición.

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