Firma: Campaña por la libertad de Carlos Andrés Pérez Sánchez, obrero de Costa Rica
Campaña de firmas internacional. ¡Participa!
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El siguiente análisis fue discutido, votado y aprobado por unanimidad en Asamblea extraordinaria del Bloque Popular Juvenil, sección salvadoreña de la Corriente Marxista Internacional, realizada el día 9 de diciembre de 2018.
Los trabajadores de América Latina, con estos gobiernos de derechas, pagan los pecados de los dirigentes de los regímenes progresistas que se dedicaron a gestionar al capitalismo en vez de superarlo. Esto es porque intrínsecamente no representan realmente una opción revolucionaria y en realidad la única respuesta a los problemas es la revolución misma.
La situación social y política en Francia evoluciona a una velocidad vertiginosa. En menos de un mes, el desarrollo del movimiento de los chalecos amarillos ha puesto al país en el umbral de una crisis revolucionaria. En los próximos días, dicho umbral puede ser traspasado.
Las protestas de los Gilet Jaunes (chalecos amarillos) en Francia están en un punto de inflexión. Enfrentado a la creciente radicalización de la protesta, que ahora amenaza la supervivencia de su gobierno, Macron cambió su tono desafiante y prometió “suspender” el aumento de los impuestos sobre los combustibles que provocó el movimiento.
Lamentablemente, el descontento con el PSOE no ha sido capitalizado por la confluencia de Podemos e IU, sino que se ha perdido en una abstención que ha superado del 41% y que se ha concentrado en las zonas obreras de la comunidad. Se abre de este modo la puerta a que la derecha (incluyendo a la extrema derecha de Vox) pueda hacerse con el gobierno de la Junta por primera vez.
Últimamente, los medios de comunicación burgueses, sobre todo en Europa, se han deleitado con el “milagroso” cambio de suerte de Portugal. Hace apenas siete años, la economía portuguesa estaba al borde del colapso. El país se dirigía hacia el tipo de agitación social que causó una situación pre-revolucionaria en Grecia, y llevó a un enorme movimiento de masas en la vecina España.
¿Por qué el gobierno no cede en nada? Porque teme, con razón, que una concesión anime la lucha de las masas y que el conjunto de los trabajadores se digan entonces: “para conseguir algo, ¡hay que hacer como los chalecos amarillos!”. Pero, por otro lado, al rechazar cualquier concesión, el gobierno corre el riesgo de estimular y radicalizar el movimiento.
En la tercera parte de la respuesta de Alan Woods a la llamada crítica empírica del socialismo de los asesores de Trump, se aborda la grave y errónea caracterización de las economías nórdicas, Venezuela y la URSS. Alan también refuta la acusación de que el socialismo conducirá inevitablemente a la escasez de alimentos y la ruina económica; y responde a la falsedad de que los socialistas quieren “nacionalizar todo”.
La agitación por una república democrática avanzada está preñada de posibilidades revolucionarias. Una república democrática sería un golpe decisivo contra la reacción, implicaría no sólo la abolición de la monarquía, sino la extirpación del aparato de Estado neofranquista