Un balance de las elecciones distritales de Morena

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En medio de acusaciones entre los diferentes contendientes para la dirección nacional de Morena, acarreo, votación por consigna y abucheos, se han impulsado 300 asambleas de Morena, de las cuales se han suspendido 77, una tercera parte de estas han sido por conflictos serios, el resto es por una mala planificación para la realización de las asambleas o los que llegan a las asambleas rebasan la logística.

La lucha interna

La forma en que la actual presidenta de Morena ha actuado, Yeidckol Polevnsky, ha sido, por decirlo decentemente, escandalosa. Una y otra vez ha querido boicotear las elecciones para acomodar el padrón a modo. Primero no quería respetar las decisiones del Consejo Nacional, que es un órgano superior a ella, el cual ha mandado la instalación de una comisión que acompañará al proceso electoral; después maniobró para poner en la secretaría de organización a Leonel Godoy, incondicional a la presidenta en funciones; ha presionado desde la primera asamblea distrital para que el proceso se cancele y aplace para el siguiente año, con esto ganar tiempo para meter a su gente en el padrón electoral. Una de sus últimas actuaciones escandalosas ha sido el querer reunir al Comité Nacional la madrugada del 22 de octubre para votar la suspensión del proceso, sin contar con una mayoría  el Comité Nacional está conformado por 16 miembros de los cuales solo asistieron 6. Inmediatamente después la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido saco un comunicado donde afirmaba que el proceso seguía y que nadie, por encima de ellos podían decidir suspender el proceso. Al no poder cancelar las elecciones, Yeidckol se presentó éste domingo 27 a la asamblea del distrito 24 correspondiente a Naucalpan, Estado de México. “Mágicamente” había filas enormes de nuevos militantes que aparecieron empadronados, pese a que el registro de nuevos militantes estaba cerrado, la presidenta de Morena fue electa consejera, lo cual la mantiene en su burocrática lucha por mantenerse al frente del partido.

Yeidckol es la expresión más grotesca de lo que acontece al interior del partido, pero no es la única haciendo chanchullos para que su gente quede como consejero estatal y congresista nacional. Al final son ellos quienes tendrán la posibilidad de escoger el próximo Consejo Nacional y al presidente de Morena para los próximos 3 años. En todos los estados donde ha habido asambleas, las fuerzas se han tensado. Vemos dos fuerzas peleando, a grandes rasgos. Por un lado, los grupos mafiosos que utilizan el corporativismo y que han hecho alianzas con el PRD, PAN o PRI para que manden a su gente para que ellos queden al frente de Morena. Por otra parte, la base ha intervenido, los grupos más cercanos a ella, organizados en comités sectoriales o territoriales se han organizado y han dado la pelea. Esto es un paso al frente muy importante, y se ha visto reflejado en las asambleas y los consejeros.

En el proceso pasado la burocracia partidaria difundió la idea de que las asambleas eran democráticas, que los asistentes tenían que ir con la buena voluntad bajo el brazo. Difundían la idea de que en Morena están prohibidos los grupos y que estos no existían y arrasaron una gran parte de las consejerías. Actuaron de mala fe, confundiendo, desorganizando y aprovechándose de la gente de base. Hoy fue diferente, los militantes más activos y de base, más a la izquierda que los dirigentes, se organizaron, impulsaron foros, discutieron las propuestas y lucharon de forma organizada. Como ya lo dije, esto se notó pues alguna gente de izquierda pudo quedar como consejero a pesar de todas las marrullerías que los grupos impulsaron.

La postura de AMLO

El presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, ha tomado una posición tajante frente a los militantes de Morena que trabajan en el gobierno. Les dijo claramente que no podían meter las manos utilizando recursos del estado para acarrear o comprar votos, sí se le descubría a alguien sería despedido de forma inmediata y habría una denuncia penal en su contra. Antes había comentado también, que si el proyecto de Morena se perdía por ambiciones vulgares él dejaría al partido.

Se da cuenta perfectamente de lo que sucede y sabe que él jugaba un papel de árbitro y contenedor de las fuerzas más retrogradas a lo interno del partido. Aunque nunca dijo nombres, estaba advirtiendo, los ex priistas, ex perredistas y demás fauna, que se abstuvieran de utilizar las mañas que saben aplicar en estos casos.

Ya lo habíamos explicado en un artículo anterior (marxismo.mx/las-elecciones-internas-de-morena-que-esta-en-juego). Morena ha vivido un profundo cambio político en su interior, no solo fue por el hecho de que se convirtió en partido del gobierno, sino y principalmente por la política de alianzas que se hizo con grupos y personas nefastos. Se les dejo entrar con todo su equipaje y ahora se está pagando todo esto. Para frenar el proceso de burocratización, métodos de la derecha –acarreos, compra de votos, utilizar los programas de gobierno, etc., derechización de sus diputados, etc. No solo se necesita una buena dirección nacional o consejeros firmes y de base, con ideas claras, lo que se necesita fundamentalmente es la intervención de la base de forma democrática, que la base tenga el poder de su partido.

La intervención de la base para limpiar a Morena

Aunque la moneda aún está en el aire, se perfila como futura presidenta nacional la compañera Bertha Luján. Aun hay pendientes más de 70 asambleas que se tienen que reponer. Esto aún puede modificarse, pero en todos lados hay una base firme que está defendiendo su candidatura y para eso, está votando a consejeros afines.

Aunque llegará Bertha a la dirección nacional, esto no va a resolver de fondo los problemas que tiene el partido. Tiene que haber un cambio profundo en la participación de la base, no solo cuando hay asambleas electivas, sino en la vida cotidiana del partido. Si a la base solo se le llama para votar representantes, para sentarlos y que escuchen a un personaje hablar dos horas cada cierto tiempo, esto va a terminar por alejar a la gente más comprometida con la lucha.

Morena tiene que formar comités sectoriales que se inserten en la lucha cotidiana de nuestro pueblo, en las luchas de las mujeres por sus derechos democráticos, por la democracia sindical y recuperar todo lo que la patronal nos ha arrebatado, participar en las luchas que hay en las universidades, las movilizaciones que hay en pueblos indígenas en defensa de su territorio y contra los mega proyectos, etc.

Además, a lo interno, la base debería de abrir espacios para la discusión política, no solo sobre la vida interna del partido sino de lo que pasa en el país y en el mundo, formar cuadros militantes y revolucionarios los cuales tengan un criterio propio sobre todo lo que suceda y no simplemente aplaudir a ultranza lo que se haga desde el gobierno. Solo con una militancia crítica y activa, formada políticamente podemos hacer un contrapeso real al comportamiento rutinario y burocrático, claramente de derecha de ciertos personajes públicos que hablan y actúan a nombre de Morena.

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