La lucha por el derecho al voto de la mujer en México

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El pasado 17 de octubre conmemoramos un año más del derecho al voto de la mujer mexicana. En medio de un convulso movimiento de las mujeres que se hace cada día más visible.

La lucha por los derechos de la mujer no es algo reciente, llevamos siglos peleando, ya que el papel que la mujer ha jugado a lo largo de la historia en los movimientos sociales ha sido invisibilizado, negado o simplemente no se le ha dado el justo reconocimiento que se merece. En este contexto se han dado las luchas sociales y a la par se han desarrollado movimientos por los derechos femeninos.

La importancia de la mujer durante la Revolución mexicana se dio a través de su participación activa, antes, durante y después del conflicto armado. No solo fueron las Adelitas, como nos han hecho creer en el imaginario post-revolucionario, fueron también propagandistas, enfermeras, coronelas y soldaderas.

Desde los primeros años del siglo XX las mujeres empezaron a participar en los círculos de oposición y juntas revolucionarias, donde se denunciaban las atrocidades cometidas por la dictadura porfirista. Después del fraude del 26 de junio de 1910, la oposición se hizo abierta y las mujeres se incorporaron a los distintos clubes, también comenzaron a crear sus propios círculos y clubes políticos. Escribieron y distribuyeron propaganda, llevaron armas y municiones bajo sus faldas, se trasladaban en trenes, caballos, burros y sobre todo realizaban largas caminatas.

Durante la época carrancista se dieron a la tarea de buscar voluntarios para las filas de los ejércitos; repartían propaganda y material impreso en sus recorridos, impartían conferencias y daban discursos a la población mayoritariamente rural y analfabeta.

Ahora bien, su papel durante la guerra ha sido casi borrado, ya que, si bien el conflicto bélico obligó a las mujeres del campo y de los sectores más pobres de las ciudades, a trasladar sus hogares a los campos de batalla, acompañando “a sus hombres”, las soldaderas ejecutaban los servicios domésticos y de limpieza. Todos las conocemos, hemos oído hablar de ellas y reconocemos su labor, sin embargo, hubo mujeres que fueron más allá, se enrolaron cómo soldados, tomaron las armas y se enfrentaron al enemigo en la guerra, por lo tanto, fueron doblemente rebeldes. Incluso podemos decir que hubo mujeres que alcanzaron distintos grados durante la lucha armada, el más alto fue el de coronela; los cuales fueron desconocidos por la Secretaría de Guerra y Marina el 18 de marzo de 1916; un año después las mujeres fueron formalmente dadas de baja, por órdenes de Venustiano Carranza, de esta forma se les desconoció su participación activa en la Revolución mexicana.

Después de la separación entre los constitucionalistas con los villistas y zapatistas; las mujeres también tomaron su postura, y plantearon sus ideas en torno a la desigualdad entre hombres y mujeres. Entre 1915 y 1920 las mujeres colaboraron o editaron publicaciones, creando sociedades femeninas y realizaron dos congresos en Mérida, Yucatán. Hermila Galindo fue una de las mujeres más destacadas en este trabajo y uno de sus principales objetivos fue trabajar para impulsar la Ley del Divorcio, promulgada en diciembre de 1914, ley que fue defendida por en diferentes foros, porque se consideraba que ésta era el principal reclamo de los derechos civiles de las mujeres. Las propuestas que las mujeres planteaban eran: La escuela racionalista, la escuela mixta, educación sexual, trabajo asalariado, una moral social igualitaria y por supuesto el sufragio de la mujer.

Con respecto al voto femenino el cual fue llevado como propuesta al Primer Congreso de Mujeres, realizado del 13 al 16 de enero de 1916 en Yucatán, con un foro de 617 congresistas y con una posición más avanzada formada por 31 mujeres sufragistas, las cuales solicitaban el voto femenino a nivel municipal, sin embargo, el Congreso en su conjunto no avaló la petición, debido al ambiente conservador, clasista y de racismo que se vivía dentro del Congreso.

En 1916 también se funda el Partido Socialista del Sureste, en donde los hermanos Elvia y Felipe Carrillo Puerto tendrían un activismo importante. Tenemos que destacar a Elvia Carrillo Puerto quien fue la mujer que puso sobre la mesa el derecho al sufragio femenino, por el cual trabajó incansablemente durante décadas y lo vio avanzar poco a poco.

En el Segundo Congreso de Mujeres, llevado a cabo del 23 de noviembre al 2 de diciembre de 1916, con menos participación, ahora con 234 delegadas, se solicitó igualdad de ilustración; al respecto, Hermila Galindo señaló:

“Es de estricta justicia que la mujer tenga voto en las elecciones de autoridades porque si ella tiene obligaciones para con el grupo social razonable es que no carezca del derecho […] las mujeres necesitan el derecho al voto por las mismas razones que los hombres; es decir para defender sus intereses particulares, los intereses de sus hijos, los intereses de la Patria y de la humanidad”.

La propuesta era un desafío contra el orden social establecido; por lo cual no prosperó en ese momento. Hermilia, seguiría defendiendo el derecho de las mujeres al voto. En el congreso constituyente cabildeo para que pudiera ser discutido, aunque tuvo poco éxito. Tras redactarse la constitución de 1917, se presentó como candidata a diputada federal a las elecciones de 1918 no con el objetivo de ocupar un curul sino de seguir levantando la voz por el derecho al voto femenil.

Con el triunfo de Felipe Carrillo Puerto y el Partido Socialista del Sureste en Yucatán, las demandas de derechos democráticos y civiles fueron tomados muy en serio y se ganó el derecho de las mujeres para votar y ser votadas.

En 1922 Rosa Torres es la primera mujer en ocupar un cargo de elección popular, siendo presidenta del Consejo Municipal, además de que encargarse de organizar con Carrillo Puerto la Oficina Latinoamericana de la Tercera Internacional, que pretendía vincular las clases obreras de Rusia y México. También en 1923 Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche y Raquel Dzib fueron elegidas diputadas locales.

Como mujeres mexicanas y socialistas que luchamos por los derechos e igualdad en la sociedad, es indispensable abrazar el legado que nos dejó Elvia Carrillo Puerto.

En 1919 se inicia la persecución del partido. Elvia y Elena tuvieron que huir a la Ciudad de México, es ahí donde tienen contacto con los futuros miembros del Partido Comunista Mexicano, del cual Felipe Carrillo Puerto sería miembro fundador.

De regreso en Mérida, Elvia funda la Liga Rita Cetina y en 1921 celebra un congreso de mujeres convocado por ella, dónde logra poner sobre la mesa nuevamente el derecho al voto femenino. Se enfrentó a los ataques de las mujeres burguesas y pequeñoburguesas, quienes señalaban su radicalismo y su origen pueblerino, apodándola la “sufragista bolchevique”. En medio de este ambiente, siguió trabajando por el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres.

Sus influencias socialistas se deben principalmente al sacerdote Serafín García, quién era particularmente alejado de la doctrina clerical que apoyaba la “Divina Casta”, sus ideas contra la explotación y la esclavitud formaron parte del ideario de los hermanos Carrillo Puerto. Sumado a esto está el impacto que tuvo la revolución rusa de 1917.

Elvia se casó a los 13 años, y siendo aún muy joven enviudó; lo cual la llevó a trabajar para sostener los gastos de su familia con lo cual logró independencia, desarrollo personal y profesional. Desde 1909 se involucró en el movimiento contra el porfiriato. Era propagandista y tradujo los documentos del movimiento a la lengua maya, lo que la acercaría al pueblo.

La Liga Rita Cetina logró avanzar en el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo; en agosto de 1923 se planeaba fundar dos clínicas para el control de la natalidad. El impacto de este proyecto fue tal, que logró incomodar a la “gente de bien”, tanto que el periódico Excélsior lanzó una campaña contra las ideas socialista de Elvia y a favor de la familia, la maternidad y la buena moral, a tal campaña se sumaron la Secretaría de Educación Pública, el arzobispado mexicano, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio; logrando consagrar el 10 de mayo para rendir homenaje a la madre.

Ese mismo año, durante el Congreso Panamericano; las delegadas de Yucatán, Elvia Carrillo, Gloria Mireya Rosado y Susana Betancourt; generaron un gran revuelo por sus propuestas sobre el control de la natalidad y el amor libre. Y aunque no lograron un consenso que lograra otorgar el derecho al voto de la mujer, sus voces fueron escuchadas.

En 1924 después del asesinato del gobernador Felipe Carrillo Puerto, ella fue amenazada y perseguida por lo que huye nuevamente a la Ciudad de México, en dónde sigue trabajando arduamente por los derechos de la mujer y enfrentando la oposición de las mujeres feministas burguesas.

Además de la experiencia del voto en Yucatán, en San Luis Potosí, entidad donde se instaló Elvia, se estableció el derecho al voto de las mujeres para votar y ser votada. Elvia Carrillo se presentó como candidata a diputada, ganando la elección, el derecho conquistado fue efímero y ante la presión de la reacción cristera se vino abajo y se declaró inválido el triunfo de la candidata mujer y socialista.

Otra experiencia local de vanguardia fue el derecho al voto de las mujeres en Chiapas, conquistado en mayo de 1925.

En 1931 Elvia participa en el Primer Congreso Nacional de Obreras y Campesinas, Elvia buscaba cualquier oportunidad para defender los derechos de la mujer y la legalización del sufragio femenino. Elvia no pugnó por una lucha separada de las mujeres sino por una alianza con la clase obrera, luchando por los derechos de la mujer a la par que por la emancipación de los explotados.

En 1934 impulsa el tercer encuentro de mujeres Obreras y Campesinas, en Guadalajara, donde impulsó una liga amplia de mujeres. Apoyó la campaña del General Lázaro Cárdenas y durante este gobierno se da un gran desarrollo de organizaciones sindicales, campesinas y estudiantiles, asimismo, se crea el Frente Único por los Derechos de la Mujer el cual agrupó a 800 organizaciones y cerca de cincuenta mil afiliadas, quienes exigían el derecho al voto. Esta presión obligó al General Cárdenas a emitir un decreto el 18 de noviembre de 1937, la iniciativa que fue enviada al Congreso de Unión y que reformaba el artículo 34° de la Constitución fue aprobada por ambas Cámaras, aunque no se publicó en el Diario Oficial de la Federación por lo cual nunca entró en Vigor.

En 1941 fue atropellada y casi pierde la vida, y aunque perdió la vista en este accidente le toco vivir la legalización del voto femenino, el cual se consiguió en 1947 a nivel municipal; y el 17 de octubre de 1953 el entonces Presidente de la República modificó el artículo 34 de la Constitución, en donde se reconoce la igualdad de derechos de la mujer frente al hombre; siendo México uno de los últimos países en otorgar el derecho al voto femenino, en América Latina. Y en 1958 las mujeres votaron por primera vez para elegir presidente de la República.

Esa lucha por la emancipación de la mujer y el acercamiento a la política no puede entenderse sin la participación de mujeres cómo Elvia Carrillo Puerto, la sufragista bolchevique del Mayab, la cual dejó de existir físicamente el 15 de abril de 1968, pero sus ideas siguen germinando en las nuevas generaciones pero sus ideas siguen germinando en las nuevas generaciones, pues las luchas por conseguir mejores condiciones de vida y derechos democráticos para las mujeres, en el marco de la lucha de clases, continúa hasta nuestros días, de las cuales haremos un pequeño recuento.

Durante la década de los 70’s las mujeres comenzaron a tomar consciencia, a clamar por sus derechos y a denunciar la desigualdad; se comenzó a hablar sobre la sexualidad femenina, los anticonceptivos y aborto. En 1979 por medio del Partido Comunista Mexicano, se propuso la Ley de Maternidad Voluntaria, ante la Cámara de Diputados; sin embargo, los legisladores ni siquiera tocaron el punto.

Durante los 80’s el sismo de 1985, sacó a flote las condiciones laborales a las que se enfrentaban las mujeres y se fundó el Sindicato de Costureras 19 de septiembre, se centraron en conseguir mejorar las condiciones laborales y de educación, de las mujeres.

En los 90’s los derechos de las mujeres se convirtieron en decretos y leyes, y se les permitió integrarse a la política nacional.

Aún con todo lo conseguido, una de las grandes omisiones a lo largo de los años, es la violencia contra las mujeres. Actualmente el movimiento femenino ha retomado fuerza solicitando se haga visible esta situación.

Otro derecho al que aún no se tiene acceso, es el derecho al aborto legal y gratuito, en todo el país. Actualmente la lucha por el derecho al aborto legal y gratuito, en todo el país y no sólo en la Ciudad de México y Oaxaca ha adquirido gran relevancia, pero las movilizaciones más significativas y de gran magnitud han sido contra la violencia hacia la mujer, dado que las condiciones de barbarie y podredumbre social hacen imposible que las mujeres nos quedemos con los brazos cruzados mientras día a día 10 mujeres son asesinadas en nuestro país, las masivas movilizaciones contra la violencia hacia la mujer demandan que se haga visible esta situación y que el estado tome cartas en el asunto para combatir y erradicar esta ola de violencia tan brutal.

Cómo vemos hay tradiciones de lucha por la cuestión de la mujer, tradiciones devenidas de mujeres socialistas y revolucionarias, gracias a ellas y a la lucha que emprendieron en conjunto con las clases oprimidas, fue posible obtener los derechos que ahora tenemos, sin embargo, aún falta mucho camino que avanzar con respecto a los derechos democráticos de las mujeres, así que nuestra lucha aún no concluye, pues como socialistas sabemos que el ente que por décadas nos ha negado estos derechos básicos, quien nos ha sumergido en esta sociedad de extrema desigualdad y en descomposición barbárica, es el sistema capitalista y patriarcal, así que seguiremos levantando la voz y seguiremos saliendo a las calles a luchar por nuestros derechos, por derrocar este sistema putrefacto, sin olvidar que la lucha por los derechos de la mujer debe darse del brazo de la clase obrera, no es una lucha separada, los ideales de Elvia siguen vigentes, levantemos la bandera del socialismo y luchemos por nuestra plena emancipación.

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