La campaña criminal de Salinas Pliego frente al coronavirus

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Los capitalistas dispuestos a sacrificar trabajadores para salvar sus negocios

El pasado 25 de marzo, exactamente el mismo día que el gobierno federal ordenaba la suspensión de las actividades económicas y administrativas no esenciales en todo el país, Ricardo Salinas Pliego se reunía en pleno con la plana mayor de su consorcio empresarial y los responsables de la política informativa de TV Azteca, para exponer un discurso, mismo que fue difundido repetidamente por todos los noticiarios de dicha empresa, según el cual, en aras del beneficio de los más pobres del país y los trabajadores, era necesario mantener funcionando con la mayor normalidad posible a México y a su economía pues en el fondo, de acuerdo a su interpretación de propósito de la pandemia del Coronavirus, no existía razón suficiente para que se rompiera la dinámica habitual de funcionamiento del capitalismo y por tanto, el pueblo tenía que seguir saliendo a las calles a hacer su vida cotidiana como lo venía haciendo en el pasado.

Acto seguido, tras el discurso, iniciaría una campaña obsesiva y sistemática de TV Azteca a través de todos sus noticieros y otro tipo de programación en vivo, con reiterados mensajes en los cuales subyace la criminal idea de que los efectos del coronavirus en nuestro país no ameritan la cuarentena definida por el gobierno de AMLO; incluso todos los días los noticieros contrastan los saldos en muertes provocados por el coronavirus con los provocados por el crimen organizado, siendo siempre estos últimos superiores a los primeros y resaltando que en todo caso el crimen organizado es más nocivo que la actual pandemia. Así TV Azteca pretende frivolizar los estragos del coronavirus en México, ello como parte de una campaña empresarial que busca forzar a AMLO a levantar la cuarentena.

¿Qué pretende Salinas Pliego?

El Coronavirus se ha traducido en un poderoso gancho al hígado para una economía capitalista que ya antes de la pandemia se dirigía hacia una severa crisis; no sólo el virus aceleró esa tendencia, sino que además puso al gran capital al borde del precipicio, abriendo una perspectiva que podría traducirse en el peor colapso económico de los últimos cien años.

En ese marco y ante esa perspectiva, de acuerdo a la óptica capitalista, lo que menos puede suceder es que los trabajadores dejen de generar plusvalía y producir ganancias. Por el contrario, frente a un panorama de crisis, a los empresarios les resulta doblemente necesario el incrementar su tasa de ganancia, resultado que solo se puede lograr teniendo a los trabajadores en las fábricas y en los diferentes centros de trabajo. Esos es lo que está de por medio en las negras intenciones del Salinas Pliego, quien amasa una fortuna superior a los 11 mil millones de dólares, y no su hipócrita argumento sobre bienestar de los más pobres, al cual apeló en su discurso del pasado 25 de marzo.

Mantener las ganancias es exactamente la razón por la cual el 15% de las empresas emplazadas, entre ellas la automotriz, se negó rotundamente a acatar el cierre de actividades en el marco de la cuarentena.

Pero el caso de México no es único, pues se trata de presiones que también se extiende a otras latitudes, siendo el caso de, por ejemplo, Italia, España y los Estados Unidos.

En Italia, las autoridades respectivas ya hablan de reiniciar actividades el lunes 20 de abril en los casos de la industria automotriz y de la moda, sectores económicos que por sí mismo movilizan a millones de trabajadores de forma directa e indirecta, para dar ese mismo paso el 4 de mayo para el resto de la economía. Por otro lado en España, donde el gobierno del PSOE ha cedido a las presiones de los capitalistas, ya se ha regresado parcialmente a la normalidad de la actividad económica. Y por su parte, en Estados Unidos Donald Trump está inyectando enormes presiones para que los trabajadores regresen a las fábricas, incluso usando la estratagema de romper formalmente con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para deslegitimar las directrices de esta última.

El capitalismo tiene prisa

Esos llamados a la moralidad se hacen en un momento en el que el común denominador es el incremento en contagios y muertes por Coronavirus en todo el mundo. Partiendo de la realidad de los países mencionados y el de México, es necesario destacar que aún las cosas están lejos de estar bajo control, a pesar de la reducción de las cifras, pues es necesario considerar que en apenas una semana, del 9 al 16 de abril, la cantidad de muertos en Italia pasó de 18,279 a 22,170 y en el caso de España esos mismos número fueron del 15,447 a 19,130. Por su cuenta en Estados Unidos, en ese mismo lapso, se escaló de los 16,478 a los 33,379 decesos, mientras que en México los muertos pasaron de 141 a los 486.

A escala mundial en la última semana el número de muertos pasó de 95,455 a 134, 178 y el de contagios escaló de los 1,595, 350 a los 2, 101, 164.

Los número son fríos y si bien intensamente deseamos dejar atrás la pesadilla del Coronavirus, es evidente que los resultados señalan que aún no se puede cantar victoria y que por el contrario, en particular en México donde aún está por venir lo peor de acuerdo a las propias autoridades de salud, es necesario endurecer todas las medidas que pretenden mitigar los efectos de la pandemia.

Un referente para contrastar y hacernos una idea de qué tan prematuro sería la vuelta a la normalidad en los próximos días en México y en todo el mundo, es la experiencia de la pandemia provocada por el virus H1N1 (la influenza) una década atrás. Y ya el citar los saldos dejados por el H1N1 bastan para hacerse de una opinión, pues de acuerdo al balance final elaborado por la OMS, la pandemia de la influenza provocó la muerte en todo el mundo de 18, 337 personas, cifra que iguala a la cantidad de fallecimientos por COVID-19 tan solo en España, y misma que está por debajo del registro de Italia, pero que además es rebasada significativamente en el caso de los Estados Unidos.

Además, en el caso del H1N1, la OMS ubico el inicio de la pandemia de la influenza en junio de 2010 y la declararía finalizada hasta agosto de 2011. Es decir, en aquella oportunidad se necesitaron 14 meses para controlar la pandemia de la influenza.

Entonces ¿qué es lo que objetivamente puede hacer suponer a alguien que es momento de regresar a la normalidad? Cuando debido al coronavirus la humanidad aún vive una pandemia por mucho más mortífera que la de hace una década, y cuando todos los días los contagios y las muertes se siguen contando por miles en todo el mundo

Desde nuestro punto de vista, objetivamente no existe nada que pueda justificar la vuelta a la normalidad para que millones de trabajadores en México y el mundo regresen a su puesto de trabajo.

Capitalismo perverso

Para los marxistas, mientras la vida de un solo trabajador esté en peligro existen razones suficientes para anteponer los intereses la clase trabajadora a los de la producción y la economía capitalista, máxime si se trata de la integridad de miles de millones de obreros.

Pero los capitalistas piensan de otro modo, para ellos lo único que importa son las ganancias y salvar sus negocios, incluso a costa de la salud y vida de los trabajadores de ser necesario. Ese el mensaje perverso y criminal en la campaña de Salinas Pliego y su cadena televisiva, al momento de frivolizar y minimizar el impacto del COVID-19 en la sociedad mexicana; se trata exactamente del mismo sentimiento que comparten Trump y demás capitalistas, quienes presionan en todo el mundo para que los obreros regresen a las fábricas en un momento en el que en realidad aún no se ha podido controlar a la pandemia.

Expropiar a Salinas Pliego

En los hechos la campaña de TV Azteca representa un sistemático y abierto sabotaje al “Quédate en casa”, exhorto que encarna el corazón de la campaña del gobierno de AMLO en el combate contra el Coronavirus. Eso por sí mismo significa un atentado contra la seguridad del pueblo trabajador, disfrazado de buenas intenciones. Eso no puede seguir así, y en estos momentos en los que está de por medio la vida de cientos de miles de trabajadores y sus familias, es necesario tomar medidas de fondo para frenar la campaña perversa de Salinas Pliego, pero también la impulsada por el resto de televisoras (Televisa, Grupo Imagen, entre otros) pretendiendo desinformar y confundir a las masas en éste uno de los momentos trascendentes de vida o muerte que les ha tocado vivir en muchos años.

Es por ello que, de entrada, AMLO debe romper con los capitalistas al mismo tiempo de eliminar a su Consejo Asesor Empresarial, mismo del que es integrante Salinas Pliego, para expropiarlo junto a los demás monopolios televisivos y de la radio, tomando la misma medida para todos aquellos empresarios saboteadores y que han despreciado la campaña lanzada por el gobierno federal dada la crisis sanitaria que padecemos en la actualidad.

Ni una empresa ni el capitalismo en su conjunto son más valiosos que la vida de un solo trabajador. Si la patronal en México o en cualquier país del mundo, insisten en salvar sus negocios y fortunas a costa de la vida de los trabajadores, entonces habrá que expropiarla bajo el control democrático del proletariado.

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