Evo en México, pero el golpe no se consolida
Evo se fue, mientras en El Alto, el Chapare, algunos ayllus entre Oruro y Potosí y municipios como Yapacaní, su base se levantaba. En sus primer discurso en tierra
Evo se fue, mientras en El Alto, el Chapare, algunos ayllus entre Oruro y Potosí y municipios como Yapacaní, su base se levantaba. En sus primer discurso en tierra
La clase trabajadora no puede quedar indiferente a todo esto. La dinámica de los sucesos esclarece frente a sus ojos la naturaleza reaccionaria y militarista de la supuesta “sucesión constitucional”. Los errores y las demoras de hoy podrían costarle muy caro en futuro.
El domingo 10 de noviembre a las 16:50, el presidente boliviano Evo Morales anunció su renuncia. Fue la culminación de un golpe de estado que se había estado gestando durante algún tiempo.
Lo que estamos presenciando en Bolivia es una “revolución de colores”, es decir un golpe burgués con una auténtica base de masas ganada mezclando consignas democráticas a otras en que se reflejan aspiraciones populares.
La única forma para combatir realmente el golpe, la burguesía y el imperialismo es mediante asambleas, armando al pueblo contra las tentaciones golpistas de las FFAA y convocando a la huelga general, toma de empresas cerradas y su reactivación por los trabajadores.
Por iniciativa del Partido Comunista de Venezuela (PCV), recientemente se conformó y lanzó a la luz pública la Plataforma Unitaria en Defensa de los Derechos del Pueblo Trabajador.
A esta pregunta la respuesta es: los trabajadores debemos combatir el golpe con nuestros métodos.
Este sistema de justicia es incapaz de brindarle justicia a la familia de la menor abusada sexualmente por un funcionario degenerado, así como es incapaz de brindarle justicia a todos los oprimidos.
Los cabildos del jueves y la evolución de la crisis despejan y aclaran el panorama a todos los que quieran ver. Es necesario sacar conclusiones.