II Congreso de los Comunistas Revolucionarios de Chile: Un gran paso adelante 

Comunis

El 5 y 6 de septiembre, se celebró en Santiago el II Congreso de los Comunistas Revolucionarios de Chile, con la presencia de 17 camaradas de Santiago, Coquimbo y San Bernardo. Este evento tuvo lugar en el mejor momento que ha tenido el grupo chileno, y nos ha preparado para dar un paso significativo hacia la construcción de las fuerzas del comunismo revolucionario en este país. 

El primer día del Congreso, se discutieron las perspectivas internacionales y nacionales en un período de gran turbulencia. La situación mundial fue introducida por la camarada Sylvia Leo, del centro internacional de la ICR, quien se enfocó en las consecuencias que está teniendo la crisis del capitalismo sobre la conciencia de las masas. Hemos presenciado, en un país tras otro, expresiones revolucionarias fenomenales, conducidas en su mayoría por una juventud rebelde, luchando por su futuro, que sienten que les ha sido arrebatado por el sistema dominante. Desde Sri Lanka y Pakistán, hasta Perú y Bolivia, las masas de jóvenes y trabajadores han salido a las calles a manifestar su descontento y su clamor revolucionario; sin embargo, la principal limitación que les ha impedido alcanzar su cometido ha sido la falta de una dirección revolucionaria, de un partido que marque el camino a seguir. Este es el factor que le imprime urgencia a nuestra tarea de construir una genuina organización revolucionaria mundial. 

Debatimos sobre cómo la presente crisis de sistema capitalista se enmarca en un declive relativo del imperialismo estadounidense y la decadencia de las clases dominantes europeas, quienes se ven amenazados por potencias imperialistas emergentes, como Rusia y particularmente China. Atrás han quedado los años de la dominación del hegemón norteamericano. Las reyertas inter-imperialistas están originando conflictos bélicos feroces, como hemos visto en Ucrania o Irán, guerras comerciales que afectan particularmente a los países más económicamente atrasados, y una disputa furiosa por la repartición de los mercados en todos los rincones del mundo.

Esto se manifiesta de manera aguda en Latinoamérica, la que se enfrenta al renovado impulso que el gobierno de Trump ha dado a la doctrina Monroe, según la cual, el “patio trasero” de EE. UU. debe mantener a raya los intereses de “agentes no hemisféricos”, es decir, los intereses chinos. Esto se ha convertido en una intervención cada vez más agresiva en los países latinoamericanos, que ha llegado a su máxima expresión en la escandalosa subyugación a la que ha sometido a Venezuela tras el secuestro de Maduro, y el bloqueo criminal sobre Cuba. Otros países de la región están cada vez más presionados a obedecer los intereses de EE. UU, que utiliza palancas comerciales, como los aranceles o el rescate a Argentina, además de buscar la complicidad de gobiernos ideológicamente alineados, entre ellos el gobierno reaccionario de Kast. 

El carácter del gobierno de Kast 

Luego, la discusión en el Congreso se centró sobre las perspectivas chilenas. El camarada Carlos Cerpa presentó un análisis de cómo la bancarrota del reformismo, que emergió triunfante del estallido de 2019, y el fracaso de una asamblea constituyente, le abrió paso a un gobierno reaccionario y demagógico como el de Juan Antonio Kast. La gestión pasada de Gabriel Boric, de hecho, preparó el terreno a la derecha a través de una serie de leyes destinadas a recomponer las instituciones burguesas que estaban completamente desacreditadas a los ojos de las masas. Fue así como se reforzaron las herramientas represivas -la policía y las fuerzas armadas-, criminalizando la protesta y reivindicaciones como la del pueblo mapuche y los estudiantes secundarios, además de consolidar el odiado sistema privado de pensiones de hambre, y alinearse decisivamente con EE. UU. en su política internacional. 

Con el camino así despejado, el presidente Kast ha redoblado la apuesta. Como un perro obediente, no tardó en acudir al llamado de su amo para presentar sus credenciales y participar del “Escudo de las Américas”, junto a otros gobiernos americanos subordinados, como Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, El Salvador y Honduras. Esta es una puesta en escena organizada por Trump que, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico y la migración, somete a estos países para que establezcan una cooperación de inteligencia y eleven su presupuesto militar para defender los intereses regionales de EE. UU. En su descaro, el embajador de EE. UU en Chile llegó a admitir que la implementación de la doctrina Donroe “se vuelve algo muy fácil cuando tenemos administraciones como la del Presidente Kast”.

Sin embargo, la obsecuencia de Kast no fue suficiente para impedir que EE. UU le impusiera a Chile un arancel del 12,5% a una serie de mercancías claves, como medida de presión para bloquear la importación de productos y capitales chinos. Esto ha generado una suerte de grieta en la clase capitalista chilena entre quienes se benefician del comercio con EE. UU y aquellos que lo hacen con China. La subordinación al imperialismo estadounidense no puede compensar el peso de las relaciones económicas con China, el principal destino de las exportaciones chilenas. Incluso más, tal como en otros países de la región, China ya ha comenzado a invertir grandes sumas en sectores cruciales de la economía chilena, como la minería del litio y tierras raras, telecomunicaciones, transportes y energía. Mientras Kast intenta torpemente apaciguar a ambos bandos de la burguesía criolla, la voracidad de ambos imperialismos depreda implacablemente a la clase trabajadora chilena, afectando además al medioambiente y a las comunidades locales en las áreas donde se sitúan estos proyectos. 

Es en este escenario donde se están preparando las condiciones para nuevas protestas sociales. La crisis económica encierra al gobierno en un callejón sin salida. Por un lado, existe una deuda pública récord y creciente, que La Moneda quiere controlar mediante un programa de ajuste fiscal sin precedentes recientes. Pero, por otro lado, el país se encuentra en recesión, con dos trimestres consecutivos sin crecimiento económico, y una cesantía que se empina casi al 10% – sobre el 20% en jóvenes. Si a esto sumamos una inflación en del 4% anual, agravada por un aumento brusco en el precio de los combustibles, el margen para maniobras del Banco Central es mínimo; pero el gobierno se resiste a la inyección de recursos para reactivar la economía. En cambio, busca animar a los inversionistas mediante una brusca reducción en las tasas impositivas, un relajo de la normativa medioambiental, una reforma al mercado de capitales, y un plan de flexibilidad laboral, tratando entonces de reconfigurar la relación entre el capital y el trabajo, en favor de la rentabilidad empresarial. 

De esta manera, el peso de la crisis recae cada vez más sobre los trabajadores, y esto se hará sentir con más fuerza una vez que las medidas de austeridad y precarización entren plenamente en vigor. 

La juventud se rebela contra Kast

Anticipando una fuerte movilización de los estudiantes y trabajadores, Kast intenta aprobar en el Congreso, donde no posee una clara mayoría, un paquete de medidas represivas con el pretexto de la lucha contra el crimen organizado. Ante la rápida caída de sus niveles de aprobación el gobierno busca galvanizar su base y apoyarse en la percepción pública de la crisis de seguridad.

Estas normas incluyen un nuevo estado de excepción similar a un estado de sitio, la persecución de organizaciones libremente designadas como “terroristas”, un “registro de vándalos e incivilidades” y la pérdida de beneficios sociales para quienes cometan faltas. Estas se sumarían a la Ley de Escuelas Protegidas, que permite a los establecimientos educacionales revisar bolsos, mochilas y efectos personales de los estudiantes. 

Son los estudiantes quienes han dado los primeros campanazos de protesta. Los estudiantes secundarios, agrupados en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), han protagonizado las movilizaciones desde que Kast asumió su mandato, contra la reducción del gasto fiscal en educación y la Ley Escuela Protegidas, pero también contra las alzas de precios. Su política se orienta al conjunto del pueblo y en defensa de los intereses de la clase trabajadora. Sus consignas combativas plantean una postura de clase: “Que la crisis la pague Kast y los empresarios, no las familias trabajadoras”. 

Son un ejemplo positivo de lo que puede hacer una dirección decidida. Ahora la Confederación de Estudiantes Universitarios de Chile (CONFECH) se ha sumado a este estado de ánimo. Resistir los embates de Kast y desplegar una movilización que prepare un gran paro nacional puede ser la clave, no sólo de la rearticulación del movimiento estudiantil, sino que también para reconfigurar la correlación de fuerzas decididamente a favor de la clase trabajadora en su conjunto.

Los Comunistas Revolucionarios de Chile

En los últimos años, las masas de la juventud y la clase obrera en Chile han dado muestras de su capacidad y disposición a la lucha para transformar radicalmente sus condiciones de vida. Lo que ha faltado es una dirección revolucionaria consciente, capaz de llevarlas a la victoria, mediante la toma del poder por parte de la clase trabajadora. 

En el segundo día de Congreso, discutimos sobre el desarrollo de nuestra organización y de los desafíos que tiene por delante. Nuestro grupo goza de muy buena salud. En el transcurso de un año, hemos pasado de 4 a 11 miembros activos en Chile, y recientemente hemos atraído a una capa de estudiantes muy prometedores.

Esa mañana participamos en la marcha para conmemorar el golpe de Estado del 11 de septiembre, enarbolando con orgullo la bandera de la ICR. La historia de Chile está llena de lecciones aprendidas a través del derramamiento de sangre y el sufrimiento. Esto pone de manifiesto la necesidad de un liderazgo revolucionario auténtico y hace que nuestro Congreso sea muy significativo y concreto.

En el Congreso se formalizó el gran paso de trabajar en tres grupos de base presenciales: Santiago, San Bernardo y Coquimbo. Además, se eligieron los cuerpos directivos que darán cohesión y armonía al grupo en esta nueva etapa. Las oportunidades que nos ofrece este nuevo período fueron enfatizadas por el camarada Alejandro Spezia, de la Organización Comunista Militante – Argentina, quien nos visitó y compartió la experiencia de desarrollo que están experimentando allí. 

La tarea de los Comunistas Revolucionarios de Chile en el siguiente período es la de la acumulación paciente de los primeros cuadros que puedan consolidar un crecimiento orgánico de la organización. Subrayamos que debemos llegar a los sectores frescos de la juventud que busca una alternativa revolucionaria, que no está lastrada ni desanimada por las derrotas del período anterior; debemos formarles y educarles de manera seria en la teoría marxista. 

Debemos asimismo participar, en la medida que nuestras fuerzas lo permitan, en las movilizaciones de la juventud, siempre teniendo en mente que nuestra tarea es la de encontrar a aquellos jóvenes más avanzados, que buscan más allá del activismo, que buscan una teoría revolucionaria para entender el mundo y transformarlo. 

Para ello, nuestro compromiso es planificar una potente campaña de reclutamiento en el regreso a clases en marzo, realizando una Escuela de Verano para introducir a los nuevos contactos y camaradas a los fundamentos del marxismo de forma que puedan intervenir decididamente en la campaña. Finalmente, este crecimiento debe acompañarse de un permanente perfeccionamiento de nuestras distintas áreas de trabajo, incluyendo la cantidad y calidad de los artículos que producimos para nuestra página web marxista.cl, un paso necesario para eventualmente lanzar nuestro propio periódico.

El Congreso finalizó con un marcado acento en el optimismo revolucionario dominante en nuestros camaradas, optimismo que fluye de nuestras perspectivas y nuestra confianza en las ideas del marxismo. Lo que ofrecemos a la juventud y trabajadores chilenos es el acervo poderoso del marxismo y una organización internacional con ideas y perspectivas claras para navegar la turbulenta crisis capitalista.

Nos corresponde a todos y cada uno de nosotros asegurarnos de que esta labor se lleve a cabo de inmediato, sin vacilaciones y con la absoluta convicción de que lo conseguiremos. ¡Adelante con la construcción de las fuerzas del comunismo revolucionario en Chile!