El purgatorio británico del Brexit, ¿llegará algún día a su fin?
La primera ministra ha ganado algo de tiempo con otra prórroga del plazo de Brexit. Pero los trabajadores y los jóvenes no pueden permitirse el lujo de seguir sufriendo este caos.
La primera ministra ha ganado algo de tiempo con otra prórroga del plazo de Brexit. Pero los trabajadores y los jóvenes no pueden permitirse el lujo de seguir sufriendo este caos.
El incendio que destruyó parcialmente Notre Dame es una tragedia para cualquiera que aprecie los logros culturales, artísticos y arquitectónicos de la humanidad. El capitalismo está socavando sus propios logros pasados y los de las sociedades anteriores, y esto se pone de manifiesto muy claramente cuando se observa más de cerca lo que ocurrió en París el lunes 15 de abril.
Julian Assange ha sido arrestado hoy en Londres en la Embajada de Ecuador tras aceptar el gobierno de este país una orden de extradición de los Estados Unidos, como ha reconocido la primera ministra británica en su discurso en la Cámara de los Comunes.
El gobierno Sánchez ha caído víctima de sus propias contradicciones. El rechazo a los presupuestos en el Congreso es el colofón a ocho meses de indecisiones, vacilaciones y amagos y en general de una política que no se ha salido de los límites impuestos por el IBEX35 y el aparato del Estado.
El movimiento de los chalecos amarillos es de una potencia y una profundidad que no dejan de sorprender (y de asustar) a sus adversarios. Por supuesto, la burguesía y sus lacayos políticos y mediáticos saben bien que existe la pobreza. Han oído hablar de ella. Pero por lo demás, están totalmente desconectados de las condiciones reales de vida del pueblo, de sus sufrimientos y sus problemas.
La clase obrera húngara está despertando y el movimiento estudiantil radical está allanando el camino para realizar protestas en todo el país.
El movimiento de los chalecos amarillos es un seísmo social de una potencia excepcional. Es un punto de inflexión en el curso de la lucha de clases en Francia, y una fuente de inspiración para los trabajadores del mundo entero.
La situación social y política en Francia evoluciona a una velocidad vertiginosa. En menos de un mes, el desarrollo del movimiento de los chalecos amarillos ha puesto al país en el umbral de una crisis revolucionaria. En los próximos días, dicho umbral puede ser traspasado.
Las protestas de los Gilet Jaunes (chalecos amarillos) en Francia están en un punto de inflexión. Enfrentado a la creciente radicalización de la protesta, que ahora amenaza la supervivencia de su gobierno, Macron cambió su tono desafiante y prometió “suspender” el aumento de los impuestos sobre los combustibles que provocó el movimiento.
Lamentablemente, el descontento con el PSOE no ha sido capitalizado por la confluencia de Podemos e IU, sino que se ha perdido en una abstención que ha superado del 41% y que se ha concentrado en las zonas obreras de la comunidad. Se abre de este modo la puerta a que la derecha (incluyendo a la extrema derecha de Vox) pueda hacerse con el gobierno de la Junta por primera vez.