Una historia familiar, mafia, corrupción y robo: el caso Lozoya-Ancira

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Por: Ubaldo Oropeza

Solo la punta del iceberg

El martes 28 de mayo, al medio día, se dio a conocer la noticia de que el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin tenía orden de aprensión, sus cuentas bancarias habían sido congeladas días antes, y algunas de sus residencias habían sido cateadas. Horas después se da a conocer la detención de Alfonso Ancira, presidente de la acerera de Altos Hornos de México A.C. (AHMAC) -es director o presidente del Grupo Acerero del Norte (GAN) quien controla muchas de las minas del país y prestanombre de la familia Salinas de Gortari. Hombre obscuro vinculado con corrupción, asesinatos, creador de sindicatos fantasmas para evitar la organización sindical, etc.-, en España. Previo a esta detención, las cuentas de la empresa también habían sido bloqueadas.

Esto encendió los focos rojos entre las cúpulas empresariales y burócratas del gobierno, los cuales, en su gran mayoría están involucrados en actos de corrupción, saqueo del gasto público, lavado de dinero, etc. Incluso, algunos medios de comunicación como la Jornada hablan de un incesante salir de aviones privados del aeropuerto de Toluca.

Los lobos con piel de oveja

Regularmente hay una campaña propagandística en los medios de comunicación masivos para hacernos creer que los empresarios y la gente de dinero, son el prototipo de gente exitosa, que ellos son honestos y que su riqueza proviene de su esfuerzo individual, de su “sabiduría” y energía. Nos quieren hacer pensar que quien no es rico es porque es mediocre y poco inteligente.

Estos argumentos no solo se utilizan dentro de los cursos de superación personal o en las empresas -principalmente de servicios- donde dan cursos de “fortalecimiento y motivación” para que seas un excelente vendedor, no te quedes atrás de los afortunados. Estas campañas tienen como fin una explotación y auto explotación. Subir las ventas, subir la producción, la productividad, etc. El estereotipo de persona exitosa es aquel que sabe hacer dinero, no importa cómo.

Pero el escándalo de corrupción que se da a conocer ahora, que solo es la punta del Iceberg, nos muestra como está gente se hace rica, robando, saqueando, jineteando dinero que no es suyo. No hay gente exitosa o inteligente, sino abusivos, delincuentes, egoístas que no les importa reventar a una empresa nacional como Pemex en aras de conseguir beneficios personales.

Emilio Lozoya es parte de historias de corrupción y saqueo a Pemex, era el hombre de Peña Nieto en esa institución. Se le acusa de corrupción, tráfico de influencias, amenazas, etc. Se apoderó de una compañía llamada Evya, la cual tuvo 27 contratos con Pemex por más de 10 mil millones de pesos, también está involucrado de diferentes formas al fraude de Oceanografía.

Las ordenes de aprehensión y congelamiento de cuentas se dan después de 2 meses de investigación donde se detectaron delitos de lavado de dinero de parte de Emilio Lozoya y su hermana Susana Gilda Lozoya.

La empresa de AHMSA , en un comunicado dijo desconocer los motivos por los cuales se han congelado las cuentas de la empresa, no tiene ningún tipo de vergüenza al ocultar descaradamente la acusación por parte de la Secretaria de Hacienda y Crédito Publico quien dijo: “se identificó en el sistema financiero nacional e internacional que se llevaron a cabo múltiples operaciones con recursos que presuntamente no proceden de actividades lícitas, mismos que se presumen ser derivados de actos de corrupción”.

En concreto, lo que se está planteando es que, en 2013, en pleno gobierno de Peña Nieto, Pemex -en ese momento su director era Emilio Lozoya- adquirido a la empresa Agro Nitrogenados por un monto de 475 millones de dólares, cuando esta empresa no valía eso pues, su maquinaria era obsoleta, algunos medios dicen que era prácticamente chatarra.

No obstante, Pemex, después de haber adquirido la empresa, hizo una inversión millonaria de 760 millones de dólares más, para poder producir fertilizantes -la empresa Agro Nitrogenados es subsidiaria de Hornos de México- y a pesar de esa enorme inversión, Pemex nunca consiguió producir nada.

Un tiempo después, la empresa Altos Hornos de México realizó una transferencia millonaria a Branemouth Company, de casi 4 millones de dólares. Esta última “empresa” está identificada como una herramienta que utilizaba Odebrecht, para pagar sobornos a diferentes funcionarios de gobiernos de América Latina para obtener contratos exclusivos.

El gobierno mexicano, particularmente el fiscal Santiago Nieto, está acusando a la empresa AHMAC y a los Lozoya por actos de corrupción.

Bolas en las entrañas

La orden de aprensión contra Lozoya ya ha sido frenada en las mismas entrañas del aparato estatal, el juez Octavo de Distrito de Amparo de la Ciudad de México, cedió la suspensión provisional para evitar que el exfuncionario sea aprendido.

Aquí podemos ver de lo que se trata el juego de las leyes del Estado burgués. Por un lado, el gobierno federal y el fiscal tratan de luchar contra la corrupción, y por otro lado jueces, abogados, funcionarios de todo tipo -que entran dentro del funcionamiento legal del Estado- protegen a estos delincuentes, por una nada módica cantidad de dinero.

Ya antes se había dado a conocer el caso de un juez que al servicio del narco declaraba inocentes o faltos de pruebas a diferentes personajes de los carteles de la droga en el país. Estos ejemplos dejar ver las limitantes de la “buena voluntad” en la lucha contra la corrupción.

Los marxistas sostenemos que la corrupción y la violencia está implícita en un sistema donde la norma es: “el que más tiene, más vale”. Si no tienes nada, no vales para nada. Por tanto, debes tener, acumular, no importa la forma. En toda la historia de la sociedad capitalista, la burguesía siempre ha sido corrupta y violenta: hacía la guerra para sacar recursos, saqueó América de forma brutal, mantuvo bajo su poder colonial a todo el llamado tercer mundo. Fomentaba la corrupción y la violencia como forma “normal” de mantenerse en pie. Hoy no es diferente. Las leyes están hechas para que los privilegios de la clase gobernante se mantengan impunes -la explotación prosiga- en nombre de una igualdad ante la Ley, una igualdad formal. Eso es a lo máximo que podemos aspirar dentro del capital.

AMLO ha dicho que va a dar la batalla contra la corrupción, nosotros estamos de acuerdo, pero creemos que la única forma de hacerlo es terminar con el capitalismo, con su estado y su cultura, no con aspectos morales, ni con el ejemplo, ni manteniéndose dentro de las leyes actuales.

El sistema está podrido, no solo algunas personas son corruptas, la existencia misma del Estado actual significa corrupción -se paga a un ejército de burócratas, militares, policías, etc., que no hacen nada productivo, ganando sueldos muy por encima de lo que gana un trabajador, para mantener el régimen de explotación actual, esto es violento y es corrupto-. Querer regenerar el Estado de Derecho significa dotar de nuevas armas para que este Estado (burócratas, instituciones, ejercito, leyes, etc.) se comporten más decentes con los que les dan de comer -nosotros- pero sin romper la explotación.

Los marxistas estamos a favor de que se termine con la corrupción y se meta a la cárcel a todos los empresarios y burócratas corruptos. No solo eso, estamos a favor que se incauten todas las propiedades y vienes que hayan sido fruto de lo robado -incluido los bienes de familias, amigos y prestanombres de estos infelices-. Esos recursos deben recuperarse porque son de todos nosotros, y deben ser ocupados para invertir en infraestructura, mejorar la educación, etc. La lucha contra la corrupción pasa por renacionalizar las empresas, no solo Pemex, sino las empresas mineras y acereras propiedad de Alfonso Ancira, que se formen asambleas democráticas donde los trabajadores puedan tomar decisiones y el control de las mismas. Terminar con el Estado (las leyes, instituciones como las cámaras de diputados y de senadores, el ejército, la policía, etc.) y construir un semi Estado, que vaya desapareciendo paulatinamente, donde la juventud, las mujeres y los trabajadores tomen en sus manos las tareas se seguridad, de impartición de justicia, la decisión y ejecución de resoluciones que más convenga a los trabajadores, campesinos y familias. Delegados electos de forma democrática, revocables en cualquier momento, con un sueldo de obrero cualificado.

Si no desmontamos al capitalismo, la lucha contra la corrupción será limitada.

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