¿Qué sucedió con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional?:

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 Introducción

Después de casi 30 años de la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se hace necesario rememorar la lucha y destacar las consecuencias de esta organización militar debido al gran impacto que tuvo dicho fenómeno social, sobre todo en el sur de México durante los años noventa.

En éste documento haré una recopilación de los hechos más significativos del movimiento con el objetivo de que las nuevas generaciones identifiquen y recuperen el espíritu de lucha de los pueblos indígenas.
Objetivo

Dar a conocer tanto las causas como el impacto que ha tenido uno de los movimientos sociales más importantes en la historia reciente de México.

Contexto

Antes de comenzar un análisis se debe aclarar que el EZLN es una organización político-militar originaria del estado de Chiapas, cuya estructura está formada por grupos indígenas chiapanecos tales como tzetzales, tzotziles, choles, tojolabales y mames. La aparición pública de ésta organización tuvo lugar el primero de Enero del año 1994.

En primera instancia, para entender las repercusiones que tiene un fenómeno social, se deben conocer las causas que lo originaron. Durante la década de 1980 surgió, en las montañas de la selva Lacandona, un campamento formado por indígenas y mestizos impulsados con la idea de promover la lucha armada en México en defensa de sus derechos, sin embargo, llevaron su visión más allá de su beneficio comunitario ya que consideraban que era necesario hacer un cambio drástico en toda la sociedad mexicana.

Pablo González Casanova, reconocido antropólogo, en su escrito “causas de la rebelión en Chiapas” (1995) nos da a conocer una serie de razones sociales, políticas, económicas y culturales que dieron origen a éste movimiento; en primera instancia nos menciona las raíces culturales mayas que hay en el sur de México explicando que a lo largo de la historia, los indígenas habitantes de esas regiones no han sido reprimidos sin antes luchar ampliamente en favor de sus derechos y convicciones. De igual manera, nos habla a cerca del desplazamiento social que sufren estas poblaciones, puesto que han sido despojados de sus tierras, han sido explotados y marginados desde hace muchas generaciones atrás. La llegada de las grandes empresas e industrias sólo les trajo más injusticias y pobreza en lugar de representar una opción de crecimiento y desarrollo, sin embargo, se fueron formando poblaciones indígenas dentro de la selva Lacandona las cuales, al relacionarse, crearon tanto un vínculo como un sentido de identidad entre las comunidades oprimidas.

Otro suceso que tomó relevancia dentro de éste movimiento, fue la matanza de Tlatelolco en 1968, en éste punto cabe destacar que las bases ideológicas de las marchas estudiantiles desarrollaron una considerable orientación a la ideología socialista lo que generó que cuando los sobrevivientes de la matanza llegaron a Chiapas, se integraran a las comunidades y campamentos formados por indígenas para ayudar en su organización y concientización y de ésta manera, llevar adelante su lucha contra el sistema opresor. Por otra parte, paradójicamente a lo que la historia nos ha enseñado, la iglesia católica tuvo un papel positivamente fundamental, ya que en los años sesenta se implementó una renovación pastoral en la cual se buscaba que los “indios” desarrollaran sus capacidades de reflexión ante su situación social para que, de ésta manera, surgiera un sentido de identidad causando desacuerdo con su situación política, social y económica. Así podemos ver que los movimientos y cambios sociales e ideológicos que se dieron entre los años sesentas y ochentas fueron determinantes para la organización y surgimiento del EZLN. Existía muy poca si no es que nula participación indígena en temas políticos ya que eran bloqueados y menospreciados, una sola señal de inconformidad e insubordinación de su parte podía causar que les quitaran sus tierras y los expulsaran del lugar donde residieran, el maltrato y la discriminación era terrible.

La Primera Declaración de la Selva Lacandona (1994) además de ser el manifiesto oficial de la existencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, fue un llamado a la sociedad para levantarse en contra de las injusticias de un sistema capitalista opresor, representó la esperanza de comunidades indígenas y de las minorías marginadas, fue el llamado del pueblo para el pueblo, una lucha que tuvo mucha fuerza desde el momento en el que surgió.

Cronología del movimiento Zapatista 

 

 

1º de enero 1994

Entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México.

 

Alzamiento armado zapatista: el EZLN ocupa varias ciudades de Chiapas, entre ellas: San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas, Altamirano, Ocosingo. A través de la Primera Declaración de la Selva Lacandona, declara la guerra al gobierno federal y a su ejército, y demanda libertad, justicia y democracia para todos los mexicanos.

9 de febrero 1995

El gobierno revela la supuesta identidad del subcomandante Marcos y ordena la detención de los líderes zapatistas. Más de 20,000 campesinos huyen a las montañas por temor al Ejército. Se establece una fuerte presencia militar en toda la zona del conflicto. En México DF, miles de personas manifiestan su oposición a la ofensiva militar.

9 de abril 1995

Se realiza un primer encuentro entre los zapatistas, la CONAI y la delegación gubernamental en el ejido de San Miguel, municipio de Ocosingo. La negociación se prolongará durante meses, con múltiples interrupciones, en un poblado de Los Altos de Chiapas, San Andrés Larráinzar, que los zapatistas rebautizaron con el nombre de Sacamch’en de los Pobres. Las negociaciones debían realizarse en seis mesas de trabajo:

Mesa 1: Derechos y culturas indígenas

Mesa 2: Democracia y justicia

Mesa 3: Bienestar y Desarrollo

Mesa 4: Conciliación en Chiapas

Mesa 5: Derechos de la mujer

Mesa 6: Cese de hostilidades

A lo largo de 1995 y 1996

Violencia en la zona Norte (asesinatos, desplazados, emboscadas, bloqueos de carretera, etc). La mayoría de las acciones son atribuidas al grupo “Paz y Justicia” en la zona norte, a “Máscara Roja” en los Altos, y a “Los Chinchulines” en la zona de Chilón-Bachajón.

14 de marzo 1997

En San Pedro Nixtalucum (municipio de El Bosque), en un despliegue represivo, la policía estatal abate a civiles simpatizantes del EZLN, resultando en 4 muertos, 29 heridos, 27 detenidos y 300 desplazados.

Fin de noviembre 1997

Más de 4,500 indígenas de “Las Abejas” y simpatizantes zapatistas, han huido de la violencia en el municipio de Chenalhó.

22 de diciembre 1997

Cruel matanza de 45 personas, la mayoría niños y mujeres pertenecientes al grupo civil “Las Abejas”, refugiadas en Acteal, municipio de Chenalhó, por parte de paramilitares

30 de enero 2000

En Europa, el presidente Zedillo afirma que los zapatistas no tienen ni “un gramo de buena fe”, aunque acota que si los zapatistas deciden o no reanudar las negociaciones “es una parte muy menor de la solución” del conflicto en Chiapas cuando lo más importante es resolver el problema de desarrollo y pobreza de la entidad.

A partir de enero 2003

El EZLN da a conocer un “Calendario de la Resistencia”, 12 documentos en los que el subcomandante Marcos realiza una radiografía de las luchas que se dan en el resto de México (retomando la misma ruta que siguió la Marcha del Color de la Tierra).

21 de enero 2004

Fueron liberados siete presuntos paramilitares del grupo Paz y Justicia. Se les absolvió de delitos del fuero común de los que estaban acusados, como homicidio y privación ilegal de la libertad, entre otros. Estuvieron presos en el penal de Cerro Hueco, desde el 13 de septiembre de 2002 cuando se realizó un operativo en la comunidad Miguel Alemán, donde las fuerzas de seguridad pública detuvieron a 27 otros miembros del grupo Paz y Justicia.

26 de diciembre 2013

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas denuncia “la continuidad de hostigamientos, agresiones, amenazas de muerte y desplazamiento forzado en contra de Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BAEZLN) en la comunidad San Marcos Avilés (…) del municipio oficial de Chilón”.


Los eventos más importantes del movimiento zapatista han sido resumidos por el Centro de Documentación sobre Zapatismo y están disponibles en: https://www.cedoz.org/site/content.php?doc=1127&cat=73 de donde extraje los hechos que consideré más representativos.

Desarrollo

Muchos a lo mejor podrán pensar que una lucha armada no es necesaria para llegar a un cambio si se llama a la diplomacia a entrar en acción, sin embargo, tal y como lo aborda León Trotsky en su escrito “El Pacifismo como sirviente del imperialismo” (1917) las acciones pacíficas son buscadas por los burgueses para evitar verse perjudicados tanto política como económicamente, por lo tanto, era de esperarse que los altos mandos, las clases burguesas y los ideólogos neoliberales llamaran a éste movimiento una “Rebelión de indios”, menospreciando así la causa defendida por nuestros pueblos indígenas. Las acciones de un pequeño grupo armado al margen del movimiento de masas suele terminar en heroicos fracasos pero lo que vimos en Chiapas fue diferente, vimos una insurrección de masas soportada por las bases de apoyo, las comunidades indígenas.

El subcomandante Marcos, uno de los líderes más representativos del EZLN, en su discurso “¿De qué nos van a perdonar?” (1994) nos encara una serie de preguntas que debemos tomar muy en serio, él nos dice:

“¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos?”

Ahora plantearé una pregunta: como sociedad mexicana ¿de verdad hemos tomado con la seriedad debida la lucha y sacrificio de nuestros camaradas en el sur? A pesar del gran impacto que tuvo el EZLN en la realidad mexicana de los años noventas, las nuevas generaciones nos encontramos alejadas de éste tema. Tenemos que reconocer que esto se debió a errores de la dirección zapatista quienes lanzaron infinidad de iniciativas sin programas, planes de acción y propuestas organizativas concretas que llevaron a que éstas no fructificaran y terminaran por disolverse, generando escepticismo en los simpatizantes. También que se cometieron fuertes errores sectarios con el movimiento de masas, sobre todo con los seguidores de AMLO (muchos de los cuales habían apoyado al zapatismo) en las elecciones y lucha contra el fraude de 2006. Pero esos errores en la dirección no eliminan en nada la digna lucha de las comunidades zapatistas.

Si bien, se les ha dado el nombre de “Guerrilleros” en realidad son revolucionarios quienes, dentro de su propio discurso, después de la sexta declaración retomaron el discurso de luchar contra el capitalismo. Es lamentable que las comunidades que componen al EZLN hayan sido constantemente acosadas por militares y grupos paramilitares. En la actualidad persiste un hostigamiento institucional dado que las condiciones de pobreza, inequidad y exclusión social se mantienen latentes, aunado a una creciente ola de violencia abonada por los grupos delictivos que se dedican al tráfico de personas y de estupefacientes.

Es un hecho que la presencia del EZLN y sus motivaciones se han invisibilizado en el contexto actual, de tal forma que ha pasado a ser una cuestión cuando mucho regional a diferencia de hace dos décadas cuando el tema se debatía a nivel nacional e incluso internacional, como nos hace referencia la Doctora Verónica Ortega Cabrera, docente de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien en su juventud vivió los momentos más emblemáticos del movimiento. A través de una entrevista informal nos ha compartido sus impresiones acerca del impacto que tuvo la existencia del EZLN en la sociedad de los años noventas y cómo fue evolucionando a lo largo de los últimos 26 años, cabe destacar, que la Doctora Verónica Ortega vivió un breve periodo en un Aguascalientes hoy Caracol, nombre que se les da a los territorios bajo el control político del EZLN y sus bases de apoyo.

Tras el surgimiento del movimiento armado, el pueblo (trabajadores, campesinos, estudiantes, etc.) de las ciudades más importantes del país manifestó un fuerte apoyo a través de la creación de caravanas que abastecían de alimentos, insumos y presencia física a las bases de apoyo zapatistas, respaldando desde el punto de vista ideológico y de conciencia social a la ideología del movimiento. Nuestra entrevistada se integró a dichas caravanas con la intención de aportar presencia de del pueblo organizado, apoyo en las necesidades comunitarias, enseñanza de oficios así como acopio de víveres y apoyo financiero. La doctora Verónica Ortega nos menciona que el impacto social del EZLN en la zona centro de México fue tan grande, que las carreteras hacia Chiapas se veían impresionantemente saturadas por toda la gente que quería ir a brindar apoyo.

Dentro de los caracoles se implementó un sistema donde, personas externas al EZLN, daban cursos de todas las actividades esenciales a las comunidades indígenas con el fin de lograr su independencia económica, ellos buscaban poder abrir sus propios negocios y crear las instalaciones donde residirían para así demostrar su autonomía frente a las corporaciones particulares y gubernamentales. Éstas son medidas que han permitido resistir pero una autonomía dentro de un mar capitalista lo que te permite es administrar la miseria. A la par de esta lucha de resistencia debemos buscar conseguir una transformación socialista en toda la sociedad para que las comunidades indígenas que lo deseen puedan tener autonomía, sin que contravenga el cambio revolucionario general que necesitamos, pero con condiciones de vida digna.

Gracias a ésta lucha, el fomento al aprendizaje de una lengua indígena a nivel nacional aumentó considerablemente, se lograron retomar algunas costumbres casi olvidadas y causó un aumento de la presencia indígena en temas políticos. El carácter despectivo de la palabra “indígena” disminuyó de una manera muy importante, tal como lo menciona Pedro Pitarch en su artículo “Los zapatistas y la política” (2001) donde dice:

“El propio significado de ‘indígena’ fue modificándose con el paso de los meses. Su uso perdió poco a poco el carácter negativo de población definida por sus carencias, para adquirir nuevos matices positivos, fundamentalmente de carácter identitario. En lugar de ser simplemente indios, ahora pasaron a ser ‘etnias’ o ‘grupos étnicos’ (y más adelante ‘pueblos indígenas’), grupos con una cultura propia y distintiva. No sólo eran distintos del resto de los mexicanos, sino también más auténticos y moralmente superiores”.

Por otra parte, el surgimiento del EZLN puso en mesa de discusión la condición marginal de los pueblos indígenas y el doble discurso de la clase política en torno a los derechos de todos los mexicanos. Hizo evidente la fuerte desigualdad económica que contradecía la imagen gubernamental de bonanza promovida por la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) y lo más importante es que tuvo un impacto ideológico brutal en todo México, generó un cambio en la forma de abordar todo lo concerniente a las minorías étnicas. Según Adriana Aguayo, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana “la rebelión zapatista logró poner en la agenda mediática y política el tema indígena”; sin embargo, aquí surge otra duda ¿acaso la rebelión zapatista se mantiene en “la agenda mediática y política” 26 años después de su surgimiento? Sería lamentable pensar en el zapatismo como una moda o como un fenómeno social excepcional cuando defender los derechos civiles debería de ser una reacción casi inmediata de toda la sociedad.

Es enorgullecedor que a partir del surgimiento del movimiento zapatista se haya logrado que los derechos indígenas fueran tomados en cuenta y que su participación en el campo político haya aumentado, logrando así, parte de los objetivos que tenía el EZLN desde el principio. El movimiento zapatista sigue existiendo y a pesar de que ya no tenga la misma fuerza que hace 20 años, continúa siendo un símbolo de esperanza, de insurrección, de inconformidad y lo más importante: de revolución.

Conclusión

Definitivamente la aparición del EZLN marcó un antes y un después en la sociedad mexicana, puso en tela de juicio nuestra moral urbana y aplaudió el coraje indígena, puede que a la larga, los intereses entre la sociedad citadina y la sociedad rural no hayan podido entretejerse de una manera totalmente efectiva, debido a que no hemos logrado acabar con la economía y sociedad capitalista, sin embargo, se logró promover valores que iban quedando atrás, se logró rescatar el sentimiento de pertenencia y la idea de que los indígenas igual son mexicanos y no merecen ni tienen que ser marginados por el hecho de ser parte de los pueblos originarios mexicanos.

El sacrificio de cientos de camaradas debe ser recordado por las generaciones que sucedan a la nuestra, toda su lucha no debe ser en vano, tenemos que seguir sus pasos, aprendiendo de sus aciertos y errores, y defender nuestros ideales, continuar revelándonos en contra de aquellos que nos quieren hacer callar a toda costa, debemos despertar de nuestra ignorancia y prejuicios para llegar a una realidad donde el color de piel o la pertenencia a una minoría étnica no signifique una realidad económica y social predeterminada, somos parte del pueblo de México y es nuestra responsabilidad mostrar la solidaridad y hermandad que nos debemos desde hace muchos siglos atrás.

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