¿Qué significa la entrega de Alex Saab al imperialismo ianqui?

Por Jorge Martín

Al final del día el 16 de mayo, un escueto comunicado del SAIME (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería) anunciaba la entrega del que hasta enero fuera ministro del gobierno venezolano Alex Saab a agentes de la DEA estadounidense.

Bueno, no exactamente. El comunicado del SAIME no mencionaba a qué país lo iban a entregar ni quién lo iba a recoger. Solamente decía que lo habían deportado (no extraditado), y mencionaba a Saab como “ciudadano colombiano”. Luego entraremos en los detalles técnicos, que tienen su importancia.

Pero lo primero es señalar que esta decisión del gobierno de Delcy Rodríguez ha causado un enorme revuelo entre sus propios partidarios y los partidarios del gobierno de Maduro en Venezuela y a nivel internacional.

Algunos que hasta ahora habían defendido incondicionalmente la actuación del gobierno venezolano después del ataque de EEUU del 3 de enero y el secuestro de Maduro y Flores, y habían aceptado las explicaciones de Delcy acerca de la situación, ahora declaran que la entrega de Saab es una traición.

Para muchos, esto ha sido el punto de inflexión. Algunos incluso piden disculpas públicamente por no haberse dado cuenta antes de que el gobierno de Delcy está sometido al control de EEUU. Como dirían en Venezuela, a algunos les cayó la locha.

No es para menos. El escándalo está justificado. Durante varios años, el gobierno de Maduro había centrado una parte muy importante de los esfuerzos de la solidaridad internacional con Venezuela en la lucha por la defensa de Alex Saab, contra su extradición a EEUU y posteriormente por su liberación.

Y ahora lo entregan. El shock es mayúsculo, como es comprensible.

¿Quien es Alex Saab?

Alex Saab es un empresario colombiano con un pasado turbio en todo tipo de negocios sucios, pero que fue pieza clave del entramado creado por el gobierno de Maduro para eludir las sanciones de EEUU contra Venezuela y de las relaciones de ese gobierno con sectores empresariales en Venezuela y en el extranjero..

La habilidad de Saab para crear empresas pantalla y mecanismos para burlar las sanciones fueron muy útiles, y a la vez dejaron sustanciosas ganancias a todos los implicados.

Alex Saab además fue beneficiario directo de la privatización de los Abastos Bicentenario (nacionalizada por Chávez) que se convirtieron en las Tiendas Clap, propiedad de su empresa Salva Foods. Miles de trabajadores fueron despedidos de la noche a la mañana.

En 2020 fue detenido en Cabo Verde durante un viaje a Irán negociando la importación de comida. El motivo de su detención fue la solicitud de extradición a EEUU por cargos de blanqueo de dinero y corrupción. A pesar de una enorme campaña internacional en contra organizada por el gobierno de Maduro y del hecho de que se le dió la ciudadanía venezolana y se le nombró embajador, Saab fue finalmente extraditado a EEUU, en octubre de 2021, en violación de todos sus derechos, y encarcelado.

En diciembre de 2023 fue liberado en un acuerdo entre Maduro y Biden, a cambio de la liberación de 36 personas detenidas en Venezuela, incluyendo 10 ciudadanos estadounidenses. La parte que puso Venezuela en el intercambio da una idea de lo valioso que era Alex Saab para el gobierno de Maduro.

Como recompensa por los servicios prestados se le hizo ministro de Industrias del gobierno de Maduro, en 2024. Una de sus tareas en el cargo era la de preparar la privatización de unas 500 empresas propiedad del estado, aunque las sanciones estadounidenses dificultaron el avance en ese objetivo. Saab se mantuvo en ese cargo hasta el 17 de enero de 2026 cuando fue destituido por Delcy Rodríguez.

En un mensaje en redes sociales que ahora ha borrado Delcy señalaba:

Asimismo, agradezco al compañero Álex Saab por su labor al servicio de la Patria; quien asumirá nuevas responsabilidades. ¡Sigamos avanzando por la prosperidad y el bienestar del pueblo venezolano!

A pesar del mensaje cordial, el “compañero Saab” no asumió nuevas responsabilidades. A principios de febrero hubo fuertes rumores de que había sido detenido y que iba a ser entregado a EEUU. Fuentes oficiales venezolanas y del propio entorno de Saab negaron que hubiera sido detenido. Ahora sabemos que ha pasado tres meses encerrado en el Helicoide, hasta que finalmente el 16 de mayo fue entregado a agentes de la DEA y el FBI en el aeropuerto de Maiquetía.

Podemos especular el motivo de ese retraso. ¿Había negociaciones entre diferentes sectores del gobierno y del PSUV – entre aquellos que le querían entregar y los que estaban en contra? ¿Entre los que podían salir más perjudicados por unas declaraciones de Saab en un tribunal de EE. UU. y los que querían deshacerse de un aliado de Maduro? ¿Estaban buscando una manera para dar cobertura legal a su entrega? Quizás algún día sabremos los detalles.

¿Entrega ilegal?

Lo cierto es que su entrega es, a primera vista, ilegal. Alex Saab es un ciudadano venezolano. Esa fue la base principal de la defensa contra su extradición de Cabo Verde. Si no fuera ciudadano venezolano no hubiera podido ser ministro ni tampoco votar en las elecciones de 2024. Como tal no puede ser extraditado a EEUU sino es a través de un juicio de extradición.

Por ese motivo la declaración del SAIME habla de deportación (un procedimiento administrativo) de un ciudadano colombiano. ¿Le han retirado la nacionalidad venezolana?
Incluso si fuera así, y no se ha presentado ningún documento que lo avale, esto demostraría la arbitrariedad de las decisiones de los órganos judiciales, totalmente subordinados al ejecutivo, que a su vez ahora responde a los intereses de EEUU.

El comunicado además afirma algo increíble: que Saab “se encuentra incurso [sic] en la comisión de diversos delitos en EEUU”, negándole así su presunción de inocencia. Todo esto después de que el gobierno venezolano de Maduro (del que Delcy formaba parte) se había pasado años protestando su inocencia total y absoluta y que él mismo se declarara no culpable ante un tribunal en los EE. UU.

Al día siguiente de su entrega al imperialismo, tanto Diosdado Cabello como Delcy Rodríguez salieron a justificar la medida públicamente. En una increíble intervención, Diosdado afirmó que Alex Saab había utilizado desde hacía muchos años una cédula venezolana falsa (¡¡!!). Lo que no explicó Diosdado es cómo es posible que Saab fuera nombrado diplomático venezolano, ministro venezolano y votara en las elecciones venezolanas sin que nadie se diera cuenta.

Quizás lo más escandaloso de la intervención de Diosdado es lo que dijo al final: “Nosotros lo sometimos [a la ley] y fue deportado para allá —EE. UU.— porque ese fue el último país desde donde él vino a Venezuela. Que la justicia se encargue”. Lo que no dice es que Saab vino de EE. UU. porque el gobierno venezolano, del que Diosdado era parte, ¡negoció su liberación con Biden!

Delcy Rodríguez no entró en tantos detalles técnicos, pero cuando le preguntaron afirmó que “Alex Saab es un ciudadano de origen colombiano que cumplió funciones en Venezuela”, y añadió que “cualquier decisión que hemos tomado (desde lo que fue el 3 de enero) ha sido por el interés de Venezuela”. Finalmente dijo también que se trata de un asunto “entre EEUU y Alex Saab”.

Lo cierto es que toda la campaña en defensa de Alex Saab cuando fue detenido en Cabo Verde y posteriormente para lograr su liberación se basaba en su condición de venezolano. Alex Saab tenía además de cédula venezolana tenía un pasaporte venezolano regular y otro pasaporte venezolano diplomático. Su cédula venezolana aparece en la gaceta oficial en la que Nicolás Maduro le nombra como ministro de Industria y además su condición de venezolano es imprescindible para ese nombramiento (todos los documentos están disponibles públicamente).

No es de extrañar por lo tanto que la entrega de Alex Saab al imperialismo haya causado tanto revuelo entre los partidarios del gobierno venezolano, llevando a muchos a romper públicamente con Delcy. Ellos se suman a otros que han ido levantando duras críticas públicas contra el gobierno de Delcy en los últimos meses, incluyendo figuras destacadas como Britto García y Mario Silva.

Sumisión al imperialismo estadounidense

A todos ellos hay que señalarles que aunque la entrega de Saab es ciertamente grave y una muestra de sumisión al imperialismo, esta no es la primera ni siquiera la más importante desde el 3 de enero.

El gobierno de Delcy ha recibido obsequiosamente a los funcionarios de EEUU que han ido a Venezuela “a inspeccionar la finca” y saquear los recursos, incluyendo a los que son directamente responsables por el ataque del 3 de enero, el director de la CIA y el jefe del Comando Sur. El gobierno de Delcy ha destruido las leyes de hidrocarburos y de minería de Chavez, entregando los recursos a las multinacionales en condiciones extremadamente favorables para estas. El gobierno de Delcy ha denunciado a Irán y no a EEUU en la guerra del último contra el primero. EEUU controla las ventas de petróleo venezolano y gestiona los recursos que se obtienen que son depositados en cuentas en EEUU, todo ello con la colaboración del gobierno venezolano. El gobierno de Delcy ha vuelto al FMI y al BM y ahora les va a garantizar “la sostenibilidad de la deuda pública”.

O sea, el gobierno de Delcy gestiona el sometimiento neocolonial a los EE. UU. desde el 3 de enero, no desde hace tres días con la entrega de Alex Saab.

Obviamente, los comunistas siempre nos opusimos a un empresario como Alex Saab, aunque estábamos en contra de su extradición a EEUU, por lo que eso representa de sometimiento al imperialismo. De hecho, ya en su día nos opusimos a la entrega de Joaquín Pérez Becerra a Colombia en 2011, siendo canciller Nicolás Maduro.

La entrega de Saab al imperialismo va a ser usada sin lugar a dudas en el juicio contra Maduro. Saab está acusado en esta ocasión de blanqueo de dinero obtenido ilícitamente a través del programa de importación y distribución de comida subsidiada CLAP. En el comunicado del Departamento de Justicia de EEUU se afirma claramente: ““La DEA lleva mucho tiempo investigando los presuntos delitos financieros y las redes vinculadas a Alex Saab y al antiguo régimen de Maduro”. La entrega de Saab, además de mostrar la sumisión de Delcy al imperialismo es por lo tanto una puñalada trapera contra Nicolás Maduro.

Es más, es necesario señalar que la traición al chavismo no empieza con la entrega de Saab al FBI y la DEA, ni tampoco desde el 3 de enero. Es un proceso largo, pilotado por Maduro después de la muerte de Chavez, y que tiene uno de sus puntos de inflexión más importantes en el paquete de ajuste monetarista del 2018 y las medidas de represión del movimiento obrero y la izquierda que se aplicaron como consecuencia.

No hace falta buscar un trasfondo político a esta operación. Desde hace ya bastantes años las luchas internas en la dirigencia venezolana son poco más que peleas por parcelas de poder (y enriquecimiento personal) entre diferentes grupos. Así cayeron, sucesivamente, Rafael Ramírez, Tarek el Aissami y tantos otros. Dirigentes gubernamentales, de sectores clave de la economía y el poder político y militar, de repente acusados de corrupción, encarcelados o huidos al extranjero.

Maduro traicionó la revolución bolivariana, Delcy terminó de arrodillarse ante el imperialismo de EEUU. Pero el sometimiento de Delcy fue posible porque ya el gobierno tenía muy poco que ver con la revolución bolivariana.