Lucio Cabañas Barrientos: Las cuentas siguen pendientes

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Escrito por: Rubén Rivera

“La lucha por el socialismo es irreversible”. Grito de combate de Lucio Cabañas.

Nace un 15 de diciembre de 1936, hijo de una familia pobre de la comunidad El Porvenir, del municipio Atoyac de Álvarez, Guerrero. Sus padres: Rafaela G. Barrientos y Cesáreo Cabañas, su abuelo: un general Zapatista, Pablo Cabañas Macedo. Al parecer como en muchos otros casos el padre de Lucio no se distinguía por su particular amor a su familia. El alcoholismo siempre ha sido un instrumento del poder para mantener a raya a los trabajadores del campo en México y en otras partes del mundo, esa no era la excepción. La madre de Lucio Rafaela Barrientos recuerda:

“Él estaba casado con otra mujer. Me robo cuando tenía 17 años(…) después lo despedí, lo mandé a volar porque se portó muy mal. Y no sé cuándo murió” (Publicado en un folleto de homenaje de la sección XXII del SNTE, 2004).

La época en la que nació Lucio era la del cardenismo, si bien era cierto que ello significó un periodo de intensa agitación obrera, también lo es que en las regiones de Guerrero, Oaxaca y Chiapas la fuerza de los caciques era bastante profunda, sus métodos de acción eran sanguinarios y brutales, tan sólo quince años antes de la llegada al mundo de Lucio la ciudad de Acapulco sufrió la ocupación de las bandas de matones del gobernador que pretendían sofocar el triunfo de un efímero partido obrero local.

El padre separa a Lucio de su madre a los ocho años de edad por lo que se ve en la necesidad de estudiar la primaria en la población de El Cayaco. A la muerte del padre de Lucio, éste, junto con su hermano Pablo, se ve sin un sustento económico y se alquila como peón por 5 pesos, llevando una jornada laboral de 10 a 12 horas por día cuando apenas tenía ¡12 años!. Algo por demás natural en el conjunto del campo mexicano.

A los 17 años huye de casa de su tía, que se había quedado a cargo de él, para seguir sus estudios en Tuxtla para terminar el cuarto grado, omite el quinto y queda en el sexto en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, donde cursó también la secundaria y la educación Normal, recibiéndose como maestro a los 27 años

Las escuelas normales rurales eran una creación del gobierno de Lázaro Cárdenas, en ellas los campesinos podían prepararse como profesores y regresar a sus comunidades, el Estado les proporcionaba casa y alimentación en lo que duraba su instrucción. El hecho de que en los tiempos de Cárdenas se intentara poner en la practica el discurso de la “educación socialista” generó que la organización estudiantil que surgió de las normales rurales asumiera también el nombre de socialista, desde entonces la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), se convirtió en todo un referente de lucha por varias razones: en primer lugar debido a que los gobiernos posteriores al de Cárdenas no tenían interés en promover la educación en el campo por lo que los ataques al presupuesto y a las normales rurales mismas fueron constantes, ello obligaba a los estudiantes a mantener constante movilización, la otra razón era que las condiciones de miseria y opresión que los caciques ejercían sobre los pueblos llevaba a los estudiantes y a los egresados a convertirse en verdaderos organizadores de luchas ahí donde estudiaban o a donde eran enviados después a dar clases.

En la Normal destacó como dirigente y buen orador, de hecho llegó a ser Secretario General de la FECSUM. En 1961 se desató un movimiento de obreros, campesinos y estudiantes que exigía la caída del gobernador de Guerrero el General Raúl Caballero Aburto. La lucha fue cruenta, los asesinatos se sucedían uno tras otro pero al final el gobernador cayó. En esos tiempos en el estado también participaba muy activamente otro estudiante, entonces mucho más conocido e influyente dentro del movimiento, se trataba de Genaro Vázquez Rojas, el cual no obstante no tenía un nivel de politización muy importante. Genaro y su movimiento cívico pacta la aceptación del candidato priísta Raymundo Abarca Alarcón, bajo una serie de condiciones que después por supuesto el priísta no reconoció.

El resultado fue una escisión del moviendo, los cívicos de Genaro conscientes de su error desconocen al gobernador y se centran reorganizarse y emprender una lucha contra el proceso electoral. Lucio por su parte con la mayoría de la FECSUM se deslindaron de Genaro y del acuerdo inicial desde el momento mismo en que este se gestaba, así que no los tomó por sorpresa la “traición” de Abarca Alarcón.

La elección de Alarcón estuvo dominaba por la violencia, el 30 de diciembre de 1962 en Iguala la policía dispara a mansalva asesinado a decenas de personas y detiene a Genaro Vázquez.

Lucio se convirtió en militante de las juventudes comunistas y como dirigió la FECSUM y las iniciativas que desde el Partido se impulsaban, una de ellas fue la creación de la Central Campesina Independiente (CCI) el 8 de enero de 1963. Como militante de la CCI trato de organizar a dicha organización en Guerrero.

Dentro del Partido Comunista había por aquel entonces una total dispersión; su dirección controlada por Arnoldo Martínez Verdugo llevaba a la práctica una desestalinización que era más bien un giro a posiciones socialdemócratas; una parte de los comunistas expulsados por sus posiciones de izquierda había formado la Liga Comunista Espartaco dirigida por José Revueltas que sostenía la tesis de que en realidad el Partido Comunista no existía; otra parte expulsada en los cuarentas con Valentín Campa a la cabeza había formado el Partido Obrero y Campesino de México con un carácter decididamente más estalinista; de manera paralela las juventudes en las que militaba Lucio estaban siendo afectadas por dos acontecimientos fundamentales, uno era la revolución China, que al romper con la Unión Soviética adoptaba un discurso más radical incluso llamando a la formación de guerrillas campesinas en regiones como América Latina, el otro era la revolución Cubana que recién había triunfado y que también había surgido, aparentemente, como un movimiento armado en Sierra Maestra. Así que fueron estos dos últimos acontecimientos en los textos de Mao Tse Tung y Ernesto Guevara de la Serna los que más influyeron en el joven comunista Lucio Cabañas, más que las disputas, aparentemente confusas en las organizaciones comunistas mexicanas.

Recién egresado de la Normal Superior es licenciado para impartir clase en Mezcaltepec, donde se organizó junto a los campesinos para defender los recursos forestales de los caciques y madereros que no aportaban un céntimo para beneficio de la comunidad, tiempo después pasó a impartir clases en la escuela primaria “José Alarcón”, cerca de la cabecera municipal de Atoyác, en breve nacía la organización de padres de familia y profesores para luchar contra el cobro de cuotas y la compra de uniformes cuando los niños padres apenas podían cubrir su coste de vida. El movimiento consigue la victoria, para entonces la figura del movimiento adquiere una fama por todo el estado. Como también solía suceder las autoridades de la SEP deciden mandarlo fuera del Estado siendo enviado a dar clases a una comunidad del estado de Durango llamada “Nombre de dios” un lugar en donde, esperaban, terminaría sofocado por el aislamiento.

Lucio rápidamente se vincula con las comunidades de la región y participa en diversas luchas entre ellas la ocupación de una mina hierro a cielo abierto llamada Cerro del Mercado, el 29 de julio de 1966 son desalojados violentamente por parte de la policía, pero el daño estaba hecho, las masas organizadas mantienen un importante nivel de lucha y desde su posición de profesor dirige abiertamente diversos movimientos. Las autoridades había fracasado y de forma paralela la lucha en Guerreo, de la que en realidad nunca se había desligado, también obtuvo un enorme triunfo cuando 1967 es reinstalado el profesor Lucio.

El escape

Ya reinstalado, los profesores y padres de familia de la escuela Juan N. Álvarez piden asesoría a los integrantes del movimiento para destituir a las autoridades de su plantel, la lucha triunfa una vez más. No sólo eso, Lucio estaba involucrado en las luchas campesinas contra los acaparadores de Café, entre ellos el caique Juan Becerra Luna, las cosas no estaban saliendo muy bien y los caciques decidieron que ya estaba bueno “con el maestrito”, se dice que ofrecieron 250,000 pesos por matar a Lucio.

Dado el sentimiento de fuerza que les daba la organización y los triunfos recientes se convoca a un mitin en la Plaza Central de Atoyác el día 18 de mayo de 1967 a las 10:00 hrs. Ese momento se aprovecha por parte de los policías estatales coludidos con los caciques para disparar contra la multitud al tiempo que las autoridades ocupan las instalaciones de escuela con la ayuda de la policía municipal.

En cuanto retronaron los disparos Lucio se encontraba en el micrófono, los pobladores protegen a Lucio, logrando el escape: El saldo: 5 compañeros asesinados. Parte hacia la Sierra, el mismo día, armado con un arma calibre 32 recorre algunos pueblos aledaños, reclutando voluntarios para la lucha. Lucio, como hemos dicho fue militante del Partido Comunista, en los meses siguientes a la matanza el Partido le pide a Lucio salir del país, no obstante para ese entonces la rebelión, si bien no se manifestaba de manera masiva debido a la falta de armas entre los campesinos, un abandono como el que el PC le proponía significaba dejar a merced de las fuerzas represivas al movimiento social que se creía ahora obligado armarse para defenderse. Como sea la decisión de Lucio de construir un movimiento guerrillero significó un deslinde del partido, de ahí en delante de avocó a construir su propia organización política: el Partido de los Pobres.

El día de la matanza, testigos impotentes de la acción de la policía estatal fueron los policías rurales de Atoyác. Ellos no hubieran sido capaces de disparar contra su propia gente, cuando se realizó la masacre muchos de ellos decidieron seguir el mismo camino de Lucio, en vista de ello el gobierno estatal decidió la disolución y el desarme de dichos policías, no obstante algunos de ellos proporcionaron las primeras armas y hombres del movimiento.

Por lo que hace a Becerra Luna, el cacique que mando matar a Lucio, este vivió hasta junio de 1970 cuando una brigada de ajusticiamiento del Partido de los Pobres lo ejecutó.

Un movimiento clandestino que se convierte en guerrilla

El 19 de mayo de 1967 en la comunidad de San Martín de las Flores se reúnen junto con Lucio los primeros activistas de esta nueva fase de lucha clandestina. La dinámica de los activistas era partir de problemas concretos de la población, los analizaban en “diversos aspectos”, se analizaban y se discutían ampliamente todas las propuestas de posibilidades y se llegaba a un consenso de unidad de acción, resolviendo los problemas y evaluando los resultados. El movimiento pasó de ser un grupo de perseguidos a ser activistas y organizadores en las comunidades campesinas, con la diferencia de que ahora lo hacían en la mayor clandestinidad posible y estaban armados. Luís León Mendiola un compañero de Lucio en esos tiempos señala en sus recuerdos sobre 1967 y 68:

“Se analizaba con mucho cuidado la situación y jamás se dio por descartada ninguna forma de lucha; no se compartía plenamente la tesis del foquísmo; por eso, se planteaba la organización de las masas, que era lo que en esa etapa se hacía. Si bien es cierto, el trabajo era clandestino; la razón era garantizar la seguridad de quienes se integraban, y la amenaza de aprensión y asesinato que pesaba sobre Lucio, pero el objetivo distaba mucho de ser el clandestinaje; más sin embargo, como era un proyecto a largo plazo era muy importante evitar la identificación y localización de los miembros y por tanto la integración era muy selectiva y cuidadosa” (Luís León Mendiola, A cerca del partido de los pobres en el Estado de Guerrero).

Es decir, en el movimiento en torno a Lucio no se propone lanzar una guerrilla, sino más bien continuar las organización de las masas, el Partido de los Pobres surge ante el abandonó que habían sufrido por parte del PC, no hay duda que el deslinde en los hechos del Partido Comunista fue clave para que el movimiento de Lucio se viera presa de un callejón sin salida.

El otro factor fue la reacción militar, ante la ineficacia en el asesinato de Lucio y la conciencia de que los policías rurales estaban de su lado, el gobierno procedió a reprimir y torturar para tratar concluir el objetivo de aniquilar al movimiento de masas que Lucio representaba, en esta medida la autodefensa armada fue adquiriendo paulatinamente un carácter ofensivo.

Con todo el Partido de los Pobres trató de generar una estructura, por cierto más inspirada en el maoísmo, basada en:

a) Comités Revolucionarios Clandestinos, que constituyan algo así como sus organismos de base sobre los cuales se erigía una dirección nacional.

b) La Brigada de Ajusticiamiento, era el grupo armado que se dedicaría a la autodefensa y al castigo de los responsables de la represión.

c) Organizaciones populares amplias de lucha, las cuales se concebían como órganos que no respondían propiamente al Partido sino que serían espacios de intervención de los militantes donde se reclutarían a miembros tanto para los comités revolucionarios como para la brigada de ajusticiamiento.

También la organización planteó que el pueblo debe construir su propio poder, y que el Partido debe servir al pueblo como instrumento organizador de la lucha revolucionaria. El accionar siempre debe ser partiendo de la lucha activa de los trabajadores, en cuanto se desliga del pueblo degenera en suicidio, actitud personal, caudillismo u aventurerismo.

En la guerrilla Lucio promovía el estudio y la superación, la brigada llevaba consigo una biblioteca con libros clásicos del marxismo e historia, del cual el más recurrente fue “guerra de guerrillas”. El sobrenombre de Lucio fue “Miguel”, su método no fue el de convencer por la fuerza, trataba siempre de convencer explicando las cosas lo más claro posible, no trataba de imponer esfuerzos o sacrificios que él no estuviera dispuesto a hacer, predicaba con el ejemplo. En las reuniones dejaba que todos opinaran, tomaba nota y daba sus argumentos, después de estar de acuerdo se tomaban las decisiones.

Por supuesto se trataba en el fondo de un movimiento campesino armado sin relación con la lucha de clases en la ciudad, pese a ello Lucio y sus compañeros se plantearon un programa en el siguiente sentido:

1. Luchar consecuentemente con las armas, junto a todas las organizaciones armadas, junto a nuestro pueblo trabajador y hacer la revolución socialista; conquistar el poder político; destruir el estado burgués explotador y opresor; construir un estado proletario.

2. Destruir al sistema capitalista; abolir la propiedad privada, base y esencia de la explotación del hombre por el hombre; aniquilar a la burguesía como clase privilegiada, explotadora y opresora.

3. Después del triunfo armado de la Revolución Socialista y de la toma del poder político por el pueblo serán expropiadas y socializadas las empresas industriales, comerciales, agrícolas y las instituciones financieras, etc. (…)

4. Se acabará con la explotación y la opresión en el campo; los latifundios, las haciendas y todas las propiedades de los capitalistas del campo serán expropiados. La tierra será colectivizada, la tierra y la producción serán de quienes la trabajan.

5. Los grandes propietarios de viviendas serán expropiados de ellas, y sólo se les permitirá lo necesario para vivir dignamente. Las mansiones de lujo, los hoteles, moteles y centros vacacionales pasarán a manos de los trabajadores.

6. Los grandes sanatorios, consultorios, farmacias y laboratorios; los centros de salud y hospitales, serán expropiados y puestos al servicio del pueblo para garantizar la salud.

7. El transporte aéreo, marítimo y terrestre; las comunicaciones; teléfono, telégrafo y correo serán socializados.

9. Serán expropiadas la prensa, la radio y la televisión, cuyo fin fundamental será orientar educar y elevar la conciencia y la moral revolucionaria del pueblo.

10. Las leyes y todo el sistema jurídico burgués serán abolidas. El ejército y todas las corporaciones policíacas que forman la maquinaria represiva y criminal serán destruidos. El estado revolucionario armara a todo el pueblo.

11. La lucha del pueblo mexicano por su plena emancipación es parte integrante del movimiento revolucionario mundial por la liberación total de la humanidad, las fronteras deberán ser barridas por la lucha y por el internacionalismo revolucionario.

Por supuesto que se podrían suscribir ahora mismo estos postulados que no sólo son plenamente vigentes sino urgentes. El problema era en ese entonces que las amplias masas de trabajadores no lo conocían y los activistas del movimiento de Lucio nunca fueron más de doscientos concentrados sobre todo en la región occidental de Guerrero, específicamente en la Sierra Madre del Sur.

Un callejón sin salida

En este marco nuevamente se hizo patente la ausencia de una organización revolucionaria a nivel nacional que permitiera a los campesinos triunfar, lo cual en el fondo no hubiera sido más que la realización del programa señalado por parte de los trabajadores de la ciudad. Ante la ausencia de dicha organización el Estado pudo concentrar sus fuerzas para tratar de aplastar a los campesinos insurrectos.

La formación marxista de Lucio le hacía comprender que el programa para la Revolución tenía que ser proletario, no obstante se encontraba al frente de un movimiento prácticamente en su totalidad campesino. No se trataba, como le pedía el PC, que claudicara y se escondiera fuera del país, lo que equivalía a una traición, sino de generar una estrategia de lucha desde la ciudad basada en los trabajadores, el PC no podía cumplir esa misión ni quería hacerlo, de tal modo que el movimiento campesino armado se encontró aislado por todos los flancos, en ese sentido la constitución del Partido de los Pobres tenía que aspirar a establecer, al menos teóricamente, una estrategia de lucha nacional y un plan nacional. El auténtico problema, el de la inexistencia de un partido de la clase obrera fue en el fondo la clave de la derrota posterior de Lucio Cabañas, el cual no tenía los medios ni la táctica para ganar al movimiento obrero a un programa como el que proponía.

León Trotsky planteó la cuestión del siguiente modo:

“Una cosa es que un partido comunista firmemente apoyado en el proletariado urbano se esfuerce por dirigir, por intermedio de los obreros, una guerra campesina; otra cosa es que unos cuantos miles incluso decenas de miles de revolucionarios que realmente son o se llaman comunistas, asuman la dirección de una guerra campesina sin contar con una base de apoyo entre el proletariado (La guerra campesina en China y el proletariado. Escritos, Tomo III).

El problema es que en esas circunstancias el o los comunistas se verían en los hechos dirigiendo una guerra campesina con la lógica que ella implica y por supuesto con todas las desventajas desde el punto de vista táctico y estratégico, dado que la fuerza extremadamente superior del ejercito podría concentrar fuerzas, así mismo políticamente a no ser que existiera un movimiento insurreccional o semi-insurreccional en las ciudades, es fácil para el Estado desatar una campaña de difamación y desinformación que hiciera del sacrificio de los revolucionarios en la guerrilla algo desapercibido para la mayoría de la población.

El caso de China fue diferente porque ahí los levantamientos de 1927 de Hunan, que dieron la base para el posterior movimiento guerrillero, implicaron a millones de campesinos generando zonas liberadas que abarcaban cien millones de personas, los grupos guerrilleros actuaban dentro y fuera de zonas controladas por el enemigo pero había un ejército regular de más de cien mil soldados. La larga marcha fue un recorrido de una zona liberada en acecho del ejército del Kuomitang a otra zona liberada.

En el caso de Cuba, si bien existía una guerrilla, había una estructura que podía orquestar levantamientos insurreccionales incluso desde el mismo desembarco del Granma.

Todo esto sin mencionar que incluso en los casos de luchas exitosas como las de Cuba y China la ausencia de un movimiento obrero dirigiendo la revolución provocó serías deformaciones en el estado posrevolucionario que se expresaron en burocratismo y ausencia de órganos de poder obrero. Sin estos medios de control, mientras las cosas van bien los burócratas pueden parecer hasta socialistas, pero cuando comienzan las dificultades, son los primeros en huir del barco y reclamar ya sea abierta o soterradamente la vuelta al capitalismo. León Trotsky lo explica muy bien en su libro “La revolución Traicionada”

Por supuesto nadie afirma que la cuestión de las armas no sea importante, no obstante eso no es algo que se tenga que imponer a la dinámica del movimiento. Cuando las condiciones están maduras y el partido revolucionario ha logrado suficiente influencia un levantamiento insurreccional puede, con relativa calma, tomar el poder y contribuir un estado obrero democrático tal como lo fue la revolución Rusa en 1917 y el régimen creado hasta la muerte de Lenin en 1924.

Lamentablemente es México, a unos meses de los acontecimientos revolucionarios del 68, ese partido no existía. La combinación de los acontecimientos llevó a toda una generación de jóvenes a sacar conclusiones exactamente contrarias a lo que se necesitaba. En el 67 muere el Che y lamentablemente la actitud de glorificación acrítica de su figura y de su accionar, que se basaba no en la construcción de una organización sino en el sacrificio personal, contribuyó a que el movimiento de Lucio se transformara finalmente en una organización guerrillerista, aunque con profundas bases en los pueblo de la Sierra y la Costa guerrerense.

1968 sacudió al país y al mundo, en ese momento el movimiento armado en Guerrero se mantenía en una fase de autodefensa. Mientras tanto el movimiento estudiantil avanzaba a pasos agigantados generando ya las primeras turbulencias en el seno los sindicatos corporativos. Ante esta situación el gobierno ordena sofocar el movimiento por la vía de la brutal represión. No hay duda de que el 68 representó una coyuntura revolucionaria absolutamente favorable en México y en todo el mundo, no obstante como en otras ocasiones la ausencia de una dirección a la altura de las circunstancias fue determinante para que la oportunidad se perdiera.

Decenas de miles de jóvenes indignados por el reformismo del PC y por el sindicalismo charro deciden construir infinidad de organizaciones armadas. La estela de nombres es enorme y prácticamente todas las organizaciones de izquierda viven una especie de crisis con alas que consideran como única alternativa seguir el camino del Che.

A diferencia del movimiento de Lucio, con genuinas raíces campesinas, los grupos de universitarios que se avocan a construir organizaciones político militares, actúan con tal independencia del movimiento social que se crea una especie de barrera. Muchos de aquellos que no comparten sus puntos de vista militaristas y sectarios son simplemente “reformistas” y candidatos a ser ejecutados por ello. En ese marco la infiltración por parte de las fuerzas de seguridad del estado y el aislamiento permiten que posibles alianzas se conviertan en enfrentamientos, incluso armados.

En el caso del Partido de los Pobres es altamente probable que su giro a las acciones ofensivas se verificara en ese periodo, para inicios de los setentas se genera una proceso de colaboración con el denominado “grupo partidario” que después pasaría a unificarse con otros grupos para conformar la Liga Comunista 23 de septiembre, una organización no sólo puramente militarista y dogmática, sino tremendamente sectaria, la cual llegó a combatir incluso toda forma de lucha que no fuera la de la acción armada, por supuesto absolutamente desvinculada con el movimiento social.

La colaboración con el “grupo partidario” se rompió cuando estos últimos pretendieron tomar la dirección del movimiento en base a maniobras.

Durante lo que quedaba del sexenio de Díaz Ordaz, las acciones militares se concentraron en labores de contención. No obstante en inicio del gobierno de Luís Echeverría marco una fase de represión sistemática.

Como en otros movimientos guerrilleros genuinamente campesinos, las fuerzas de Lucio Cabañas tenían la ventaja de conocer el terreno y de contar con la colaboración activa de los pueblos de la Sierra y la Costa. La acción de simple patrullaje era inútil para sofocar a la guerrilla que podía pasar de miliciano a simple campesino sin que fuera muy evidente. Familias enteras se dividían para cumplir con periodo en la guerrilla y cubrir sus tareas en el campo. La historia de los movimientos armados de los setentas no conoció una fuerza capaz de infringir derrotas al ejército, aunque fuesen pequeñas. En los otros casos se trataba en realidad de grupos que colocaban bombas, asaltaban bancos y secuestraban sin llegar realmente a nada distinto de lo que se conoce como terrorismo individual y que como ya hemos señalado es en el fondo inofensivo al Estado.

La contrainsurgencia

Luego del segundo año de Echeverría se emprendió una guerra total contra la guerrilla que combinó la ejecución de un plan de obras públicas con una represión salvaje contra todo aquel sospechoso de simpatizar o de militar con el movimiento. Según el informe de la Fiscalía Especial para Delitos del Pasado el Ejército procedía del siguiente modo:

“1. La gente era concentrada en un lugar público del poblado. La cancha, la escuela, la iglesia o algún lugar céntrico en el que se suele reunir la gente del lugar.

“2. Los soldados entraban a los domicilios sin ninguna orden de cateo para cerciorarse de que no había gente que no estuviera en el lugar de concentración.

“3. Algún oficial del ejército pasaba lista. Muchas veces traían a ese lugar a algún ‘soplón’ o ‘madrina’ que le indicaba al oficial a quiénes detener. En otras ocasiones, el oficial traía una lista previa y preguntaba por la gente que estaba anotada.

“4. La gente detenida podía tener tres destinos inmediatos: (a) ser recluida en algún lugar donde era atormentada mientras era transportada fuera del lugar, (b) ser utilizada como guía para cualquier requerimiento que el ejército les forzaba a realizar, (c) ser transportada al cuartel militar por vehículo terrestre o por helicóptero”.

En cierto momento cambió el modus operandi de las detenciones en Guerrero: “Tras la detención ilegal de cientos de personas, la policía y el ejército ya no entregarían los detenidos a la autoridad, sino que los enviarían a cárceles militares o, provisionalmente, cárceles clandestinas para después ser enviados a las cárceles militares”.

Los métodos para doblar a los detenidos también eran clásicos de la guerra que se desataba en todo el continente:

“Desfiguraciones en el rostro, quemaduras de tercer grado, darles a tomar gasolina, romperles los huesos, cortarles o rebanarles la planta de los pies, toques eléctricos, amarrarlos por los testículos y colgarlos; introducir botellas de vidrio en la vagina de las mujeres y someterlas a vejación, introducir mangueras por el ano para llenarlos de agua y luego golpearlos. Se tiene registro de mil 650 casos de gente que fue detenida y torturada en cárceles y campos de concentración; otras fueron torturadas en su domicilio o en los puntos de revisión” (Informe de la FEMOSPP Publicado en la revista emeequis, edición digital del 18 de junio del 2006).

Uno de los resultados de esta guerra fue la muerte a principios 1972 de Genaro Vázquez Rojas, el cual había sufrido un accidente automovilístico cuando regresaba a Guerrero, al parecer los soldados lo reconocieron y decidieron rematarlo.

Por esos años el grupo de Lucio, había logrado un buen nivel de combatividad, el 25 de junio del 72 logra destruir un pelotón completo, y a lo largo de ese año, las acciones ofensivas del movimiento aumentan no obstante el grupo sólo contaba con 102 combatientes, los cuales se dividen en tres brigadas.

Los meses siguientes son una sucesión de acciones represivas combinadas con campañas de hostigamiento y cercos que son rotos uno tras otro. En total se lograron resistir 16 campañas militares provocando cientos de bajas al Ejército, de parte de los combatientes muertos se tiene contabilizados a 290 hombres y mujeres que fueron desaparecidos en Guerrero por pertenecer al Partido de Los Pobres.

Durante el año de 1973 se han a conocer diversos comunicados entre ellos el programa que ya hemos citado con anterioridad y diversos partes donde se da cuenta de enfrentamientos militares como de actos represivos de las fuerzas armadas.

A finales de año, precisamente cuando se avecinaba el inicio del proceso electoral para la sustitución del gobernador en Guerrero, el candidato del PRI Rubén Figueroa, un cacique millonario, pretende una entrevista con Lucio Cabañas, la idea era ofrecerle un buen puesto y algún plan de obras, algo similar a lo que había sucedido con Genaro Vazques en 1962, Lucio había sido muy crítico de la ingenuidad de Genaro y no había razón para suponer que en esta ocasión cedería.

Figueroa buscó al tío de Lucio, Luis para concertar una cita, finalmente el 20 de abril del 74 Lucio dio luz verde a su tío para iniciar los preparativos del encuentro. El encuentro se llevó acabo el 30 de mayo de 1974. Lucio detuvo a Rubén Figueroa, a su secretaria y a Febronio Díaz Figueroa, un profesor universitario que servía al cacique como una especie de interlocutor.

El movimiento armado trató de negociar la desmilitarización de Coyuca, Atoyac y San Jerónimo, así como la libertad de los presos políticos. Sin duda nunca tuvo intenciones de negociar nada con Figueroa, no obstante el Estado tampoco tenía voluntad alguna de ceder. Lo único que la guerrilla pudo obtener fue una cantidad en efectivo en total 25 millones de pesos.

A partir de la detención el conjunto del Ejército decidió terminar de una vez por todas con Lucio tendiendo un cerco de 25 mil soldados. Ante el avance de los militares los grupos guerrilleros logran diversas victorias tácticas; en El Ticui emboscan el 9 de agosto a 150 soldados matando a 17; el 21 logran poner en desbandada a un grupo de 100 soldados de los cuales mueren 14; el 11 de octubre rompen un cerco en el cerro de Santa María provocando 30 bajas al ejercito; en El Calvario se emboscó a 22 policías motorizados que previamente habían participado en detenciones y torturas en contra de la población indefensa

No obstante el 8 de septiembre en el cerro de El Quemado los soldados cercan a la brigada que custodiaba a Rubén Figueroa, logrando escapar este último. En ese enfrentamiento muere Luís, el tío de Lucio, que había concertado la reunión con Figueroa pero que al conocer la determinación de retener al cacique decidió sumarse a la guerrilla. El resto de la brigada decide romper el cerco, no obstante con la liberación de Figueroa las acciones de los soldados serían en lo sucesivo mucho más decididas.

Gracias a las delaciones de algunos desertores, el 11 de octubre en el cerro de Achotla el Ejército logró con éxito una emboscada al grupo que dirigía el propio Lucio. Gracias a su conocimiento del terreno logra escapar, aún en esas circunstancias logra emitir comunicados generando desconcierto entre el Ejército, el cual comenzaba a mostrar signos de desesperación, eran ya meses de cercos con resultados relativamente desmoralizantes, en realidad pese a los golpes infringidos por la guerrilla el Ejército había logrado tender una inmensa red en toda la región, miles de soldados distribuidos de tal modo que en pocos días podían agruparse para cerrar el cerco en contra de la guerrilla.

Gracias a una delación en la comunidad de Los Corales el ejército logró nuevamente acorralarlo el 30 de noviembre. En esta ocasión el golpe fue mucho más contundente, de los 23 guerrilleros del grupo 17 murieron ya sea en el tiroteo o ejecutados luego de su redición. Lucio con un grupo de seis logra escabullirse, parecía que nuevamente se perdería de vista. No obstante el ejército no dudó en torturar a la población del lugar para forzar a una delación. Algunas versiones señalan al comisario ejidal de Guayabito Gilberto Ramos Soto y al narcotraficante Isabel Ramos Ruiz, los que delataron el lugar en el que se encontraba Lucio y sus compañeros. Enterados de ello el 19 batallón de Infantería se despliega, no había manera de escapar, 35 patrullas de 25 integrantes cada una rodearon la posición.

Eran las dos de la madrugada del 2 de diciembre cerca de la población de El Ototal, el soldado 19 batallón Benito Tafoya Barrón de infantería narra lo sucedido, en una carta archivada en la Dirección Federal de Seguridad:

“llegamos cerquita de Lucio, como a 30 metros, pero nos descubrieron y nos tiraron varias ráfagas (…) inmediatamente abrimos fuego”

“…Lucio únicamente estaba herido y grito: ‘hasta que se les hizo, pero les aseguro que no les voy a dar el gusto de que me maten ustedes’, y el mismo se mató, pero el capitán que venía conmigo le dio el tiro de gracia”

“A los que agarramos vivos (fueron varios) a mí me tocó subirlos a un helicóptero, amarrados de pies y manos, y atados a dos barras de fierro e irlos a tirar al mar…” ( CETEO-sección 22 Oaxaca/Marzo/2004 Pág. 26).

Eran los últimos días de 1974. El sexenio de Luís Echeverría Álvarez se acercaba al final. En las fábricas se empezaban a gestar luchas que pondrían al corporativismo priísta en serio peligro. El movimiento estudiantil sufría el apogeo de los grupos de golpeadores que luego del 10 de junio de 1971, armados incluso con pistolas y metralletas sumían al movimiento estudiantil en un prolongado letargo. Luego se conocería que Luís Echeverría actuó como informante de la CIA y que detrás de la careta popular y de izquierda que gustaba presumir en los foros internacionales, estaba plenamente coludido con los planes antisubersivos norteamericanos que implicaban el aniquilamiento de los grupos guerrilleros y terroristas que surgían en esos tiempos. En suma, como sucedía también en otras regiones de América Latina, el mayor terrorista despachaba en el palacio presidencial.

La guerrilla de Lucio Cabañas, es quizá la única que alcanza justamente dicho título, para destruirla, a parte de la represión, el gobierno tuvo que desplegar una obra de infraestructura en la zona que, pasados 30 años, es lo único que han recibido los pueblos de la sierra y la costa, por ello no resultan raras declaraciones como la de Febronio Díaz Figueroa, pariente de Rubén Figueroa, que también estuvo en cautiverio de la guerrilla en 1974:

“que aquí empezaron a abrirse carreteras con motivo de la guerrilla de Lucio; empezaron a construirse escuelas con motivo de la guerrilla de Lucio; comenzaron a electrificarse pueblos por la guerrilla de Lucio; a darse más servicios por la guerrilla de Lucio, así Lucio es el hombre a quién más debe el estado de Guerrero en sus últimos tiempos”

Por ello casi 30 años después, cuando el 2 de diciembre del 2002 en Atoyác de Álvarez fueron depositados sus restos por fin en una tumba en su memoria, miles de campesino salieron a las calles para rendirle homenaje.

En los pueblos de Guerrero, pero también de todo México, se siguen acumulando rencores contra el gobierno, contra la pobreza pero también contra la humillación y las mentiras, por eso Doña Rafaela Gervasio madre de Lucio Cabañas señaló unos años antes de se descubrieran los restos de Lucio.

¿Cómo recuerda a Lucio?

“Con mucha tristeza. Me siento orgullosa de haber parido a hijos valientes, pero es muy grande el sufrimiento. Lo único que tengo es coraje. A poco crees que si el gobierno fuera buena gente, tendría tanto inocente desaparecido y encarcelado. En cambio a los ladrones, a esos sí los enriquece y los deja libres para que vayan a ladronear más. Y uno muriéndose aquí, mírame sola… Voy a morir sola, pero eso si ante ningún desgraciado me humillo.”

La oleada represiva y como responder

Cientos de campesinos revolucionarios perdieron la vida durante las brigadas de terror que promovía el Estado, en su caso, como hemos dicho, en cierta medida la guerrilla les fue impuesta por las circunstancias y la falta de alternativas. En otros casos, como el movimiento de guerrilla urbana, fue simplemente un error en la medida de que los activistas de organizaciones como la Liga Comunista 23 de Septiembre, las Fuerzas Armadas Revolucionarios, lo único que hacían era separar a los jóvenes más radicalizados de sus escuelas o de las fábricas, aislándolos de las masas para que el estado los aniquilará más fácilmente. El movimiento de la tendencia democrática de los electricistas y de todos los obreros que se lanzaron a la lucha en esos tiempos dando origen a sindicatos democráticos como el STUNAM, el SITUAM, el SUTIN entre otros, fue mucho más revolucionario que esas “guerrillas”. Por ello es importante que el partido revolucionario tenga presencia en los sindicatos, en las fábricas, que se extienda a nivel nacional e internacional y sea capaz de lanzar iniciativas no sólo en el plano regional sino en todo el país, ello impediría que las fuerzas represivas pudieran concentrar sus fuerzas para aplastar rebeliones ya sea la guerrilla de Lucio Cabañas, el movimiento de la APPO en Oaxaca o incluso una huelga combativa

La victoria del Partido Bolchevique en la revolución Rusa incluyó en la incorporación de brigadas enteras del ejército zarista bajo control del proletariado. El movimiento revolucionario en México debe ser tal que logre que una parte de la tropa que se identifique con las luchas del pueblo se sume a las fuerzas de la revolución.

Levantemos en alto sus banderas…

Hoy en día, pese a las tácticas represivas, nuestros intereses como trabajadores pueden y deben ser defendidos mediante métodos revolucionarios en sindicatos, organizaciones campesinas, estudiantiles. Lucio Cabañas fue derrotado no porque su lucha no fuera justa sino porque no había un partido revolucionario, la táctica de hoy debe ser construir ese partido con base a las luchas concretas y las organizaciones existentes, en ese proceso las tareas crecerán pero si se hace adecuadamente la organización revolucionaria será capaz de enfrentarlas.

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