La educación no es una mercancía: No permitamos más concesiones a la burguesía

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Desde febrero la autoridad sanitaria ha estado anunciando en los medios de comunicación que teníamos que prepararnos para una pandemia larga. Lo que nos preguntamos entonces es ¿por qué las autoridades de la Secretaría de Educación Pública han estado cambiando de ruta permanentemente, divulgando fechas que constantemente cancelan? La última fue el anuncio de regreso a clases presenciales el 10 de agosto. No nos extrañemos entonces que las estrategias educativas durante esta crisis sanitaria carezcan de rumbo y orientación.

Con el proyecto “Aprende en casa I”, los principales beneficiarios fueron las grandes empresas como Microsoft y Google, abriéndoles el mercado al ofrecerles a miles de alumnos y maestros sus herramientas de manera “Gratuita” pero también porque la SEP les entregó los datos de más de 30 millones de estudiantes y poco más de 1 millón 200 mil profesores.
Con “Aprende en Casa II” los beneficiarios serán los grandes consorcios televisivos. Después de tener una caída estrepitosa, ante su descredito frente a la población y el crecimiento de las redes sociales y los programas por internet, la Secretaría de Educación Pública, en manos de Esteban Moctezuma, les puso en bandeja de plata una audiencia cautiva, a través de los “programas educativos”.

Lobos con piel de oveja

“La mafia del poder”, como los llamó en algún momento López Obrador, ahora son las aliadas de la educación según Moctezuma. La realidad es que el único aliado que conocen estos magnates de la televisión es el dinero. Es cierto que los 450 millones de pesos de “tarifa social” es una suma muy reducida a la que estaban acostumbrados, pero se han visto obligados aceptar el ofrecimiento porque sencillamente estaban en la lona. Y este convenio con la SEP no les pudo caer en mejor momento.
Si revisamos el convenio firmado el 3 de agosto, las televisoras no modifican en nada la programación de los canales tradicionales, utilizan los canales alternos, es decir que realmente no están sacrificando absolutamente nada.

El día que se dio este anuncio, en la mañanera, sólo los dueños de las 4 grandes televisoras: Televisa, TV Azteca, Imagen televisión y Milenio, tuvieron permiso para tomar el micrófono. Los grandes ausentes fuimos los maestros de a pie. Parece contradictorio el discurso de que los maestros nunca más serían ofendidos.

Toda la campaña de linchamiento de las televisoras contra los maestros durante el gobierno de Peña Nieto, el sin número de noticias y reportajes falsos para imponer la Reforma Educativa, señalándolos con el dedo inquisidor de ser los culpables del rezago educativo, montones de mentiras y calumnias no repercutieron en nada para ahora ser llamados los “aliados en la educación”.

Es un hecho que debido a la pandemia no es posible regresar a clases presenciales, pero tampoco están dadas las condiciones para el regreso a clases a distancia por las terribles carencias económicas y tecnológicas en las que viven las familias trabajadoras. Un gobierno que se dice progresista como mínimo tuvo que haber hecho un llamado a los padres de familia y al magisterio nacional para discutir un proyecto educativo acorde a cada ciudad, pueblo o comunidad. Recopilando todas las experiencias pedagógicas de los profesores, utilizando la televisión pública que cubre el 70% de la población y donde no fuera posible los padres y maestros serían los encargados para hacer llegar libros y cuadernillos. Utilizando y creando más radios comunitarias. Es decir llamar a las comunidades para que ellos mismos resolvieran los obstáculos educativos de manera organizada.

Nulo sentido pedagógico

El papel central que han jugado los profesores en la educación, fue arrebatado por las televisoras. Se despreció todo lo que se hizo en “Aprende en casa I”, toda esa creatividad e ingenio se desechó amargamente. El contenido educativo será reducido a un bombardeo de información a los niños, niñas y adolescentes, con nulo interés pedagógico. Como también se desdeñó el sentir emocional de las familias trabajadores en esta crisis sanitaria. Todo se basa en poco más de 4500 programas televisivos de aquí a diciembre. Con el proyecto, también Moctezuma nos quiere mostrar que no pasa nada, que todo es cuestión de meterse en lo académico y lo demás simplemente se resolverá.

La pandemia desnudó aún más las desigualdades. Por qué no, entonces, generar un proyecto para solucionar todas las carencias en las que se encuentran las escuelas mexicanas. Por el contrario, se prioriza rescatar a las televisoras de la debacle en la que se encuentran. Es muy claro el papel nefasto que está jugando Esteban Moctezuma, es una terrible aberración mantenerlo en la Secretaría de Educación Pública, el camino lo tiene muy andado, sus intereses van de la mano de los dueños del capital, es necesario exigir su salida.

Expropiación de las grandes cadenas televisivas

Por ahora, los dueños de las concesiones televisivas se encuentran acorralados, por eso, aun a pesar de las ganancias pírricas, han aceptado un acuerdo con Andrés Manuel López Obrador. No se sienten a gusto con este gobierno, lo soportan porque no tienen la fuerza para derrocarlo. Pero, cuando la marea cambie, sin duda van a conspirar y sabotear contra él. Ante este conocimiento histórico de cómo se comporta la burguesía, no queda otro camino más que expropiarlos y poner a las televisoras bajo control obrero. Una expropiación de esa magnitud alentaría a la clase trabajadora a ir por más y en lo inmediato ayudaría a mejorar las condiciones de educación del país.

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