India: 200 millones de trabajadores en huelga en contra de las políticas anti-obreras

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Por: Adam Palm

Del 8 al 9 de enero, alrededor de 200 millones de trabajadores secundaron una huelga de dos días en toda la India, que dejó paralizado el país. La huelga fue convocada por 10 de los sindicatos más fuertes del país contra las políticas anti-obreras del gobierno de Modi. El BMS, afiliado al partido gobernante Bharatiya Janata Party (BJP), fue el único sindicato que estuvo en contra de la huelga y trató de sabotearla. Todos los demás apoyaron la huelga e hicieron grandes esfuerzos para que fuera un éxito.
Los trabajadores del sector público de los ferrocarriles, de la banca y de las centrales eléctricas participaron con toda su fuerza en esta huelga, junto con los trabajadores del sector privado, incluidas las minas de carbón, numerosas fábricas, el transporte e, incluso, los pequeños comerciantes. Según los informes de los sindicatos, una gran cantidad de trabajadores informales también participaron en la huelga, incluidos trabajadores del sector de la construcción, vendedores ambulantes, trabajadores domésticos (que trabajan desde casa), trabajadores automovilísticos y trabajadores agrícolas.

“La huelga más grande de la historia”

Ha sido la huelga más multitudinaria del mundo de la que se tenga noticia, que también recibió un gran apoyo de los agricultores y estudiantes de todo el país. Los agricultores han estado protestando durante muchos meses de forma masiva en diferentes Estados contra la insensible actitud del gobierno y la caída de su nivel de vida, lo que los ha llevado a la pobreza extrema. La huelga general les dio la oportunidad de unirse a los trabajadores del sector industrial y público para presentar sus demandas. Los estudiantes de varias universidades, incluida la JNU (Universidad Jawaharlal Nerhu), han protagonizado protestas contra el gobierno durante muchos años, y también se unieron a los trabajadores para hacer oír sus demandas.


La huelga fue convocada por una Convención Nacional de Trabajadores, celebrada en septiembre de 2018, y acordada conjuntamente por los 10 sindicatos centrales. Los doce puntos del acta constitutiva de la convención incluyeron demandas contra el aumento de los precios, el desempleo, la privatización del sector público y el empleo temporal, entre otras cosas. Los sindicatos también exigieron una seguridad social universal para todos los trabajadores, aumento del salario mínimo (18.000 rupias al mes), pensiones aseguradas, la abolición del trabajo contractual y el fin de las enmiendas a las leyes laborales favorables para el empleador.

Un desafío al gobierno de los ricos de Modi

La clase obrera en la India ha sufrido mucho bajo el gobierno de Modi, a causa  del aumento de los precios y del desempleo, que han alcanzado niveles sin precedentes. Por su parte, el saqueo de las grandes empresas ha alcanzado nuevas cotas. Modi ganó las elecciones en 2014 con la consigna de “progreso”, y prometió crear 10 millones de empleos anuales. Después del fracaso del anterior gobierno liderado por el Partido del Congreso, estas promesas atrajeron a un gran número de personas, que votaron a favor del BJP ignorando su base fundamentalista de extrema derecha. Pero durante su mandato, Modi no ha podido cumplir ninguna de sus promesas, pero sí ha ofrecido enormes beneficios a los súper ricos de las cúpulas de las grandes empresas.

En diciembre de 2018, el desempleo oficial aumentó al 7,4 por ciento, la tasa más alta en los últimos 27 meses. Según un informe del Centro de Seguimiento de la Economía India (CMIE), el país perdió alrededor de 11 millones de empleos en 2018. La mayoría de las pérdidas de empleos se produjeron en las áreas rurales, pero el sector de las tecnologías también ha sufrido grandes pérdidas de puestos de trabajo en los últimos años.

Además de la pérdida de empleos, el reciente aumento de precios también ha afectado a los trabajadores de la manera más devastadora y los ha privado de sus escasos ahorros. Los salarios no han aumentado en proporción con la inflación y, como resultado, las vidas de estos trabajadores se han vuelto insoportables. En una entrevista con News Click el día de la huelga, muchos trabajadores en Delhi hablaron sobre su situación: ganan entre 7000 a 12000 rupias por mes (entre 100 y 170 USD) por 12 horas al día. Los trabajadores exigieron que el gobierno aumentara el salario mínimo a 18000 rupias por mes para llegar a fin de mes.

Los trabajadores industriales también tienen que trabajar en condiciones precarias, en su mayoría sin equipo de seguridad. Especialmente en el sector de la construcción, que ha crecido rápidamente en los últimos años, las muertes por accidente laboral se han convertido en un fenómeno común, pero aun así, los trabajadores continúan haciendo su trabajo porque no tienen otra opción. Si se van, tendrán que enfrentarse a la muerte por hambre.

El gobierno de Modi también ha introducido el empleo temporal (de duración específica) para que sea “más fácil” hacer negocios. Esto significa que un empleador puede contratar a un trabajador sólo para un proyecto específico o un tiempo específico sin ningún otro requisito. Esto ha llevado a una explotación mucho más profunda de los trabajadores, que se enfrentan a condiciones peligrosas y salarios extremadamente bajos. Los sindicatos han exigido el fin de esta ley, junto con otras enmiendas a las leyes laborales existentes.

¡Los trabajadores unidos!

Los trabajadores del sector público también salieron en gran número en esta huelga. Exigían el fin de los fondos de inversión extranjeros (FDI en inglés) en el sector público, que ha dejado a cientos de miles de personas sin empleo. Los sindicatos exigieron el fin de la privatización del sector público, especialmente los ferrocarriles, los seguros y la defensa.

Los trabajadores de la Corporación de Seguros de Vida realizaron una manifestación en el edificio Jeevan Bharati, en Connaught Place, en Delhi el 8 de enero. Anil Kumar Bhatnagar, vicepresidente del sindicato de seguros (All India Insurance Employees Association, AIIEA) afirmó ante los medios de comunicación que dos compañías de seguros del sector público ya han sido privatizadas por el gobierno, mientras que otras también están siendo atacadas. Los líderes obreros dijeron que la tasa de rechazo en el caso de acuerdos en empresas del sector público es del 3 al 4 por ciento, mientras que en el sector privado oscila entre el 25 y el 40 por ciento. Las compañías de seguros privadas están saqueando a los ciudadanos comunes, pero el gobierno sigue empeñado en privatizar las empresas existentes del sector público, que luego despedirán a miles de empleados.


Todos los sindicatos de la banca también apoyaron la huelga y se manifestaron en contra de la privatización de los bancos del sector público. Dos agrupaciones (All India Bank Employees Association y Bank Employee Federation of India) apoyaron la huelga. Según el Times of India, el sector minero confirmó una participación en la huelga del 100 por cien, junto con las plantaciones de té y los trabajadores de beedi.

El secretario general del Congreso de Sindicatos de Toda la India (AITUC), Amarjeet Kaur, hablando con Press Trust de la India, afirmó que en cinco Estados, la vida se paralizó el primer día de la huelga. Éstos fueron los Estados orientales de Assam, Manipur, Maegahalya y Odisha, junto con el Estado sureño de Kerala, donde los partidos comunistas están gobernando. En estos Estados, todo tipo de establecimientos, incluyendo escuelas, colegios, hospitales, oficinas de correos, bancos y zonas industriales, permanecieron cerrados.

Kaur también dijo que, en el resto del país, los bancos y los servicios postales se vieron afectados. En muchos Estados, los activistas sindicales organizaron manifestaciones para detener los trenes, causando una interrupción del servicio ferroviario. Los informes de tales acciones vinieron de Odisha, Tami Nadú y otros Estados también.

En el Estado sureño de Telangana, se informó de que dos millones de empleados del gobierno se pusieron en huelga, los trabajadores del transporte y electricidad en la ciudad industrial de Mumbai también secundaron la huelga. En Karnataka, el servicio de autobuses se detuvo cuando los trabajadores de la Corporación de Transporte Estatal de Karnataka se puso en huelga. Trabajadores industriales de Delhi, Haryana y Rajasthan también fueron a la huelga y se dio constancia de enfrentamientos entre trabajadores y policías en Rajasthan. Según un informe del Times of India, los trabajadores de la Federación Nacional de Empleados de Energía Atómica también se pusieron en huelga.

La huelga se siguió en Bengala Occidental y también se informó de enfrentamientos entre los líderes del Partido Comunista de la India (PCI-M) y la policía en varios lugares. En el Estado norteño de Jammu y Cachemira, el líder del PCI (M), Yousaf Tarigami, encabezó una manifestación en Jammu y habló en contra de las políticas antipopulares del gobierno de Modi.

La huelga llegó hasta las pequeñas islas y áreas tribales del país, mostrando su enorme amplitud y fuerza. Una de las 12 demandas planteadas por los sindicatos incluye el retiro del proyecto de ley de enmienda de adquisición de tierras. Esta enmienda ha afectado a más de un millón de personas que viven en áreas tribales, lo que permite a las empresas locales y multinacionales eludir sus derechos y confiscar sus tierras sin ninguna compensación.

La mentira del “progreso” capitalista

Esta fue la tercera huelga general contra el gobierno de Modi por parte de los principales sindicatos y la más poderosa. Las políticas anti laborales del gobierno de Modi han afectado a más y más trabajadores en los últimos años y la ilusión de “progreso” ha perdido su brillo. En las recientes elecciones estatales, el gobierno de Modi perdió las elecciones en tres Estados, lo que muestra el cambio en el estado de ánimo entre las masas. Expuesto el verdadero carácter de clase de este gobierno pro-rico, el régimen liderado por el BJP ahora está utilizando de forma agresiva el fundamentalismo religioso para dividir y gobernar el país. Pero esta huelga una vez más ha puesto sobre la mesa la solidaridad de clase. Todos los esfuerzos para dividir a las masas en líneas religiosas, no sólo por el gobierno sino también por los partidos de oposición liderados por el Partido del Congreso, han sido seriamente cuestionados por esta huelga.

En su larga permanencia en el poder, el Partido del Congreso tampoco resolvió ninguno de los problemas a los que se enfrentan las masas; desarrolló su agenda neoliberal, llevando al desempleo masivo, la pobreza y la miseria en toda la India. Modi continuó esas políticas más agresivamente, lo que ha llevado a más pobreza y miseria entre las masas.

La política del capitalismo de Estado también ha fracasado estrepitosamente en la India, que fue el sello distintivo de los gobiernos dirigidos por el Partido del Congreso antes de 1990. La burocracia soviética apoyó este modelo nehruviano y lo llamó una economía hermana. Después del colapso de la Unión Soviética, India se dirigió hacia la liberalización y privatización de la economía. Manmohan Singh, del Banco Mundial, se instaló como primer ministro de Finanzas de la India, y luego como primer ministro durante dos mandatos consecutivos, iniciándose un camino para abrir la economía para el botín y el saqueo de las empresas multinacionales. La política de los fondos de inversión se prescribió como la cura para todos los males, pero esto al final intensificó la división de clases, la pobreza y la miseria que han aumentado a niveles sin precedentes. Bajo Modi, las políticas neoliberales han alcanzado nuevas cotas, creando una división entre los ricos y los pobres en la India nunca antes vista en la historia. El mes pasado, el hombre más rico de la India, Mukesh Ambani, gastó unos 100 millones de dólares en la boda de su hija, mientras que millones luchan por sobrevivir al clima frío y severo, pasando hambre y enfermedad.

Todo esto ha generado una ira y una frustración en la clase obrera, que ha podido verse en las numerosas protestas y agitaciones, que han involucrado a cientos de miles en los últimos años. Los partidos comunistas tampoco han ofrecido una salida para las masas ante este callejón sin salida y han degenerado en corrupción y sucios cretinismos parlamentarios. Estos partidos estalinistas han gobernado diferentes Estados en las últimas cuatro décadas, pero han sucumbido una y otra vez a los caprichos de los capitalistas y han atacado a la clase trabajadora y los pobres rurales bajo su gobierno.

Esta huelga ha planteado una vez más un desafío para el liderazgo político, que puede sacar a la clase trabajadora de la opresión del capitalismo, a través de una transformación socialista de la sociedad. La actual dirección de los partidos comunistas está completamente podrida e incapaz de ofrecer una salida. Depende de la nueva generación de trabajadores y estudiantes unirse y avanzar hacia una revolución socialista retomando las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, en la línea correcta.

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