El PRD a un paso del basurero de la historia

Escrito por: Sharon Mayren.

En las elecciones presidenciales que vivimos en el país hubo una participación de los trabajadores que, con confianza y entusiasmo, salieron a votar dispuesta a defender la voluntad popular contra un posible fraude electoral.

La participación en las urnas el primero de julio fue del más del 60% del electorado, quien veía esta elección como una oportunidad de cambio. También se observó una derrota inminente para el PRI con un 16% de votación, la más baja de toda su historia.

El PRD estuvo a punto de perder su registro como partido político nacional, los votos para la presidencia apenas rebasaron el 2%, cuando se necesita de un mínimo de 3% para mantener el registro. Lo que le salvo fueron los votos a Diputados y Senadores, con ello se mantuvo en el filo de la navaja.

Tras la salida de Andrés Manuel López Obrador el PRD la dirección jugó sus cartas y apostó todo a una alianza con el Partido Acción Nacional. Este 2018 han perdido lo que por 21 años ha sido su bastión político: la Ciudad de México, donde sólo pudo obtener un 30 % de la votación.

La dirección del PRD destruyó ese partido, la alianza del frente no durará mucho, las prácticas clientelares es lo que posiblemente le ayude a sobrevivir un tiempo, pero como un partido satélite.

El surgimiento del PRD

El PRD nació en 1988 producto de la lucha contra el fraude electoral contra Cuautémoc Cárdenas, en aquel entonces había una coalición de oposición, se trataba del Frente Democrático Nacional (FDN) que integraba al Partido Popular Socialista, al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, al Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y al Partido Mexicano Socialista (PMS) y personajes de la llamada Corriente Democrática que se escindió del PRI.

Cuando la lucha de masas llegó a un momento definitorio en agosto de 1988 Cárdenas señaló que no se podía avanzar sólo con el FDN, que se necesitaba formar el partido que diera expresión al movimiento surgido tras el fraude electoral de ese año y que sin él sería una aventura tratar de ir más allá. Así la organización que daría seguimiento a la lucha contra el fraude sería el PRD.

Finalmente en la integración del PRD que se concretó el 5 de mayo de 1989 sólo participaron de manera más o menos completa los integrantes del PMS y los de la Corriente Democrática (que se había escindido del PRI en 1987), así como un gran espectro de organizaciones políticas de izquierda de distinta índole: sindical, estudiantil, campesina, urbano popular, etc.

El PRD no era una ecuación simple para los políticos tradicionales, era un movimiento de masas pero ellos pretendían sujetarlo a las normas de sus antiguas organizaciones. El Estado tampoco estaba muy feliz con la creación del PRD, durante el sexenio de Salinas fueron asesinados cerca de seiscientos militantes, además de ello se tuvo que luchar contra una feroz campaña de difamación en los medios masivos de comunicación. Para las elecciones de 1991 el PRD tan sólo obtuvo el 8% de los votos a nivel nacional.

Básicamente en la dirección del partido se distinguían los políticos que surgieron del PRI: Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, López Obrador, los que provenían del Partido Comunista o sus disidencias como Pablo Gómez, Amalia García, Alejandro Encinas, Arnoldo Martínez Verdugo, Rincón Gallardo, Heberto Castillo y Álvarez Garín los de procedencia de la izquierda institucional (ex PST) como Graco Ramírez y Jesús Ortega.
Por supuesto el espectro era mucho más amplio pero las prácticas y políticas de estos grupos, así como su relación con el movimiento de masas fue lo que dominó al PRD en sus primeros años.

El proceso de construcción del PRD siempre tuvo dos vertientes, uno era el movimiento de masas del que había nacido y que se encontraba y muchas veces se contradecía con las estructuras originales del PMS para darle forma a las estructuras locales. El otro proceso era el de los movimientos en las cúpulas los cuales por medio de alianzas y rupturas definían las candidaturas y puestos de elección.

No obstante, en esos primeros años los congresos del PRD eran lugares donde los militantes de base podían participar sin restricciones importantes. Activistas que construían al partido en lugares aislados podían llegar y compar sus experiencias.

En la dirección del PRD por su parte daba la impresión que bastaba la postulación de Cárdenas para que el triunfo se diera, no obstante, 1994 conmocionó a los trabajadores dada la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que el 1 de enero del 94 relanzó, aunque fuera momentáneamente y nunca lo volviera a hacer, la idea de la insurrección como mecanismo para la transformación social animó mucho a las masas.

En ese marco la burguesía se sumió en una profunda crisis, en un intento por readecuar el grupo gobernante la burguesía sacrificó al candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio. Una vez que Zedillo se adueñó de la candidatura del partido se desató una ola de violencia entre los elementos tanto de Zedillo como los de Salinas. La situación era especial, exigía por parte del PRD una posición enérgica para entusiasmar tanto a aquellos que miraban con simpatía el levantamiento zapatista como a aquellos sectores que estaban siendo afectados por la propaganda del miedo que propagaba la idea de que si el candidato del PRI no era electo, la anarquía se apoderaría del país.

La actitud del PRD y de Cárdenas fue más bien conservadora, ello impidió la movilización tanto antes como después de la elección, lo que generó que el perredismo contemplara con impotencia la implementación de un nuevo fraude. En aquella elección al candidato del PRD tan sólo se le reconocieron 18% del total de la votación.

De momento la crisis postelectoral fue aprovechada por las corrientes reformistas para afianzarse en la dirección del PRD. En aquellos días a nivel nacional la derecha estaba agrupada en torno a la figura de Porfirio Muñoz Ledo, presidente nacional, Amalia García y Jesús Ortega, cada uno con un grupo distinto pero que aprovechaban el viejo aparato del PMS para imponer condiciones al menos en el plano de las estructuras locales.

Durante el zedillismo surge la Corriente de Izquierda Democrática, cuyo representante más conocido fue Rene Bejarano pero que en un inicio agrupaba a un rosario de individuos y organizaciones con orígenes de izquierda pero que buscaban acomodo dentro del PRD en el Distrito Federal.

La línea conciliadora logró en 1995 convertir en la “transición pactada” en la posición oficial del partido, el gusto no duraría mucho tiempo.

La fuente más importante de reimpulso del PRD se debió a las movilizaciones que Andrés Manuel López Obrador llevó a cabo desde Tabasco, primero contra el fraude electoral que implementó Salvador Neme Castillo, al cual lograron derribar y luego en 1995-96 con la lucha campesina contra la contaminación de PEMEX que llevó a más de 40 mil personas a ocupar decenas de pozos petroleros.

Mientras que Muñoz Ledo reprobaba las acciones de las masas tabasqueñas, los trabajadores miraron cómo por fin había una actitud combativa por parte de un sector del PRD. En 1997 el PRD obtiene una de sus victorias más significativas pues logran la gubernatura del entonces distrito federal (ciudad de México) con Cuauhtémoc Cárdenas. A partir de ese año la ciudad de México se convertía en el bastión político del PRD y uno muy fuerte, pues la ciudad de México es la entidad federativa con más peso político.

Durante la etapa en la cual Andrés López Obrador ejerció como líder del PRD, el partido alcanzó sus principales logros electorales.

López Obrador era candidato del PRD a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y era evidente el contraste, la consigna “por el bien de todos primero los pobres” llenó del entusiasmo que le hacía falta a la campaña por la presidencia en la cual nuevamente participaba Cuauhtémoc Cárdenas. No era que la campaña y las propuestas de AMLO cumplieran con las necesidades de las masas, en realidad era bien poco lo que se planteaba pero para las masas al menos era algo en un mar de frases huecas. El 5 de julio del año 2000, gana la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador, quien había sido presidente del partido durante los triunfos electorales más importantes. A nivel nacional apenas alcanzaba un 20%.

López Obrador logró apuntalar al PRD en la Ciudad de México, con pequeñas reformas: por la creación de grandes obras como distribuidores viales que mejoraron significativamente la rapidez de tránsito vehicular, apoyo económico a adultos mayores y a madres solteras, la creación de una nueva universidad, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y varios planteles de educación media superior, la remodelación del centro histórico, la primera línea de metrobús, la construcción de viviendas de interés social, que lo convirtieron en un gobernante que rápidamente se ganó el apoyo del pueblo.

No cabe duda que una parte de las masas, especialmente los sectores más atrasados consideraron que al votar por Fox, estaban impulsando un auténtico cambio, en ellos hay un ánimo progresista que, por supuesto, fue defraudado por el reaccionario resultado electoral, no se puede decir lo mismo de aquellos que desde una supuesta posición de izquierda llamaron al voto útil a favor de Fox, entre ellos Porfirio Muñoz Ledo y Layda Sansores, bueno, incluso el subcomandante Marcos llegó a insinuar que el PAN “era una opción de poder” con lo que no pocos sectores afines al naozapatismo quedaron al menos desconcertados.

Nuevamente en el PRD se resintió, la mala conducción de la dirección encabezada por Amalia García, la cual llegó incluso a clausurar los comités de base integrándolos en uno sólo por cada sección electoral. Por supuesto esto llevó a que se disolvieran aquellos que no eran leales y a que sólo se reconocieran aquellos afines a la corriente perredista que dominara el municipio o la sección. De esta manera se creó un blindaje para impedir que nuevamente, como en 1997 las masas tomaran por asalto al partido para darle un giro a la izquierda.

Crisis y burocratización

Cada momento de la historia por el que atravesaba el país era una ola a la izquierda que revolcaba al sol azteca pues claramente existían dos proyectos para este partido, ser un partido de masas que luchara por los intereses de la clase trabajadora y combatiera las políticas de la oligarquía o un partido que sirviera de trinchera para los sectores oportunista de la derecha y de las diferentes personajes que lo conformaron que buscaban acomodarse en alcaldías o puestos de gobierno.

La conformación del partido estuvo acompañado de un movimiento de masas que respaldaba a Cuauhtémoc Cárdenas en la lucha contra el fraude del 88. Decía que los procesos que vivió el PRD era una oleada a la izquierda que lo revolcaba porque el aparato del partido no era suficiente para frenar el empuje de la militancia de base por combatir los ataques de la burguesía.

Desde el 2005 a lo interno del partido comenzaban los pactos con el PAN en algunas entidades federativas y las justificaban diciendo que era la única forma de sacar al PRI del gobierno en esos estados. En el 2006 esos mismos argumentos eran los que se usaban para defender una alianza con la derecha en uno de los estados más importantes del país: el Estado de México, solamente se planteó la alianza, como un fin en sí mismo, sin presentar un programa de reivindicaciones para el pueblo trabajador.

El 2006 fue punto de quiebre, los sectores del partido se posicionaban en su trinchera. Mientras los trabajadores se movilizaban en contra de la privatización de Pemex y AMLO se dedicaba a construir el movimiento (MORENA). Los sectores entreguistas del PRD buscan negociar con el gobierno y la división era cada vez más notoria. Mientras la base del PRD construyendo morena se movilizaba estaba el otro PRD, una estructura agrietada, débil, que había sucumbido ante la negociación, pacto y alianza con la burguesía. El movimiento de los trabajadores y las movilizaciones del pueblo mexicano tuvieron impacto en el partido. Empujaron al ala de derechas a los brazos del PAN y la burguesía, mientras otra encabezada por AMLO se ha opuesto al régimen de Calderón y ha organizado de alguna manera la lucha.

Salida de Andrés Manuel y la construcción del Morena

Nueva Izquierda y sus aliados tenían el objetivo de bloquear la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, rumbo al 2012, la burguesía le temía al movimiento de masas que se formó, trató de utilizar a sus elementos en el PRD para bloquear la candidatura del MORENA. AMLO impugno los resultados de las elecciones y los chuchos (Jesús Zambrano y Jesús Ortega dirigentes de “nueva izquierda”) formalizaban su alianza con la derecha negociando con el PRI y el PAN el llamado pacto por México.

En el 2012 AMLO anuncia que sale del PRD para dedicarse a construir Morena y al mismo tiempo declaraba “haríamos mal en darle la vuelta a la página. No voy a reconocer a Peña Nieto como presidente de la república”. Hasta el momento Morena se mantenía como asociación civil y durante dos años más en asambleas populares y congresos nacionales la discusión de cómo hacer la transformación del país se daba con la participación política de miles de personas que ya eran morena en todos sentidos, en 2014 se formaliza como partido político.

La aprobación de la reforma energética entre 2013 y 2014, así como la crisis política que vivió el PRD tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, terminaron profundizando las dificultades a lo interno del partido tal como ocurrió con la renuncia del líder histórico del Sol Azteca Cuauhtémoc Cárdenas.

La dirección burocrática mantuvo las alianzas con el PAN, en la búsqueda de presupuesto y puestos en el gobierno

La colaboración de clase es la muerte en la izquierda

El surgimiento de la corriente “Nueva Izquierda” a lo interno del partido, solidificó lo que desde el 2005 inicio con pequeñas alianzas entre el PRD y PAN en algunos estados. Nueva izquierda representaba la figura de la socialdemocracia y la izquierda moderada que prefirió pactar con los partidos tradicionales y contener a sus bases militantes que empujaban a la izquierda en la lucha popular en contra de las reformas del gobierno de Calderón.

Quienes lideraban la corriente eran los chuchos dirigentes del partido, primero José Ortega y José Zambrano logrando la dirigencia del partido no por la participación interna de la base sino por el gobierno de Calderón.

Si la base natural de la izquierda ha estado siempre entre las capas pobres, la clase explotada y los oprimidos, la base de apoyo de estas corrientes se encuentra en los burócratas del partido, y la burocracia de los gobiernos que ha conquistado el PRD. Sus principales métodos para mantener una base de apoyo con la gente, es la de lucrar con las necesidades de las personas, el clientelismo es común donde tiene alguna base de apoyo estas corrientes.

Su principal objetivo es mantener esos privilegios que han conquistado en los gobiernos o el propio partido. La moderación en el programa y las reivindicaciones sociales fue un medio para no desagradar a un sector de la oligarquía, en lugar de ser un verdadero partido de oposición ante el fraude y luchar contra los intereses de las minorías en el poder refirió coquetear y hacer alianzas para tener las migajas de esos privilegios. No es de extrañar la forma en que han actuado, esta capa en el partido defiende a capa y espada sus propios intereses que han creado a partir de que las masas han llevado al PRD al gobierno, un sector de dirigentes se han acostumbrado a convivir con las instituciones del Estado de la oligarquía y de su Estado burgués, se han elevado por encima de los intereses de los trabajadores y han creado una nueva psicología, nuevos intereses de camarilla privilegiada, se han acostumbrado a convivir con la oligarquía y ahora se niegan a dar la batalla contra ellos, debido a que están sumamente vinculados al PRIAN.

Escribíamos este articulo después de obtener los resultados preliminares de las elecciones federales de este 2018, donde el PRD teniendo una militancia de unos 4 millones de personas obtuvo sólo un poco más de 1 millón de votos, esto quiere decir que ni su militancia voto por él, obteniendo solo el 2.8% esto significaba la pérdida del registro como partido político sin embargo gracias a las votaciones de las diputaciones donde lograron obtener el 5% el sol azteca se mantendrá no precisamente brillando pues su muerte política la firmaron cuando impulsaron su alianza formal con el PAN para este proceso.

El PRD nos da lecciones históricas, las bases que se aglutinaron en el quiebre del PRI en los 80 como una oposición de izquierda que representaba Cuauhtémoc Cárdenas para combatir las políticas neoliberales que impulsaron las reformas económicas, la privatización de la industria y los golpes a la organización de los trabajadores, mientras esta base luchaba en las calles contra los ataques, los funcionarios mantenían un posición cómoda, tratando de contener el ímpetu de lucha, pactado con la burguesía aspirando a ser del estatus quo. El PRD actualmente no es más que un tumor cancerígeno de clientelismo y asistencialismo puro, las diputaciones y los puestos pactados les darán oxigeno un par de años más, ya no es un partido de izquierda ni progresista es un satélite que la burguesía utilizó para sus propios fines.

Por un partido de los trabajadores

Habrá un reagrupamiento de las fuerzas políticas con el triunfo de AMLO y Morena, los partidos tradicionales han quedado desfondados, y las masas han utilizado la vía electoral para expresar sus deseos de un cambio profundo, una política distinta, quieren un futuro digno y lucharan por él.

La destrucción del PRD tiene que ver con los grandes acontecimientos que hemos vivido en los últimos años en la lucha de clases, y a que su dirección ha preferido marchar a la cola de la burguesía y sus partidos de derecha, ese partido está muerto como opción política, solo queda el cascarón.

Es por eso que hacemos un llamado a la organización de los trabajadores, de las mujeres y los jóvenes a agruparnos ante un programa revolucionario y socialista, que arrebate lo que por décadas la burguesía nos ha arrebatado.

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