Dime con quién andas y te diré quién eres: Harfuch y la DEA
Mauricio Medina
Las noticias de la comunicación entre el secretario de seguridad, Omar García Harfuch, y Terry Cole, director de la agencia estadounidense de Administración de Control de Drogas —DEA, por sus siglas en inglés— ha vuelto a poner en evidencia el giro que ha tomado la política de seguridad de la 4T ante las presiones del imperialismo norteamericano.
Estamos ante una relación cada vez más angosta bajo la justificación de la «cooperación sin sometimiento» en la lucha contra el narcotráfico, pero que no deja de desprender un hedor totalmente reconocible para el proletariado latinoamericano: el del injerecionismo para asegurar que México se adecúe a los intereses económicos y políticos de EE. UU. en la región.
Un giro de timón
En el sexenio de Obrador la relación entre el gobierno de México y la DEA fue, cuando menos, tensa. Lo que más llamó la atención fue la reforma para restringir las actividades de los agentes estadounidenses en territorio nacional. Esto no le gustó nada al imperialismo. La respuesta ha sido una serie de acusaciones directas e indirectas a funcionarios del gobierno por supuestas relaciones con el narcotráfico, tema que se ha exacerbado en el último periodo con juicios contra políticos como Rocha Moya o el retiro masivo de visados a políticos y mexicanos en general, que asciende la cifra de 175 mil.
Pero la administración actual más que alejarse, se ha acercado aún más —por las buenas o por las malas— a las agencias de gobierno estadounidenses para combatir el narcotráfico. La llegada del segundo mandato de Trump y su cruzada en la lucha comercial contra China ha implicado un cambio en la marea que ha tenido que soportar el navío de la 4T por medio de un giro de timón en materia de seguridad.
El nombre más fuerte en este proceso ha sido Harfuch, con quien el gobierno estadounidense se ha mantenido en constante comunicación; esto mismo confirmado por el mismo Cole, quien asegura que «Omar y yo compartimos información diariamente».
El abatimiento de El Mencho fue muy esclarecedor en ese sentido: Aunque la operación fue ejecutada por fuerzas armadas mexicanas, contó con un peso significativo de la inteligencia gringa y condicionada por una fuerte presión del imperialismo estadounidense sobre el gobierno mexicano. A la 4T, con cierta ambivalencia al inicio, no le quedó de otra que reconocer la influencia decisiva del vecino del norte. Semanas antes de la ejecución del plan, el Congreso de la Nación permitió la entrada de un avión estadounidense para labores de entrenamiento militar.
Las herramientas del imperialismo para meter presión son variadas, desde las amenazas arancelarias y menospreciar la relación comercial con México —de la cual se dice solo consigue «tamales calientes y tomates»— hasta meter sus narices en los asuntos del país bajo la fachada del combate al crimen organizado. Claro que el narcotráfico afecta profundamente a la clase trabajadora mexicana, pero el gobierno estadounidense es incapaz de resolverlo, incluso con todo su arsenal. No se trata de un problema militar, sino de un problema social producto de la bancarrota del sistema, en donde el propio imperialismo ha jugado un papel clave en la desestabilización de la región.
Estamos ante otra de las artimañas del imperialismo. Las concesiones del gobierno en este asunto significan ponerse en las reglas de un juego desigual, cuyas consecuencias prácticas recaen directamente en el proletariado, con las riñas internas del crimen organizado y la violencia desatada en el país.
La dura escuela del reformismo
El nombre de Harfuch ha resonado bastante en el último periodo, incluso fuera del país. En agosto asistió a la reunión de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas en Argentina, coordinada por la DEA. En ella, Cole reiteró que es «un socio de confianza y un buen amigo». Según algunos medios, además de este encuentro, el director de la DEA viajó a México para una reunión privada con Harfuch, aún sin certeza del motivo de la discusión y de cuáles fueron los posibles acuerdos bilaterales. Es evidente que los lazos se hacen cada vez más estrechos en materia de seguridad, a comparación de los que había dejado AMLO antes de su salida.
No pretendemos señalar que el gobierno de la 4T está en el mismo nivel que el auge de los gobiernos de derecha, viles títeres del imperialismo en América Latina. Aún cuando planteamos una crítica, hay que tener un método que no caiga en el ultraizquierdismo: no defendemos a los dirigentes reformistas, sino la necesidad de conectar la clase trabajadora y sus esperanzas reales.
Sheinbaum aún conserva una base de apoyo importante —en encuestas se habla del 71%—; en ocasiones ha mostrado un discurso antiimperialista, por ejemplo, contra las deportaciones de mexicanos a Centroamérica y las detenciones y asesinatos en las redadas del ICE; recientemente, ha dado un golpe sobre la mesa —junto con Rosa Icela Rodríguez y Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena— para librar una batalla contra el burocratismo en el seno del partido oficial que cada vez se separa de sus ideales reformistas y que inevitablemente pasará de las reformas a las contrarreformas. Esa es la crónica anunciada del reformismo, incapaz de cumplir sus promesas debido a la crisis orgánica del capitalismo, con duras lecciones para las masas por delante.
Si a todo esto le sumamos la bancarrota de la derecha nacional, tenemos como resultado que Trump, incluso entre su fanfarronería, comprende que lo mejor que puede hacer en este momento es dar suaves garrotazos a la 4T, los suficientes para que cumplan sus intereses sin destrozarlos.
Aún más interesante si vemos el proceso molecular a lo interno de Morena: Entre las crisis de corrupción y las acusaciones de nexos con el narcotráfico, un sector quiere cerrar filas contra el intervencionismo, pero otro empieza a ser más afín para seguir pasivamente los mandatos, y parecería que Harfuch empieza a perfilarse como un posible candidateable con el sello de aprobación del imperialismo. No por nada estas reuniones con Terry Cole recuerdan a aquella frase que nos decían en nuestras casas: «Dime con quién andas y te diré quién eres».
Las virtudes de la tormenta nos permiten apreciar el verdadero estado de las cosas, incluyendo la fragilidad del barco reformista. ¡Estos son síntomas de un proceso de degeneración que el proletariado y la juventud no pueden ignorar si queremos realmente hacerle frente al imperialismo!
Lucha de clases e imperialismo
Los comunistas seremos los primeros en estar en primera fila en un llamado contra las agresiones imperialistas. El problema recae en que el gobierno no utiliza su fuerte base de apoyo para empujar hacia una verdadera lucha por la soberanía nacional, al contrario, la desmoviliza y cree que negociando con un perro rabioso conseguirá salir triunfante.
La lucha contra el imperialismo es indudablemente parte de la lucha de clases. La burguesía nacional y su Estado no son capaces de llevar hasta las últimas consecuencias esta lucha, pues significaría un ataque a sus propios intereses y barrer con sus privilegios. Esto resulta impensable para ellos, por lo que le temen más al potencial revolucionario de las masas que a la bota del imperialismo.
La respuesta a la cuestión imperialista se encuentra en hacerle frente por medio de un programa revolucionario que implique la expropiación de los grandes capitalistas para que el obrero tome las palancas fundamentales de la economía; comités democráticos de trabajadores en toda fábrica y ciudad para actuar ante cualquier agresión imperialista; y la unidad del proletariado internacional.
En pocas palabras, la respuesta recae en la organización de la clase trabajadora y el cumplimiento de las tareas de su vanguardia, esto es, el papel de los comunistas para explicar de manera paciente y abierta la verdadera forma de combatir el imperialismo. El primer paso es la construcción de un sólido Partido Comunista Revolucionario.
Referencias
https://cnnespanol.cnn.com/2026/08/31/mexico/mexico-canada-eeuu-tension-sheinbaum-orix.
https://elpais.com/mexico/2026-09-07/el-giro-de-180-grados-de-mexico-con-la-dea.html.
https://aristeguinoticias.com/2808/mexico/harfuch-me-llamo-asi-supo-la-dea-del-operativo-contra-el-mencho/.
https://elpais.com/mexico/2026-05-03/morena-unge-a-ariadna-montiel-como-lideresa-del-partido-esta-dirigencia-no-tolerara-la-corrupcion.html
