Óscar Chávez Fernández: La Guitarra como MartilloPatrimonio del Estado, Arsenal del Pueblo
Alberto Murga – GB Cuartel Madera.
Dedicado a todas y todos mis camaradas con gran pasión hacia la música, el dibujo, la escritura, la danza, la fotografía, el cine, el muralismo, las artes plásticas, así como demás artes que nutren el movimiento comunista Internacional.
La desaparición física de Óscar Chávez Fernández en abril de 2020, víctima de la pandemia, fue presentada por el aparato cultural burgués como la pérdida de un “icono folclórico”. Esta narrativa, sin embargo, es un acto de desarme político. Desde una perspectiva marxista revolucionaria, Chávez debe ser reivindicado como un militante de la cultura cuya obra constituyó un proyecto sistemático de agitación y formación de conciencia de clase entre el proletariado urbano, el campesinado y el estudiantado. Su trayectoria no fue lineal ni exenta de las contradicciones propias de un artista que operaba dentro de un campo cultural dominado por la burguesía, pero su práctica sostenida ofrece una lección estratégica fundamental: la construcción del poder popular requiere un trabajo cultural de base, paciente y orgánico, que rechace tanto el escapismo comercial como el vanguardismo foquista desconectado de las masas. Su legado es un manual de combate para la disputa de la hegemonía en el terreno simbólico.
Chávez emergió de los sectores urbanos de la Ciudad de México, formándose en instituciones como la Escuela Teatral del INBAL y la UNAM.[1] Este origen y formación lo situaron en una encrucijada de clase. Sin embargo, su decisión política fundamental fue clara desde el inicio: abandonar los caminos que llevaban a la integración en la superestructura burguesa. Óscar Chávez no empezó en la música buscando ser famoso o vender discos. Su primer gran paso fue un acto de rescate con conciencia política: en 1963 grabó Herencia Lírica Mexicana Vol. I[2], un disco dedicado a recuperar canciones tradicionales mexicanas que estaban en el olvido. Este gesto fundacional revela un método: investigar y rescatar la cultura popular no como reliquia museística, sino como cantera de herramientas para el presente. Su rechazo al mercado fue consciente y explícito: “nunca me ha interesado la cuestión comercial”, afirmaría décadas después, explicando su distanciamiento del rock anglosajón copiado y vaciado: “En México se hacían puras copias chafas y el rollo era más comercial” [3].
El Movimiento Estudiantil de 1968 actuó como un catalizador que transformó su trabajo de rescate en una crónica sonora de la resistencia. Chávez no fue un simpatizante lejano; se insertó en la lucha, convirtiendo su música en parte del arsenal ideológico del movimiento. Como documenta un testimonio de la época: “Personalmente me interesaba ver actuando a un joven personaje, al que había conocido como cantante de protesta en algunos eventos en Zacatenco, en la Unidad Profesional del Politécnico, en la época del Movimiento estudiantil del 68 y éste era: Óscar Chávez” [4]. Su respuesta no fue solo la participación, sino la creación de un archivo de la memoria proletaria. Discos como “México 68 en conmemoración al movimiento estudiantil o Canciones de la Guerra Civil y resistencia española”[5] cumplían una función estratégica: contrarrestar la amnesia impuesta por el Estado burgués tras la masacre de Tlatelolco. En esto, su praxis coincidía con la de Judith Reyes, quien convirtió el corrido en “arma de denuncia y agitación[6]”. Chávez, desde su trinchera, entendía que la historia la escriben los vencedores, pero la pueden cantar los oprimidos.
El núcleo de su método revolucionario fue la inserción en las luchas concretas. A diferencia del artista de protesta que actúa en foros cerrados, Chávez llevó su música a donde latía el conflicto de clases: las explanadas universitarias, las plazas públicas y los barrios[7]. Rechazó con igual firmeza la cooptación comercial y la absorción por la izquierda institucionalizada, priorizando un vínculo directo con las bases. Esta es una lección cardinal del trotskismo aplicada a la cultura: la independencia de clase. Su escenario no era el espectáculo, sino la asamblea; su éxito no se medía en ventas, sino en la apropiación de sus canciones por los movimientos. Temas suyos se coreaban en manifestaciones, funcionando como herramientas de cohesión y agitación. Esta práctica es la antítesis del foquismo cultural, la creencia de que una vanguardia artística iluminada puede, por sí sola, despertar a las masas y del electoralismo que subordina la lucha cultural a campañas partidistas. Óscar Chávez comprendía que la conciencia se construye en el día a día de la lucha.
Su monumental labor de rescate y re-significación del folclore debe analizarse como una operación política de larga duración. No era un simple revivalismo. Se trataba de un proyecto de recuperación de la cultura popular de México para dotarla de un contenido de clase contemporáneo y convertirla en un dique contra el colonialismo cultural imperialista. Él lo definía así:
“Creo que a eso me he dedicado, a rescatar la música mexicana. Desde que comencé a cantar en Radio UNAM y haciendo tocadas por las facultades, esa era la idea. El son huasteco, el son veracruzano, el bolero, el corrido. De todo tengo discos” [8].
Esta tarea de curaduría militante con más de cien discos que cartografiaban luchas y regiones.[9] Tenía un objetivo dual: combatir la imposición de modelos culturales de carácter imperialista, y proporcionar a las clases explotadas un imaginario histórico propio y combativo. Al hacerlo, se oponía a la cultura burguesa demostrando que la “tradición” no es un fósil, sino un campo de batalla.
Su internacionalismo proletario y su apoyo a las luchas de liberación completan el cuadro del militante. Apoyó “musicalmente el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional” [10] con su disco Chiapas, y su solidaridad trascendió fronteras, actuando en “Cuba, España, Argentina, Chile, Ecuador”[11] y colaborando con la Nueva Canción Latinoamericana. Sin embargo, una crítica revolucionaria debe señalar aquí una tensión. Chávez, aunque simpatizaba con la rebeldía armada, comprometido con los estudiantes, los indígenas y pronunciándose en contra de los gobiernos autoritarios[12], no cometió el error estratégico del foquismo de creer que la guerrilla podía sustituir el lento trabajo de masas. Su contribución esencial no fue la arenga abstracta a la insurrección, sino la construcción de un poder popular en las luchas inmediatas del proletariado. Su praxis coincidía con que la verdadera efectividad revolucionaria radica en el “trabajo político de base”, en la inserción sistemática donde la clase lucha y se prepara dentro de la construcción de un partido revolucionario internacional.
Las contradicciones afloraron en el ocaso de su vida, con el reconocimiento estatal: “Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México” (2019), “Premio Nacional de Ciencias y Artes” (2011) [13]. El sistema intenta siempre fagocitar a sus críticos más lúcidos, neutralizando su potencia subversiva al convertirlos en “patrimonio”. Este es un riesgo dialéctico que todo militante cultural enfrenta. Sin embargo, el legado subterráneo y vivo de Chávez escapa a estas condecoraciones. Reside en la metodología que encarnó: el artista como obrero de la cultura, integrado al movimiento de masas, dedicado a la paciente labor de forjar conciencia de clase a través de la recuperación crítica de la tradición y la creación de un arte que sea a la vez memoria, denuncia y organizador colectivo.
En el presente, ante un capitalismo que profundiza la explotación y fragmenta la resistencia mediante el entretenimiento masivo y el individualismo, el ejemplo de Óscar Chávez es más urgente que nunca. La respuesta más evidente en este caso está en retomar su método: rechazar los atajos del institucionalismo y el comercialismo, y emprender el trabajo arduo de construir conciencia en las fábricas, las escuelas, los campos y los barrios. Chávez demostró que la trinchera cultural es vital, pero solo es revolucionaria cuando su sonido nace de la lucha concreta y retorna a ella para fortalecerla. Como él mismo dijo, negándose al papel de líder individual: “En realidad yo nunca me sentí representante de nada. En dado caso, fuimos muchos los que estábamos en esa onda” [14]. La tarea, por tanto, no es buscar nuevos “caifanes mayores”, sino multiplicar a los militantes que, con guitarra, libro o herramienta en mano, se sumen a esa “onda” multitudinaria y trabajen, como él, en la construcción lenta, paciente y poderosa del poder popular, la construcción del partido comuninista revolucionario y la internacional proletaria.
[1] Notimex. (2020, 30 de abril). Óscar Chávez, voz de lucha que no se apagará. TV Azteca Noticias. https://www.tvazteca.com/aztecanoticias/notas/oscar-chavez-voz-de-lucha-que-no-se-apagara
[2] IBIDEM.
[3] Lezama, L. (2020). Un encuentro con Óscar Chávez. Inundación Castálida Revista de la Universidad del Claustro de Sor Juana, 5(15), 147-150.
[4] Rosales, E. (2020, 30 de mayo). Óscar Chávez Fernández In memoriam. Fotogramas. https://fotogrammas.wordpress.com/2020/05/30/oscar-chavez-fernandez-in-memoriam-por-eduardo-rosales-eros/
[5] Escobedo, A. (2020, 30 de abril). ¿Quién fue Óscar Chávez? Plumas Atómicas. https://plumasatomicas.com/desarme/cultura/quien-fue-oscar-chavez/
[6]¡Que viva Judith Reyes! La Guitarra Insurgente del Proletariado Mexicano.
En el periodico Revolución Comunista. N° 16. Noviembre – Diciembre 2025 Pág. 15
[7] Secretaría de Educación Pública. (2015, 1 de enero). Oscar Chávez y Fernández. Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares. Gobierno de México. Recuperado el [fecha en que lo consultaste], de https://www.gob.mx/sep/acciones-y-programas/oscar-chavez-y-fernandez
[8] Lezama, L. (2020). Un encuentro con Óscar Chávez. Inundación Castálida Revista de la Universidad del Claustro de Sor Juana, 5(15), 147-150.
[9] Secretaría de Educación Pública. (2015, 1 de enero). Oscar Chávez …
[10] Martes de Opera A.C. (s.f.). Óscar Chavez [Artículo de periódico]. Recuperado el 3 de enero de 2026, de https://www.martesdeopera.org/scar-chavez
[11] Escobedo, A. (2020, 30 de abril). ¿Quién fue Óscar Chávez? Plumas Atómicas. https://plumasatomicas.com/desarme/cultura/quien-fue-oscar-chavez/
[12] Notimex. (2020, 30 de abril). Óscar Chávez, voz de lucha que no se apagará. TV Azteca Noticias. https://www.tvazteca.com/aztecanoticias/notas/oscar-chavez-voz-de-lucha-que-no-se-apagara
[13]IBIDEM.
[14] Lezama, L. (2020). Un encuentro con Óscar Chávez. Inundación Castálida Revista de la Universidad del Claustro de Sor Juana, 5(15), 147-150.
