Los trabajadores del Seguro Social deben llamar a un frente unido en defensa de las pensiones y el salario
Héctor Mora
Desde el mes pasado, trabajadores activos y jubilados del IMSS y del IMSS Bienestar, así como de otros sectores de salud, se movilizan en distintas partes del país. Reclaman mejores salarios, pensiones dignas, personal suficiente y abasto de insumos. Del 8.55% de aumento salarial aprobado en el pasado congreso sindical antidemocrático, apenas 2.9% corresponde al salario tabular; por eso exigieron un aumento del 10% y el retorno al antiguo régimen de pensiones. También exigen la destitución de Rafael Olivos, un congreso extraordinario y garantías contra las represalias. La presión obligó a la dirigencia a anunciar una consulta para el 14 de octubre, que se teme puedan manipular nuevamente. Estas son las primeras victorias de la lucha pero hay que asegurar que la base decida.
¿CÓMO FORTALECER ESTA LUCHA?
I. Democracia sindical desde las bases: Las asambleas deben decidir el rumbo del movimiento. Destitución de los dirigentes que no representen nuestros intereses y sustitución por verdaderos representantes de la base, rendición de cuentas, negociaciones transparentes hacia la base y derecho a discutir los acuerdos antes de firmarlos. Destituir al secretario general será insuficiente si la base sigue excluida de las decisiones. Requerimos plena democratización del sindicato.
II. Convertir la movilización nacional en una organización permanente: Vinculemos los centros de trabajo de todo el país mediante la elección de representantes en asambleas y la creación de reuniones de coordinación democrática. Así podremos compartir experiencias, sostener la participación entre jornadas y acordar planes de acción unificados, evitando que el movimiento se disperse cuando disminuyan las protestas.
III. Vincular las demandas económicas con las políticas: Luchemos por el aumento salarial del 10%, el retorno al antiguo régimen de pensiones, la contratación de personal y el abastecimiento de insumos. Estas reivindicaciones responden al deterioro de nuestras condiciones de vida y de la atención médica. Defenderlas exige confrontar las decisiones que mantienen al IMSS sin recursos suficientes y a la clase trabajadora cada vez más pauperizada. Menos recursos para los militares y altos funcionarios, más presupuesto para salud y educación.
IV. Prepararse contra las maniobras de la burocracia y concesiones insuficientes: La consulta debe ser transparente y verificable, pero no sustituye el congreso extraordinario. Evaluemos cada propuesta según sus resultados y lo que quede pendiente. Una conquista parcial puede ser un avance, siempre y cuando mantengamos la organización para continuar la lucha y no sacrifiquemos demandas centrales. No podemos aceptar un aumento salarial a costa de sacrificar nuestras pensiones.
V. Construir una corriente de clase y democrática, no limitarse a respaldar a los dirigentes más combativos: La indignación contra la burocracia no garantiza independencia política. Construyamos una corriente con programa y práctica combativa, que aprenda de otras insurgencias sindicales, defienda los intereses de los trabajadores y mantenga su independencia frente al Estado.
VI. Vincular a los trabajadores del IMSS con los pacientes y el resto de la clase obrera: La falta de personal y el desabasto perjudican a trabajadores y pacientes. Busquemos la unificación de los trabajadores de todo el sector salúd y organizamos campañas con familiares y comunidades para defender la sanidad pública, y sumemos a otros sectores obreros, los derechohabientes. La defensa de nuestras condiciones laborales forma parte de la lucha común por servicios públicos dignos. Hay que hacer un amplio frente único en defensa del salario y las pensiones que incluya a corrientes de clase y sindicatos combativos como la CNTE, el SITUAM, etc.
VII. Organizar el paro nacional y llamar a jornadas nacionales de lucha: Impulsemos asambleas en los centros de trabajo para preparar un paro nacional y nuevas movilizaciones coordinadas. Acordemos objetivos y un plan común que permita sumar fuerzas, extender la participación y presionar hasta obtener respuestas.
La dirigencia tuvo que actuar porque se fortaleció la organización. Mantengamos la presión y decidamos desde las bases cada paso. El Sindicato es nuestro, echemos a la burocracia y los líderes patronales. Nuestra fuerza está en la organización consciente, la unidad de nuestras demandas y la capacidad de llevar la lucha hasta sus últimas consecuencias.
¡Por un aumento salarial del 10%, pensiones dignas y abasto suficiente!
¡Por un congreso extraordinario y democracia sindical desde la base!
¡Contra las represalias: organizarse y luchar es nuestro derecho!
