La rebelión de las bases del IMSS y los límites de la 4T
Carlos Márquez
Nuevamente, la base del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) se rebeló y salió a las calles nuevamente el pasado 21 de octubre mientras la patronal ha dado una nueva oferta de incremento salarial. A la base le ha parecido claramente insuficiente, pero Rafael Olivos y el séquito de serviles burócratas sindicales que lo rodean, solo saben decir sí y sí a la patronal. Pero es claro que la lucha ha conseguido sus primeros frutos al romper el tope salarial y obtener un aumento directo al salario tabular por encima de la inflación anual a septiembre, que se ubicó en 3.45%. Esto se ha conseguido no gracias a la dirección sindical, sino a pesar de ella.
El intento de llegar a un acuerdo a espalda de la base
La primera oferta, rechazada ante la presión de los trabajadores, que obligó a realizar una consulta en la que la base rechazó contundentemente el aumento, había sido de 2.9% directo al salario. Ahora se ha conseguido elevarlo al 4%. Hay otra prestación importante para los trabajadores del Seguro Social: la ayuda para vivienda. Inicialmente se había ofrecido incrementarla en 3.9%, pero la nueva oferta eleva ese porcentaje al 4%. Aunque la ayuda para vivienda representa un ingreso adicional para los trabajadores, no en todos los casos tiene un impacto para el retiro, por eso es significativo que el principal incremento se haya conseguido en el salario tabular.
Rafael Olivos, el secretario general del SNTSS, resalta que este es un incremento histórico que no se había conseguido en 20 años. Hay que agradecer a la base que no ha aceptado dócilmente los ofrecimientos del patrón sino que ha luchado. En un comunicado los dirigentes cínicamente dijeron: “Este acuerdo demuestra que la democracia sindical, la negociación responsable, el diálogo abierto y franco dan resultados favorables para los trabajadores y en consecuencia para la mejora de la institución” (ver 1 y 2).
Olivos sacó un nuevo video tratando de resaltar que lo vivido fue un proceso democrático, pero dejando en claro que ya es un acuerdo consumado. En declaraciones a la prensa, la dirección sindical ha rechazado, “siguiendo su vocación democrática”, que no se pondrá a consulta a la base este acuerdo y se procederá a su firma con la patronal. También que Rafael Olivos no tiene la intención de poner a consideración su permanencia en el sindicato.
El periodista Julio Hernández, en su columna Astillero, señala:
“El médico general y líder sindical, Rafael Olivos, y el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, ‘negocian’ y se mueven en una realidad alterna, mientras en las calles de la Ciudad de México se mantiene e incrementa la protesta de trabajadores y empleados que planean extender a otros puntos del país. Todo fuera como declarar ‘finiquitado’ un movimiento que seguirá manifestándose, más allá de los malabarismos retóricos y presupuestales de autoridades gubernamentales y gerentes sindicales” (ver).
Lo que anunció Zoé Robledo y la dirección charra del sindicato, encabezada por Rafael Olivos, fue que se firmaría ese acuerdo. Pero la base en las calles lo rechazó y hasta el momento no han podido firmar el acuerdo.
“Fuera olivos“: el clamor de la base
La intención más urgente tanto del gobierno de la 4T y la dirección del IMSS, así como de la dirección sindical es acabar lo más rápidamente posible con las protestas laborales. Por un lado quieren evitar el contagio a otros sectores de la clase obrera, en especial a los trabajadores estatales que tienen demandas muy parecidas a los del IMSS; por otro, la dirección sindical quisieran que las aguas regresen a sus cauces y continuar su vida plácida de burócratas beneficiándose de las cuotas de los afiliados y las prebendas de la institución.
En las calles la base ha dicho: “Fuera Olivos”. Pancartas y máscaras mofándose del secretario general del sindicato lo dejaron claro, así como cánticos populares adaptados como “Sacaremos a ese buey del sindicato…” Esto no significa una renuncia por sus reivindicaciones de salario, mejores jubilaciones y equipo, pero queda claro que se requiere que el sindicato sirva a los intereses de sus agremiados y no avale cada iniciativa del patrón y este en beneficio de la burocracia sindical y sus amigos. Ni tampoco que enmarquen su movimiento en problemas individuales de ellos pues saben que su labor es dar salud a la clase obrera y que la lucha es por un sistema de salud digno para todos.
El ambiente de la manifestación era bastante combativo. El diseño de las mantas se la dejaron a la Inteligencia Artificial pero las consignas escritas eran el reflejo fiel del pensar de los trabajadores de la salud. Con orgullo mostraba en las mantas sus secciones, hospitales o áreas de trabajo a la que pertenecía su contingente.

Fueron realmente escasas las muestras de rechazo a la protesta de los trabajadores de la salud, lo constante eran muestras de apoyo que eran recibidas con “ese apoyo sí se vé” o llamados a sumarse al movimiento con consignas como “pueblo, escucha, ésta es tu lucha”. Un contingente de trabajadores del SME se congregó al inicio de la marcha, solidarizándose y gritando consignas contra el charrismo sindical que eran coreadas al unísono por los trabajadores del IMSS.
En esta manifestación se mostró también la solidaridad de otros sectores de la clase obrera como los maestros de la CNTE que estuvieron presente y dieron un mensaje mostrando la similitud en su lucha por la defensa de los salarios, las pensiones, pero también contra la burocracia sindical y la necesidad de democratizar el sindicato.
Con la derecha ni a la esquina
Irónicamente, también la derecha ha manifestado su apoyo a la lucha de los trabajadores del IMSS. Los medios de comunicación afines a ella publican notas sobre las problemáticas del Instituto y hasta el propio Partido Acción Nacional ha declarado:
“Lo que ellos [los trabajadores de la salud] están gritándole al país en las calles ahora, porque cuando no te ponen atención, pues te vas a las calles, es: ‘Nosotros damos la cara por el sector salud a millones de mexicanas y mexicanos que necesitan del sistema de salud. Y a nosotros literalmente nos mandan a la guerra sin el más mínimo fusil’” (ver).
No se necesita ser un genio para entender que la derecha busca desprestigiar al actual gobierno con la esperanza de regresar al poder, pero no para aplicar un programa en favor de la salud pública y de la clase obrera, sino todo lo contrario. ¿Acaso olvidamos que fue durante el gobierno panista de Vicente Fox cuando, en 2005, se modificó el régimen de jubilaciones y pensiones del IMSS para los nuevos trabajadores, mandándolos a las Afores?
Su hipocresía llegó a tal punto que, en medio de la jornada de protestas del 21 de octubre, los panistas organizaron una conferencia de prensa frente a las instalaciones del IMSS y se declararon aliados de los trabajadores:
“Hoy nosotros nos declaramos sus aliados en lo que crean. Que desde la voz de Acción Nacional, desde las cámaras, del Senado, de Diputados, desde las cámaras locales, desde nuestros gobiernos estatales podamos ayudar” (ver).
Pero la clase obrera tiene memoria histórica. Los trabajadores del IMSS encararon a los panistas y rechazaron su oportunismo, obligándolos a retirarse entre gritos de “¡Fuera el PAN!”, “¡Oportunistas!” y “¡Rateros!”.
Esa es la actitud que debemos mantener frente a todo aquel que pretenda infiltrarse oportunistamente en esta lucha para sacar provecho político de ella y desviarla de sus objetivos. Pero esta acción no solo va contra la derecha sino con aquellos sectores, que diciendo de izquierda, han hablado que esta es una lucha para desestabilizar al gobierno de la 4T, restando su legitimidad. Hay defensores “del gobierno de izquierda” que se olvidan de las demandas realmente de izquierda, de apoyar la salud pública y los derechos laborales.
La 4T incapaz de dar soluciones de fondo
La política de la 4T no es igual a la del PAN aunque tampoco termina de solucionar los problemas de la clase obrera. Según datos de la propia presidenta, durante el actual gobierno se han creado 34 hospitales nuevos (7 del IMSS, 20 del IMSS Bienestar y 7 del ISSSTE). “Se han contratado 22 mil 456 médicas y médicos; 21 mil 074 enfermeras y enfermeros, 20 mil para Salud Casa por Casa y se tienen 55 mil 722 personas basificadas en el IMSS Bienestar” (ver). Sheinbaum incluso llegó a declarar que aspiraba a tener un sistema de salud similar al de Dinamarca y avanzar hasta un sistema universal de salud, pero para todo trabajador de la salud y derechohabiente queda claro que estamos lejos de ello. La actual lucha refleja que hay males profundos y problemas que se arrastran de tiempo atrás.
Lo que demandan los trabajadores de base del IMSS son por demás razonables: es un aumento salarial del 10%; dotación de material, equipo y personal para garantizar una atención médica oportuna y de calidad; régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores y, en consecuencia, rechazo a las Afores; aumento en presupuesto para la salud de al menos el 7% del PIB y modificaciones a la ley del seguro social que garantice su viabilidad financiera; eliminación de la ley mordaza que reprime el derecho de libre expresión de los trabajadores y destitución del secretario general del SNTSS.
Hay dos problemas centrales. El primero es la naturaleza actual del sistema capitalista. Éste ha dejado de jugar un papel progresista y de tener la capacidad de dar reformas como las pudo hacer en periodos pasados (por ejemplo entre los años 40 y mediados de los 70). Los reformistas quieren hacer reformas, pero el sistema no les da margen. Incluso para llevar a cabo sus reformas tienen que buscar el dinero haciendo recortes y austeridad contra la clase obrera.
Irónicamente esto ocurre mientras los beneficios de los grandes capitalistas han llegado a niveles obscenos. Según la CEPAL: “10 por ciento de la población con mayores ingresos acapara de 33.5 por ciento del ingreso nacional, mientras 10 por ciento más pobre se queda apenas con 2 por ciento” (ver).
Riqueza hay pero se acumula en las manos de la gran burguesía nacional y extranjera , debido a la división social de clases y a que el sistema se cimienta en la explotación. La 4T está dispuesta a dar mejoras para las masas siempre y cuando esto no implique una confrontación con los intereses del gran capital, si acaso pedirles que paguen los impuestos que les corresponden.
Lo que les queda a su mano es el presupuesto, que han logrado ampliar combatiendo parcialmente la corrupción y recuperando impuestos (tanto de un sector de la burguesía como del pequeño contribuyente). Aquí vemos dos problemas, el primero es que el recurso es limitado; el segundo es que se deben destinar recursos al pago de la deuda externa o el aparato estatal, como a las fuerzas armadas o a los altos funcionarios. Zoé Robledo tiene un sueldo anual bruto, con todo y prestaciones, de 2.5 millones de pesos. Eso equivale a pagar 16 médicos (ver).
Es por ello que a pesar de que se dio la instrucción desde la presidencia que se atendieran los reclamos de los trabajadores, solo se incrementó en 1.2% la oferta inicial. Ni siquiera se puso sobre la mesa la desaparición de las Afores y, por el contrario, se atacó a las pensiones más altas de la modalidad 40.
El problema es muy concreto. La salud se paga de forma tripartita. Una parte la da el Estado que ya tiene límites en su presupuesto. Una segunda la aporta el trabajador que ya ha visto precarizados sus derechos laborales y lo que se busca es mejorarlos. Una tercera lo dan los empresarios, que en sus capas altas concentran riquezas obscenas. La burguesía y gran burguesía deberían dar aportaciones cualitativamente sustanciosas para conseguir la infraestructura, equipo y personal necesarios para una salud digna universal en todo el país, hay que arrebatar una mayor parte de la plusvalía para beneficio de nuestra clase. Es mejor tener buenos hospitales a que Salinas Pliego tenga dos yates de lujo.
La presión de la base sigue conquistando triunfos
El movimiento aún tiene fuerza y capacidad de presión. Mientras la dirección charra solo sabe decir sí a cada ofrecimiento de la patronal, el hecho de que la base no haya desistido en su lucha ha impedido que la patronal y las autoridades actúen como siempre; sus métodos del pasado ya no funcionan como antes. Esto ha llevado al gobierno federal a anunciar nuevas medidas, agrupadas bajo el nombre de «12 acciones para fortalecer al IMSS»: 10,939 plazas, de las cuales 7,378 corresponden a trabajadores contratados durante la pandemia; la contratación de 2,500 médicos especialistas; la compra de 2,917 equipos médicos y 100 de alta tecnología; la adquisición de 18 mil camas, camillas y demás mobiliario hospitalario; el mantenimiento y la modernización de instalaciones; el compromiso de garantizar materiales de curación y medicamentos en pisos hospitalarios y farmacias; la reducción del rezago quirúrgico; el mantenimiento de las consultas de especialidad y el fortalecimiento de los servicios de urgencias.
Son pasos en un camino correcto, pero dado el rezago y amplitud de nuestro sistema de salud, creemos que son insuficientes. Además, de las pensiones dignas no se dice nada.
Fortalecer la organización frente a la táctica de desgaste
El Estado dio aumentos similares al que ofrecen al IMSS a otros sectores estatales para evitar el contagio de la lucha. El movimiento de masas no es un grifo que abres y cierras a tu antojo, aunque hay solidaridad de otros sectores como la CNTE, esta no se ha dado de forma masiva.
La dirección del sindicato no ha quitado el dedo del renglón en seguir acosando y atacando a la base trabajadora. Durante la marcha del 21 de octubre, se leyó un mensaje de compañeras de la sección 5 del sindicato que denunciaban que estaban recibiendo sanciones por su participación en la lucha por parte de la burocracia del sindicato. En la sección 1, correspondiente al Estado de Puebla, trabajadores disidentes: “Señalaron que se revisan sus registros laborales para buscar incidencias que permitan turnarlos al área jurídica y sancionarlos, por lo que exigieron que no haya represalias ni persecución política” (ver).
En la protesta, los trabajadores disidentes exigieron que fueran recibidos por autoridades de alto nivel, pero esto no se ha concretado.
En los medios de comunicación estatales pasaron notas sobre la protesta del 21 diciendo que se manifestaron decenas de trabajadores, cuando en realidad fueron algunos miles, unos 5 mil posiblemente en la concentración central de CDMX. Es un claro intento de minimizar la protesta buscando generar un ambiente que promueva el retorno a la normalidad, aunque haya razones de fondo para seguir protestando. El gobierno federal le apuesta al desgaste para que se disipe la protesta.
Lo que buscan es desactivar el conflicto. El movimiento debe avanzar a acciones como paros de labores, suma realmente a otros sectores y/o crece en masividad de manera interna (atrayendo a compañeros que simpatizan pero no se han movilizado) y tienen que prepararse para otra fase de la lucha, que será una lucha más prolongada por la democracia sindical y un sindicalismo revolucionario.
Por la democracia sindical
Cuando llegó AMLO al gobierno se dio una reforma laboral que permite la libre sindicalización, es decir que un trabajador no está obligado a pertenecer al SNTSS. Esta reforma tiene sus pros y contras, pero está diseñada para atomizar a la clase obrera. En el seguro social el Sindicato Mexicano de Salud cuenta con 35,000 agremiados, Fuerza Independiente de Trabajadores de la Salud, casi 8,000 y el Nacional Independiente de Trabajadores de Salud con otros 8,000. Mientras que el SNTSS cuenta con más de 400 mil. Los sindicatos minoritarios luchan por ser considerados en las negociaciones, pero si estuvieran unificados dentro del SNTSS en una oposición a la burocracia sindical, estarían en mejor condición de luchar por democratizar al sindicato.
Un problema de esta lucha es que no existe una dirección unificada, se está construyendo. Pero al parecer los compañeros han logrado tener un formato unificado de hoja para recoger firmas para destituir al líder sindical, pero requieren juntar la firma de ⅔ partes de los afiliados al sindicato.
Hay un sentimiento de odio hacia Olivos, pero si su cabeza cae, no significa que el sindicato en su conjunto va a cambiar. Las firmas son una salida jurídica, pero lo fundamental es usar éstas para agitar, para fortalecer la organización de la oposición. Estos deben utilizarse para organizar al conjunto de los afiliados y elegir a representantes auténticos de la lucha, mientras se pelea por su reconocimiento legal, el acceso a las cuotas sindicales y su utilización en la defensa de la base obrera.
Los compañeros disidentes del SNTSS han convocado a una nueva manifestación nacional para el día 30 de Noviembre y a una asamblea nacional para el 31. La burocracia sindical se negará a convocar a un congreso extraordinario. Si la base está organizada y unida puede expulsar o marginar a los delegados charros. Se deben establecer mecanismos como las asambleas locales y generales, elección de delegados democráticos (revocables en cualquier momento). La asamblea del 31 debe organizar una corriente democrática permanente que retome las mejores tradiciones del sindicalismo independiente de nuestro país y luche por la salida de los charros.
Sobre todo, es necesario que los líderes sindicales tengan una visión amplia de la lucha de clases y no una política sindicalista, es necesario cuadros con una perspectiva revolucionaria, pues hay que atacar los problemas de raíz. Desde nuestra perspectiva es necesario el estudio del marxismo y que la organización vaya más allá de un gremio, es necesario construir un partido comunista revolucionario de los trabajadores.
Qué está expresando esta lucha y para qué debemos prepararnos
Cuando se dió el masivo movimiento de los maestros el año pasado no fue por un ataque del gobierno federal, sino por una reforma tibia que mejoraba solo un sector de las pensiones. Los trabajadores de la CNTE, con acierto, pidieron a la presidenta que cumpliera la promesa de campaña de echar abajo la reforma de pensiones de 2007. El gobierno federal ha invertido en salud y ha mejorado la propuesta inicial de aumento salarial. Esto es visto claramente como insuficiente por la base trabajadora.

Según la CEPAL, México es el país de América Latina donde más ha disminuido la pobreza y pobreza extrema. Los programas sociales y el aumento del salario mínimo, han elevado el nivel de vida del sector más precarizado de la población. Pero gran parte de la clase obrera, principalmente la que tiene salarios contractuales , ha visto congelarse o disminuir sus ingresos, por ejemplo, recibiendo incrementos salariales por debajo de la inflación. Pero otros han recibido ataques abiertos. Estamos a favor que los altos funcionarios reciban salarios iguales a los de un trabajador (como Zoé Robledo que no debería ganar más que un médico), pero la llamada austeridad republicana se ha aplicado para trabajadores de a pie y no para los altos funcionarios del gobierno. Los trabajadores ahora deben trabajar más por mucho menos salario. Es por ello que el gobierno federal teme al riesgo de contagio de los trabajadores del IMSS a otros sectores.
Esta lucha es la expresión misma de los límites del reformismo. El problema de fondo no es el tipo de gobierno sino el sistema. El límite está en querer resolver los problemas de los trabajadores sólo administrando un sistema que ya no puede dar reformas serias, tratando de conciliar los intereses de clase. Si no te quieres confrontar con los privilegios de la gran burguesía, sucumbirás a sus presiones y terminarás atacando los intereses de la clase trabajadora.
Alrededor de la lucha del IMSS soplan vientos de revolución
Mientras esta marcha se desarrollaba, estudiantes de la UAM Iztapalapa iniciaron un paro —que hoy abarca 4 de los 5 campus— y los de la FES Aragón en la UNAM realizaron una masiva asamblea y cierre de avenidas. También trabajadores y estudiantes de conservación del INAH fueron a paro. Y vemos a la población de la capital jalisciense luchar por un derecho básico como es el agua, en medio de una brutal represión, que no les ha podido doblegar. Los trabajadores y estudiantes, de una u otra forma, somos atacados por el sistema y es necesario unificar las luchas.
Este ambiente que se expresa en varias escuelas y en la base trabajadora refleja las enormes presiones sociales que se están acumulando. Como vemos también en Europa y otras partes del mundo. Un movimiento que inició por la vivienda en España y continuó con la defensa de la educación en Francia han puesto en cuestionamiento al capitalismo en su conjunto y su ejemplo se ha extendido a Bélgica, Italia, Portugal, Albania, Grecia, Serbia y otros más. La derrota de la derecha en las elecciones en Brasil no se puede entender sin la entrada de las masas en acción, estando en primera línea una capa de jóvenes que ven con ojos críticos a Lula y aspiran a un cambio de sistema.
Sin embargo, la indignación y la movilización, por grandes que sean, no bastan por sí solas. Hace falta unir las luchas, superar la dispersión y construir una organización capaz de darles continuidad y una perspectiva política. La lucha no debe limitarse a las tareas inmediatas, el problema de origen es que el sistema no nos da alternativas de vida digna a los trabajadores y la juventud. Se deben fortalecer los sindicatos y la organización de los estudiantes; pero los sectores más conscientes que comprenden que el problema está en la raíz del sistema y que debemos acabar con él deben dar un paso al frente y construir el Partido Comunista Revolucionario.
El país está bajo acoso imperialista que busca someter y llegar a acuerdos políticos y comerciales que faciliten de mejor forma la explotación de nuestra clase obrera. Lo que muestra la lucha del IMSS es la necesidad de defender cada una de nuestras conquistas, que este gobierno no es capaz de resolver nuestras demandas de fondo, que la clase obrera necesita organizaciones democráticas de lucha y que nuestra lucha no se puede quedar en nuestras demandas inmediatas, estas no se solucionarán plenamente sin una lucha unificada de los trabajadores por acabar con el sistema capitalista en su conjunto y construir una sociedad que beneficie a los que producimos y hacemos mover esta sociedad.
