La desigualdad en el sector educativo recrudece en la pandemia

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La pandemia del Covid-19 y el confinamiento como política principal para evitar su propagación, han orillado a los gobiernos a nivel internacional a tomar medidas en todos los ámbitos.

Las escuelas en México fueron uno de los primeros espacios que se cerraron, decretando la cuarentena en el sector educativo el 16 de marzo. Desde entonces la SEP suspendió clases y cualquier tipo de tramite académico o administrativo en las escuelas de todos los niveles escolares.

La contingencia causó que la educación en línea se convirtiera en una necesidad a implementar bajo marcha forzada, un entorno para el que ni los profesores, ni las autoridades, ni los estudiantes estaban listos. La falta de infraestructura, el analfabetismo digital, la baja penetración de computadoras en el país que no alcanza ni a la mitad de los hogares, la falta de un plan para educar a distancia, e incluso la carencia de recursos, son los obstáculos de la instrucción de niños y jóvenes ahora.

El sector educativo ha sido objeto de golpeteo y el principal blanco de privatización que los gobiernos neoliberales tienen en la mira, no es de hoy las carencias educativas, sino que el confinamiento recrudece la desigualdad en este ámbito, aquí unos datos que nos ponen en el panorama cómo se vive la educación.

  • En la educación media superior sólo se tiene una unidad escolar por cada 1,000 jóvenes.

  • A escala nacional la cobertura de educación para adultos sólo alcanza el 5.4% de la población potencial.

  • En el paso de la educación secundaria a la media superior se pierden cerca de 2 millones de alumnos matriculados en escuelas públicas.

  • El 25% de las plantillas docentes en primaria y secundaria están incompletas.

  • En promedio hay 34 alumnos por cada profesor en la educación secundaria (la media para los países de la OCDE es 13 por cada docente).

  • La tasa neta de escolarización pasa de 98.4% en primaria y se reduce a 62% en preparatoria.

  • Alrededor de 95,000 estudiantes asisten a una institución en un inmueble adecuado.

  • En el país el 2 de cada 10 alumnos de educación básica no cuentan con mobiliario básico, la cifra se dispara a 7 de cada 10 en preparatoria.

  • En la educación primaria sólo 4 de cada 10 escuelas cuentan con computadoras e internet para alumnos.

  • En la educación secundaria sólo 23% de las unidades tiene infraestructura adecuada y bebederos.

  • En México 3 de cada 100 instituciones de todos los niveles no tiene sanitarios.

  • En primaria 2 de cada 10 estudiantes recibió los libros de texto gratuitos hasta la tercera semana del ciclo o incluso después.

Ejercer nuestro derecho a la educación no es nada fácil en un mundo capitalista que propaga las ideas del individualismo y la competencia, impulsando así programas de privatización de la educación que garantizan, no la alfabetización y la formación de profesionales que pueda jugar un papel productivo en la sociedad, sino los esquemas de educación obligatoria perfilan sujetos a que sean mano de obra barata.

La mal llamada reforma educativa con Peña Nieto fue el golpe que soportaron los maestros disidentes, contra-reforma que diluía los derechos laborales de los maestros y la reducción de contenidos académicos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha sido un organismo que ha influenciado la orientación de los planes educativos no sólo en México sino a nivel internacional. En el sexenio pasado participó en la elaboración de la contra reforma educativa y a principios del 2019 el gobierno actual con AMLO hizo la invitación de nuevo a este organismo a participar en un plan de educación nacional, con la iniciativa de la eliminación de esta contra reforma AMLO Y su política de conciliación sostuvo reuniones con la CNTE para escuchar y tomar la propuesta educativa que sostiene los maestros disidentes como alternativa junto a padres de familia, pero a la par quiere mantener una relación firme con los organismos económicos internacionales y los empresarios que pretenden utilizar la educación y las escuelas como mercados donde el acceso a la educación sea para quien la pueda pagar.

En crisis sociales, desastres naturales o pandemias la desigualdad social y la violencia se recrudece y los grupos vulnerables se ven aún más afectados.

  • En México alrededor de 1.4 millones de niños y jóvenes en edad estudiantil invierten tiempos excesivos de traslado a sus instituciones.

  • En el plan de estudios único para educación básica no se contempla a las personas con discapacidad y hablantes de lenguas indígenas.

  • En la educación primaria indígena hay 21.8 alumnos por cada docente.

  • El 36.2% de los profesores de primarias indígenas no cuenta con programas de estudio.

  • El nivel más alto de demora en la entrega de libros de texto gratuitos se presenta en escuelas indígenas.

  • En las comunidades rurales 6 de cada 10 jóvenes de 15 a 17 años se encuentra viviendo aislado y sin escuelas cercanas.

  • El 13.2% de los niños y jóvenes en pobreza extrema por ingresos no asiste a la educación obligatoria.

  • El rezago educativo en el decil I de la población es de 30.8%, 27.2 puntos porcentuales mayor que el del decil X (3.6%).

  • A escala nacional 3 de cada 10 alumnos abandona los estudios por falta de dinero.

  • Sólo 1 de cada 100 estudiantes del decil I tiene una beca pública, en el decil X la proporción asciende a 6 de cada 100.

  • Los estudiantes con padres que concluyeron niveles superiores de educación son los que tienden a obtener los mejores resultados académicos.

  • Los hogares con mayor nivel económico presentan el mejor desempeño en actividad escolar.

(Cifras de la Secretaría de Educación Pública; del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Así es como comienza a improvisarse un plan de clases en línea que se desarrolla de manera caótica en las diferentes escuelas y universidades del país. Una serie de obstáculos impiden hacer llegar los conocimientos teóricos y prácticos que de por si ya existen en las clases presenciales ahora en esta condición se vuelven mayores.

Las herramientas técnicas como el internet o las computadoras no son parte de la vida cotidiana en los hogares en la zona urbana y mucho menos en las zonas rurales, un gran porcentaje de la comunidad estudiantil es “foránea” y con el confinamiento regresan a sus casas donde no tienen acceso a internet o luz eléctrica siquiera.

Los directivos de la UNAM, IPN y UAM por hacer mención de alguna de las universidades que llevan a cabo las clases en línea han decretado la finalización de los semestres en línea y debido a una seria de protestas en redes sociales las alternativas han cambiado.

En el IPN un grupo de estudiantes organizados tuvieron la iniciativa de sacar una carta exigiendo una serie de medidas para contemplar a los sectores vulnerables y en general a la comunidad estudiantil. En ella plantean:

  1. Recalendarización del semestre

  2. Dar de baja materias sin repercusiones académicas o administrativas

  3. Alternativas para resolver, las practicas, internados y laboratorios.

  4. Abrir los canales necesarios para asesorías y aclaración de dudas.

  5. Tomar las medidas de seguridad e higiene una vez el inicio de actividades presenciales.

La carta fue firmada por más de 300 estudiantes en donde anexaron comentarios señalando las dificultades de tener clase en línea como:

“En mi caso soy foráneo, y se me complica contactarme con mis profesores. A veces por el internet o la luz, etc. Si quiero la posibilidad de dar de baja materias”, dicho por un estudiante Foráneo de la ESCA.

“No tuve la oportunidad de unirme a las clases virtuales, y el «plan» para regresar a clase indica que ya no se darán las clases vistas en línea, por lo que me deja en desventaja ya que se iniciará con prácticas clínicas” señala alumna de CICS Milpa Alta

“Que por lo colonia se voló un transformador tardaron 2 meses en arreglarlo y mi padre perdió su trabajo no tenemos dinero ni para pagar el internet” nos comenta un estudiante de la ESIME UZ.

“Yo no tengo computadora ni servicio de internet en mi casa, y por el confinamiento no hay café internet en servicio cerca, se me complica ver mis clases y entregar las tareas a tiempo, y mis compañeros no son muy solidarios y tampoco me pasan las tareas y no tengo forma de contactar a mi profesora” es la realidad que vive un estudiante del CECyT 10.

Mientras que un estudiante de UPIITA escribe que: “Hay materias que requieren de equipo de cómputo, y compañeros que no cuentan con computadora o una computadora que satisfaga las necesidades de los programas que se utilizan”.

Así una serie de comentarios y voces de la comunidad estudiantil expresan que, aunque de manera personal algunos contemos con las herramientas para tomar las clases en línea muchos compañeros más no las tienen y ante esto debe haber una respuesta que no castigue a los compañeros que por razones económicas o materiales no hayan podido tener acceso a las plataformas digitales.

A nivel federal se debe pensar que el sistema educativo no esta diseñado para su implementación en línea y que las medidas tomadas a nivel general y de manera particular en las escuelas solo desplaza a los compañeros mas vulnerables, como si el acceso a la educación fuese un privilegio y no un derecho.

Por eso como estudiantes y jóvenes organizados en las Juventudes Marxistas y del Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico hacemos un llamado a seguir visibilizando y protestando desde el confinamiento.

1) Los estudiantes tenemos que armar un rescate de la educación pública y gratuita, el confinamiento recrudeció la desigualdad que existe en el sector educativo y es preciso que salgamos en defensa y exigencia de una mejor educación por y para los hijos de los trabajadores.

2) La cancelación de la evaluación de las clases en línea, no puede evaluarse a los estudiantes en condiciones de desigualdad económica o material.

3) Recalendarización del semestre que permita reponer y garantizar los conocimientos de los planes educativos que favorezcan a la formación profesional y crítica de los estudiantes.

4) Aumento al presupuesto de la educación pública.

5) Los modelos presenciales no pueden ser sustituidos por completo por modelos en línea, pero si se insiste en llevar acabo estos programas, que se garantice un programa de internet gratuito y de banda ancha para los estudiantes y que se les otorgue equipó de cómputo, laptops o tablets.

6) Que los estudiantes que no han podido tener las clases en línea por diversas razones puedan dar de baja sus materias sin repercusiones académicas o administrativas.

7) Que a los maestros no se les sancione con sus derechos laborales si no dan clases y que se les garanticen las herramientas como aplicaciones técnicas y académicas para una sesión fluida y productiva.

Son propuestas que durante la pandemia podemos impulsar y que la lucha fuerte será cuando regresemos al salón de clases pues vinos que la normalidad no garantiza un futuro digno para los estudiantes y es precioso luchar por el hoy.

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