La base trabajadora del IMSS desafía a la burocracia sindical: ahora hay que democratizar el sindicato y extender la lucha
Carlos Márquez
La base del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) ha desafiado a su dirigencia en la pasada consulta. Es tal el ambiente de descontento que la propia presidenta ha llamado a tomar cartas en el asunto de forma inmediata. Hay un ambiente explosivo y temen que el movimiento se profundice en el IMSS y se extienda a otros sectores.
Si bien, en el pasado reciente, los trabajadores de la salud han desarrollado importantes luchas como #YoSoyMédico17 o protestas por insumos en medio de la pandemia, estas han sido fugaces. La actual lucha tiene el potencial de desarrollar un movimiento tan importante como el del 2005, cuando se atacaron las pensiones de los trabajadores del seguro social.
Insurgencia de la base
El detonante del descontento fue el pasado congreso ordinario del sindicato realizado hace poco más de un mes. Cómo es la costumbre, la dirección sindical presionó a los delegados para que no se salieran de su guion y aprobaran sus reformas estatutarias y el aumento salarial que ofrecía la patronal. Éste es de un 2.9% directo al salario (lo cual está debajo de la inflación) y 5.65% en prestaciones (que no impactan a la hora de la jubilación): “[…] la propuesta contempla 1.75 por ciento relacionada con la cláusula 157, la cual establece aportaciones patronales complementarias destinadas a las cuentas individuales para el retiro de los trabajadores comprendidos en el esquema denominado nueva generación, es decir no será un beneficio para la totalidad de los agremiados.” (La Jornada).
El guion parecía ser el de siempre, pero estos acuerdos provocaron una enorme rabia y descontento de la base trabajadora. Trotski comparaba las erupciones sociales con las transformaciones químicas en donde una pequeña carga de energía, conocida como Gibbs, puede ser lo suficiente para generar un cambio cualitativo. Los formalistas, y entre ellos los dirigentes sindicales burocráticos, son incapaces de comprender lo que está ocurriendo. Los trabajadores han rechazado este raquítico aumento salarial, ven que las migajas que dan a sus pensiones son claramente insuficientes y exigen un aumento del 10% al salario. Al igual que lo hicieron los maestros en el pasado periodo han enarbolado la demanda de eliminar el sistema de Afores. Esto significa regresar al sistema solidario de pensiones.
Los delegados sindicales tuvieron que enfrentar la rabia de la base en sus clínicas y hospitales. Comenzaron protestas de la base rechazando los acuerdos sindicales que alcanzaron enorme rabia. El 1° de octubre los trabajadores de la salud tomaron las calles, cerraron por horas avenidas centrales, irrumpieron en la sede sindical tumbando las puertas y, encarando a la burocracia sindical, les dijeron “Renuncien si no nos representan” (La Jornada).
Las protestas han continuado, junto al despertar de la conciencia comenzaron a reclamar solución a problemas añejos que tiene la institución como la falta de insumos médicos. Los contingentes de trabajadores de la salud que salían con pancartas a las afueras de su centro de trabajo se les oía gritar: “«¡No te vayas a enfermar, porque no hay material!», «¡No hay gasas, no hay alcohol, pero sí hay corrupción!» o «¡La mala atención es culpa del patrón!»
De manera instintiva el movimiento fue buscando la unidad con los trabajadores de otros sectores de la salud, los maestros democráticos de la CNTE e incluso con trabajadores petroleros que cuentan con un sindicato pero en que vemos también un fermento en la base.
Humillante derrota de la burocracia sindical
Fue bajo esa presión que la dirección del SNTSS, encabezada por Rafael Olivos Hernández, se vio obligada a convocar a una consulta para este 14 de octubre, tratando de reducir la problemática al aumento salarial. Varios trabajadores de la salud denunciaron que era una consulta amañada y viciada de origen. El 13 de octubre , un día antes, se dio la jornada de lucha más amplia en esta lucha, con manifestaciones de trabajadores de la salud en ciudades de 25 estados del país. Era claro que la consulta sería un desafío. Hubo compañeros trabajadores conscientes que leyeron mal el proceso y llamaron erróneamente a no participar en la consulta, pero fue la oportunidad de manifestar su opinión en sectores más amplios de la base laboral del IMSS.
Como era de esperarse, la burocracia sindical actuó. Intimidaron a compañeros, les amenazaban con descuentos si abandonaban su área de trabajo para ir a votar, etc. Eso no evitó una enorme participación. Fue un real desafío de la base a la dirección sindical. En cada área de trabajo, en cada clínica, en cada hospital, en cada sección, aparecen boletas o sumas de esta donde había un contundente rechazo al aumento salarial. Durante la madrugada ya era evidente que la burocracia sindical fue derrotada humillantemente.
Esta consulta pone sobre la mesa la realización de un congreso extraordinario y la propia permanencia de la dirección sindical, pero esta actuó con audacia. Al iniciar la mañana, la dirección sindical sacó un video con un comunicado, en el que, ocultando que fue la movilización de la base la que llevó a la realización de la consulta y ocultando también sus maniobras para boicotear una participación democrática en la esta, señaló que esto era un acto democrático, dijeron:
“Hoy tenemos un resultado y nos corresponde actuar en consecuencia. Por ello, solicitamos retomar la mesa de negociación con el Instituto Mexicano del Seguro Social con el propósito de revisar propuestas y buscar mejores condiciones salariales para nuestras compañeras y compañeros. Más tarde, estaremos informando a la base trabajadora sobre los avances alcanzados en dicha mesa”.
El papel del gobierno federal
Ya antes de la consulta, la presidenta llamó a atender los problemas del IMSS y el secretario del trabajo, junto con Zoé Robledo, el director del Instituto mexicano de seguro social, hicieron una conferencia de prensa en la que señalaron que atenderán las demandas y harán una consulta piso por piso. También se planteó mecanismos para que los derechohabientes pudieran recoger medicinas en otros centros de salud y proporcionar información de los fármacos no existentes. Señalaron que gran parte de los insumos médicos se abastecen al seguro social, pero no necesariamente llegan a las áreas que lo requieren. Así como podemos hablar de trabajadores de la salud comprometidos en su trabajo, algunos de ellos estuvieron en la primera línea de combate en situaciones tan críticas como el COVID-19, en lo que incluso varios perdieron la vida; también es evidente para los derechohabientes que hay profundos problemas de burocracia y corrupción en el IMSS, que repercuten en recibir una mala atención médica, así como el que el propio personal médico no cuente con los medios necesarios para hacer correctamente su trabajo.
En medio de este ambiente, los políticos y medios de la derecha —de la burguesía—, han aprovechado para arremeter contra el gobierno de la 4T golpeteando. Como pasa siempre en estos casos, vemos hipocresía pura, pues cuando ellos estuvieron en el gobierno sometieron a la clase obrera obrera a condiciones de explotación bruta, acabando los contratos colectivos, iniciando el desmantelamiento de las pensiones y debilitando fuertemente los sistemas de salud públicos. Por ello, la clase trabajadora les debe de poner un freno y denunciar su actuar oportunista.
Al gobierno de la 4T, más que el actuar de la derecha, le preocupa el ambiente electrizante que hay entre la clase trabajadora. Por ello intenta hacer algunas mejoras al sistema de salud. Está preocupado por qué la lucha adquiera a un nivel más consistente y masivo de los trabajadores de la salud y pueda encontrar un eco en otros sectores como los petroleros. La lucha puede unificarse con otros sectores de la clase obrera que han demandado el retorno al sistema solidario de pensiones, como los maestros. Esto explica por qué la presidenta ha llamado a que Zoé Robledo de en esta semana, una propuesta de solución a las demandas de los trabajadores del seguro social.
Después que la dirección sindical dijo que encabezaría las negociaciones, siguiendo el mandato de la consulta, el director de IMSS señaló que se reuniría con la dirección del sindicato, anticipando que planteará una “mejora en el salario y también en las condiciones de trabajo de quienes nos cuidan todos los días.”
Unificar las luchas
La clase trabajadora debe de ser cautelosa, no se puede tener ninguna confianza en la dirección sindical y debe revisar con lupa los ofrecimientos que de la patronal, pues de antemano sabemos que no querrán atender problemas de fondo como el regresar al sistema solidario de pensiones y aumentar sustancialmente el presupuesto a la salud pública.
Para defender, consecuentemente nuestros derechos se requiere que el sindicato esté a nuestro servicio, se requiere democratizarlo, todo aquel representante que haya actuado en contra de los intereses de los trabajadores debe ser sustituido por compañeros con autoridad moral y conciencia de clase.
La burocracia está actuando para sostenerse en el poder, los trabajadores más consecuentes deben luchar en cada espacio la democratización del sindicato y construir una corriente democrática como lo tienen los maestros con la CNTE qué combate al charrismo en el SNTE. A la par se debe exigir un congreso extraordinario y renovar toda la dirección del sindicato.
La conciencia se desarrolla en la lucha y la clase trabajadora del seguro social apenas comienza a despertar. Lo que se busca el gobierno federal y la dirección sindical es una salida que contenga ese proceso y busque evitar el contagio a otros sectores de la clase obrera. Las movilizaciones en Francia y España (que ya se extienden a otros países europeos) son una muestra de cómo la conciencia se puede desarrollar rápidamente, iniciando con luchas por demandas concretas se puede concluir que el problema de raíz está en un sistema que no da solución a la demanda de la juventud y la clase obrera.
El sistema de salud requiere cambios profundos, se necesita que sea de acceso universal pero no basta decirlo, se requiere un incremento radicalmente mayor del presupuesto. Esto está limitado, porque no se quiere tocar las obscenas ganancias de los grandes capitalistas, lo que lleva a que la salud pública se mantenga a niveles mínimos que permitan simplemente mantener la fuerza laboral para cubrir las necesidades del capital, en vez de cuidar realmente de la salud de la clase obrera.
Este despertar de los trabajadores del IMSS debe de transformarse en organización permanente y traducirse en democracia sindical, bajo control de la base. Hay que luchar por un aumento salarial sustantivo, pensiones dignas mediante el retorno al sistema solidario y la eliminación de las Afores, así como por un incremento radical del presupuesto para la salud pública y el abastecimiento efectivo de medicamentos, materiales y equipos. La base trabajadora y los derechohabientes deben ejercer el control para garantizar que los recursos lleguen a donde se necesitan. Es necesario un frente único con los trabajadores de la educación, petroleros y los derechohabientes, es decir el conjunto de la clase obrera, mediante asambleas, delegados elegidos y un programa común, para extender la lucha y preparar las condiciones para una huelga general, mandar las Afores al carajo y defender las conquistas de la clase obrera.
¡Las movilizaciones han dado los primeros frutos, estas deben continuar!
¡Congreso extraordinario y renovación de la dirección sindical!
¡Aumento de 10% directo al salario!
¡Abajo las Afores, regreso al sistema solidario de pensiones!
¡Control obrero para acabar con el burocratismo y la corrupción!
¡Acceso universal a la seguridad social, sí, pero con un radical incremento presupuestal!
¡Arrebatar las obscenas riquezas del gran capital para pagar la seguridad social!
¡Frente único contra los ataques del capital!
