El movimiento estudiantil en el IPN: una lucha justa que merece triunfar
Emilio Diaz
Abandono
La situación en el Instituto Politécnico Nacional es crítica por donde se le vea. La tendencia a restringir su presupuesto al mínimo indispensable se ha mantenido a lo largo de todo el siglo.
En el año 2005 la matrícula del IPN era de 130,000 estudiantes y el presupuesto total era de 7,500 millones de pesos, es decir, aproximadamente 57,700 pesos por alumno. Actualmente el IPN cuenta con una matrícula de 212,000 alumnos. Si la inflación acumulada hasta el año pasado es del 150%, el costo por alumno con un aumento real de cero debería ser 144,250 pesos para el año 2026.
Para poner en contexto, el presupuesto del IPN en 2005 era de 30,210 millones de pesos. Si tomamos en cuenta que el presupuesto aprobado en el año 2026 es de 23,000 millones de pesos, resulta que el IPN opera con un presupuesto por alumno en términos reales menor en un 25% que hace 20 años.
Si lo comparamos con la UNAM, también encontramos una profunda disparidad. La máxima casa de estudios tiene un presupuesto de 60 mil millones de pesos, 252% más que el IPN, mientras que su matrícula es apenas un 60% mayor.
Corrupción
Los años pasan y las restricciones presupuestales crecen mientras que las unidades académicas son forzadas a todo tipo de cobros anticonstitucionales, “autogenerados”, los cuales ni siquiera pueden ser utilizados por las propias unidades, una parte va a la COFFA y otra a fundaciones privadas, como la “Politécnico” o la “Guinda y blanco”. Esta privatización “chiquita” del IPN es el motivo de disputa permanente entre las mafias internas.
Las administraciones del IPN presumen de ahorros presupuestales mientras que las escuelas adolecen de lo indispensable. La autoadulación, el servilismo y la ineptitud son el denominador común de la burocracia politécnica. Para colmo, de vez en cuando estallan inexplicables actos de corrupción que, a estas alturas, son de sobra conocidos y que afectan incluso a los trabajadores más desprotegidos del Instituto, los de limpieza, que ni siquiera son reconocidos como parte del IPN.
Estalla la lucha
En este contexto, se ha desatado un movimiento estudiantil que tiene su centro en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas. El pasado 21 de abril se celebró una movilización en la zona de Zacatenco que culminó en una asamblea general en la que se propuso extender una acción similar para el 23 de abril.
El resultado fue una nueva movilización en la que se concluyó crear un pliego petitorio general, razón por la cual el día 28 se realizaron asambleas para condensarlo y definir nuevas acciones.
En general, la idea básica es correcta, no se trata de imponer acciones, sino de generar un ambiente informado en el seno del movimiento estudiantil que le permita expresarse con acciones de masas, no como grupúsculos aislados.
El ambiente de las movilizaciones ha sido muy crítico con el gobierno en un sentido claramente de izquierdas, sin duda hay condiciones para el resurgimiento de nuevos tipos de organizaciones permanentes que permitan avanzar en un sentido revolucionario.
El sentir de los estudiantes, profesores y trabajadores es que esta administración debe irse del Instituto Politécnico Nacional, convirtiéndose en la demanda central de la lucha.
Este debe ser un primer paso, pero para darlo hay que vencer la resistencia y el apoyo que desde el gobierno federal le están brindando a la actual administración.
A partir de ahí, se debe iniciar un proceso de discusión democrática sobre la necesidad de transformar al Instituto Politécnico Nacional, pero para eso se requiere de la organización estudiantil permanente, coordinada con los sectores democráticos y combativos del sector docente y de los trabajadores del IPN.
Ejes de lucha
En cuanto a las consignas, los ejes más importantes del momento podrían ser:
1.- Reivindicar el carácter gratuito del Instituto Politécnico Nacional y la obligación del Estado de recuperar al menos los 7,000 millones de pesos que el IPN ha dejado de recibir los últimos 20 años.
2.- No al cobro de cuotas disfrazadas de “aportaciones voluntarias”, disolución de los organismos privados tipo “fundaciones” que, en realidad, son un vehículo para la privatización.
3.- Máxima transparencia en el uso de los recursos asignados bajo la supervisión de comisiones de estudiantes, profesores y trabajadores.
4- Creación de un 30% de nuevas plazas docentes respecto de las que existen ahora para cubrir las necesidades de grupos y nuevas unidades académicas.
4.- Democratización de los organismos de toma de decisiones del IPN.
5.- Deslinde de responsabilidades y castigo para todos aquellos funcionarios que han incurrido en actos de corrupción.
Extender el movimiento y salir de las instancias del IPN
La línea de acción fundamental debe ser superar las instancias del instituto. Las autoridades del IPN, además de no tener autoridad moral para dar una respuesta adecuada, no tienen la capacidad para cubrir las demandas de aumento urgente del presupuesto. Ante este panorama, es necesaria la exigencia al Estado, por medio de la SEP y la Secretaría de Hacienda, que pueda dar una respuesta a nuestras demandas como estudiantes y trabajadores del Politécnico.
El movimiento debe lo antes posible impulsar una movilización a la SEP y a la Secretaría de Gobernación para que se atienda el pliego que se consensuó.
Este solo sería un primer paso; el semestre está por terminar y es probable que las acciones de este periodo solo sean una fase de preparación para una lucha de un nivel superior en los inicios del siguiente curso.
En este sentido, preparar una política de convergencia con otros movimientos estudiantiles y con sectores de trabajadores en lucha será clave para evitar el aislamiento al que las autoridades pretenderán arrastrar la lucha politécnica.
La lucha debe extenderse más allá de la presente coyuntura
Una organización permanente, una lucha continua puede permitir la extensión del movimiento más allá del presente semestre. Está claro que las autoridades intentarán darles largas, convocar a diálogos infructuosos y desgastar para que en la vía de los hechos el semestre termine. En ese sentido hay urgencia en generar una movilización importante antes de que las clases concluyan y, al mismo tiempo, abrir un canal de negociación con el Estado. Esto no sería un fin en sí mismo y es probable que sea necesario establecer una estrategia de lucha a largo plazo con miras a preparar acciones más contundentes en cuanto las condiciones lo permitan.

