El asesinato de Felipe Carrillo Puerto y la prematura erradicación del socialismo yucateco

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Por: La Izquierda Socialista – Cancún

Después de más de ocho décadas de un régimen autoritario y represivo, que desde 1929 inició se autodenominaba representante de las causas de la Revolución Mexicana tan sólo como pretexto para socavarlas enriqueciéndose al mismo tiempo, nos encontramos ante el inicio de un nuevo proceso , sin que ello signifique que el viejo régimen haya muerto, la realidad es que estese ha visto fuertemente debilitado tras las elecciones de 2018, jornada electoral que estremeció a todo el aparato burocrático del estado mexicano. La victoria arrasadora de este nuevo gobierno se basa principalmente en la figura de su líder AMLO, quien durante más de 20 años ha recorrido el país con consignas más a la izquierda que las de muchos otros políticos. Sin embargo, es notorio que a lo largo de su trayectoria ha bajado su nivel de radicalismo pero que,aun así, sigue siendo una piedra en el zapato para los intereses de la clase burguesa nacional e internacional, por lo que se espera que su gobierno atienda los intereses de los mas desprotegidos, o como el mismo lo expresa: “Por el bien de México, primero los pobres”.

Es por ello por lo que el día de hoy nos parece imperativo recordar las lecciones de los anteriores procesos revolucionarios que acontecieron en México y ahora más que nunca aprender de los errores cometidos podría evitar un estancamiento en el proceso emancipador o lo que es peor aún, un retroceso a un régimen todavía más brutal que el anterior.

Lamentablemente el titubeo y la falta de precisiones político-ideológicas ante las clases explotadoras nos ha heredado más mártires que victorias en la historia de las luchas por la liberación.Precisamente es así como aconteció en la Península de Yucatán, con el malogrado legado de Felipe Carrillo Puerto. Por eso mismo insistimos en rescatarlo una y otra vez del olvido al que lo condenaron en su tiempo los déspotas jefes militares, terratenientes e inversionistas extranjeros, que no conformes con haber segado su vida y la de sus compañeros más leales, sentaron las bases para borrarlo de los libros de historia oficiales. Hoy, los ideólogos del neoliberalismo globalizado, tratan de mantenerlo en el anonimato para que las nuevas generaciones no podamos identificarnos con su causa; la causa de los desposeídos, de los campesinos y de los trabajadores no sólo de México sino en el mundo entero.

¡No abandonéis a mis indios! fue el último grito de Felipe Carrillo Puerto antes de ser ejecutado en la madrugada del 3 de enero de 1924 por un grupo de militares reaccionarios al servicio de los hacendados, mejor conocidos como “La Casta Divina”, en complicidad con los sublevados delahuertistas. Las protestas de indignación no se hicieron esperar, desde levantamientos populares en distintos puntos de la República hasta agrios debates en el Congreso de la Unión. El bloque socialista de la XXX Legislatura protestó en la cámara de diputados exigiendo castigo a los verdugos, así como una serie de indignadosartículos que llenaron los periódicos denunciando aAdolfo de Huerta y sus seguidores como los autores de la matanza del líder del Partido Socialista del Sureste y sus compañeros máscercanos. Este hecho atroz le dio fin al corto Gobierno Socialista de Yucatán, que a pesar de tener solo 22 meses de gestión logró grandes avances en la emancipación de los mayas, disminuyendo grandemente su explotación a manos de los hacendados y generando concesiones idóneas para su autodeterminación. Citando un artículo de 1924 del periódico “El Diario” se sintetizanlos razones que motivaron a reprimir una grandiosa organización revolucionaria asesinando a la mayoría de sus líderes de un solo tajo:

Por qué murió Felipe Carrillo Puerto

Porque se manifestó enemigo de los explotados del campesino, del obrero del taller y de las fabricas; por que niveló los derechos de todos los hombres del sur, haciendo efectivo el voto de los indios;

porque instituyó la Ley del Divorcio, para liberar al hombre y a la mujer de una carga que debe pesar únicamente sobre la espalda de los hombres de fe y de buena voluntad; por que repartió quinientas mil hectáreas de tierra;

porque dio libertades a la mujer e hizo que el voto popular pudiera llevar a los ayuntamientos y al congreso local a la mujer; por que sujetó a los hacendados esclavistas de la península; obligándoles a reconocer el derecho de sus trabajadores; por que se construyó cientos de kilómetros de carreteras;

porque dio autonomía a los municipios; por que regularizó la venta del henequén, sosteniendo la comisión exportadora de aquella fibra, producción única de Yucatán, y, por consecuencia, única fuente de su sostenimiento;

porque obligó a los propietarios de casa a cobrar lo que legítima y humanamente debían cobrar; por que era amigo de sus enemigos, hermano de sus amigos y amigo de sus hermanos; porque no se vendió jamás a los enemigos de sus principios ni jamás permitió que sus principios decayeran o enfangaran;

porque pidió a quienes le traicionaban, hundiéndole en las negruras de un calabozo de la PenitenciariaJuárez, de Mérida, Yucatán, que, si había que hacerse un mal, se lo hicieran a él personalmente y no a sus colaboradores y partidarios;

porque pidió a los que le aprehendieron una hora después de haberle abrazado. Que si había que responder de algún acto a él únicamente le exigieran esa respuesta; por que si los reaccionarios de Yucatán le odiaban fraternalmente y le dispensaban un saludo que parecía sumiso, mientras les ardía el alma en una hoguera de fantásticos y criminales deseos de venganza, en cambio los indios, los siempre explotados indios yucatecos, los que ya no hallarán otro redentor tan grande como Carrillo Puerto, le llamaban simplemente “ compañero” y le estrechaban la mano con la franqueza y la ingenuidad de un niño.”

Fue esta su obra la que lo condenó a muerte, la clase explotadora nunca perdona cuando se actúa en contra de sus intereses. Prueba de esto es lo que se vivió en Chile hace cuarenta y cinco años con el cruento derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende a manos de la oligarquía local en contubernio con lo militares y los servicios de espionaje estadounidenses. O lo que se vive hoy en la asediada república bolivariana de Venezuela donde el injerencismo imperialista busca desmantelar los avances sociales y económicos generados por las políticas de Hugo Chávez.

El gobierno de Felipe Carrillo Puerto y el Partido Socialista del Sureste son una muestra de cuanto puede avanzar una administración pública que está determinada a cambiar las condiciones para beneficio de los explotados y hacer gobierno con el pueblo y para el pueblo. Desde que Felipe Carrillo Puerto asumió el cargo e incluso desde antes, encaminó sus esfuerzos a erosionar el orden elitista y racista criollo de la Casta Divina, incluso llegando a dar su discurso de inauguración en el idioma maya, que era el idioma de los peones, la lengua de los esclavos de las haciendas. Su llegada a la gubernatura solo fue posible gracias a la extraordinaria organización del partido a través de las ligas de resistencia como el mismo Felipe Carrillo Puerto lo menciona en su discurso “El nuevo Yucatán”:

El poder que ha hecho posible la repartición de tierras en Yucatán es la liga de la resistencia, una organización que alcanza hasta el último pueblo, que está en todas las ciudades, caseríos y haciendas. Es esta organización la que ha ganado para los indígenas. Actualmente tiene alrededor de ochenta mil miembros. Esto significa que casi cualquier yucateco hábil es un miembro de la liga. Las ligas son mucho más que un partido político; son más que una institución educativa; son más que un instrumento para gobernar. Son todo esto combinado. La liga es el instrumento que está rejuveneciendo al indígena maya y dándoles el poder que necesita para llevar a cabo un amplio programa social. Muchas de las ciudades yucatecas tienen además ligas feministas.

Las ligas son Yucatán. Sin ellas no podríamos hacer ninguna de las cosas que estamos haciendo y los indígenas no tendrían una herramienta de educación y autodesarrollo. Porque eso es una liga: una herramienta para el crecimiento espiritual.

Fue a partir de año 1921 que el Partido se radicalizó y fortaleció, lo que incluso le permitió extenderse a los estados limítrofes; Quintana Roo, Campeche y Chiapas.Durante ese trascendental año, en el mes de agosto, se celebró su Segundo Congreso en el municipio de Izamal, mismo en el que estuvo presente David Dubrowski, enviado personal de Vladímir Ilich Lenin, fundador del Partido Comunista de la URSS y del Estado Soviético. Esto demuestra la orientación política a la que se estaba inclinando el partido. Quizá por eso mismo fue que Álvaro Obregón no le brindó apoyo al consolidarse en el poder como Presidente de la República pues es necesario recordar que dejó enteramente a su suerte a Felipe Carrillo Puerto tras sublevarse Adolfo De la Huerta, quien no titubeó en mandar sus fuerzas a Yucatán para aplastar el incipiente proceso socialista. Ni a Obregón ni a de la Huerta les convenían tener un estado que no pudieran controlar y que incluso estaba expandiendo sus métodos a otras regiones del país, por lo que la actitud tomada tanto por el gobierno constitucional como por el bando sublevado provocaron las condiciones idóneas para que la burguesía local tramara junto con militares ambiciosos y otros traidores la eliminación total del proyecto socialista yucateco y de su líder Felipe Carrillo Puerto, quien al enterarse de la inminente entrada de los delahuertistas al estado acudió a Obregón solicitándole armas, como se relata en las memorias recogidas de Diego Rivera escritas por Loló de la Torriente:

Felipe Carrillo había llegado de Yucatán a pedirle algo de gente y armas (al presidente de la república). No había conseguido una cosa ni la otra…

Diego Rivera ante lo crítico de la situación le dijo: “En tu lugar no volvería a Yucatán antes de conseguir las armas. Haz que te sitúen todos los fondos de que puedas disponer y ya veremos qué podemos hacer aquí para conseguirlas”, pero Felipe Carrillo Puerto le respondió:“No hermano, El Manco(Obregón) noquiere ayudarnos ¡estoy perdido! Tu y otros compañeros me insistían, desde hace un año, en que armara a los míos… pero ya sabes que no me gusta la sangre…este fue mi gran error… mi muerte será una lección objetiva para los compañeros que no repetirán mis errores…”

Aquí se muestra la fragilidad de este partido revolucionario que, a pesar de tener una capacidad extraordinaria de organización, no previó que sus basesestuvieran adecuadamente preparadas para defenderse e incluso de ser posible pasar a la ofensiva. El temor a un nuevo derramamiento de sangre tras el alto costo humano de la Guerra Social Maya les inmovilizó, lo cual llevó a su desmantelamiento en poco tiempo, a pesar de que las masas estaban dispuestas a dar su vida paradefender las victorias alcanzadas y más aún, proteger a su Ya´axích como llamaban a Felipe, él mismo reconoce su error al no prepararlos para la insurrección.

Desesperado por conseguir armas, Felipe Carrillo Puerto envió a su amigo Manuel Cirerol a Nueva York a solicitarlas de parte de sus aliados, desafortunadamente Cicerol no logró su objetivo como lo relata en la carta que envió al Bloque socialista de la Cámara de Diputados:

“…El día 8 de diciembre próximo pasado recibí órdenes de Felipe para dirigirme a la ciudad de Nueva York, llevando valores suficientes para la comprar de armas y parque, con el objeto de poder tener elementos para combatir a los traidores que ya se preparaban a secundar en Yucatán el movimiento encabezado por De la Huerta en Veracruz, y que ya había sido llevado a efecto en el Estado de Campeche…sábado 15 de diciembre, presenté a nuestros representantes mis credenciales y documentos para el cobro de dinero, y fué cuando me enteré que el día 12 los rebeldes habían dirigido cables a New York ordenando terminantemente no se hicieran efectivas las notas que yo llevaba y desconociendo todos los actos del Gobierno constitucional de Yucatán.

La Sisal Sales Corporation, que así se llama la firma que representa los intereses financieros de Yucatán en los Estados Unidos, como única respuesta a las muchas razones que expuse, tratando de hacerles ver que al no respetar mis credenciales y cumplir con las órdenes cablegráficas ya mencionadas, tácitamente reconocían a los rebeldes y desconocían al Gobierno legal del Estado de Yucatán, expusieron que ellos(Sisal Sales Corporation) representaban a una negociación denominada Comisión de Exportadora, y que no les importaba si ésta estaba en manos de uno u otro grupo político.”

La clase capitalista es conocida por tener una lealtad situacional, a pesar de su aparente neutralidad política, elige siempre cerrar filas con quienes sean más a afines a sus negocios, en este caso, el gobierno de Felipe Carrillo Puerto había puesto límites a sus estratosféricas ganancias al regular la oferta tanto doméstica como internacional de henequén para así asegurar un mejor precio al tiempo que creaba colectividades de producción que prontamente se convirtieron en serios competidores para los latifundistas.

Es así como este gobierno se caracterizó por la conquista de un amplio conjunto de derechos sociales para las masas explotadas y oprimidas del pueblo maya. Desafortunadamente, este gobierno – aislado pues años antes el movimiento agrario de Emiliano Zapata ya había sido sofocado – llegó prematuramente a su fin como resultado tanto de la ofensiva reaccionaria de la élite local como por la falta de una adecuada organización popular que fuese capaz de repeler a la reacción en tiempo razonable.

Tomando en cuenta los diferentes contextos históricos, en nuestro país hemos tenido en años recientes ejemplos exitosos de la defensa armada de la autonomía. En 1994, de entre la niebla de las montañas del sureste, surgió un grupo de hombres y mujeres armados que cubrían sus rostros con paliacates y pasamontañas dando así exposición mundial a su digna rabia. Los pueblos de Texcoco se organizaron y crearon el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra tras el anuncio de la construcción de un nuevo aeropuerto por parte del régimen de Vicent Fox, no por nada se conoce al FPDT como “los macheteros de Atenco”. Finalmente, en el 2011, los habitantes de Cherán, cansados de las calamidades a las que les tenían sometidos los grupos delincuenciales dedicados a la tala ilegal, tomaron las armas para reavivar y defender su autonomía, expulsando desde entonces a las instituciones de un estado mexicano que no había respondido a sus demandas de justicia.

Los revolucionarios de hoy en día sabemos que los oligarcas y sus lacayos no vacilaran ni un solo momento en derramar la sangre de trabajadores y sus familias cuando vean en peligro sus privilegios, por ello debemos hacer un llamado serio a la formación de autodefensas armadas, es decir dar armas al pueblo, específicamente a sus organizaciones campesinas, sindicales, a los pueblos organizados, en suma a las masas que llevaron al gobierno a AMLO, sólo así será posible disuadir a la reacción para que no atente contra los avances de la cuarta transformación. No dudamos que el ejercito sea también pueblo, pero también lo era el ejército chileno de Pinochet, por ello este mismo debería ser sometido a una profunda reforma instituyendo medidas democráticas en la elección de mandos y una profunda politización en el sentido de los intereses del pueblo. De otro modo nada garantizaría que esa guardia nacional que hoy se trata de construir para combatir a la delincuencia no se dirija, en otras circunstancias contra las masas trabajadores y sus dirigentes, el camarada Felipe Carillo Puerto seguro nos repetiría esa frase que ya hemos oído a lo largo de estos años de lucha “solo el pueblo puede salvar al pueblo”.

El pueblo de México no se debe confiar a lo logrado el 1° de julio, es su deber analizar tanto los logros como los errores del gobierno socialista de Felipe Carrillo Puerto, así podrá preservar y enaltecer la memoria histórica, pero principalmente, extraer las lecciones necesarias para asegurar el éxito del actual proceso, movilizándose en su defensa de ser necesario.

Bibliografía:

El asesinato de Carrillo Puerto: discursos y artículos en elogio del ilustre mártir y protestas contra sus infames asesinos, México, 1924.

Ubaldo Oropeza, Felipe Carrillo Puerto y el Partido Socialista del Sureste, La Izquierda Socialista, México 2014

Antonio Betancourt Pérez, El asesinato de Felipe Carrillo Puerto, Mérida, Yucatán, 1974

Bartra Armando, Zapatismo con vista al mar: el socialismo maya de Yucatán, México, Brigada para leer en libertad, 2012.

Francisco J. Paoli y Enrique Montalvo, El socialismo olvidado de Yucatán, Siglo XXI editores, 1987

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