De aquellos polvos, estos lodos: Aguas negras y sangre obrera.

Armando A.H.

El pasado 11 de octubre la clase obrera y juventud de Guadalajara tuvo suficiente del trato descarado de las autoridades ante una crisis del agua escalada durante largo tiempo y salió a las calles a exigir que sus voces sean escuchadas. Esta protesta desencadenó una brutal represión que se ha visibilizado a nivel nacional. Una represión que solo ha sido capaz de enardecer aún más la furia de los jaliscienses y provocar una oleada de demostraciones de solidaridad en la región, particularmente en Guanajuato, donde las células del PCR de León e Irapuato hicieron un llamado firme a movilizarse y organizar manifestaciones, incluyendo denuncias a las problemáticas hídricas locales de cada municipio.

En nuestra sociedad, regida por la lógica del capital y dirigida por la clase capitalista, el conocimiento está atravesado por la ideología dominante. La ciencia y la técnica no pueden salirse de lo permitido para asegurar la perpetuación del sistema. La clase burguesa necesita plegar la realidad a sus intereses. Surge una contradicción irresoluble. La crisis del agua se plantea frecuentemente como un fenómeno puramente climático o consecuencia de actos individuales. Pero esto no es sino una sola cara de la cuestión, que deja fuera, convenientemente, que las formas en cómo nos organizamos en las ciudades y campos, incluyendo nuestras carencias, son consecuencia de la lógica de producción capitalista y la sociedad dividida en clases. La ideología oculta cómo el capitalismo ve el agua como botín de guerra y su escasez como una oportunidad de negocio. Por eso, desentrañar la crisis hídrica requiere ver más allá y revelar quién acumula, y quién se beneficia haciendo del agua un negocio.

Metrópolis. Laboratorio de la desigualdad

El municipio de León, Guanajuato no es ajeno a las diversas manifestaciones de la desigualdad en su población, en el salario, la vivienda y, por supuesto, en el agua. En informes del Observatorio Ciudadano de León se ha dado a conocer que este recurso es absorbido por la industria casi en su totalidad, dejando a 15 mil familias sin acceso a red de agua potable, principalmente en la periferia de la ciudad [1]. La historia no mejora para aquellos que sí cuentan con este servicio, debiendo adaptarse a tandeos de agua y pagando tarifas mínimas incluso cuando no existe ningún consumo, al tiempo que se deja a las empresas derrochadoras actuar a sus anchas sin penalizaciones. Para la clase trabajadora el costo del acceso al agua potable representa del 4% al 10% del ingreso mensual. Una práctica que le ha permitido al Estado burgués, a través del Sistema de Agua Potable de la ciudad, reportar utilidades en los miles de millones de pesos, a costa de una clase entera que se aprieta el cinturón para mal vivir apenas con las necesidades básicas [2].

En este clima es que se presenta el acueducto Solís-León como un proyecto de inversión millonaria que repararía milagrosamente los problemas de la ciudad, pero que solo consigue levantar polvo y generar tensión incluso fuera de las fronteras municipales, con los campesinos de Acámbaro que tendrían que llevar en sus hombros el peso del despojo de este recurso invaluable [3]. Al punto de que su supervivencia y materialización se ven en juego. Una solución que no soluciona nada, y no ataca de fondo el

problema de sobreexplotación de acuíferos y el acaparamiento para uso industrial. Siguiendo la misma lógica insuficiente de siempre: trasladar la crisis a otro territorio para que las consecuencias sean problema de otros.

Si ampliamos nuestras miras al estado en conjunto nos encontramos con la contaminación de los ríos Lerma y Balsas. El Río Lerma, el río interior más largo de México nace en las Ciénegas de Lerma. Un humedal que ha perdido el 90% de su superficie original debido a drenajes sistemáticos. En su recorrido atraviesa cinco estados y se convierte en un cóctel de aguas residuales domésticas e industriales, y escorrentía agrícola. Sustancias que agotan el oxígeno y destruyen la vida acuática. El Río Balsas pasa por un problema similar debido al impacto de la minería a gran escala. La lección es clara, el capitalismo no solo acapara y derrocha el recurso. También la envenena y luego pretende que el Estado “regule” lo que él mismo destruye.

Y como demostración de la disputa interburguesa por el agua tenemos el conflicto por la presa El Zapotillo en la zona metropolitana de Guadalajara que estuvo activo durante 15 años. En 2016 había calado en la opinión pública de los guanajuatenses, principalmente en León, como la respuesta a la escasez de agua local, colocándose como un proyecto a largo plazo bajo el eslogan: “El Zapotillo: agua para todos, agua para siempre”. Dicho proyecto fue calificado como fraude que utilizó la crisis de agua en Guanajuato con el fin de externalizar costos al Estado de Jalisco. Ignorando por completo los números alarmantes de fugas, pérdidas y agua saneada no usada en el municipio de León. Ignorando que dicho plan nunca garantizó el acceso al agua para fines domésticos y la ausencia de planes para remediar la carga de acuíferos y el uso de agua saneada. Este proyectó pasó años accidentados de resistencia por parte de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, que se verían afectadas por inundaciones debido a la capacidad de la presa, dando lugar a la modificación que redujo la capacidad de 911 millones a solo 46 millones de metros cúbicos, y dejó fuera del proyecto a Guanajuato. Un conflicto irresoluble bajo la lógica del capitalismo. Así, lo que parecía una solución técnica era en realidad un despojo planificado: agua para la industria leonesa en detrimento de los pueblos de Jalisco.

Resulta evidente que la problemática sufrida en Guadalajara, si bien no se repite en igualdad de condiciones en todas las ciudades, sí tiene ecos en un origen común donde quiera que se encuentre una crisis hídrica. La desigualdad, el acaparamiento. La brutal explotación capitalista de un recurso natural, a costa de los trabajadores y a costa del conocimiento científico. Suministro de agua con metales pesados, plomo y heces fecales a 5.2 millones de habitantes; colonias populares que sufren tandeos y corporaciones que extraen miles de millones de litros anuales pagando cero pesos; represión y la propuesta de un Acueducto Chapala-Guadalajara con participación privada, abriendo la puerta a la privatización del servicio. Son las formas que tomó el conflicto en Jalisco, y un ejemplo de las que puede tomar en cualquier otro sitió [5]. 

Muy para el pesar de millones de trabajadores que confiaron en la 4T, ahora nos damos cuenta que las cosas no han cambiado, sino que se ha continuado la explotación a la naturaleza y al trabajador. Y esto es porque la esencia del problema sigue siendo el mismo: un Estado que protege los intereses de la burguesía nacional y extranjera, y las garras de estas burguesías en nuestros recursos. En México existe un déficit de lluvias en tiempos de sequía, que abate las presas y es usado por el gobierno federal para justificar medidas de control [6], mientras grandes acaparadores tienen concesiones por millones de litros, utilizando apenas una fracción. Ante lo cual el propio gobierno federal, a través de la CONAGUA, y aprovechando la mayoría legislativa de Morena,  ha bloqueado por años la Iniciativa Ciudadana de Ley General de Aguas, una ley que propone declarar el agua como un bien de la Nación, prohibir su mercantilización, detener los megaproyectos privatizadores y establecer la cogestión ciudadana a través de Consejos de Cuenca y Contralorías Sociales. CONAGUA ha establecido convenio con la empresa israelí Mekorot, a la cual entrega actualmente el agua de Chihuahua; corporación cómplice del apartheid y el genocidio palestino, demostrando la subordinación del Estado mexicano a los intereses del capital transnacional [7]. No es casualidad que el mismo Estado que reprime a los que exigen agua limpia es el que entrega el recurso a corporaciones extranjeras y bloquea toda alternativa popular. Es la economía en el capitalismo imperialista. Y la única forma de darle fin es a través de una economía socialista y planificada. 

La lucha por el agua es la lucha de clases

En un informe de la ONU se declara que el mundo ha superado el punto sin retorno: 4 mil millones de personas sufren escasez severa y el 70% de los acuíferos está en declive [8]. El aparato burgués es capaz de reconocer su propia quiebra ecológica, pero no es capaz de hacer nada al respecto, ya que su existencia depende de conservar el mundo y sus instituciones al servicio de la clase capitalista. Todas las instituciones burguesas se quedarán sentadas, jugando con sus pulgares y mirando al suelo mientras ven claramente que el camino tomado conduce inevitablemente a la barbarie y a la ruina de toda la humanidad. Aún más, cuando la defensa del status quo lo requiera el agua será usada como una herramienta de dominación y exterminio sin miramientos. Podemos tomar de ejemplo el caso extremo de Palestina, donde los colonos israelíes desvían manantiales y el Estado sionista controla el 80% del agua de los acuíferos, destruyendo más de 160 instalaciones hídricas palestinas en el 2026 [9]. Pero sin necesidad de ir muy lejos, estas garras se extienden hasta nuestra cotidianidad. En León, el gobierno municipal firmó en enero de 2025 una declaración de intención con el Estado de Israel para “intercambiar buenas prácticas” en agua y seguridad, para “aprovechar al máximo el agua de pozos”.

Este octubre ha sido rojo alrededor del mundo, incontables manifestaciones del cansancio de la clase obrera y la juventud han ardido en cada rincón del planeta. Las luchas estudiantiles en Francia han tomado un carácter abiertamente insurreccional contra la falta de condiciones de vida digna de la clase trabajadora y se prepara la huelga general en Francia, España e Italia. La respuesta de Macron ha sido la brutalidad policial (“serán perseguidos y castigados”) y la declaración de ilegalidad de las huelgas que no sean convocadas por un sindicato oficial, mostrando que la política del Estado siempre será la de reprimir y silenciar todo intento de mejorar, en cualquier medida, las condiciones de la existencia de la clase obrera[10]; y que seguir las normas que ese mismo gobierno represor plantea como correctas es seguir un camino inoperante, condenado al olvido y a las migajas, a un perpetuo “ya veremos” hasta llegar al amargo final. No hay concesión que caiga del plato burgués que no venga precedida de una bala, gas lacrimógeno o una ley que criminalice la protesta.

Los ataques a nuestros derechos y los métodos de represión son más o menos similares en todo el mundo porque provienen de una misma clase: la clase dominante parasitaria que se enfrenta a una crisis generalizada del sistema capitalista por medio de ataques a nosotros. Mientras en Francia se ataca de igual manera a quien exige un mejor salario, en Guadalajara se reprime a quien exige agua limpia, y en León se marginaliza a los trabajadores para acrecentar a la industria. El gas lacrimógeno y los convenios de Servicio de Agua Potable se parecen más de lo que puede aparentar a simple vista: son herramientas del capitalismo para garantizar que la riqueza y los recursos naturales queden en manos de una minoría. La lucha por el agua no es una demanda ecológica sectorial. Es la lucha de clases viva. El Estado burgués no va a resolver la crisis hídrica porque no puede: su función es proteger la propiedad privada y la acumulación de capital. La única salida es la organización obrera y la economía democráticamente planificada a través de un Estado obrero y comités de fábricas que permitan que la producción esté en beneficio de nuestras necesidades, no de la ganancia. En otras palabras, la única vía es el socialismo. 

Escuchemos pues arremolinarse la voluntad popular. Cuanto más conocemos de la realidad, más evidente se vuelven la necesidad de la revolución y el papel central que nuestra clase, el proletariado, juega en esa lucha. Si nuestras pisadas se han de hundir en el fango, que sea porque ha sido regado con la sangre roja, enardecida, de una clase que ha decidido tomar su papel en la historia. Una clase que ha decidido emancipar a la humanidad entera y resolver las contradicciones estancas del capitalismo, para permitirse entrar en una nueva era, que vea con vergüenza el presente en el que nos enfrasca el capital y ponga fin a la barbarie. Que la lucha organizada fluya por todos los canales y jamás se pueda decir que no tenemos sangre en las venas.

  1. Periódico AM. (2026, 24 de junio). Exigen a Sapal bajar tarifas de agua en León; rebasan límite sugerido por la ONU. https://www.am.com.mx/leon/2026/06/24/exigen-a-sapal-bajar-tarifas-de-agua-en-leon-rebasan-limite-sugerido-por-la-onu-1810943.html
  2. El Heraldo. (2026, 25 de junio). Rentabilidad económica sin justicia social: Tagle.
https://www.heraldoleon.mx/rentabilidad-economica-sin-justicia-social-tagle
  1. Carmona, J. (2026, 22 de septiembre). Presa Solís y Acueducto Solís-León: así contemplaba llevar agua a cinco municipios. El Sol del Bajío. https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/acueducto-solis-leon-obras-inversion-y-ruta-desde-acambaro-hasta-leon-32195553
  2. Tagle Zamora, D. (2023). Presa El Zapotillo: una discusión de su pertinencia para León, Guanajuato, a una década del conflicto por el agua. Estudios demográficos y urbanos, 38(1), e2086. https://www.scielo.org.mx/scielo.php? script=sci_arttext&pid=S0186-72102023000100247
  3. EFE. (2026, 12 de octubre). Protesta por agua contaminada en oeste de México deja nueve detenidos y decenas de heridos. https://efe.com/mundo/2026-10-12/protesta-agua-contaminada-mexico/
  4. Laureles, J., & Villaseñor, A. (2026, 22 de septiembre). Conagua informa que hubo déficit de lluvias de 32.6% a nivel nacional en el último mes. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/22/sociedad/sistema-cutzamala-reduce-el-suministro-al-valle-de-mexico-pese-a-estar-al-859-de-su-capacidad
  5. Plataforma Común por Palestina. (2026). Informe sobre Mekorot en México y la campaña del movimiento BDS. https://pcpal.org.mx/informe-sobre-mekorot-en-mexico-y-la-campana-del-movimiento-bds/
  6. Deutsche Welle. (2026, 21 de enero). El mundo ha entrado en “bancarrota hídrica”, advierte la ONU. https://www.dw.com/es/informe-de-la-onu-declara-el-estado-mundial-de-bancarrota-h%C3%ADdrica/a-75594121
  7. El Siglo Web. (2026, 26 de septiembre). Recursos Vitales: Colonos israelíes desvían agua en Cisjordania y el gobierno apoya la ocupación de sitios patrimoniales. https://elsigloweb.com/2026/09/26/recursos-vitales-colonos-israelies-desvian-agua-en-cisjordania-y-el-gobierno-apoya-la-ocupacion-de-sitios-patrimoniales/
  8. Diario UCHILE. (2026, 18 de octubre). Francia: protestas por el costo de la vida dejan 272 detenidos y el histórico ayuntamiento de Limoges incendiado. https://radio.uchile.cl/2026/10/18/francia-protestas-por-el-costo-de-la-vida-dejan-272-detenidos-y-el-historico-ayuntamiento-de-limoges-incendiado/