A 50 años del golpe. La memoria de los 30 mil en la lucha de hoy
Andrea Ruiz
Después de 1973 se terminó la época de oro a nivel mundial, el expansionismo, el poder de
compra y comenzó un período de decadencia y una crisis que golpeó fuertemente a nivel
mundial. Se produjo un aumento de la inflación y muchos países entraron en una etapa de
bajo crecimiento económico. Precisamente en este período económico, marcado por una
elevada inflación y una economía estancada, se acuñó el término “estanflación”. Se produjo
una caída estrepitosa del PBI y una fuerte inestabilidad económica, cuyos efectos negativos
permanecieron hasta finales de 1982.
En el Cono Sur esta crisis, como toda crisis que golpea con más fuerza a las economías
capitalistas dependientes, vino acompañada de la misma receta: ajustar y reprimir. La clase
obrera argentina llegaba fortalecida después del Cordobazo, el Viborazo y el Villazo. Los
obreros organizados en comités de huelga y comités de fábrica, como señalaba Lenin, “el
proletariado totalmente organizado debe defenderse, y nosotros hemos de utilizar estas
organizaciones obreras para defender a los obreros contra su Estado…”. La clase obrera
seguía defendiendo sus derechos. Venía de combatir a la dictadura sangrienta de Onganía
y de hacerle frente constantemente a la Triple A, una organización parapolicial vinculada al
Estado que actuó durante el gobierno democráticamente electo de Perón y luego de Isabel
Perón, persiguiendo y asesinando a militantes obreros, estudiantiles y políticos. Después
del Rodrigazo en 1975, para el gobierno la cuestión principal era cómo implementar el
ajuste. El Plan Cóndor, que ya estaba en marcha en 1975, permitía operaciones de
inteligencia y el asesinato de opositores. En ese contexto esa capa de luchadores debía
desaparecer. En esta campaña de represión política y terrorismo de Estado no solamente
participaron las Fuerzas Armadas, también contaron con el protagonismo oscuro de partidos
políticos, la Iglesia y sectores de la clase burguesa, los empresarios, los banqueros y los
terratenientes. El Plan Cóndor comenzó en Chile, continuó en Uruguay y de allí se extendió
a la Argentina.
La dictadura en Argentina fue cruel, feroz, brutal, inhumana, con secuestros, represión,
asesinatos y desaparición de personas. Hoy sabemos que fueron más de 30.000. Esto para
garantizar las ganancias de la clase capitalista, tratar de imponer un ajuste fenomenal que
el gobierno de Estela Martínez ya no podía llevar adelante después del Rodrigazo, y cortar
a través de la creciente y militante autoorganización de la clase obrera, que en ese
momento de crisis capitalista, ponía en cuestionamiento el dominio de la burguesía.
A 50 años del golpe tenemos un gobierno negacionista que quiere borrar todo atisbo de
organización colectiva a través de una reforma laboral, una ofensiva para quitar derechos a
los trabajadores, para sostenerlos como esclavos y en peores condiciones que los mismos
esclavos. El mismo Milei que dijo que venía a destruir al Estado y la casta, ahora ha
pactado con la CGT, con sectores de la UCR y con algunos parlamentarios del PJ en su
cruzada contra los derechos de la clase trabajadora. Hoy están en total colaboración con el
gobierno libertario. Mientras que la burocracia sindical, después del pacto, ha llamado a un
paro tardío y se esconde detrás de la justicia para judicializar una lucha por los derechos de
los trabajadores. Esto expone con claridad la situación en que están los trabajadores. Por
un lado el gobierno libertario y los partidos políticos que se unen para llevar adelante
contrarreformas sobre los derechos de la clase trabajadora. Por otro lado, la burocracia
sindical que colabora con los representantes de los empresarios, los terratenientes y los
banqueros en defensa de preservar sus privilegios y no defiende los derechos de los
trabajadores. En estas condiciones se aprobó una ley que hace que los laburantes tengan
una vida infrahumana, con un trabajo inestable y legaliza condiciones precarias.
Hoy hay que reivindicar la organización y lucha de la clase trabajadora, trayendo no solo a
la memoria sino a la acción la organización de asambleas, comités de huelga y comités de
fábrica para defender cualquier puesto de trabajo en peligro.
Debemos tener presente lo que demuestra frecuentemente la historia argentina que en los
momentos de cada crisis que vienen golpeando con fuerza el país, los partidos políticos del
régimen que defienden siempre los intereses de los capitalistas no tienen otra respuesta
que recurrir al ajuste y la represión para buscar que sea la clase trabajadora que pague la
crisis. Esta es la receta que tiene la clase capitalista y nosotros los trabajadores debemos
reconocer que lo aplican todos los gobiernos que se enfrentan a una crisis capitalista de tal
magnitud. La última dictadura militar fue la expresión más sangrienta de ese cálculo
burgués, y ahora Milei no quiere quedar atrás.
Este 24 de marzo no solamente vamos a recordar, sino que vamos a llegar a la clase
trabajadora para organizar un plan de lucha, debatir en asambleas cómo salir a las calles a
recuperar y pelear por nuestros derechos. Esa organización colectiva nos va a llevar a
conquistar los derechos.
Salió en las noticias que Milei está evaluando indultar a los milicos genocidas de la última
dictadura por un cálculo político faccional. Esto tendrá efecto envalentador en las capas
más reaccionarias de las fuerzas armadas y en todas las fuerzas represivas, que hoy nos
reprimen a los trabajadores en la calle, para que el gobierno pueda pasar el ajuste. Frente a
esto, la única respuesta que tenemos es la lucha callejera y la autoorganización obrera.
Llamamos a que este 24 de marzo sea una expresión contundente a toda la política
reaccionaria de Milei. Será la propia clase trabajadora, organizada desde abajo en sus
lugares de trabajo y en sus barrios, la que nos lleve a crear en lucha comités de fábrica y
comités de huelga, encaminándonos hacia la huelga general, para tirar abajo la reforma
laboral, la reforma educativa y los planes de ajuste y represión del gobierno de Milei.
Por el triunfo de todas las tomas de fábrica
Abajo la reforma laboral
Por memoria, verdad y justicia
Fueron 30 mil
Por un gobierno de los trabajadores
