La victoria de los trabajadores ante los ataques de Jorge Macri y Emova. ¡Luchar da frutos!

Organización Comunista Militante ICR-Argentina

Desde la Organización Comunista Militante, repudiamos totalmente los actos de represión de la Policía de la Ciudad contra la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), y nos solidarizamos plenamente con la lucha de los trabajadores del subte para sus condiciones de trabajo y para defender sus condiciones de trabajo.

La mañana del martes 20 de octubre, los trabajadores realizaron un levantamiento de molinetes en la estación Juan Manuel de Rosas de la línea B del subte como medida de fuerza por una sanción abusiva a un trabajador de la misma línea y la aparición de una empresa tercerizada para realizar tareas que ya cumplen los trabajadores del subte. Esta medida de fuerza no paraba el servicio del subte ni generaba ningún tipo de inconveniente para sus usuarios, al contrario, el levantamiento de molinetes es una medida que cuenta con gran simpatía y apoyo ante el brutal aumento de la tarifa, que cuando asumió la Jefatura de Gobierno de la Ciudad Jorge Macri estaba en $80 ante los ¡¡¡$1,817!!! que cuesta hoy, ofreciendo un servicio deplorable.

Rápidamente el Gobierno de la Ciudad mandó a efectivos de la Policía de la Ciudad para detener a los trabajadores que llevaban adelante la medida de fuerza. Detuvieron primero a Facundo Heredia y luego al delegado Claudio Dellecarbonara cuando este interpuso a defender al trabajador y a Néstor Segovia, secretario general del gremio.

Tenemos que ser claros. El uso de la policía para acciones sindicales y la detención de trabajadores y delegados cumpliendo medidas de fuerza es un ataque intolerable a los derechos laborales y sindicales. El movimiento obrero en su conjunto tiene que movilizarse para defenderse frente a esta provocación. Nuestros derechos sindicales fueron conquistados por la fuerza y tienen que ser defendidos por la fuerza. El sindicato actuó rápidamente, declarando un paro total del subte hasta la liberación de los tres compañeros detenidos, lo cual sucedió después de seis horas de paro en todas las líneas.

Las detenciones fueron ordenadas por los auxiliares fiscales Natalia Pla y Matías Vila, de la Unidad de Flagrancia Norte. La fiscal Celsa Ramirez tiene un largo historial de persecución a los trabajadores del subte, vendedores ambulantes y familias que enfrentan desalojos. En 2018 ya había impulsado causas penales contra delegados del subte por su actividad sindical. Actualmente lleva adelante una causa escandalosa contra 171 trabajadores del subte acusados de ¡asociación ilícita! por realizar acciones gremiales durante 2024 y 2025. A estos ataques antisindicales también hay que derrotarlos con movilización y paros.

Jorge Macrí, desde España, publicó un posteo en la red X de carácter rompehuelgas asqueroso diciendo “El que bloquea un servicio esencial va preso.”

Lamentablemente el honorable jefe de Gobierno confundió totalmente el tema y puso las cosas al revés. El subte no paró hasta que intervino su Gobierno, mandando policías a violar a los derechos sindicales de los trabajadores. Claudio Dellecarbonara remarcó correctamente en una conferencia de prensa tras su liberación que los verdaderos delincuentes están en el Gobierno de la Ciudad.

Este mismo Gobierno de Macri es el que destina más de 2.6 billones de pesos a “seguridad” una cifra equivalente a todo el presupuesto en salud para financiar el aparato policial, su equipamiento, y operativos violentos contra los barrios obreros de la Ciudad (como el operativo Tormenta Negra), mientras que, solamente el año pasado, gastó más de 77.000 millones de pesos en pauta publicitaria para sostener la ridícula campaña de “la ley y el orden se cumplen”. Ese mismo dinero que se utiliza para financiar a miles y miles de policías, helicópteros, vehículos blindados, gas pimienta, gases lacrimógenos, hidrantes, contra los barrios populares hoy se utiliza contra los trabajadores que defienden sus derechos laborales en sus lugares de trabajo. Un avance similar solo se encuentra en la última dictadura de 1976.

El movimiento obrero tiene que salir en su conjunto cada vez que el Gobierno ataque a trabajadores en huelga. Lo ocurrido en el subte demuestra la fuerza que tiene la clase trabajadora cuando actúa de manera organizada y decidida. La liberación de los tres compañeros fue una victoria conseguida mediante la lucha y la paralización de todas las líneas. Pero no alcanza con responder a cada ataque de manera aislada. Lo que está en juego es el derecho de huelga y la organización sindical del conjunto de la clase trabajadora. Es necesario unificar las luchas de los distintos sectores y organizar una respuesta conjunta frente a la ofensiva de los gobiernos y las patronales.

Ejemplo para toda la clase trabajadora. Paro total de todas las líneas en el subterráneo de la Ciudad de Buenos Aire.

Las direcciones de la CGT y las CTA tienen la principal responsabilidad de convocar a un paro general. Frente a la gravedad del ataque contra los trabajadores del subte, la CGT se limitó a emitir un comunicado y participar en una conferencia de prensa, mientras que las CTA expresaron su repudio y solidaridad.

Ninguna de los dirigentes de estas Centrales Sindicales convocó a una sola medida de fuerza en respuesta a las detenciones y el intento de barrer con el derecho a la huelga. Esta falta de respuesta no es casualidad, sino que es un ejemplo claro y concreto del papel que juegan los “Jefes Sindicales”, que en lugar de impulsar y unificar las luchas, actúan como un freno a la movilización y a la acción coordinada de la clase trabajadora.

La presión del movimiento de masas y de la juventud viene impulsando convocatorias de huelga en Francia, España e Italia, mientras se multiplican las movilizaciones contra De la Espriella en Colombia y el bolsonarismo en Brasil. También acá, un proceso de paros, clases públicas y movilizaciones desembocó en la quinta Marcha Federal Universitaria, mostrando la fuerza de una juventud que lucha contra el ajuste educativo y enfrenta el desempleo y la precarización.

Frente a esto, es necesario impulsar asambleas en los lugares de trabajo, fortalecer las comisiones internas y los cuerpos de delegados que quieren dar la pelea y avanzar hacia la coordinación regional y nacional, convocando también a la juventud estudiantil y universitaria a unir sus fuerzas con el movimiento obrero, para que los propios trabajadores tomemos en nuestras manos la lucha y en el camino a superar a las actuales direcciones.

La victoria de los trabajadores del subterráneo es una muestra para el resto de nuestra clase del poder que tenemos en nuestros manos para frenar los ataques de los políticos reaccionarios que hoy nos están haciendo pagar la crisis de su sistema. Los trabajadores del subte ya demostraron en el pasado que pueden impulsar la unidad y la coordinación con otros sectores, como ocurrió con el Movimiento por la Jornada Legal de 6 Horas. Hoy, tienen la autoridad suficiente para impulsar y convocar una campaña nacional que reúna a activistas obreros, delegados y dirigentes combativos, con el objetivo de discutir un plan de acción conjunto y avanzar hacia una huelga general política contra la ofensiva de Milei y las patronales.

Esta lucha plantea también la necesidad de construir una dirección revolucionaria que vincule las reivindicaciones inmediatas con la perspectiva de una transformación socialista de la sociedad.

¡Basta de represión y persecución sindical! ¡Defendamos el derecho de huelga!

¡Abajo las sanciones y las causas judiciales contra los trabajadores del subte!

¡Abajo el tarifazo! ¡Por mejores condiciones de trabajo y un transporte público de calidad!¡

Por un paro general y un plan de lucha contra los ataques de Milei y las patronales!

¡Fuera Milei y todos los políticos capitalistas! ¡Por un gobierno de los trabajadores!