1913: la primera conmemoración del 1 de Mayo en México

Una manifestación internacionalista y proletaria

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Escrito por: Adrián Alvarado

El día internacional de los trabajadores fue establecido por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889, como un día internacional de lucha, en recuerdo a los mártires de Chicago dirigentes obreros ejecutados en Estados Unidos por participar en las huelgas que reivindicaron la jornada laboral de ocho horas. A partir de entonces, la fecha se generalizó casi en todos los países.

En nuestro país fue hasta la primera década del siglo XX que la clase obrera salió a las calles con sus banderas reivindicativas y consignas clasistas. El año 1913 es testigo de este acontecimiento.

El contexto

La renuncia del dictador Porfirio Díaz, el 25 de Mayo de 1911, dio paso a un gobierno provisional encabezado por León de la Barra, quién envió al ejército al estado de Morelos para someter a los campesinos armados, sin mucho éxito.

Posteriormente tras ganar las elecciones Francisco I. Madero encabeza un gobierno sumamente inestable sometido a dos fuegos, por una parte los ejércitos campesinos armados que exigían la reforma agraria y por otro todos los viejos hacendados, burgueses, terratenientes porfiristas que se negaban a abandonar el poder. La respuesta a la demanda de la repartición de tierra fue la de esperar a la promulgación de leyes.

No tardó en darse una ruptura entre Emiliano Zapata, principal dirigente de los campesinos del estado de Morelos quién exigía la devolución de las tierras robadas por los hacendados y Francisco I. Madero quien pedía el desarme de los campesinos,. El gobierno en un intento por sobornarlo le ofreció una hacienda como pago “a los servicios de la revolución”, a lo que Zapata contestó:

“No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar las tierras y haciendas; lo hice para que el pueblo de Morelos le devuelvan lo que le fue robado. Señor Madero, o nos cumple usted, lo que nos prometió o a usted y a mí nos lleva la chichicuilota”.

La promesa de las tierras nunca llegó y la llama de la revuelta campesina continuó, esta vez con un programa político propio: el Plan de Ayala.

En las ciudades la efervescencia aumentó, a finales de 1911 trabajadores textiles de las quince fábricas más importantes de Puebla organizaron una huelga en demanda de mejores salarios y por la jornada laboral de diez horas, la huelga se extendió a Jalisco, Chihuahua, Tlaxcala; en la región del Bajío los trabajadores se sumaron con sus propias reivindicaciones.

Para 1912 el movimiento huelguístico continuó en diversas regiones del país, pero esta vez las demandas trascendieron las reivindicaciones económicas, se escucharon demandas del despido de gerentes déspotas, la supresión de las listas negras, el cuestionamiento de la autoridad de los dueños de las empresas, se conformaron sindicatos en los centros de trabajo y buscaron coordinarse en confederaciones nacionales. La conciencia avanzó rápidamente, la época de la tiranía porfirista había terminado y la clase obrera exigía ajustar cuentas con la patronal.

El gobierno de Francisco I. Madero poco pudo hacer ante el empuje de las huelgas, salvo promesas de promulgación de leyes y reglamentos. Pero la clase obrera y los campesinos armados no podían esperar, exigían mediante la acción de masas terminar con los resquicios de la dictadura y resolver sus demandas. No habían derrocado al dictador para continuar con la miseria, la opresión y la explotación.

Por otro lado, las clases poseedoras conspiraban, exigían de gobiernos de Francisco I. Madero orden y “terminar con el caos”, al no obtenerlo pasaron a la acción. Generales ex porfiristas, la embajada norteamericana, terratenientes y burgueses decidieron ponerle fin al gobierno mediante un golpe de Estado.

En Febrero de 1913 el general Manuel Mondragón se sublevó y puso en libertad a connotados porfiristas: Félix Díaz y Bernardo Reyes, tras fracasar en su intento por tomar el Palacio Nacional y detener a Francisco I. Madero se refugiaron en la Ciudadela, donde las familias adineradas les aseguraron suministros.

Un general cercano a Francisco I. Madero fue encargado de las operaciones militares para aplastar la sublevación reaccionaria. Pero Victoriano Huerta tenía conversaciones secretas con los alzados y la embajada norteamericana, la ofensiva sobre la Ciudadela fracasó, estuvo mal preparada de manera intencional, nunca no se les cortó las vías de los suministros a los reaccionarios, los reaccionarios ganaban tiempo, se fortalecían, negociaban, obtenían apoyo de los sectores adinerados, la embajada estadounidense y de sectores de los generales, que en teoría debían ser fieles a Madero, preparaban el golpe final.

El 18 de Febrero fueron detenidos y asesinados Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez, el golpe de Estado se consumaba y Victoriano Huerta asumió las funciones del gobierno. Este acontecimiento provocó que la llama de a revolución campesina se extendiera por todo el país.

Los antecedentes

El primero de mayo sólo había sido testimonial en nuestro país, no fue sino hasta el proceso huelguístico durante el gobierno de Madero que se fue dando forma a la idea de convocar una acción de lucha ese día, con la finalidad de hacer visible las peticiones y exigencias de la clase obrera.

En 1912 el pequeño Partido Socialista publicó en su periódico diversos artículos sobre la importancia de la fecha, además celebró algunos actos públicos, veladas y banquetes, pero eran actos de propaganda y no se realizó ninguna demostración de organización en las calles.

Ese mismo año se funda la Casa del Obrero con el empuje de las huelgas y la conformación de diversas agrupaciones sindicales, en febrero de 1913 se le agrega al nombre el mote de Mundial, reflejando así el carácter internacionalista de una de las primeras agrupaciones proletarias de carácter nacional en nuestro país. La Casa del Obrero Mundial, fue la principal organización de la clase trabajadora entre los años de 1912 y 1918.

Heredera de la tradición mutualista que aún prevalecía en las agrupaciones obreras e influencias por grupos libertarios, como el Grupo Luz que se formó de un desprendimiento del pequeño Partido Socialista Obrero, fundado en el año de 1911, inspirándose en la Escuela Racionalista de Francisco Ferrer de Barcelona, inició la publicación de su periódico un año después, con el mismo nombre “Luz”, veían en la educación política de la clase trabajadora una necesidad imperante.

La idea de la COM nace de una reunión del Grupo Luz, la Unión de Canteros, la Unión de Resistencia de la fábrica de textiles la Linera, la Unión de Conductores de Coches Públicos, la Confederación de Tipógrafos de México, se decide destinar el local del primer grupo para que los trabajadores de diversas asociaciones pudieran realizar de manera libre sus asambleas, se establece así la Casa del Obrero, sin estatutos, ni declaración de principios. En su seno prevalecían tendencias mutualistas, sindicalistas puras, economicistas, libertarias; el apoliticismo fue su sello característico, lo que llevó al mantenerse al margen de los acontecimientos nacionales y a caer presa, posteriormente, de diversas tendencias políticas ajenas al movimiento obrero.

El primer primero de Mayo

En 1913 la Casa del Obrero Mundial decidió conmemorar el primero de Mayo en las calles, las invitaciones se extendieron a las agrupaciones obreras y mutualistas, se imprimieron estampillas para financiar la actividad, de fondo rojo y letras negras que decían “Sindicalismo Radical Reformista”, con imágenes del gorro jacobino, banderas rojas y laureles.

Ese día se dieron cita las sociedades obreras y mutualistas de Amistad y Progreso, Esperanza y Caridad, Unión y Concordia, Verdad y Trabajo, Mutualista y Moralizadora de Obreros, Mutua Inmortal Morelos, Mutua de Carpinteros, Ignacio M. Altamirano, Obreros de Valentín Elcoro, Obreros de la Fábrica de fósforos y cerillos la Central, Sociedad Minerva, Ferrocarrileros de la División de Hidalgo, Operarios de la Impresora el Tombre, Obreros de la Casa Pelladini, Obreros de la fábrica Carolina, la unión de Canterios, la Unión de Carpinteros, Obreros de la fábrica Linera entre otros.

De 20, 000 a 25, 000 trabajadores se dieron cita frente al local de la Casa del Obrero Mundial, la marcha comenzó, en la descubierta iba una banda de Guerra, al frente de la manifestación se colocó una bandera roja cruzada por una franja negra (en señal de luto por los mártires de Chicago), según los participantes, era el símbolo de la lucha de clases y la bandera de las reivindicaciones sociales, enseguida un gran cartelón que decía: “Ni odios por razas, ni división por credos. Para el trabajador no hay más patria que el mundo ni más religión que la justicia social”, en la manifestación eran comunes los carteles que expresaban las reivindicaciones de la época: ¡Queremos descanso dominical!, ¡Exigimos la jornada de ocho horas!.

La manifestación partió de la Plaza de las Armas, pasó frente a la Catedral y entró por la calle Francisco I. Madero culminando en la Alameda Central donde se realizó el mitin frente al Hemiciclo a Juárez, posteriormente partieron rumbo al Congreso de la Unión donde se entrega un documento, se pide la reglamentación de la jornada de las ocho horas, el pago de accidentes de trabajo y el reconocimiento de los sindicatos. La manifestación se mueve posteriormente al Jardín de Santa Catarina.

Así se desarrolló la primera manifestación del primero de mayo, clasista, internacionalista, con discursos a favor de la emancipación de la clase obrera, contra el capitalismo y el régimen burgués.

Una nota final

La gran tragedia de la revolución fue la no convergencia del movimiento obrero y campesino. La rebelión campesina se extendía a lo largo y ancho del país, poniendo en jaque al Estado y al régimen, en 1914 los campesinos armados ocupaban la Ciudad de México. Los dirigentes de la Casa del Obrero Mundial hicieron poco para vincular la lucha obrera a la guerra campesino bajo el argumento de no apoyar a ninguna fracción de la revolución, por que los obreros no tenían que participar en política, aunque sus bases simpatizaban abiertamente con el movimiento campesino y en particular con Emiliano Zapata. El “apoliticismo” costó caro al movimiento obrero, fue utilizado por una de las fracciones revolucionarias que no representaba los intereses del pueblo, los campesinos y los trabajadores bajo la promesa de mejoras salariales y sindicales.

Algunos de sus dirigentes pasaron de tener una visión “apolítica” a apoyar la fracción burguesa de la revolución representada por los carrancistas, en unos de los sucesos más trágicos de la revolución mexicana batallones de la Casa del Obrero Mundial combatieron junto a Álvaro Obregón en la famosa batalla de Celaya contra el poderoso ejército campesino la División del Norte de Francisco Villa.

La Casa del Obrero Mundial desapareció y se inauguró una etapa de colaboración entre los dirigentes obreros, gobernadores, presidentes y el régimen. Sin embargo la primera manifestación del primero de mayo debe ser recordada, las ideas del internacionalismo y la lucha contra el capitalismo son más vigentes que nunca, debemos reivindicarlas.

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