¡Qué viva Judith Reyes! La guitarra insurgente del proletariado mexicano
Alberto Alvarez Murga – GB Cuartel Madera, Chihuahua
Judith Reyes: La canción como arma de clase
El 27 de agosto de 1968, en un zócalo capitalino convertido en plaza de protesta, la voz de Judith Reyes resonó como un presagio revolucionario. Frente a la sede del poder priísta, esta mujer de guitarra y mirada firme cantó: “Ya me cansé de nombrar a Díaz Ordaz, que prometió en su campaña no gobernar con rencor” . Aquel acto de desafío, semanas antes de la masacre de Tlatelolco, encapsula su esencia ya que no fue una simple folklorista sino la cronista musical de la lucha de clases en México, militante que forjó en el arte un arma de denuncia y agitación para el proletariado, el campesinado y el estudiantado.
Del éxito mercantil a la trinchera cultural
Su camino inició en los estudios de grabación y emisoras comerciales, donde su excepcional talento vocal prometía una carrera cómoda dentro de la industria cultural burguesa. Sin embargo, el contacto directo con las luchas ferrocarrileras desde 1959, donde conoció la represión estatal en carne propia, operó en ella un viraje irrevocable. Es en este contexto donde se da cuenta de que no podía cantar mientras el pueblo se encontraba en el sufrimiento por lo que decide revestir de conciencia de clases las letras de sus canciones. Este no fue un mero cambio de género musical sino una profunda toma de conciencia de clase que la llevó a desarrollar lo que ella misma llamaba “canción testimonial”, donde el arte se ponía al servicio de las causas populares. Decidió abandonar los circuitos comerciales para que su guitarra resonara en universidades, marchas obreras y mítines campesinos, transformándose en instrumento de agitación proletaria, resignificando el corrido tradicional para documentar y difundir la cronología combativa de las luchas populares.
La cantante de las luchas populares
Judith Reyes no se limitó a cantar sobre el movimiento del 68. Su pluma y guitarra documentaron las principales batallas de la clase trabajadora mexicana. Su compromiso con las luchas proletarias y campesinas la llevó a componer el Corrido de Arturo Gamiz, donde narra la gesta del asalto al cuartel de Madera, encabezado por el maestro normal rural del mismo nombre en Chihuahua el día 23 de septiembre del año de 1965. Esta canción, como muchas otras en relación a las luchas y organizaciones proletarias, demostraba su convicción de que todas las formas de lucha eran válidas contra la opresión capitalista. Aunque si bien Judith se mantuvo en cercanía con movimientos guerrilleros como el del Partido de los Pobres o el Grupo Popular Guerrillero, desde la línea política del PCR pensamos que lo central era apoyar la organización, así como la difusión en relación a las movilizaciones de obreros, campesinos y estudiantes. Su obra se convirtió en un verdadero archivo histórico musical de la resistencia popular en México.
1968: La memoria proletaria contra el Estado
El movimiento estudiantil encontró en Judith no a una simpatizante externa sino a una camarada integral que incluso fue criticada por sectores dogmáticos de la izquierda por su estilo directo y popular . Comprendió cabalmente la unidad orgánica entre obreros, campesinos y estudiantes, participando activamente en asambleas y manifestaciones. Su obra cumbre, el Corrido de la Plaza de las Tres Culturas, constituye un veredicto político musical que grabó en 1969, arriesgando su libertad y su vida para que la verdad del 2 de octubre no fuera silenciada. Su corrido constituye un acto de justicia histórica cantada. Mientras el aparato estatal imponía el silencio a través del control mediático, Judith Reyes tejía con versos y acordes la memoria colectiva que el poder intentaba suprimir.
El exilio y la solidaridad Internacionalista
La represión estatal no se hizo esperar: persecución, cárcel, tortura y finalmente el exilio forzoso marcaron su vida. Lejos de significar una derrota, este acontecimiento representó la internacionalización de su lucha. El exilio le permitió seguir cantando sin que la persiguieran, hostigaran o mataran. Recorrió la Chile de Allende, cantó en la Cuba socialista y denunció al imperialismo desde diversos escenarios europeos . Su solidaridad activa con los pueblos de Vietnam y Angola, entre otros, documentados en sus escritos, encarnaba el internacionalismo proletario como principio cardinal que abrazó. Para ella, la lucha contra el capital y el imperialismo constituía una guerra mundial sin fronteras donde cada trinchera era igualmente crucial.
Legado: ¿Quién cantará tu historia?
El sistema la mantiene en un olvido deliberado que comienza por su propio entorno político, donde fue incomprendida por romper con los cánones establecidos incluso dentro de la izquierda. Debemos destacar que, en el presente, la obra de Judith es marginal o brilla por su ausencia en plataformas comerciales y su nombre es excluido en los relatos históricos oficiales. Este silencio no es casual sino una necesidad política para el régimen que busca enterrar las voces más lúcidas de la crítica social popular. La pregunta que su legado nos lanza es incómoda y actual: ¿Dónde están las Judith Reyes que deberían estar componiendo los corridos de Ayotzinapa? ¿Quién canta en las luchas contra el despojo capitalista de los territorios indígenas? ¿Quedan vestigios de la lucha de clases o del marxismo en la música contemporánea? A lo cual debemos responder que sí, por fortuna todavía hay cantantes comprometidos y comprometidas con la causa de las personas trabajadoras que deben recuperar el legado de Judith, no solo a nivel nacional o latinoamerica sino a nivel global junto a otras personas exponentes de la lucha de clases en la música popular.
Recuperar integralmente a Judith Reyes constituye un acto de combate político impostergable. Su vida enseña que el arte revolucionario representa una forma superior de organización y educación popular. Su método —la inmersión en las luchas concretas, el aprendizaje en las bases y la devolución de un canto que fortalezca la conciencia de clase— sigue siendo herramienta vital para los movimientos anti-sistémicos contemporáneos. Judith Reyes, la militante revolucionaria que supo convertir el corrido en arma de combate, demostró hasta el final que una canción puede ser tan afilada y contundente como el más elaborado manifiesto político.
En un mundo que sigue gritando “¡Ya basta!” ante las injusticias del capital, su guitarra rebelde nos exhorta y ordena no callar, nos convoca a seguir combatiendo con todas las armas de la cultura y la organización popular, sin dejar de lado el papel central de la teoría marxista en la construcción del proyecto revolucionario internacional.
Bibliografía:
Estrada, Tere. Judith Reyes: Cantar contra la opresión. Documento digital en Issuu, 2017. https://issuu.com/edilar/docs/cdm-249/s/12027659
Molina Ramírez, Tania. “Judith Reyes más que hacer arte, rescató el sentido épico del corrido: Liliana García.” Madera 1965, agosto 2008. https://madera1965.com.mx/prensa/2008/08judith.pdf.
Proceso. “Judith Reyes, trovera incomprendida por la izquierda.” 2 de octubre de 2021. https://www.proceso.com.mx/reportajes/2021/10/2/judith-reyes-trovera-incomprendida-por-la-izquierda-273181.html.
Proyecto Universitario de Estudios sobre Juventud, Rumba y Rock (PUEDJS-UNAM). “Judith Reyes: Una voz femenina contra la represión.” Universidad Nacional Autónoma de México. https://puedjs.unam.mx/goooya/judith-reyes-una-voz-femenina-contra-la-represion/.
Talavera, Juan Carlos. “Conocer a Judith Reyes es una revolución en sí misma; la música como arma política.” La Jornada Morelos, 7 de octubre de 2021. https://www.lajornadamorelos.mx/sociedad/conocer-a-judith-reyes-es-una-revolucion-en-si-misma-la-musica-como-arma-politica/.
Viaje al Espacio Visceral. “Judith Reyes: Cantos y Corridos Rebeldes.” Blog. Blogger, 19 de mayo de 2022. https://viajealespaciovisceral.blogspot.com/2022/05/judith-reyes-cantos-y-corridos-rebeldes.html.
Reyes, Judith. La otra cara de la Patria. Editado por Josué Alarcón Reyes. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2019. Consultado el 28 de octubre de 2025. https://tlatelolco.unam.mx/wp-content/uploads/2021/02/LaotracaradelaPatria_baja.pdf.
