Por el aborto libre y gratuito en México

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“Condenar, estigmatizar y criminalizar el aborto son estrategias crueles y fallidas. Ya es tiempo de un enfoque de salud pública que ponga énfasis en reducir el daño, esto significa, establecer leyes más liberales sobre el aborto”.  Richard Horton (actual editor en jefe de The Lacent: revista médica con sede en Reino Unido).

La lucha por la despenalización del aborto ha estado acompañado por estigmas creados por la Iglesia Católica, el fomento de la desinformación de los grupos Pro-Vida y del gobierno.

Un aborto libre, seguro y gratuito se ha percibido, durante muchos años, como una utopía para las mujeres, sobretodo, para aquellas que habitan en zonas rurales.

En los Estados Unidos Mexicanos, según las estadísticas del INEGI 2010, el 89.3% de la población profesa la religión católica desde los cinco años de edad.  (INEGI, 2010) lo cual dificulta el diálogo con este sector por su gran arraigo a la idea de que el feto es un ser humano que experimenta percepciones sensoriales.

Daremos un recorrido breve por la lucha de la despenalización del aborto seguro y gratuito hasta el gran avance de 2007 con la ley, de la actual Ciudad de México, con el permiso de la interrupción legal del embarazo (ILE). Del cual, la palabra “permiso” juega con la creencia de que los Derechos Humanos son cuestionables para quienes tienen en su poder nuestra salud, información, estado emocional, en general, todo nuestro estilo de vida.

El derecho a decidir sobre el propio cuerpo es una de las demandas básicas y más antiguas de los movimientos de mujeres. En 1936, se realiza la Convención de Unificación del Código Penal para remediar las diferencias entre los ordenamientos de las entidades federativas y la capital. Entonces, Ofelia Domínguez Navarro, presentó una ponencia titulada “Aborto por causas sociales y económicas” basada en el trabajo de Matilde Rodríguez Cabo. Ambas conocidas como activistas marxistas, fundadoras del Frente Único Pro Derechos de la Mujer, creado en 1935. Esto, consistía en que el Estado controlara y regulara la práctica del aborto dentro de tres primeros meses de embarazo.

En 1972, la demanda de la despenalización adquirió un discurso más fuerte. Planeada por el MAS (Mujeres en Acción Solidaria) y por el Movimiento Nacional de Mujeres (MNM). Se enfrentaron con acusaciones de “ser agentes del imperialismo yanqui” siendo un tema “ajeno a la realidad mexicana”.

En este mismo año, se difundió por primera vez la expresión “maternidad voluntaria” que implicaba cuatro ejes:

  1. Educación sexual amplia en todos los niveles (llegando a niñas, mujeres de zonas rurales e indígenas y a las jóvenes).
  2. Acceso amplio a anticonceptivos baratos y seguros.
  3. El aborto visto como una excepción, como último recurso.
  4. La no esterilización de las mujeres sin su consentimiento.

Más tarde, se efectuaron conferencias sobre el tema siendo la primera en 1976 a cargo de médicos, psicólogos y un sacerdote pro aborto con el fin de generar debate. El gobierno, entonces, decide estudiar las implicaciones del aborto, formando el Grupo Interdisciplinario para el Estudio del Aborto en México (GIA) pronunciando a finales de 1976, la supresión de toda la sanción penal cuando el aborto sea voluntario y por la expedición de normas técnicas sanitarias pertinentes para ofrecer el servicio.

Durante este tiempo, el debate interno en la Coalición se concentraba en dos vertientes: quienes luchaban por una simple despenalización y quienes señalaban que eso no era suficiente, pues ya despenalizando, podría continuar siendo inaccesible para la mayoría. Por lo tanto, se tendría que solicitar su legalización y así, lograr que fuera un servicio de salud pública en los hospitales del Estado. Adoptando el lema por la Coalición: ¡por un aborto libre y gratuito!

En 1978 en el Día de la Madre, el MNM, instaura una marcha de mujeres enlutadas, cargando coronas fúnebres por Reforma, hasta el Monumento a la Madre en memoria de las madres muertas por abortos mal practicados.

Al siguiente año, se creó el Frente Nacional de Lucha por la Liberación y los Derechos de las Mujeres, que se convocaba a miembros de partidos y sindicatos universitarios sumándose al proceso de la lucha de la despenalización del aborto. En noviembre de 1979 se presenta la iniciativa de la ley bajo el nombre de “Proyecto de ley sobre maternidad voluntaria”.

La campaña se congela y la Iglesia en contra del partido, inician una campaña terrorista junto con el lema: ¡estos son los asesinos! señalando a los médicos y feministas que practicaban y luchaban por la despenalización del aborto.

De 1981 a 1985, surgen grupos como: GEM, APIS, CIDHAL-México y EMAS quienes trabajan con mujeres en sectores populares recibiendo financiamiento de organismos europeos e internacionales.

Fueron seis años de silencio, hasta que en 1989, se vuelven a violar los derechos humanos por parte de una autoridad judicial. En Semana Santa, unos agentes judiciales llegan a una clínica donde clandestinamente se practican abortos. Detienen a mujeres que acababan de abortar y al personal médico sin orden judicial. La policía iba por dinero, era un asunto de corrupción.

Los judiciales llevan a las detenidas a los separos de Tlaxoaque para torturarlos. A los pocos días, una detenida decide denunciarlos generando indignación social. Los grupos feministas publicaron un comunicado de prensa firmado por funcionarias gubernamentales, políticas, artistas e intelectuales.

En diciembre de 1990, el Congreso de Chiapas, amplió las razones por las cuales el aborto no ha de ser punible: si lo solicita una pareja con el fin de planificación familiar, si lo pide una madre soltera o por razones económicas.

La Iglesia Católica se vuelve a meter en estos asuntos y reaccionan con una manifestación de protesta en Tuxtla Gutiérrez liderado por el obispo Samuel Ruiz, condenando a las feministas que “promovieron la ley”.

El 8 de enero de 1991, la Coordinadora Feminista, del entonces Distrito Federal, junto con 62 organizaciones sociales, sindicales y feministas fundan el Frente Nacional por la Maternidad Voluntaria y la Despenalización del Aborto (FNMVDA). El 15 de enero, se realiza el primer acto público con una marcha de protesta ante la suspensión de las reformas chiapanecas bajo la consigna: ¡yo he abortado!

Decenas de mujeres se acercaron a la sede de la CNDH, donde las feministas entregaron un escrito, por primera vez en el país, donde se reivindican los derechos reproductivos, incluidos el aborto, como derechos humanos de las mujeres.

Este mismo año, se crearon foros, manifestaciones, conferencias y un acto en el Monumento a la Madre de la Ciudad de México, donde se colocó una placa debajo de la leyenda: “a la que nos amó aún antes de conocernos” agregando “porque su maternidad fue voluntaria”.

En 1992, el recién creado Grupo de Información Reproductiva Elegida (GIRE) da a conocer resultados de Gallup y el debate regresa a escena.

Se llevaron a cabo dos conferencias de la ONU, la Población y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994 y la de la Mujer realizada en Beijing en 1995 contribuyendo al aborto como tema de discusión en los medios de comunicación.

Poco a poco, el tema del aborto se fue manejando con otra cara. El 28 de mayo de 1998, Día Internacional por la Salud de las Mujeres, el GIRE publica un titulado “por un cambio imprescindible” firmado por el Premio Nobel Octavio Paz.

El año 2000 fue clave para el debate sobre el aborto con el “caso Paulina”, el intento panista de eliminar el aborto por violación en Guanajuato y las reformas del, antes D.F., conocidas como Ley Robles.

El 3 de agosto, los legisladores del PAN en Gto, aprobaron una enmienda al Código Penal orientada a castigar el aborto en casos de violación, con penas y multas para la mujer y quien haya realizado la operación, se le suspenderá la licencia para su práctica médica. El 29 de agosto de 2000, el gobernador de Guanajuato anuncia el veto a la reforma.

En diciembre de 2003, la Asamblea Legislativa votó nuevas reformas en material del aborto. Esta, incluía un incremento de castigo para quien hiciera abortar a una mujer sin su consentimiento garantizando el servicio a la mujer que solicita un aborto legal. También, se modificó la Ley de Salud estableciendo que las instituciones públicas debían, en un plazo no mayor de cinco días y de manera gratuita, realizar interrupciones legales del embarazo.

La ley entró en vigor el 27 de enero de 2004: el camino de la despenalización.

El 24 de abril de 2007, sucede la aprobación de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Con el Art. 4to de nuestra Constitución mencionando que antes de las doce semanas de embarazo ya no se llama aborto, sino, Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

Esto, únicamente en la Ciudad de México con posibilidad de que las mujeres en las demás entidades accedan a este derecho.

Ahora bien, esta reforma no obliga a las mujeres a interrumpir el embarazo, les da la posibilidad de hacerlo en su ejercicio del derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida.

La historia nos da la posibilidad de analizar que el Vaticano y sus fanáticos, insisten en afirmar sus principios morales por encima de la salud de millones de mujeres. Estas personas se han dedicado a desinformar a la población creando miedo a aquellas mujeres que no desean ser madres orillándolas al aborto clandestino.

El aborto no es un tema de capricho y como lo indica la feminista y antropóloga mexicana Marta Lamas: no es un tema feminista, es asunto de la sociedad. (Lamas, 1992).

El aborto es la tercera causa de muerte materna en la Capital y la quinta en toda la República. (Católicas por el Derecho a Decidir, 2008)

La información detallada, precisa y estudiada es una de nuestras herramientas de emancipación, para enfrentarnos con quienes no quieren educarse y reparten información sin sustento, sin análisis y sin conocimiento. Para quienes ven el aborto inducido como un delito y no como un derecho humano.

A pesar de que el 24 de abril de 2007, México tuvo un gran progreso, la interrupción legal del embarazo no es uniforme en todo el país. Cada estado de la República Mexicana no legisla en la materia con excepción de violaciones y en Yucatán por situaciones económicas. (Código Penal de Yucatán, 2018)

No todas las mujeres tenemos las mismas posibilidades de abortar de manera segura, por lo tanto, no todas gozamos de los mismos derechos.

En México, cada año ocurren 71 embarazos no deseados por cada cien mujeres en edad reproductiva. De ellas, la tasa más elevada se observa entre las mujeres de 20 a 25 años de edad. Como segundo lugar, se colocan a las adolescentes de 15 a 19 años de edad, a la par con las mujeres entre 25 y 29 años de edad. (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

El Estado de Nuevo León presenta la tasa más baja de abortos (17 por cada 100 mujeres). Con el hecho de que existe un bajo nivel de necesidades no satisfechas y del hecho de que las mujeres cruzan la frontera hacia E.E.U.U para buscar procedimientos legales y seguros. (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

Se estima que el 36% de las mujeres que tienen abortos inducidos desarrollan complicaciones que requieren de atención médica y de ellas, 45% corresponde a las mujeres rurales pobres.

Una de cada cuatro mujeres mexicanas no reciben la debida atención. Casi el 30% del total de los abortos son inducidos por el medicamento Minoprostol y el 39% de este procedimiento, requiere atención médica debido al inadecuado conocimiento y uso del medicamento entre proveedores y servicios, así mismo, de la falta de información de las mismas mujeres. (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013)

Sin embargo, en cualquier entorno, la conducta reproductiva se ve fuertemente influenciada por factores económicos y sociales. La pastilla tiene mayor probabilidad de ser utilizada por una mujer en zona urbana que las que viven en zonas rurales (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

La penalización del aborto no evita su práctica, ya que se estima que el 54% de los embarazos no planeados en México, se resuelven por abortos clandestinos a pesar de la despenalización en la Ciudad de México. Por lo tanto, resulta difícil estudiar el aborto inducido por ser una práctica clandestina y estigmatizada. (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

En un país conservador como lo es México, influenciado por los dictadores de la Iglesia Católica, han creado una infamia de la vida sexual antes del matrimonio, haciéndonos creer que somos impuras, decidiendo sobre nuestro propio cuerpo y de cómo disfrutarlo llevando a la mujer a no tener la información correcta y practicar abortos ocultos teniendo como consecuencia la pérdida de vida de otra mujer.

María Luisa Sánchez, quien con su esfuerzo y liderazgo ha ayudado, junto con otras mujeres, a colocar los derechos reproductivos de las mujeres en la agenda política, como directora de GIRE (GIRE), cita que el aborto es una necesidad social por la falla de métodos anticonceptivos. Es parte de la vida sexual y reproductiva de las mujeres y se tiene que normalizar en los servicios públicos (Sánchez Fuentes, 2015).

Asimismo, Arnoldo Kraus, médico y profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM; miembro del Colegio Bioética y colaborador de la revista Nexos, menciona: no podría ser de otra forma: el problema es problema universal. El aborto pertenece a la bioética y ésta es la filosofía del siglo XXI (Kraus, 2016).

Los factores que pueden influir en la interrupción del embarazo es un reflejo de factores como la edad, el estado conyugal, religión, grado de identificación con las tradiciones culturales, expectativas educativas, condición laboral y sentido de autonomía sobre su futuro. Por violación, peligro de muerte, alternaciones genéticas o congénitas graves en el producto, salud, causas económicas y por la propia voluntad de la mujer. (GIRE, Maternidad o castigo. La criminalización del aborto en México., 2018).

Después de analizar las estadísticas y la historia detrás de la lucha de la despenalización del aborto, sería imprudente y con una enorme falta de respeto hacia las mujeres salir a la calle con insignias en contra del aborto. Es una estrategia cruel tratar a las mujeres que abortan, espontáneamente o voluntariamente, como delincuentes.

La despenalización del aborto es una necesidad social, es un derecho que impresionantemente, en el 2019, sigue siendo un tema mundial del cual discutir cuando no hay más que dialogar, los hechos están claros. La realidad está ante los ojos de todas y todos. Intentar, fallidamente, que la interrupción del embarazo no sea aplicable, es violentar a las niñas, adolescentes y mujeres para que crezca el número de muertes maternas. Los grupos “Pro-vida” llevan un nombre erróneo entre sus consignas, ya que ellos y ellas solamente alientan a la muerte de millones de mujeres a nivel mundial. Siendo la complicación más común del aborto la hemorragia abundante, causa de muerte si no se atiende médicamente. Otras causales son las infecciones, choques sépticos y perforaciones de útero (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

Los adelantos científicos de la biogenética y biomédica, dan mayor certeza a la comprensión de que el embrión no puede considerarse equiparable a una persona humana (Católicas por el Derecho a Decidir, 2008).

El Colegio de Bioética dice que el embrión de 12 semanas no es individuo biológico ni mucho menos persona porque:

  1. Carece de vida independiente ya que es totalmente inviable fuera del útero.
  2. Si bien posee el genoma humano completo, cualquier célula u órgano del organismo adulto, también tienen el genoma completo.
  3. A las doce semanas de desarrollo, el cerebro apenas está en sus etapas iniciales y no se ha desarrollado la corteza cerebral ni se ha establecido las conexiones nerviosas indispensables para que puedan existir sensaciones.
  4. El embrión de 12 semanas no es capaz de experimentar dolor ni ninguna otra percepción sensorial, mucho menos de sufrir o gozar.

Debemos apelar por el delito del aborto. Se debe tener una mejor salud reproductiva para la población mexicana. Dentro ello, una mayor equidad en el acceso de atención médica; capacitación técnica de la salud; implementar nuevas estrategias de políticas y programas; mejorar la calidad y acceso a los servicios anticonceptivos; deben atenderse las necesidades particulares de las adolescentes y jóvenes; los hombres deben involucrarse más activamente; ninguna mujer mexicana que sufra de complicaciones postaborto debe carecer de atención médica y deben existir servicios de aborto seguro disponibles para todas las mujeres que cumplan con las causales legales (Juárez , Singh, Maddow-Zimet, & Wulf, 2013).

Los medios de comunicación tienen un enorme trabajo con respecto a la información se genera. Como dijo Sartre en el prólogo de Los Condenados de la Tierra de Franz Fanon: quienes cuentan con el privilegio de la voz, tienen, tenemos, la obligación de usarla.

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