Partido Comunista Revolucionario: solidaridad incondicional con la revolución cubana
Tonalli
El pasado 12 de junio, el Partido Comunista Revolucionario, como parte de su campaña antiimperialista, realizó una charla pública en defensa de la revolución cubana. Tuvo lugar en el Sindicato de Telefonistas en Ciudad de México a las 18 horas con la participación de Jorge Martín, miembro del Secretariado Internacional de la Internacional Comunista Revolucionaria, y Raúl Escalona, miembro de la Juventud Comunista, colaborador del blog cubano “La Tizza”. Más de 85 compañeros asistieron a esta importante cita reafirmando el compromiso de los comunistas con la defensa de la Revolución cubana.
Extendemos un fraterno y combativo agradecimiento a los compañeros que participaron con las ponencias, a los asistentes y al Sindicato que nos facilitó el espacio.
La charla inició con un repaso general:
Bloqueos económicos, sanciones, agresiones diplomáticas y una asfixia permanente por parte del imperialismo estadounidense, este es el escenario que enfrenta la Revolución Cubana en la actualidad. La correlación de fuerzas es clara. Una pequeña isla del Caribe resiste, desde hace más de 60 años, los ataques de la potencia imperialista más poderosa del planeta. Sin embargo, la historia ha demostrado que la fuerza de la clase trabajadora puede desafiar incluso a los enemigos más poderosos cuando se pone en movimiento.
En 1959, la Revolución Cubana, logró uno de los hechos más importantes para la historia de Latinoamérica y el mundo: la expulsión del imperialismo estadounidense. Éste mismo hecho dió paso a profundas transformaciones sociales que permitieron enormes conquistas para la clase trabajadora, la juventud y los sectores oprimidos. Salud, educación, vivienda y cultura dejaron de ser privilegios reservados para una minoría y se convirtieron en derechos conquistados por la mayoría.
La historia ha demostrado los límites de una revolución aislada. Por un lado, no logró consumar una revolución socialista hasta sus últimas consecuencias mediante la extensión internacional del proceso revolucionario. Por otro lado, hacer frente durante décadas a la presión de un sistema capitalista mundial hostil, que busca constantemente destruir sus conquistas. Las dificultades económicas actuales han obligado a Cuba a hacer algunas concesiones implementando medidas de mercado para enfrentar la crisis, si bien no implican la restauración del capitalismo, sí significan pasos hacia atrás que debilitan la revolución y expresan las enormes contradicciones derivadas del aislamiento y la presión imperialista.
Hubo varias intervenciones que tocaron varios aspectos del proceso de la revolución pero, ante todo, aunque con una posición crítica, cada camarada expresó la solidaridad incondicional a la revolución y rechazo a las agresiones imperialistas, algo que dejamos manifiesto como Partido Comunista Revolucionario. Pero, como resaltó Raúl Escalona, defender la revolución no significa contemplarla como una reliquia histórica ni reducirla a un símbolo del pasado. Significa comprender su carácter vivo, sus contradicciones actuales y el papel que continúa desempeñando en la lucha de clases internacional. La única manera de defenderla realmente es comprendiendo el histórico momento en que nos encontramos, con la relativa decadencia de Estados Unidos y sus desesperadas políticas para recuperar la hegemonía en la región. El éxito de la revolución cubana y los logros alcanzados por la misma plantean una amenaza directa a los intereses yankees y una inspiración para los países de América Lanita con procesos de lucha activos.
En la actividad se manifestaba también una alta moral y confianza en la clase obrera internacional. La única salida definitiva a la asfixia económica, política y social que enfrenta Cuba es la extensión de la revolución socialista a escala internacional. Esta es la única garantía para consolidar las conquistas alcanzadas y empujar tanto a Latinoamérica como al mundo a un cambio de base, de raíz.
Como dijo, en el año 2001, el comunista cubano Fernando Martínez Heredia:
«Tenemos una escandalosa necesidad práctica de ideas, que nos conduzcan no sólo a rechazar, sino a construir». Apoyémonos en las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotski para defender la revolución y extenderla a nivel internacional.
