No ceder a la presión imperialista, apoyar incondicionalmente a la Revolución Cubana

Partido Comunista Revolucionario 

El mismo día en que el gobierno de Trump derrocó y secuestró al presidente de Venezuela, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en conferencia de prensa junto a Trump, declaró: “¿Qué le pudo decir al régimen de Cuba? Que pongan sus barbas a remojar. Si yo viviera en Cuba estaría preocupado”.

Los imperialistas quieren ver derrotada a la Revolución Cubana y su método es la asfixia económica. Tras tomar el control de Venezuela, han suspendido el envío de petróleo que desde ese país llegaba a Cuba y que funcionaba como una válvula de oxígeno en medio del criminal bloqueo económico.

El ataque militar contra Venezuela no tiene únicamente fines económicos; es una advertencia abierta a los gobiernos del continente y del mundo: si no aplican las políticas dictadas por Washington, esto mismo puede ocurrirles. En ese mismo marco, y usando como pretexto el combate al narcotráfico, el presidente estadounidense ha amenazado explícitamente con intervenir militarmente en México, al declarar: “Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”.

Diversos medios informaron que un carguero petrolero de Pemex con destino a Cuba, el Swift Galaxy, que transportaría alrededor de 700 mil barriles de crudo, canceló su viaje al archipiélago y cambió su ruta hacia Europa.

Antes de este, el último cargamento de petróleo mexicano hacia Cuba había llegado a la isla el 9 de enero mediante el tanquero Ocean Mariner. 

Existe una campaña permanente de desinformación de los medios burgueses de derecha contra los gobiernos que se reclaman de izquierda, por lo que es necesario ser cautelosos. Sin embargo, si esta suspensión fuera falsa, habría bastado con desmentirla. En la conferencia mañanera del 27 de enero, al ser cuestionada directamente: “¿Los envíos [de petróleo a Cuba] se van a renovar en algún momento?” , la presidenta respondió: “En todo caso, se informará”. No lo negó y, por tanto, ratificó implícitamente la información.

La suspensión del envío de petróleo mexicano a Cuba, bajo presión del imperialismo de Estados Unidos, es un hecho de enorme gravedad, pues contribuye al plan de asfixia imperialista contra la isla. Rechazamos categóricamente esta medida.

México atraviesa una situación compleja: enfrenta amenazas militares abiertas y una presión económica creciente. Más del 80 % de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos y una proporción similar de sus importaciones proviene de ese país. El T-MEC sigue vigente, pero Trump ha amenazado incluso con cancelarlo. Su estrategia declarada es revertir la globalización, recapitalizar a Estados Unidos y forzar el retorno de capitales e industrias a su territorio.

La industria automotriz, profundamente integrada a nivel regional, ya ha sido golpeada con aranceles a la parte de los vehículos producida en México. Aunque el gobierno mexicano presentó el acuerdo como un triunfo frente a la amenaza inicial de aranceles generales, en los hechos se trata de un retroceso. Sus consecuencias ya se hacen sentir: el consorcio de autopartes First Brands Group se declaró en quiebra, afectando a más de 5,000 trabajadores en 15 maquiladoras de tres ciudades fronterizas.

La dependencia económica de México respecto a Estados Unidos, heredada de los gobiernos del PRI y el PAN, no se redujo bajo los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación; por el contrario, se profundizó con AMLO y Claudia Sheinbaum, dejando al país en una posición aún más vulnerable frente a la ofensiva imperialista actual.

El problema no es reconocer las presiones reales, sino la forma en que el gobierno cede. Incluso grandes economías se ven obligadas a hacer concesiones frente al imperialismo estadounidense y un país dependiente y tan ligado a la economía norteamericana como México encuentra presiones mayúsculas. Pero esos retrocesos no pueden presentarse como triunfos ni encubrirse con malabares discursivos, como ocurre en el caso del petróleo a Cuba. Hay líneas que un gobierno que se dice de izquierda no debería cruzar. Para los comunistas, los intereses de la clase trabajadora están por encima de cualquier otro, incluido los intereses nacionales.

México ha sido históricamente uno de los pocos países que mantuvo relaciones con Cuba pese a las presiones de Washington. En 2025, incluso, México se convirtió en su principal proveedor de crudo, con un promedio de 12,284 barriles diarios, superando a Venezuela, que exportó 9,528 barriles diarios. Suspender esos envíos significa colaborar activamente con el bloqueo imperialista a la revolución cubana (ver).

Trump presiona a México para profundizar la asfixia contra Cuba. Como comunistas, sostenemos que deben anteponerse los intereses generales de nuestra clase. Cuba demostró que es posible desafiar al imperialismo a 90 millas de sus costas, abolir el capitalismo y construir una economía planificada. Esa es la diferencia fundamental entre la Revolución Cubana y todas las demás que ha tenido el continente.

El bloqueo criminal, el aislamiento y las deformaciones burocráticas internas han tenido costos reales para el pueblo cubano: escasez, deterioro de infraestructura y desigualdades crecientes. Pero Trump no busca resolver esos problemas, de hecho él es en gran medida causante de los mismos; su objetivo es destruir la economía planificada, restaurar el capitalismo y devolver Cuba al saqueo imperialista previo a 1959.

La única salida progresista es la extensión de la revolución socialista y el establecimiento de una democracia obrera auténtica que rompa el aislamiento. Las huelgas y movilizaciones en Estados Unidos muestran que esa perspectiva no es una utopía, sino una posibilidad histórica viable, siempre que se construya una dirección revolucionaria internacional.

Claudia Sheinbaum afirma que la decisión sobre el petróleo es soberana. Sin embargo, ocurre en pleno proceso de negociación del T-MEC, tras un viaje del secretario de Economía a Washington y una llamada con Trump en la que la presidenta destacó los avances en seguridad y comercio. Todo indica que el bloqueo a Cuba se usa como moneda de cambio. Una revolución no se negocia; esta situación es inaceptable.

Trump ha declarado abiertamente la guerra a Cuba, algo que queda claro en el documento “Abordaje de las amenazas del gobierno de Cuba a los Estados Unidos”, en el que se señala al país como una amenaza para la seguridad nacional. En dicho texto se decreta la imposición de aranceles a los productos que ingresen a Estados Unidos desde países que, directa o indirectamente, vendan o proporcionen petróleo a Cuba, lo que incluiría incluso las donaciones de carácter humanitario anunciadas por la presidenta mexicana.

El gobierno mexicano no debe ceder ante esta presión imperialista. Por el contrario, debemos ejercer la máxima presión desde abajo para mantener la solidaridad con el pueblo cubano. México no debe dejar de suministrar ni una sola gota de petróleo a Cuba.

Finalmente, hechos recientes —como la detención y traslado a Estados Unidos de Ryan Wedding, con sospechas serias de participación directa del FBI en territorio mexicano— alimentan dudas legítimas sobre el avance de la injerencia imperialista. Minimizar estas señales solo profundiza la preocupación. También resulta escandaloso que un avión militar estadounidense haya aterrizado en el aeropuerto de Toluca, hecho que encendió fuertes críticas por la presencia de elementos militares extranjeros. Sheinbaum desmintió que se tratara de una operación militar directa y afirmó que el objetivo era la capacitación de elementos de las Fuerzas Armadas mexicanas por parte de Estados Unidos, lo cual sigue siendo igualmente escandaloso.

La Revolución Cubana sigue siendo hoy un referente y un ejemplo histórico, tanto a nivel internacional como en México. No debemos permitir que el imperialismo avance en su política de asfixia. Es escandaloso dar un paso atrás en la ayuda a Cuba. Sheinbaum se encuentra bajo una fuerte presión imperialista, pero también bajo la presión de una base social que simpatiza con la Revolución Cubana. De ahí que se haya apresurado a afirmar que la decisión es soberana y a señalar que existen dos vías para enviar petróleo a la isla, la comercial y la ayuda humanitaria. Sin embargo, no es lo mismo garantizar un suministro permanente de combustible que lanzar un salvavidas cuando alguien ya se está ahogando. De hecho, a pesar de haber hablado de la ayuda humanitaria, no ha especificado si la misma se va a enviar, ni cuando, ni en qué cantidad. 

Hacemos un llamado a todas las organizaciones de la clase trabajadora, la juventud revolucionaria y el campesinado pobre a poner en pie una movilización urgente en defensa de la revolución bolivariana que obligue al gobierno de Claudia Sheinbaum a cambiar de postura. Debemos presionar como trabajadores para que el gobierno de la 4T no solo no retroceda sino que profundice su apoyo a Cuba.

Enfrentarse al imperialismo mediante la diplomacia y la negociación por arriba es el camino de ceder, ceder y volver a ceder; es una vía de sumisión y claudicación. La única forma real de enfrentar al imperialismo es mediante la lucha revolucionaria de las masas explotadas. Debemos seguir el ejemplo de los trabajadores de Minnesota que han protagonizado movilizaciones masivas y huelgas que han obligado al imperialismo a dar pasos atrás. La lucha internacional de la clase obrera es la única fuerza capaz de defender la Revolución Cubana y derrotar al imperialismo.

¡Rechazamos los ataques imperialistas contra Cuba, México y América Latina!

¡Abajo el imperialismo!

¡Por la federación socialista de toda América!