México y la crisis: El caos es una escalera, para algunos

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Caos mundial

El mundo vive la peor crisis económica desde 1929, los datos de caída de la producción son impresionantes, por ejemplo, la Unión Europea registra una disminución en el segundo trimestre de un promedio del 12%, destacándose España (-18.5%), Portugal (-14.1%) y Francia (-14.1%).

Los Estados Unidos no se quedan a la saga, estamos hablando de que a datos anualizados la caída de la producción norteamericana rondaría en el 32%, con decenas de millones de desempleados muchos de los cuales no tienen ya la esperanza de recuperar su antiguo empleo, esto a pesar de las masivas inyecciones al sistema bancario y a los propios particulares que suman ya los 3 millones de millones de dólares, lo cual ha disparado la deuda pública del 80% del PIB al 94% (Datos de El economista, 3/08/2020), con una deuda total que rebasa ya el 132% del PIB.

Todas la recetas de Keynes, todas las medidas contra cíclicas se han aplicado con creces sin resultado alguno, incluso la Reserva Federal mantiene el interés de sus créditos en un 0%, no obstante nada ha crecido salvo, la especulación a tal grado que Facebook, Apple, Amazon y Google han llegado a un valor en el mercado de 5 millones de millones de dólares, y por supuesto la bolsa vive días felices.
Caos en México

En México la situación no es muy diferente, la caída del PIB en el segundo trimestre es de más del 18% y en cifras anualizadas casi todos los analistas coinciden en que se contraerá este año un 10%, el número de desempleados acumulados que reporta el IMSS es en torno a un millón de personas a los cuales habría que sumar tres millones más que viven en el subempleo y autoempleo, y cuyas opciones para llevar sustento al hogar se han reducido al mínimo.

El caos es una escalera

Sin embargo, no todo el mundo pierde. Para algunos sectores de la burguesía (el capital monopólico) como diría JR Martín “el caos es una escalera”, ese es el caso del Grupo Alfa cuyas acciones en la bolsa subieron en dicho periodo un 102%, o para la Tequilera José Cuervo con alza del 52%, para la aseguradora Quálitas que creció en acciones un 48%.

En ventas los monopolios de alimentos como GRUMA y Bimbo crecieron un 25% y un 20% respectivamente y la Tequilera José Cuervo un 24%.
En utilidades todos los monopolios importantes tuvieron utilidades, aunque Bimbo supero el 100% de las mismas, seguido de Televisa con un 90%, José Cuervo otra vez con un 70%, la minera Grupo México con un 50%, American Móvil con un 40%, Gennoma Labb con un 48%.

Tampoco los banqueros la están pasando mal de hecho Santander a nivel internacional tuvo pérdidas por 12 mil millones de euros, pero aquí tuvieron ganancias por casi 10 mil millones de pesos, Bilbao Vizcaya cayó a nivel global 1.2 mil millones de euros, pero en México ganó casi 20 mil millones de pesos, y Citigroup ganó 7.5 mil millones de pesos. Ganancias que en todo el sistema representan más de 50 millones de pesos, no tan grandes como los 70 mil millones del año pasado, pero ganancias al fin, y en algunos casos representan la tabla de salvación de las trasnacionales españolas, no cabe duda que, como hace 500 años el dinero mexicano sigue sirviendo apreciables servicios a la “madre patria”.

En este caso el gobierno mexicano ha optado por esperar a que la “mano invisible” del mercado ponga las cosas en orden y encima, se oriente a buscar estimularlo por medio de sostener la política de subsidios a sectores vulnerables y trate de impedir que las industrias vinculadas al comercio exterior con Estados Unidos paren actividades, solo así nos explicamos que en plena debacle económica el Grupo México siga obteniendo ganancias históricas.

Pero como hemos demostrado, quién controla esa mano invisible es el monopolio, y mientras no se toque esa estructura de poder económico todo estimulo al “mercado” es un impulso a las ganancias de la oligarquía.
Todos los caminos llevan a Slim y cia.

Veamos un ejemplo, el gobierno argumenta que el consumo ha crecido un 8%, pero al mismo tiempo se tiene el reporte del cierre de 150 mil pequeñas tiendas (de la esquina, como son comúnmente conocidas), mientras que los Monopolios GRUMA y Bimbo tienen ventas record o Wallmart y Kimberly Clark tienen los mejores resultados de la historia.

“El caos es una escalera” dirían también los especuladores, que han hecho que, durante este periodo trimestral de caída económica histórica, el Índice de cotizaciones de la bolsa se haya elevado un 9.15 %.

Por supuesto el Banco de México ha puesto su granito de arena poniendo a disposición de los bancos 300 mil millones de pesos a una tasa del 5%, para que los banqueros lo ofrezcan entre el 30% al 80% al público.

En suma, la crisis ha significado mayor poder de los monopolios, destrucción de micros y pequeños negocios, es decir más concentración y centralización de capital, mayor especulación y en general un poder cada vez mayor de esa “mano invisible” llamada mercado.

Otra medida clásica para enfrentar las crisis es el tema del gasto del gobierno, como hemos dicho en el caso de los Estados Unidos este ha crecido un 17% sin resultados. En el caso mexicano hay una situación diametralmente opuesta, hay un subejercicio de 50% del gasto gubernamental, es decir 7 mil 500 millones de pesos que no se han aplicado, esto es en casi todas las secretarias (La jornada 3/08/2020). Una vez más tenemos que decirlo no gastar en proyectos aprobados, programados y necesarios en actividades del gobierno no es ahorrar. Y si una necesidad no se cubre de una forma se cubre de otra, aquello que el gobierno no atienda será la base para que después el caos florezca.

¡Romper la rueda, expropiar ya!

Pero ¿cómo podría enfrentarse esta situación? Podríamos hablar de casí todos los sectores pero para dar un ejemplo pongamos a la industria farmacéutica; el gobierno señala que hay contubernio y corrupción en la adquisición de medicamentos, lo cual es cierto; también señala que hay un monopolio de unas cuantas empresas abastecedoras de medicinas para el sector público, lo cual también es cierto.

La alternativa que se ha impulsado, ha sido hacer a un lado las licitaciones abiertas priorizando las asignaciones directas con participación internacional y con supervisión de la ONU. Por supuesto es cierto que en el caso de la industria farmacéutica hay 3 o, cuando mucho, 4 empresas que tienen el control total, cualquier licitación implicaría el reparto de los recursos del estado a dichos monopolios dado que la “libre competencia” es una farsa.

Ahora bien, si se hace una adjudicación directa en el terreno internacional se estará transfiriendo recursos del presupuesto a empresas extranjeras o monopolios extranjeros provocando la ruina de miles de trabajadores de la industria farmacéutica mexicana.

El gobierno argumenta que hay corrupción y que las empresas mexicanas son monopolios, si esto es así lo que se tendría que hacer es castigar la corrupción como delincuencia organizada y proceder a la expropiación de las mismas, de esta forma se preservarían los puestos de trabajo y se podría establecer control de calidad y de costos para garantizar el precio más barato al gobierno. Poner la industria farmacéutica bajo el control de los propios trabajadores es una mejor opción que decidir si dar el dinero de los impuestos a un monopolio nacional o extranjero.

Medidas como estas implicarían la creación de toda una serie de empleos indirectos, tanto en la investigación, la producción y la distribución de medicamentos.

Podríamos extender escenarios semejantes en casi todos los rubros, no obstante, está claro que por ahora estas iniciativas no forman parte de las propuestas oficiales, tenemos que organizarnos y luchar por ellas y al mismo tiempo por un gobierno que las ponga en práctica.

Mientras no se impulse una política firmemente orientada a los intereses de los trabajadores, todo el esfuerzo económico del país terminará bajo el control de los que siempre ganan, los monopolios.

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