Los trabajadores de la salud de Puebla se unen a la lucha sindical
Lenin Flores
“La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados”.
C. Marx y F. Engels
“Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”.
“¡Proletarios de todos los países, uníos!”
C. Marx y F. Engels
El día martes 13 de octubre, a las 3 de la tarde, se citó a una marcha en varios estados de la república, por parte de los trabajadores de la salud del IMSS e IMSS-Bienestar, se estima que fueron alrededor de 29 entidades las que se sumaron.
En la ciudad de Puebla, los trabajadores se concentraron a las afueras del Hospital de San José y de la Delegación del IMSS. Al lugar llegaron trabajadores tanto en activo como jubilados. Los asistentes no salieron de inmediato, estuvieron esperando a que más integrantes de las unidades médicas de la ciudad llegarán, mismos que lento pero con toda seguridad fueron llegando.
Cabe hacer la aclaración que muchos médicos, enfermeras y trabajadores administrativos no pudieron participar en la movilización porque se quedaron atendiendo a los derechohabientes; enfermos que necesitan cuidados constantes y la atención constante de personal médico, urgencias entre otras actividades propias de las unidades médicas.
Sin embargo, eso no impidió que la marcha se nutriera cada vez más de personal médico. Poco antes de que comenzara, entre la multitud ya se respiraba una atmósfera de optimismo y alegría, pero también de inquietud y, sobre todo, de mucho ánimo combativo. Todos estaban listos para comenzar.
Los contingentes se dispusieron a avanzar y ponerse en camino. Los trabajadores iniciaron la marcha sobre la calle 4 norte hasta llegar al boulevard Héroes del 5 de mayo, siguieron todo el boulevard hasta la avenida 13 oriente en donde la marcha se dividió en dos; las oficinas del SNTSS se encuentra sobre la calle 4 sur, se dirigieron tanto por las calles 13 oriente y 15 oriente para encontrarse frente a frente del sindicato —en donde hay un campamento instalado desde el día viernes 9 de octubre, después de la toma de las oficinas del sindicato—.
Una vez iniciada la marcha y durante todo el recorrido los contingentes se llenaron de mucho entusiasmo porque todo el camino estuvo lleno de apoyo a los trabajadores y sus demandas. Desde que llegaron al boulevard hasta que llegaron a su destino, se escuchaban consignas, los carros particulares sonaban el claxon en señal de apoyo, la gente alrededor mostraba su apoyo a los médicos, enfermeras y enfermeros, personal administrativo, jubilados, derechohabientes, familiares y estudiantes de la BUAP, todos juntos al grito de: “¡La mala atención, es culpa del patrón!”, “¡Seguro social patrimonio nacional!”, “¡Pueblo escucha esta es tu lucha!”, “¡No hay torundas, no hay alcohol, pero sí hay corrupción!”, ¡Fuera las Afores, fuera las Afores!” o “¡Auditoria, auditoria, auditoria!”
Al llegar a las oficinas del SNTSS, realizaron un mitin en el que se pronunció un discurso alentando a luchar por sus demandas más apremiantes. Se dejó muy en claro que su lucha no es solamente por un aumento salarial, mejores condiciones laborales, insumos y medicamentos, la contratación de más personal o el retorno al antiguo régimen de pensiones —que está en manos del sistema financiero nacional e internacional, manejado por sus sucursales en México—, sino que también luchan por la libertad y la democracia sindical. Esto implica disputar la dirección nacional del sindicato y emprender una lucha directa contra la burocracia sindical, que es un pilar fundamental del charrismo desde la «era del corporativismo» y que tiene mil hilos que la conectan con el Estado y la burguesía nacional e internacional. En consecuencia, otra demanda muy importante que se pide es la renuncia de Rafael Olivos Hernández, dirigente nacional, y de todos los integrantes de la dirección sindical.
Al día siguiente de la movilización los trabajadores tuvieron una encuesta, se han organizado utilizando las redes sociales para comunicarse a nivel nacional y, por supuesto, que también en la entidad poblana para votar por el NO al aumento salarial del 2.9% —lo que implicaría que el acuerdo quedaría cancelado y que el sindicato debe regresar a negociar con los directivos del IMSS o iniciar el proceso de emplazamiento a huelga—.
El miércoles 14 de octubre se realizó la encuesta, en la que participaron 10,700 trabajadores poblanos. Hubo algunas irregularidades que se fueron presentando como el hecho de que en las boletas para votar solamente tenían folio los talones, pero no la boleta como tal, por mencionar alguna. Lo más importante es que hubo una gran actividad de parte de los trabajadores en que, en esta encuesta se realizara sin ninguna irregularidad que diera motivo para invalidarla encuesta o se hiciera un fraude. Finalmente ganó el NO, por el que votaron 9 de cada 10 trabajadores en Puebla, esto es una victoria aplastante de los trabajadores organizados sobre la burocracia sindical y la del IMSS.
Conciencia de clase
Estamos comenzando a ver más manifestaciones de diferentes sectores. El sector estudiantil se ha movilizado en varios estados de la República, sobre todo en aquellos en los que la violencia los ha afectado con mayor intensidad; también los maestros de la CNTE, el activismo ambiental de los pueblos contra empresas y gobiernos, los campesinos que se movilizan por los bajos precios de sus productos y, ahora, las movilizaciones del sector salud. Sin embargo, estamos presenciando apenas lo que Trotski llamó el proceso molecular de la revolución, algo que tiene el potencial de convertirse en un poderoso movimiento obrero y sindical.
En México hay una rica experiencia de movimiento obrero y lucha sindical. A finales del siglo XIX, se había instalado en el país una gran cantidad de empresas mineras y petroleras —principalmente en el norte del país, como en Cananea, Sonora—, así como fábricas textiles, que conformaban un corredor industrial que recorría los estados de Veracruz, Puebla, Tlaxcala y la Ciudad de México. Las zonas donde se instaló la industria tendrían posteriormente una gran importancia, pues fue precisamente en esos estados donde se desarrollaron algunas de las huelgas obreras más importantes y poderosas antes de la Revolución de 1910: la huelga de Cananea, en 1906, y la de Río Blanco, en 1907, esta última extendida a varios estados, incluido Puebla.
Ya Aquiles Serdán, había llegado a la conclusión de que es la clase trabajadora la que tendría la responsabilidad de derrotar el régimen dictatorial de Porfirio Díaz y de la transformación de la sociedad; razón por la que su asesinato es una trágica perdida pues, poco antes del ataque a su domicilio, Aquiles Serdán inició la organización de los obreros en la ciudad de Puebla, el movimiento obrero pudo ir por otro camino al que finalmente recorrió.
En los años veinte y treinta hubo un fuerte movimiento obrero, con corrientes ideológicas muy arraigadas, como la comunista, la anarquista y la anarcosindicalista, entre otras. El problema era que no contaban con una dirección que tuviera claridad política sobre qué hacer y cómo avanzar. Esto condujo a una derrota del proletariado y al triunfo del sindicalismo charro, anticomunista y antianarquista, que benefició a la patronal y al Estado mexicano, dando inicio a la era del corporativismo. El SNTSS nació de esa experiencia corporativa.
En los años siguientes se desarrollaron algunas de las luchas obreras y sindicales más importantes. Una de ellas fue el movimiento ferrocarrilero de 1958-1959, que despertó un gran entusiasmo por la democracia sindical y tuvo como principales dirigentes de la insurgencia sindical a Demetrio Vallejo y Valentín Campa. En esos mismos años también destacó el movimiento magisterial encabezado por Othón Salazar, que luchó por la democratización sindical y mejores condiciones salariales para los maestros, enfrentándose a la burocracia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). A mediados de los años sesenta del siglo pasado se desarrolló el movimiento médico, que cimbró al sistema político y sindical mexicano.
Más recientemente, en enero de 2019, surgió el movimiento 20/32 en Matamoros, Tamaulipas, un poderosa ola de huelgas en la industria maquiladora que abarcó a decenas de industrias. Sus principales demandas eran un aumento salarial del 20% y un bono anual de 32 mil pesos.
En 2020, poco antes de la cuarentena por el COVID-19, surgió un poderoso movimiento en rechazo al asesinato de 3 estudiantes de medicina, los estudiantes tomaron las escuelas y las calles de la ciudad de Puebla durante días y semanas y, si la pandemia no hubiera llegado, seguramente el movimiento habría crecido mucho más de lo esperado.
En Silao, Guanajuato, en febrero de 2022, el Sindicato Independiente Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (SINTTIA) obtuvo la titularidad del contrato colectivo mediante un proceso histórico de votación democrática frente a la CTM. En 2025, la BUAP se fue a paro para protestar contra las pésimas condiciones en que se encuentra la universidad, denunciar el acoso de algunos profesores hacia las alumnas y combatir los privilegios de la burocracia universitaria, entre otras demandas.
Esto sin olvidar las irrupciones del movimiento de masas a nivel internacional, en países como España, Francia e India, con el movimiento de las cucarachas; las movilizaciones de la generación Z; Argentina, donde se lucha por las pensiones y el presupuesto para las escuelas y universidades; e incluso Estados Unidos, que, siendo la mayor potencia económica y militar del mundo, atraviesa una convulsión social que lo conduce por un camino cada vez más inestable e incierto en el terreno político. A esta lista se suma una gran cantidad de países donde crece el descontento y se desarrollan movilizaciones contra un sistema que hace mucho dejó de funcionar y que hoy solo ofrece represión y horror sin fin.
La contradicción que hoy encontramos en el sistema de salud tarde o temprano llevará a los mismos trabajadores de la salud y de otros sectores a unirse para derrotar el sistema capitalista.
Al momento de escribir estás líneas el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Similares y Conexos Volkswagen de México, votó el día 15 de octubre el emplazamiento a huelga para el día 22 de octubre a las a las 11:00 am en Volkswagen; esto abre la posibilidad de vincular la lucha del sector salud y de la industria automotriz lo que brindaría una fuerza mucho mayor a la lucha por la democracia sindical de ambos sindicatos.
¿Qué sigue?
Los siguientes pasos deben ser elegir a sus representantes y dirigentes nacionales, que respondan únicamente ante las bases trabajadoras. La dirección debe rendir informes detallados y establecerse la revocabilidad de los dirigentes en cualquier momento en que dejen de representar los intereses de los trabajadores. Es decir, la dirección debe estar bajo el control de los propios trabajadores.
En estos momentos es cuando más se debe estar alerta ante las maniobras burocráticas y gubernamentales.
Deben consolidar una corriente democrática al interior del sindicato y hacer un trabajo de convencimiento paciente, constante y permanente con aquellos trabajadores que aún no se han sumado a la lucha, así como con los derechohabientes, los trabajadores del ISSSTE, el personal médico de los estados y municipios y los estudiantes de medicina. No deben aislarse, sino vincularse con el resto de la clase obrera, preparar el paro nacional y organizar jornadas de lucha. En pocas palabras, debe existir una vida sindical fuerte para evitar que se imponga nuevamente el burocratismo y que el gobierno federal intente cooptar a los dirigentes.
La independencia política de la clase proletaria es más importante ahora que nunca, pues es tiempo de que los trabajadores tomen el control de su propio destino. Es momento de que vean qué hay detrás de los gritos hipócritas de los políticos burgueses y reformistas que buscan desorganizar al proletariado y mantenerlo como materia prima de explotación. Es momento de organizarse de manera independiente y sobre líneas de clase.
¡Elegibilidad y revocabilidad en cualquier momento de la dirección sindical!
¡Por un aumento salarial del 10 %!
¡Por un congreso extraordinario y democracia sindical desde la base!
¡Frente único contra los ataques del capital!
¡Abajo las AFORES; por un sistema solidario de pensiones!
¡Salario equivalente al promedio de un trabajador cualificado para la dirigencia del sindicato!
