La Revolución Cubana: lecciones para hoy

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Escrito por S. Evert Beltrán González (A LNBM) |

Se cumple un año más del inicio de la Revolución Cubana, un año más del ataque al Cuartel Moncada, que derivaría en uno de los acontecimientos que han marcado la historia por su impacto, su alcance y trascendencia.

Hablar actualmente de este proceso revolucionario no significa ni ser romántico ni ser acrítico, ambas posturas nos llevan a un callejón sin salida. Tenemos que ver el proceso cubano en su justa dimensión para poder sacar las mejores lecciones, sobre todo ante la situación tan compleja en la que vivimos, porque más temprano que tarde veremos un nuevo auge en la lucha de clases y tenemos que estar preparados.

Del Cuartel Moncada a la Sierra Maestra

El fallido ataque efectuado al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, sede del regimiento número 1 en la ciudad de Santiago de Cuba, era importante por ser la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres. Su lejanía de La Habana dificultaba el envío de ayuda. Además, Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, rodeada de montañas, y que contaba con tradiciones revolucionarias, sobre todo del campesinado. El ataque tenía como objetivo dar el “banderazo de salida” a una nueva independencia, justo en el Centenario del natalicio de José Martí.

La acción estaba dividida en tres grupos de los cuales el primero, con Fidel al frente, atacaría el cuartel, los otros dos grupos, mandados respectivamente por Abel Santamaría —segundo jefe del movimiento— y Raúl Castro, tratarían de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel: el Hospital Civil, donde se atendería a los heridos, y el Palacio de Justicia, donde se encontraba la Audiencia, desde cuya azotea apoyarían la acción principal. Los grupos dirigidos por Abel y Raúl cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil y la Audiencia. El grupo principal, dirigido por Fidel, llegó según lo previsto hasta la posta No. 3, la desarmó y traspuso la garita, pero una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente y un sargento que apareció de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizara rápidamente el campamento. La sorpresa, factor decisivo del éxito, no se había logrado. La lucha se entabló fuera del cuartel y se prolongó en un combate de posiciones.

Ante la pérdida del factor sorpresa y ante los inconvenientes, como la falta de armas y el atrincheramiento dentro del cuartel de los militares, Fidel ordenó la retirada. Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.

El ataque finalizó con la detención de la mayoría de los participantes (131) y su posterior tortura y muerte, pues todos los detenidos fueron asesinados a sangre fría después de ser torturados a lo largo de una semana, para posteriormente anotarlos como caídos en combate.

Ante los hechos en Santiago, la dictadura reaccionó con una brutal represión, se decretó el estado de sitio y la suspensión de las garantías constitucionales en todo el territorio nacional, aplicó la censura a la prensa y a la radio de todo el país. Creando así las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra el movimiento.

Los que lograron escapar lo hicieron gracias al apoyo de la población. Aunque posteriormente fueron detenidos entre ellos Fidel, quien se encargó de su propia defensa, denunciando los crímenes de Batista y la miseria en la cual se encontraba el pueblo cubano. Al fin es condenado a 15 años de prisión, pero es liberado en 1955 después de la amnistía que le concedió el régimen de Batista, y se exilia en México.

Fidel regresó a Cuba en 1956 en un pequeño yate, “el Granma”, con pocos víveres, armas y parque, junto con un pequeño grupo conformado por 82 insurgentes, entre ellos, el argentino Ernesto “Che” Guevara. Para ese entonces la crisis social en Cuba iba en picada, la situación de los campesinos y de los trabajadores en las ciudades era muy complicada. El régimen de Batista era muy impopular, a pesar de contar con el apoyo económico y militar de Estados Unidos, no era un régimen fuerte, sino que se mantenía en el poder por el miedo que infundía, pues la disidencia simplemente “desaparecía” sin dejar rastro.

Sin embargo y aunque a lo largo de los años se ha puesto mucho énfasis en la lucha guerrillera de Fidel y del “Che”, a mi parecer se ha vuelto un fetiche, si bien es cierto que la guerrilla fue importante, dando golpes estratégicos y morales a las filas de los militares, la guerrilla por sí sola no hubiera podido tomar el poder. Fue la conjunción de la guerrilla de Fidel y el “Che” en la Sierra Maestra, nutrida principalmente de campesinos y el movimiento de los trabajadores en las ciudades, lo que puso en jaque a Batista, el ejército regular cada vez más presionado por obtener resultados y desmoralizado fue poco a poco desmembrándose hasta casi desaparecer. El factor clave fue la huelga general convocada para el 1º de Enero de 1959 por parte de los trabajadores, ante lo cual el régimen no tuvo ninguna respuesta. Ese día se combinaron los dos frentes, es más, fue gracias a la huelga de los trabajadores que pudo entrar la guerrilla a La Habana.

Ese día se proclamó la caída del régimen de Fulgencio Batista e inicio el proceso que sigue vivo hasta la fecha, que ha inspirado muchas de las luchas de mediados del siglo pasado y que sigue siendo fuente de inspiración para las nuevas generaciones.

En resumen se puede decir que el ataque al cuartel Moncada marcó el inicio de la revolución en Cuba y la posterior respuesta del pueblo cubano ante la situación creada por Fulgencio Batista con el golpe de Estado dado el 10 de marzo de 1952, así como la búsqueda de un camino a través de una Revolución que permitiera erradicar los males económicos y sociales producto del control norteamericano y de la decadencia de un régimen obsoleto y rapaz.

Foquismo guerrillero o movimiento de masas

La Revolución Cubana ha sido vanagloriada, es cierto que ha sido un increíble capítulo en la historia de la lucha de clases, una revolución triunfante en las barbas del imperialismo, pero no verla en su justa dimensión, como ya he mencionado, seria caer en serios errores.

Uno de ellos es lo relativo a la guerrilla, por un lado nadie niega el valor que tuvieron y aún tienen los miles de compañeros que se embarcan en la lucha guerrillera a nivel mundial, asimismo hay que aceptar que algunas de las reivindicaciones que enarbolan los grupos guerrilleros son correctas, por ejemplo en México el Ejército Popular Revolucionario (EPR) en su programa reivindica la revolución socialista. Sin embargo como marxista considero que la guerrilla no es la mejor herramienta para irrumpir y tomar el poder para transformar la sociedad. Tampoco consideró que se tiene que tomar como regla general el triunfo de la Revolución Cubana para todos los países y bajo cualquier condición.

Un lamentable ejemplo de que la táctica de la guerrilla no se puede aplicar de manera general son las posteriores incursiones del “Che” Guevara en el Congo y en Bolivia, donde heroicamente perdió la vida, siendo consecuente con lo que predicaba. Por otro lado hay que tener en cuenta que la guerrilla surge de desviaciones del marxismo, digamos el reformismo o revisionismo y el estalinismo, que al no encontrar una opción en los podridos Partidos Comunistas por la política contrarrevolucionaria y zigzagueante de Stalin, encontraron en la lucha aislada esa opción, sobre todo a partir de los años sesenta.

Y es que justamente el aislamiento de los jóvenes (del campo y la ciudad) que habían sacado la conclusión de que era necesaria una transformación de raíz, pero que sin una orientación clara, optaron por la organización de pequeños grupos armados, tratando de crear las condiciones sociales para una revolución, algunos yéndose a las montañas, otros en las ciudades, pero que mal preparados, mal armados y con las inclemencias del clima, entre otras muchas cosas, eran blanco fácil del ejército.

Anteponiéndose a la táctica de la guerrilla está el movimiento de masas, y es que no se puede obviar la importancia de la clase explotada, algunos podrán argumentar que la clase obrera esta “aburguesada”, que ahora no se trata del movimiento obrero “clásico”, y muchos argumentos más desestimando el poder de los trabajadores del campo y la ciudad, campesinos pobres, estudiantes y demás sectores. Por supuesto que no van a salir a las calles de la noche a la mañana, no sin antes tomar conciencia, y que mejor toma de conciencia que la experiencia misma, los hechos y acontecimientos vividos en carne propia. Pero una vez que la clase toma las calles y siente el poder que tiene en las manos se convierte en un peligro para la clase dominante.

Podrán decir que es necesario que alguien dirija esa fuerza, y tienen razón, por eso es importante tener un partido muy bien organizado, disciplinado, pero sobre todo enraizado en el movimiento de masas, un partido que no sea ajeno a la lucha ni a los trabajadores, un partido como el Bolchevique, es mucho mejor estar cerca e ir sacando experiencias, ir modificando a cada paso y error, pero con las masas, no lejos, aislados, solo quejándote de lo mal que hacen las cosas y repitiéndolo hasta el hartazgo, porque eso es algo ajeno al movimiento, y por muy honestos que sean terminan teniendo poco eco dentro del movimiento de masas.

Mencione un ejemplo líneas atrás, fue gracias a la huelga general convocada que pudo entrar la guerrilla en La Habana, además una huelga de trabajadores paraliza la producción, nadie va a trabajar, esa es la mejor herramienta de lucha, porque pone sobre la mesa la cuestión del poder.

Los problemas de Cuba

En estos días el tema de la Revolución Cubana ha dado mucho de qué hablar, sobre todo con el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y la visita del Papa Francisco, se ha abierto el debate sobre el futuro de la isla, ¿seguir hacia el socialismo o volver al capitalismo?, es la pregunta que muchos se hacen.

Para al menos intentar responderla, es necesario conocer lo que ha llevado a la revolución a este punto. Al triunfo de la revolución Cuba era un país muy atrasado, eso convenía a la burguesía nacional, (pero sobre todo a la estadounidense), por lo que no tenía una industria desarrollada, dependía de los productos provenientes del campo, que por cierto tampoco contaba con lo necesario para ser eficiente y muy productiva. Eso significo la toma de ciertas medidas y establecimiento de relaciones comerciales con la ahora desaparecida URSS, y justo cuando la URSS deja de existir, aunado al bloqueo comercial impuesto por el imperialismo, el pueblo cubano realizó esfuerzos extraordinarios para no sucumbir, y el gobierno se vio en la necesidad de abrir una ventana al capitalismo, sobre todo en el turismo, para poder desarrollar la industria, lo que revivió la dinámica del libre mercado y otros vicios generados por él mismo, como la corrupción.

Aun y a pesar de todas las dificultades económicas en Cuba, podemos decir que a lo largo de más de 50 años ha podido salir adelante y convertirse en un ejemplo para muchos, como el desarrollo de la medicina, siendo la envidia de cualquier país europeo, del deporte ni digamos, pero también ha alcanzado logros importantes en el ámbito educativo y social; y sobre todo la economía planificada, que ha sido la base para todos los beneficios de la revolución.

Pero también tenemos que hablar de los problemas que ahora enfrenta la revolución, y que se recrudecen por la crisis general del capitalismo, porque los líderes de la revolución han envejecido, porque la democracia obrera no termina de cuajar, pero sobre todo por las presiones extranjeras, los imperialistas afilan sus “garras” y se “saborean” el manjar que puede significar las zonas especiales en Cuba, lo que implica la introducción de la inversión extranjera directa, así como la compra de inmuebles e incluso se les exentara de pago de impuestos a los inversionistas.

En los años 90 se abrió una ventana al capitalismo, ahora parece que se abren las puertas de par en par, las bases para el desarrollo del capital y un posible regreso al capitalismo se pueden desarrollar de forma muy rápida, pues al ceder terreno al libre mercado, éste desatará fuerzas que no necesariamente se puedan controlar.

Pero también es cierto que el desarrollo de la desigualdad, y la inserción de la explotación en Cuba despertará debates y reavivará las pasiones dentro del pueblo cubano que ha vivido más de medio siglo con una economía planificada que los ha puesto en los primeros lugares de países sin analfabetas, después de más de 50 años de caminar la senda hacia el socialismo y ser dueños de todo, las viejas y las nuevas generaciones, estoy seguro, defenderán la revolución.

Revolución permanente, revolución mundial

Estamos en las vísperas del Centenario de la Revolución Rusa de 1917, en donde por primera vez los explotados tomaron el poder, donde el proletariado tomo las riendas del Estado para beneficio de la mayoría empobrecida y expoliada. Este triunfo no cayó del cielo ni mucho menos fue un proceso lineal y/o ascendente, pero si hubo algo firme en todo momento, el partido bolchevique y dos personajes muy importantes, Lenin y Trotsky. Del primero podemos decir que fue el gran organizador del Partido, del segundo que fue el gran organizador del Ejército Rojo, sin ellos no se puede imaginar el triunfo en Rusia, o al menos no de la forma en la que sucedió.

¿Por qué hablar de un suceso de hace cien años? pues nada más y nada menos porque nos brinda una de las lecciones más importantes de la historia de la lucha de clases, primero al desarrollar la teoría de la Revolución Permanente y en segundo su aplicación.

Así pues, la Revolución Permanente es muy vigente para América Latina y en general para los países atrasados o mejor dicho para los países ex coloniales, puesto que la burguesía nacional es incapaz de llevar a cabo ni siquiera la industrialización, respecto a eso Trotsky explica que: “a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semi coloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”

Para asegurar el triunfo de la revolución es necesario lograr la unidad entre el campo y la ciudad, sobre todo porque el campesinado muchas veces vacilante le hace el juego a la reacción: “la realización de la alianza revolucionaria del proletariado con las masas campesinas (…) la revolución democrática sólo puede triunfar por medio de la dictadura del proletariado, apoyada en la alianza con los campesinos y encaminada en primer término a realizar objetivos de la revolución democrática.”

La revolución entendida así comenzará realizando las tareas de la burguesía para dar paso a las tareas propias del socialismo: “La revolución democrática se transforma directamente en socialista, convirtiéndose con ello en permanente.” Y para que la revolución socialista triunfe debe ser “exportada”, es decir, no debe de quedarse en los límites nacionales, sino que tienen que ser internacional. Es inconcebible la idea de llegar al socialismo en dos etapas y más inconcebible la idea del socialismo en un solo país.

Por lo tanto lo primero que tenemos que hacer es defender la Revolución Cubana, pero defenderla desde un panorama amplio, tomando en cuenta que lo que ahora se debate dentro y fuera de Cuba es de vital importancia, no solo para ellos sino para toda la humanidad. En segundo término, lo que hay que hacer es defender el socialismo, en 100 años se ha demostrado que no hay nada mejor que una economía planificada, en menos de 50 años la URSS fue la segunda potencia mundial, Cuba se ha mantenido firme ante los ataques del imperialismo, y mejor aún ha demostrado que se puede vivir sin explotación.

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