La masacre en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca: Solidaridad con la comunidad Ikoots

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Éste 21 de junio en la agencia de Huazantlán del Río, perteneciente al municipio de San Mateo del Mar, se preparaba a asistir a una asamblea convocada por las autoridades comunitarias, en su camino encontraron llantas quemadas. Cuando las estaban retirando, en la tarde de ese día, recibieron el primer ataque. Las agresiones se mantuvieron hasta la madrugada del lunes 22 dejando un sangriento saldo de 15 muertos (quiénes fueron torturados y quemados aún estando vivos) y se ha denunciado la desaparición de 30 compañeros más. En un comunicado de la Unión de Agencias y Comunidades Indígenas Ikoots, los compañeros señalaron:

“Las mujeres y hombres de las agencias al trasladarnos al punto de reunión fuimos detenidos a la altura de la Agencia de Reforma, lugar en donde supuestamente había un filtro sanitario, encontramos sobre la carretera llantas incendiadas por doquier que nos impedían el paso, atrincherados entre las llamas, hombres con el rostro cubierto empezaron a accionar sus armas de fuego, hiriendo de inmediato a varias personas que estaban en las camionetas. Ante este COBARDE ATENTADO PONEMOS DE MANIFIESTO NUESTRA MAS ENÉRGICA PROTESTA AL GOBIERNO ESTATAL Y FEDERAL debido a que hemos alertado en tiempo y forma del peligro que se cierne sobre nuestra comunidad Ikoots”

“La complicidad del supuesto presidente municipal BERNARDINO PONCE HINOJOSA y el empresario e influyente JORGE LEONCIO ARROYO RODRÍGUEZ, sigue cobrando víctimas entre los Ikoots y las autoridades federales se cruzan las manos ante estas injusticias” (https://bit.ly/2YokbNs).

Ésta es la tercera agresión que sufren los indígenas ikoots, la primera se dio el 2 de mayo. Éstas inician cuando, rompiendo los usos y costumbres, los partidos políticos interfirieron en la vida interna, instaurándose como alcalde al priísta Bernardino Ponce Hinojosa, a quién se le acusa de estar de tras de los ataques y de haber sido impuesto vía un fraude electoral, la comunidad ha reconocido, a través de sus métodos de organización comunitarios, a Esteban Antillón Buenavista, como alcalde único. No hablamos de un conflicto político entendido como una pugna por quién asume un cargo, sino una lucha por mantener las formas de organización autónoma y la instauración de las tradicionales formas del Estado burgués, que en esta etapa se mantiene aún grandemente vinculado e infiltrado por el crimen organizado y defendiendo los intereses de los grandes propietarios.

Como marxistas planteamos el respeto a los usos y costumbres e incluso, a la autonomía de las comunidades indígenas, siempre y cuando estas no atomicen nuestra fuerza de lucha como trabajadores del campo y la ciudad, sino que la fortalezcan y siempre y cuando, no ayuden a reproducir esquemas de opresión y explotación.

Muchos pueblos indígenas han demostrado tener formas organizativas muy avanzadas que pueden ser ejemplo, al menos embrionariamente, de cómo deberíamos organizar un Estado de los trabajadores. Defendemos la autodeterminación de los pueblos indígenas y la organización comunitaria de usos y constumbres, si estos se enlazan al proceso general de lucha de los oprimidos y explotados.

Las comunidades indígenas de nuestro país han mantenido y desarrollado formas de organización que en gran medida les ayudan a mantener una resistencia contra históricos ataques de los que han sido víctimas, en momentos en que es necesario, varias comunidades pueden incluso avanzar al desarrollo de formas de organización muy desarrollados, como lo hemos visto en Michoacán en Cherán, quienes combatiendo a talamontes vinculados al crimen organizado terminaron tomando el poder en su comunidad basados en la organización de masas y el armamento del pueblo.

Las agresiones contra las comunidades en Oaxaca y San Mateo del Mar se han intensificado desde que mostraron su oposición al proyecto del Corredor y tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Anteriormente ya habíamos visto el despojo de tierras y la lucha contra las empresas eólicas en la región istmeña. Los grandes mega proyectos históricamente lo que han traído son ataques a las comunidades. Los que impulsa AMLO dice que tienen otro objetivo y carácter, localmente son arropados por elementos reaccionarios que golpean a las comunidades. Nosotros no nos oponemos al progreso siempre y cuando vaya orientado a la mejora de los pueblos indígenas, a los campesinos y obreros, eso solo puede ocurrir si no tienen un carácter capitalista, pues la lógica de la propiedad privada beneficia al bolsillo privado a costa de las mayorías. Por esto también decimos con claridad que nos oponemos a cualquier megaproyecto sin el consentimiento de las comunidades basado en consultas verdaderamente democráticas y rechazamos el carácter capitalista de los mismos.

En el comunicado, antes citado, se hace un llamado a una acción nacional e internacional para demandar:

“1. LA PRESENCIA INMEDIATA DE LA SEGURIDAD PÚBLICA.

2. SEGURIDAD PARA TRASLADO INMEDIATO DE HERIDOS AL HOSPITAL DE SALINA CRUZ.

3. INVESTIGACIÓN INMEDIATA DE LA AGRESIÓN Y CASTIGO A RESPONSABLES.”

La policía se movilizó finalmente. Estas demandas reflejan un grado de desesperación frente al brutal ataque del que fueron objeto, pero el real objetivo no debe ser que las fuerzas policiacas estatales sean las que controlen y dominen, sino que se respeten los usos y costumbres y se avance hacia la consolidación de un gobierno basado en estos, controlado por el pueblo y al servicio del mismo. Esto no puede ser un proceso local y aislado sino un llamado a avanzar en la construcción de la organización y de generar organismos de poder popular con el objetivo claro de destruir al actual estado corrupto y construir uno al servicio del pueblo.

El ataque a la comunidad Ikoots se dio en un contexto de violencia más general. En Acapulco se dio un enfrentamiento entre elementos armados y la Guardia Nacional y choques violentos con el crimen organizado en Guanajuato. Necesitamos una enorme milicia popular para poner orden a todo este caos.

Hay un gobierno que se dice del cambio, pero la policía con su violencia sigue cobrando la vida de jóvenes, luchadores sociales siguen siendo impunemente encarcelados como Susana Prieto Terrazas, activistas y comunidades organizadas siguen siendo asesinadas, desde Samir Flores en Morelos hasta el pueblo Ikoots en Oaxaca. No decimos que estos crímenes hayan sido impulsados por el gobierno federal pero sí que bajo éste siguen ocurriendo y la justicia sigue sin verse. El presidente ha llegado a decir que sólo el pueblo salva al pueblo, en esa parte coincidimos, por eso el llamado es a fortalecer la organización de los trabajadores del campo y la ciudad. Es necesario hacer un frente único contra la represión en Jalisco, por la libertad de Susana Prieto, por justicia y protección para los Ikoots y en general para acabar con la violencia y conseguir la justicia social.

¡Justicia y protección para los habitantes de San Mateo del Mar!

¡Alto a la represión contra los luchadores sociales!

¡Frente unido contra la represión!

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