Juventud y barbarie: Perspectivas estudiantiles

Antonio Mejia

En los últimos años, el capitalismo ha sido desenmascarado de cualquier velo que en su día ocultó la barbarie dentro de él. Lo que ha quedado es un sistema senil, decadente, que se ha manifestado con el genocidio en Palestina, la crisis climática, las guerras imperialistas, y la miseria tan exacerbada e ininterrumpida de la clase trabajadora. Estas han sido las condiciones sobre las que se ha desarrollado esta generación de la juventud.

Algunas personas podrían quizás pensar que, frente a esto, el ambiente que uno encontraría entre la juventud sería uno de desesperación o desmoralización.  Sin embargo, vemos diametralmente lo opuesto. En estos últimos meses, movimientos de masas a través del mundo han sido impulsados por el momento y la vitalidad de la juventud. En vez de resignarse y aceptar ese pozo tan oscuro que promete el futuro bajo el capitalismo, han decidido luchar. La prueba viviente de esto se encuentra en el Partido Comunista Revolucionario.

El trabajo en media superior en la Ciudad de México durante el último periodo ha sido sobresaliente.  Estos meses nos han demostrado que el sector más joven del estudiantado es también el más radicalizado. El ímpetu y la energía revolucionaria de esta capa de nuestra militancia ha sido el factor determinante en la construcción de nuestro Partido dentro de los bachilleratos, en particular aquellos dentro de la UNAM. La falta de respuestas a las demandas tan urgentes del estudiantado ha dejado en evidencia la verdadera cara de la Universidad.  

En la Escuela Nacional Preparatoria, por ejemplo, esto se ha representado con las demandas por comedores subsidiados, rutas de transporte gratuito y seguro para los estudiantes, programas de atención psicológica adecuados, entre otras; en el Colegio de Ciencias y Humanidades la inseguridad en los planteles se ha convertido en una cuestión vital para el estudiantado.  Las desapariciones de estudiantes, los ataques porriles, y, en particular, el reciente ataque por un estudiante del plantel Sur, pintan un panorama de inestabilidad palpable para los estudiantes; ¿qué puede esperar la juventud del futuro cuando hoy sus aulas de clase ya no son seguras?  Las ‘soluciones’ implementadas por Rectoría también resultan criminales, pues no atienden el problema de raíz y, al contrario, funcionan como una herramienta más de la Universidad para la represión de los sectores organizados del estudiantado. 

Carentes de una fuerza que sea capaz de realmente atender estas demandas, la capa más avanzada del estudiantado ha comenzado a girar a nuestro Partido, buscando en él una alternativa revolucionaria que sea verdaderamente capaz de vincular las problemáticas inmediatas de la juventud con el problema que yace de raíz. Ha sido así que el trabajo de nuestro Partido dentro de media superior ha logrado crecer.  

En el último periodo, nuestra militancia en preparatorias se ha triplicado.  Hace dos años contábamos con trabajo en solo un bachillerato de la UNAM; ahora podemos orgullosamente decir que nuestra presencia se ha expandido a cuatro otros planteles de la ENP y tres planteles del CCH (¡además de algunas escuelas preparatorias en Chapingo y Yucatán!).  La energía con la que los camaradas han impulsado la construcción de nuestro Partido en sus bachilleratos ha sido nada menos que loable, y es esto lo que nos permite, sin ningún temor a equivocarnos, asegurar que nuestras victorias en media superior continuarán y serán cada vez mayores.  El trabajo en los bachilleratos comprueba lo que la experiencia histórica ha mostrado una y otra vez: la juventud es el eje motor en la lucha por la emancipación final de la humanidad.

¿Acaso no es natural que, en nuestro partido, en el partido de la revolución, predominen los jóvenes? Somos el partido del futuro, y el futuro pertenece a la juventud. (V.I. Lenin, La crisis del menchevismo)