Hablemos sobre la “infiltración” pero también de las alianzas con la derecha

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Han circulado diversas imágenes en las redes sociales: Xóchitl Fuentes, militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) apoyando las protestas y la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum por la mañana del 28 de septiembre, denunció que María Beatriz Gasca, vicepresidenta de la empresa GINgroup, empresa especializada en outsourcing, ha financiado la ocupación del edificio.

Esta situación se mezcla con un proceso de movilización legítima de mujeres a nivel nacional, cuya rabia está justificada. Los feminicidios no se detienen, la violencia hacia la mujer se ha vuelto cotidiana, los elementos de barbarie del sistema son más profundos cuando se trata de mujeres trabajadoras, desempleadas estudiantes, campesinas pobres o amas de casa.

Producto del ambiente de opresión y violencia hacia la mujer, en las protestas la acción directa de algunos grupos de mujeres contra la policía, edificios y símbolos se ha vuelto un elemento cotidiano. “Los edificios los pintan, las mujeres asesinadas no vuelven”, se lee cotidianamente en las consignas o pintas.

Las sospechas de infiltración en ese tipo de acciones están presentes, y la presencia de los personajes vinculados a los sectores empresariales, con ONG’s con fuerte financiamiento y vinculados a grupos empresariales reafirma esa idea en algunos sectores de la población, en particular entre la base social del gobierno de AMLO, que sospechan que estas acciones vayan orientadas a la desestabilización del actual gobierno. A partir de esto se ha generado un proceso de amalgama de opinión, sin saber distinguir las protestas y la furia legítima de miles de mujeres a nivel nacional.

Debemos hablar con la verdad: la violencia hacia la mujer no se ha detenido, forma parte de un problema estructural, y no se solucionarán con llamados morales a los violentadores o delincuentes. Una ola de indignación recorre el país, particularmente entre las mujeres más jóvenes que ante la ausencia de tradiciones de lucha han optado por la acción directa, pero de ¿dónde estos sectores pueden sacar conclusiones? Si existe la ausencia de sectores amplios de izquierda en las protestas, la negativa a sectores de los dirigentes izquierda electoral en apoyar la lucha o incluso negar la problemática, se mezcla con la debilidad de las organizaciones sindicales democráticas que puedan encausar la lucha; e incluso el oportunismo y los errores de los dirigentes que en teoría deberían explicar pacientemente hacia donde encausar la protesta. ¿De dónde sacarán conclusiones si cotidianamente se responde desde las cúpulas que la vía institucional es la alternativa, cuando las instituciones están degeneradas y son corruptas hasta la médula?

Eso lo ha observado algunos sectores de la derecha, que intentan actuar en los márgenes de los movimientos para sacar provecho político. ¿Existe esta intención de los grupos empresariales, ONG’s vinculados a la derecha internacional o algunos sectores de los partidos de la derecha?, desde nuestro punto de vista sí y dentro del movimiento se debe comenzar a clarificar esta situación y aprender a deslindarse de este tipo de elementos al servicio de la oligarquía. Pero, a su vez se debe señalar que estos elementos no son los causantes de todas las protestas, ni sus principales promotores, las causas, como ya lo mencionamos son otras.

El mensaje sobre la infiltración de la derecha como promotora de todas las protestas, que promueven algunos dirigentes de Morena y espacios informativos digitales simpatizantes del gobierno actual distorsiona la realidad, dan una visión de fortaleza a los grupos de derecha y ultra-derecha que ahora mismo no tienen, pero lo podrían obtener si se continúan reproduciendo algunos errores.

La derecha se fortalece si se abandona el trabajo de la organización abajo, con los obreros, campesinos, de las mujeres, los estudiantes y los sectores populares; a su vez también se fortalece si se abandona la movilización en las calles, pretendiendo que todo se puede transformar desde las instituciones y el Estado corrupto; también se hace fuerte si a algunos de sus elementos se les otorga espacios en el gabinete del gobierno actual, como es con Alfonso Romo y Esteban Moctezuma Barragán; si se les postula como candidatos en las elecciones o se les ofrece en charola de plata la dirección del partido en el gobierno que en teoría pretende llevar a cabo un proceso de transformación social.

Cuidado con los lobos vestidos de ovejas

Pongamos un ejemplo, sin caer en el método de linchamiento que el gobierno de la Ciudad de México utilizó para golpear a todo el movimiento de mujeres en su conjunto. Creemos que dentro del movimiento se debe debatir democráticamente y escuchar los diversos puntos de vista con la finalidad de avanzar.

María Beatríz Gasca Acevedo, vinculada al grupo empresarial GINgroup, cuyo dueño Raúl Beyruti está muy ligado al poder político y económico de nuestro país, se acercó y se solidarizó con la toma del edificio de la CNDH ¿cuáles son sus intenciones?

Lejos del discurso abstracto de sororidad, es obvio que detrás del apoyo hacia la toma existen intereses, incluso algunos de ellos contrapuestos que debemos aprender a diferenciar. Las organizaciones populares, de familiares de desaparecidos, miles de mujeres en lo individual, se acercan con la finalidad de colaborar, apoyar de manera desinteresada con la finalidad de que la lucha contra la violencia avance y para que haya justicia en los casos de las mujeres y familiares violentados o desaparecidos, lo mismo podemos decir de colectivos, agrupaciones revolucionarias o de izquierda que se acercan con la finalidad de hacer avanzar el movimiento.

Gasca Acevedo, no es una activista más por los derechos de las mujeres, como ya vimos esta vínculada a un grupo empresarial, y su trayectoria demuestra que sus mil lazos la unen a un sector de los empresarios y la oligarquía en este país. Fue directora de Departamentos Finpatria, empresa dedicada al financiamiento del mercado de la construcción y compra de viviendas, también se desarrolló como manager para la trasnacional Nestlé, posteriormente fue directora de recursos humanos de Aeroméxico; en el año 2017 fue catalogada como una de las 100 mujeres más poderosas por la revista Forbes, forma parte del Foro Económico Mundial y como parte de su trabajo en la fundación “Mujeres ‘menos’ poderosas”, se integró al consejo de la fundación Cherie Blair como líder para México.

Es una fiel representante de lo que podemos denominar el feminismo burgués, que busca la emancipación de las mujeres de la clase privilegiada, o mejor dicho sostener los privilegios de las mujeres burguesas y de toda la clase burguesa, manteniendo el estado de explotación, violencia y desigualdad para el resto de la población, los pobres y oprimidos, hombres y mujeres por igual.

Su participación en las protestas no es casual o simple solidaridad, detrás de ella hay fuertes intereses políticos y económicos de grandes empresarios y un sector de la derecha vinculados a ellos. No es casual que la fundación Cherie Blair sea financiada por la United States Agency International Development (USAID), que ha sido denunciada por financiar diversos grupos y organismos en América Latina con la finalidad de desestabilizar gobiernos incómodos al imperialismo norteamericano, incluso impulsando golpes de Estado.

Preguntamos ¿qué en común puede tener una familia de la sierra de Guerrero víctima de la violencia, una mujer violentada en los municipios como Ecatepec o Naucalpan, una trabajadora, un ama de casa violentada en su centro de trabajo o en su casa con elementos vinculados con el poder financiero y fundaciones con fuerte financiamiento económico por parte de organismos internacionales de derecha?, nosotros creemos que las coincidencias son pocas. Como lo explicaba la revolucionaria socialista Rosa Luxemburgo: el género nos une, la clase nos divide.

Sectores de la oligarquía nacional le incomodan algunos aspectos del actual gobierno, sin duda están tratando de incidir en los movimientos legítimos, no solamente de las mujeres, con la finalidad de usarlos como elementos de presión para seguir conservando sus privilegios y usarlos como moneda de cambio para mantener sus grandes intereses económicos.

Desde nuestro punto de vista, el movimiento contra la violencia hacia las mujeres, los familiares víctimas de la violencia del Estado y familiares de los desaparecidos, deben desconfiar de elementos privilegiadas, vinculadas a la USAID, o el Foro Económico Mundial.

La derecha infiltrada… en el gobierno

Si de infiltraciones hablamos, debemos también referirnos a algunos elementos que están incrustados en el actual gobierno. Ex-salinistas, grandes empresarios, ex priistas, ex panistas, ex perredistas que están dentro del actual gabinete o fueron impulsados como candidatos en diversos niveles en la elección del 2018, con la complacencia de los dirigentes del Movimiento Regeneración Nacional.

Pongamos dos ejemplos en el gabinete:

Alfonso Romo, empresario agro-industrial, en el pasado tuvo vínculos con grupos ultraconservadores como el Opus-Dei y los Legionarios de Cristo, cercano a Pedro Aspe quien fuera Secretario de Hacienda durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y precursor de su proyecto económico que impulsó un paquete masivo de privatizaciones, despidos masivos y una política agresiva de destrucción de derechos laborales y contención salarial; actualmente es coordinador del gabinete para el Fomento, Inversiones y Crecimiento Económico.

Esteban Moctezuma Barragán, fue coordinador de la campaña presidencial del PRI cuando triunfó Ernesto Zedillo, ocupó el puesto de Secretario de Gobernación cuando ocurrió la masacre de campesinos e indígenas en Aguas Blancas, Guerrero; posteriormente fue cambiado a la Secretaria de Desarrollo Social. Su trayectoria la continuó en las filas de Televisión Azteca; actualmente es Secretario de Educación Pública.

A lo largo y ancho del país hay pequeños Alfonso Romo y Esteban Moctezuma Barragán gobernando en diversos niveles que obedecen a la lógica del llamado antiguo régimen bajo el nuevo gobierno, que fueron impulsados como candidatos o funcionarios públicos bajo la lógica de “necesitamos de todos” y en los acuerdos políticos que se realizaron a nivel nacional previo a las elecciones.

El gobierno actual es producto de la búsqueda de alternativas de millones de trabajadores, campesinos pobres, amas de casa, jóvenes y mujeres en su búsqueda de alternativas ante la ofensiva hacia los derechos sociales, laborales además las privatizaciones, el saqueo y la escandalosa corrupción de los gobiernos del PRI y el PAN.

El nuevo gobierno por otro lado ha prometido una Cuarta Transformación en el país, políticas en sentido contrario de los gobiernos antecesores, la pregunta salta a la vista es ¿cómo se puede realizar ese tipo de transformaciones con elementos de derecha incrustados en toda la estructura del gobierno? Y sin un proceso de organización y movilización social amplio que empuje el proceso de transformación y que venza la resistencia del Estado y los sectores conservadores.

En el partido en el gobierno la situación es similar, en la disputa por la dirigencia de Morena se encuentran personajes que estuvieron vinculados al llamado “Pacto por México”, que avalaron algunas de las contra-reformas impulsados por el gobierno de Enrique Peña Nieto, como es el caso de Mario Delgado.

La crítica acerca de los intentos de infiltración de la derecha a algunos movimientos sociales se queda corta si a su vez no se denuncia o se actúa en contra de la derecha incrustada en todos los niveles del nuevo gobierno.

El proceso de la Cuarta Transformación se ha concentrado a intentar desmantelar los actos de corrupción, intentar cobrarle impuestos a los grandes empresarios, implementar un paquete de programas sociales a los sectores más vulnerables de la población, utilizar al Estado como herramienta de mediación entre los intereses de las clases y sectores sociales y de redistribución de la riqueza. Todo esto en el marco del respeto a la gran propiedad privada y las bases del actual sistema económico, el capitalismo.

Ahí es donde radica una de las principales contradicciones de la Cuarta Transformación, por un lado existe aún un apoyo masivo del pueblo trabajador y los explotados hacia el actual gobierno, pero esos deseos profundos de transformación chocan con el muro que representan los burócratas arrogantes y reaccionarios del llamado antiguo régimen que gobiernan a todos los niveles y que esos deseos se desean encauzar por la vía institucional; cuando las instituciones y el Estado siguen obedeciendo a los intereses de los grandes capitalistas y la oligarquía.

Al querer encauzar el proceso de transformación social por la vía del Estado y las instituciones, sin tocar las bases fundamentales del sistema, quedan grandes problemas por resolver, como es la violencia hacia la mujer y los feminicidios. Esta contradicción se profundizará conforme la crisis económica y por consecuencia la crisis social del sistema, entre los sectores honestos en torno a la Cuarta Transformación se debe profundizar un debate fraterno acerca de estos planteamientos.

Por un movimiento revolucionario de mujeres y los explotados

Las marxistas comprendemos la rabia de un sector de movimiento de las mujeres, el sentimiento de  «quemarlo todo”, “que arda toda” ante la horrorosa violencia que recorre el país, comprendemos la impotencia de miles de familiares de las víctimas que cotidianamente recorren los ministerios públicos y las instituciones en busca de justicia y se encuentran con una burocracia insensible y leyes que en muchas ocasiones protegen al agresor o al que tiene dinero para comprar la justicia.

El movimiento de mujeres tiene un alto potencial revolucionario, los sectores de izquierda y revolucionarios, el movimiento de los trabajadores en su conjunto deberían observarlo como un aliado potencial. A su vez, entre las compañeras que desean avanzar consecuentemente en la lucha se debería abrir un proceso de debate democrático, amplio, sobre los métodos e ideas a lo interno del movimiento.

De manera fraterna pensamos que, si existen diversas expresiones a lo interno del movimiento, debemos aprender reconocer a nuestros aliados potenciales. Algunos de los intereses a los que obedecen algunos elementos del movimiento, por un lado, tenemos a algunas expresiones del feminismo liberal, burgués, que pretende encauzar al movimiento hacia los intereses de los dueños de las grandes corporaciones y sectores empresariales, reaccionarios y conservadores.

Por otro lado, los errores de algunas agrupaciones de izquierda y de algunos personajes provoca una repulsión natural y un llamado a la división dentro del movimiento, pero las mujeres trabajadoras, amas de casa, estudiantes hijas de trabajadores somos parte de los explotados y oprimidos, y nuestros aliados naturales se encuentran en las diversas expresiones del movimiento de los trabajadores, campesino y popular.

La contundencia dentro del movimiento no debe abandonarse, pero se debe aspirar a que sea un movimiento masivo y contundente que haga cimbrar las bases de este sistema de explotación, violento y opresor.

El movimiento de mujeres merece triunfar, y desde nuestro punto de vista, debe asumirse como un movimiento revolucionario emancipador, en el marco de un movimiento revolucionario general de los explotados y oprimidos, recogiendo los sentimientos y deseos de transformación profunda de millones que recorre el país de trabajadores, jóvenes y de los sectores populares. En la lucha por nuestras demandas inmediatas, la lucha contra la violencia pero que tenga en la perspectiva la lucha contra el sistema capitalista.

Hace aproximadamente un siglo, cientos de miles de mujeres revolucionarias y socialistas, que luchaban por los derechos políticos, contra la opresión y el capitalismo se reunieron en las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, impulsadas por el movimiento revolucionario internacional y por revolucionarias reconocidas como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, creemos que es momento de recuperar esas experiencias, aprender de sus aciertos y sus errores y retomar algunas de sus banderas, eso es lo que nos hemos propuesto en la Liga de Mujeres Revolucionarias.

… para la proletaria su casa es el mundo entero, el mundo con todo su dolor y su alegría, con su fría crueldad y su ruda grandeza. La proletaria es esa mujer que migra con los trabajadores de los túneles desde Italia hasta Suiza, que acampa en barrancas y seca pañales entonando canciones junto a rocas que, con la dinamita, vuelan violentamente por los aires. Como obrera del campo, como trabajadora estacional, descansa durante la primavera sobre su modesto montón de ropa en medio del ruido, en medio de trenes y estaciones con un pañuelo en la cabeza y a la espera paciente de que algún tren le lleve de un lado a otro. Con cada ola de miseria que la crisis europea arroja hacia América, esa mujer emigra, instalada en el entrepuente de los barcos, junto con miles de proletarios, junto con miles de proletarios hambrientos de todo el mundo para que, cuando el reflujo de la ola produzca a su vez una crisis en América, se vea obligada a regresar a la miseria de la patria europea, a nuevas esperanzas y desilusiones, a una nueva búsqueda de pan y trabajo.

La mujer burguesa no está interesada realmente en los derechos políticos, porque no ejerce ninguna función económica en la sociedad, porque goza de los frutos acabados de la dominación de clase. La reivindicación de la igualdad de derechos para la mujer es, en lo que concierne a las mujeres burguesas, pura ideología, propia de débiles grupos aislados sin raíces materiales, es un fantasma del antagonismo entre el hombre y la mujer, un capricho. De ahí el carácter cómico del movimiento sufragista.

La proletaria, en cambio, necesita de los derechos políticos porque en la sociedad ejerce la misma función económica que el proletario, trabajo de la misma manera para el capital, mantiene igualmente al Estado, y es también explotada y dominada por éste. Tiene los mismos intereses y necesita las mismas armas para defenderse. Sus exigencias políticas están profundamente arraigadas no en el antagonismo entre el hombre y la mujer, sino en el abismo social que separa a la clase de los explotados de la clase de los explotadores, es decir, en el antagonismo entre el capital y el trabajo”.

La proletaria. Rosa Luxemburgo

Estas son nuestras banderas, te invitamos a debatir fraternalmente, para ser muchos más y multiplicarlas.

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