Frente a la violencia la solución no es la Guardia Nacional sino la organización del pueblo

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Desde hace ya varios años la nación ha sido afligida por una tormenta de violencia brutal que a mediano o largo plazo parece no tener solución alguna, a lo anterior, el gobierno de AMLO plasmó en su Plan de Paz y seguridad 2018-2024 la creación de un cuerpo armado llamado “Guardia Nacional” conformados por policía Naval y Armada, elementos de la Policía Federal y la sociedad civil. Para mayo de este año se aprobó su creación y actualmente ya se encuentra este cuerpo castrense en las calles, pero esto a pesar de ser presentado como la solución para la delincuencia en verdad no es algo nuevo o ingenioso.

En el año 2006 Felipe Calderón Hinojosa llegaría a la presidencia con un ambiente de gran proliferación del narcotráfico que se encontraba presente a todos los niveles de gobierno incluida la policía a nivel nacional, los cuerpos policiales no presentaban ya protección alguna contra la delincuencia y por el contrario parecían ayudar a su crecimiento, a lo anterior hay que sumarle un proceso electoral muy dudoso que causaría movilizaciones masivas llegando a aglomerar un número de tres millones de personas en su contra.

Las razones ya expuestas formaron el escenario ideal para desatar al ejército de los cuarteles a declararle la guerra al narco, al haber un enfrentamiento directo cualquier lugar sería propicio para un combate armado resultando en que la población en general tuviera miedo de salir a las calles y apaciguando la ira latente en ese momento.

Desde entonces la violencia ha ido escalando a niveles terroríficos y las cifras de muertos oficiales asciende a los doscientos cincuenta mil (en 2016 México obtendría el título del segundo país en conflicto bélico con más muertos sólo detrás de Siria) lo cual es suficiente para marcar la estrategia como un fracaso ya que significó una guerra civil unilateral donde irónicamente la mayor cantidad de abatidos no fue de los bandos enfrentados sino de la población común y corriente; además que el ejército al entrar en la dinámica de la policía también se vería corrompida hasta la médula, cientos de operativos y esfuerzos para detener los negocios de los cárteles se verían frustrados por información filtrada, el aparato del estado más confiable ya no tenía las bases morales para tener esta característica… incluso en el campo práctico cabe recalcar que un oficial policíaco tiene la tarea de prevenir y controlar mientras que la de un soldado es de abatir uno o varios objetivos específicos, obvio no sólo son instruidos en esta área pero es su misión principal.

El hecho de que constantemente las noticias se empaparan de grandes capturas, mantuvo a raya a los Estados Unidos ya que se seguía con la línea de acción trazada por ellos la cual era apoyarse en un cártel para que este acabara con su competencia y estando este ya sólo rematarlo de manera más fácil, aunque nunca ha funcionado.

A lo largo de ese sexenio y el que le siguió esta táctica no cambió para nada, incluso se buscaría su legalización en 2018 con la Ley de Seguridad Interior. Bajo este contexto, AMLO no plantea una solución distinta a la de sus antecesores, únicamente varía de forma superficial en el nombre y su conformación pero en esencia es lo mismo. No es sorpresa que la oposición se mostrará calmada ante la iniciativa, la única garantía de que la guardia no se usará contra la gente o algún movimiento social es la palabra de presidente lo cual no es suficiente en el mar de promesas que existe en la política.

La historia de este país y de Latinoamérica nos ha mostrado más que el ejército casi siempre ha jugado un papel reaccionario ante grandes protestas sociales como en el movimiento estudiantil del ‘68, el halconado del ‘71, el movimiento zapatista del ‘94, Ayotzinapa, etc.; sólo por nombrar algunos de los eventos más destacados pero existen muchos más casos. El ejército es el brazo sólido y represivo del estado, nació como una forma de protección de la oligarquía para sus intereses en un principio a nivel local y luego internacional para conseguir territorios, recursos o más mercados económicos y de explotación. No obstante, esto ya quedo atrás. Las fuerzas armadas modernas no son más que una subordinación de la burguesía estatal en turno, AMLO busca fortalecer al Estado con la creación de un cuerpo como la Guardia Nacional.

La buena voluntad del gobierno no garantiza que en un relevo de este a la derecha sea utilizada como siempre ha sido usado.

Si no se puede recurrir a los cuerpos de seguridad comunes la solución es que los afectados por la inseguridad que son la mayor parte de la población trabajadora debe de agruparse en comités de autodefensa o policías comunitarias donde todo una comunidad o pueblos se organice de manera muy activa, la misma gente debe velar por su seguridad y hasta su vida, es normal ver en las calles letreros anunciando que la zona está vigilada por cámaras o los mismos vecinos, las personas se dan cuenta que sólo entre ellas se pueden cuidar. Las experiencias a nivel nacional en Michoacán y en Guerrero con este tipo de medidas son muy enriquecedoras e importantes.

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