Elecciones en Hidalgo: Balde de agua fría para Morena

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El pasado domingo 18 de octubre, Hidalgo vivió comicios electorales. La campaña se vivió con interesantes batallas entre los candidatos impuestos de Grupo Universidad, algunos cercanos del Secretario de Gobierno Simón Vargas y de la dirigencia de Morena a Nivel Nacional.

Días valiosos perdieron muchos candidatos morenistas en las peleas judiciales. Recordaremos incluso que, en algunos municipios importantes, Morena no apareció en la boleta por la “novatada” de Alejandro Olvera Mota, representante del partido ante el órgano electoral y esposo de la diputada local de Grupo Universidad Roxana Montealegre Salvador, cuestión que, además, le costó el cargo y la militancia por no registrar a otra aspirante a regidora en Mineral de la Reforma.

Un análisis introductorio

Morena en Hidalgo está nadando, ya lo decíamos, contra corriente. Pero esta situación se agrava cuando, además, carece de una dirigencia en amplísimo sentido. Por un lado, Abraham Mendoza, que fue el presidente, abandonó el cargo cuando fue designado “súperdelegado” luego de abrirle la puerta a la llamada Sosa Nostra. La secretaria Angélica García Arrieta, quien ganó la senaduría en 2018, días después de llegar al cargo, falleció. Y el secretario de Organización Luis Enrique Cadena García se lanzó en la búsqueda de la presidencia municipal de Nopala.

El partido se quedó prácticamente en manos del presidente del Consejo Político, Andrés Caballero y de la camarilla de Carlos Mendoza, secretario de Formación Política. Así se lanzaba Morena a demostrar su valía.

Jornada electoral

Después de sacar a algunos candidatos cercanos a Grupo Universidad, el caso más importante es el de Areli Maya, esposa del expresidente Municipal de Mineral de la Reforma e imputado ante la justicia penal estatal, y el de su sucesora Diana Laura Ramírez Meneses que buscaron la candidatura en Mineral de la Reforma; Morena hizo una campaña más o menos decente en casi todos los municipios donde se presentó.

Sin embargo, sabemos cómo opera el PRI y el gobierno de Omar Fayad, apurando las obras de infraestructura de Pachuca y Mineral de la Reforma días previos a las elecciones, aunque quedaran mal (por ejemplo: los puentes vehiculares quedaron literalmente encima de los puentes peatonales que dan acceso a las estaciones del Tuzobús, vaya que tenían prisa). Pero la sorpresa la dieron cuando en muchos municipios se acusó de la compra de votos, incluso Israel Félix Soto, el príncipe de Fayad para el gobierno de Mineral de la Reforma, señaló a Morena de tal caso. Es el colmo de la desfachatez, cuando sabemos que Félix Soto usó su fundación no sólo como plataforma política sino para repartir regalos que fueron desde enceres domésticos o juguetes de plástico hasta caballos y demás animales de granja.

Pero los que sí que compraron votos fueron, ¡oh sorpresa!, el PRI. En redes sociales se denunció la tradicional vendimia donde el voto se cotizaba desde los doscientos hasta los dos mil pesos o a través de las tarjetas previamente repartidas donde se había prometido el pago por depósito en caso de que se lograra el triunfo o se comprobara el voto a favor de los candidatos. Sin embargo, también se denunció que los depósitos nunca llegaron o que los operadores políticos del PRI repartieron menos de lo prometido e incluso, sinvergüenzas totales, ¡pagaron el voto con billetes falsos!

Luego, ya iniciada la jornada electoral, se empezó a difundir que el Programa de Resultados Preliminares que cada elección orienta sobre los resultados, supuestamente no sería confiable porque la empresa a la que se le había encargado resultó no ser apta. Cualquiera pensaría lo mismo que el lector tiene en la mente mientras lee estas líneas: Se preparaba un fraude. Y tan grande fue el asunto que se empezó también a difundir que la empresa contratada ya había sido señalada de irregularidades previamente. Ni modo que fuera tan grande la torpeza del órgano electoral. Para subsanar su vergüenza que nadie creyó, el propio Instituto llevaría a cabo la publicidad del conteo y las proyecciones estadísticas.

Pero, en fin. En los conteos, que dicho sea de paso tardaron horas en empezar a difundirse, Morena empezaba a verse pequeño. Esto por dos razones: la primera es que es cierto que Morena se quedó corto y hasta se vio principiante, debido a conclusiones que más adelante explicaremos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las actas que se computaron en el sistema referían errores como ilegibilidad o carencia de datos. Lo curioso es que esto se daba en contra de Morena, o de manera general, a favor del PRI.
Estas irregularidades también fueron denunciadas por distintos candidatos de Morena en todo el estado, el ambiente era por lo menos, tenso.

Mineral para el PRI, en Pachuca sonaba un empate técnico, Tizayuca y Actopan para Morena, Huejutla otra vez para Encuentro Social, Ixmiquilpan para otro Charrez y hasta Tecozautla para un independiente.

Las cosas para Morena le habían quedado cortas. El PRI se llevaría más de treinta presidencias municipales, Morena apenas una quinteta y seis más en coalición. Todo había salido mal.

Postelección

Tras conocerse algunos resultados, se vislumbró el recuento de algunas casillas. El miércoles y las primeras horas del jueves siguiente se confirmaron algunas otras.

El lunes, se difundió que la Comisión Nacional de Honor y Justicia había determinado echar a Olvera Mota de la representación partidista y del partido. Ese mismo día, Ramírez Cuellar dio una conferencia de prensa sentado al lado de Olvera Mota…

En dicha conferencia dijo que pelearía cuantas elecciones fueran posibles con la finalidad de recuperar algo, comiéndose su tweet de que municipios importantes serían para Morena de acuerdo con sus propias encuestas de salida. ¿Pues a quién le preguntó?

Por otro lado, Pablo Vargas, candidato de Pachuca, anunció que se confiaría que el recuento le daría el triunfo en una elección cerradísima donde Sergio Baños, el compadre del gobernador, iba a la cabeza.

Finalmente, esto no fue así, aunque muchas boletas que votan al PRI fueron marcadas con un mismo crayón verde y con el crayón que el IEEH dejó en las mamparas, por si no se llevaba plumón para marcar. Denuncian el pago incompleto o “jineteado” u obligado por el PRI. Nuevamente el Doctor Pablo Vargas anunció en la Plaza de la Independencia a los pies del Reloj Monumental que se emprenderá una férrea lucha por la Presidencia Municipal.

Otro conteo de votos se dio en Tulancingo, donde, aunque notoriamente hubo un fraude en contra de Damián Sosa Castelán, se le declaró a Jorge Márquez, otro priista, ganador de la elección. Aunque Sosa Castelán no es santo de la devoción de nadie que quiera tener la conciencia tranquila, lo cierto es que hay hasta vídeos donde se declaran nulos los votos donde con líneas gruesas y con crayón le dan su voto al candidato de Grupo Universidad y con líneas más delgadas y tenues, evidentemente marcadas después, se “vota” por otro partido para hacer nulo el sufragio.

Pero en cuarto piso se celebra como si no hubiese mañana. Mineral de la Reforma votó por un virrey, por Israel Félix Soto. Para Omar Fayad no había mejor escenario posible e incluso, él puede decir que ya tiene sucesor y, ya enrachados, hasta se ve de Presidente para 2024. Poderoso caballero es Don Gobierno.

Una reflexión crítica

No ha faltado dentro de Morena quien busca culpables. Pero todos los caminos llevan, de la dirigencia estatal, a Andrés Caballero, a Carlos Mendoza y su camarilla, a Martín Sandoval Soto, a Ángel Tenorio y a Luis Enrique Cadena y de la dirigencia nacional, a Alfonso Ramírez Cuellar.
Morena tiene una militancia envidiable. Una militancia estudiada, una militancia crítica, una militancia que se dedica a organizarse y a formarse. Pero tiene una dirigencia que llega prometiendo y llega a hacer de Morena una empresa, su propia empresa. Esta dirigencia que tiene en Hidalgo no sirve para nada. Se han dedicado a bravuconear a los periodistas aplaudidores del gobierno estatal, que no son pocos. Se han dedicado a comentarse en redes sociales los memes y las fotos que entre ellos se suben.

Se han dedicado a acusarse entre ellos de todo y de nada. Se han dedicado a señalar, pero no hay autocrítica, no hay templanza, no hay voluntad. No hay dirigencia. Pedir su renuncia no es un capricho, es más que una necesidad. ¡Y todavía se sorprenden!

Una realidad innegable es que los resultados de las elecciones en Hidalgo y Coahuila, de deben directamente al proceso burocratización del partido, a las políticas de alianzas con grupos y partidos conocidos por sus posiciones conservadoras, de derecha que no representan una clara diferenciación con el partido de siempre. ¿Cómo pedir el voto para Morena en Tulancingo siendo el candidato el hermano de Sosa Castelán? ¿Cómo pedir el voto para Morena con candidatos de Grupo Universidad?

Los que habitamos en el estado de Hidalgo conocemos a la perfección lo que ha representado la Sosa Nostra y su Grupo Universidad porque lo hemos padecido. Ellos son un grupo de porros, corruptos disfrazados de burócratas que por años han tenido secuestrada la Universidad estatal, utilizándola como fachada para sus negocios ilícitos, enriqueciéndose a costa de la comunidad universitaria y utilizando la fuerza de la universidad para sus intereses electorales, ellos desde el inicio han sido un lastre para el partido, pues se desplazó a las bases militantes y honestas para incorporarlos a las filas de Morena, en las elecciones del 2018 este grupo consiguió la mayoría parlamentaria y sólo demostraron lo que ya sabíamos, que no representan los ideales de la 4T y mucho menos los intereses del pueblo trabajador.

Este lastre se evidenció claramente en estos comicios, sumado al hambre, pobreza y marginación agudizado por la pandemia entre la población hidalguense, el gran aparato de compra y coerción del voto que tiene el PRI, la inoperancia e indiferencia del IEEH ante las evidencias claras de compra de votos, generaron el ambiente propicio para los resultados que se obtuvieron, el PRI seguirá controlando la mayoría de los municipios del estado de Hidalgo.

Para remediar esto, es necesario purgar al partido de todos estos agentes oportunistas, empezando desde la dirección del mismo, las bases del partido deben imponerse ante las cúpulas de burócratas que vociferan la unidad a toda costa sin importar quienes representan esta “unidad”, la única unidad válida para nosotros es aquella en torno a un programa revolucionario, un programa en pro de los intereses de la clase obrera, campesina, de la juventud, las mujeres y todos los oprimidos, no basta con un cascarón vacío como partido para transformar nuestra precaria realidad, es necesario construir un partido desde abajo, desde sus bases militantes que fue la esencia inicial del desarrollo de Morena, la cual debe ser rescatada y si no es posible dado el grado de burocratización existente, debemos apelar a la construcción de un partido revolucionario, formado desde la fuerza de los sectores amplios y combativos de la clase obrera.

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