COVID-19: La clase obrera no es carne de cañón

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La crisis sanitaria desatada por el COVID-19 está acelerando la crisis económica capitalista. Los pequeños negocios corren el riesgo de irse a quiebra, mientras que la clase obrera está siendo sometida a múltiples ataques y presiones, se nos despide y reducen salarios y prestaciones. Los trabajadores del sector salud no cuentan con los materiales más básicos ni para su trabajo cotidiano ni para enfrentar esta crisis, ellos serán sometidos a las presiones más duras para enfrentar la pandemia tratando de compensar las limitaciones de nuestro sistema sanitario. Se nos dice lávate las manos, pero no toda la población tiene acceso diario al agua, se nos dice quédate en casa pero muchos no podemos darnos el lujo de cerrar nuestro negocio o nuestros patrones nos obliga a trabajar en áreas no fundamentales.

Existe una natural preocupación sobre nuestro futuro. ¿Qué va a pasar con nuestra salúd? ¿Qué va a pasar en la economía? ¿Mantendremos nuestros trabajos? ¿Tendremos el día de mañana un pan que llevar a nuestras familias? Todos los recursos de la sociedad deberían ponerse al servicio del conjunto de la población y en particular de los sectores más vulnerables que somos las familias trabajadoras, auto empleados y dentro de ella las familias más pobres, los adultos mayores y gente enferma. En medio de todo, los capitalistas especulan con mercancías tan indispensables como los alimentos y el equipo y material médico.

El capitalismo ve por los interese de una minoría a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría de esta sociedad, esa es su naturaleza. Si seguimos esa lógica iremos inevitablemente a la catástrofe. Dinero y recursos hay y lo hemos producido los trabajadores. En esta emergencia sanitaria y económica no hay que escatimar recursos para ponerlos al servicio de la sociedad.

  • Es necesario poner a disposición los recursos necesarios para el servicio de salud, que no está en absoluto preparado tras años de austeridad y recortes.

  • Los trabajadores de los servicios esenciales (servicio de salud, distribución de alimentos, etc.) necesitan que se les proporcione el equipo de seguridad necesario para proteger su salud; cuando haya escasez, exigimos la nacionalización de todas las industrias pertinentes para garantizar el suministro.

  • Toda la producción no esencial debe cesar para prevenir la extensión de la pandemia. Los trabajadores deben recibir sus salarios en su totalidad. Deben prohibirse los despidos mientras dure la crisis. Cualquier empresa que despida a trabajadores debería ser expropiada bajo control obrero.

  • En cada fábrica y lugar de trabajo deberían existir comités de seguridad e higiene de los trabajadores para supervisar las condiciones de trabajo e imponer las medidas necesarias.

  • Debería haber una suspensión de los pagos de alquileres, hipotecas y facturas de servicios públicos para todos los afectados (auto-aislados, despedidos, gente en casa cuidando a los niños, ancianos, enfermos, etc.).

  • Exigimos la nacionalización sin compensación del sector sanitario privado, incluidas las gigantescas empresas farmacéuticas que están extorsionando grandes beneficios de la miseria de los enfermos y vulnerables. Todas las instalaciones sanitarias privadas y cualquier otra instalación necesaria para establecer unidades de cuidados intensivos (hoteles, edificios vacíos, etc.) deben ser requisadas sin compensación para sus dueños.

  • Ninguna empresa debería ser rescatada. La mayoría de las empresas capitalistas están sentadas sobre enormes cantidades de dinero en efectivo y obtuvieron beneficios sustanciales en 2019. Cualquier empresa que alegue tener dificultades debería ser obligada a abrir sus cuentas. Si los patrones no quieren dirigirlas, deberían ser expropiadas sin compensación.

  • Si el gobierno imprimen dinero o aumentan su endeudamiento, esto se pagará inevitablemente más adelante en forma de recortes de austeridad. Al contrario, debería haber un impuesto inmediato y sustancial sobre los beneficios capitalistas para pagar todas las medidas necesarias para luchar contra la pandemia. Los bancos y las empresas de seguros deberían ser nacionalizados sin compensación y sus recursos puestos al servicio de esta emergencia.

  • Nos oponemos a cualquier restricción de los derechos democráticos implementada usando esta crisis como excusa. No es necesario prohibir las huelgas para luchar contra el virus. Al contrario, los trabajadores deben poder hacer huelga para asegurarse de que se toman medidas para protegerse contra el virus.

La organización de la clase obrera sigue siendo necesaria para evitar que nos aplasten los patrones. Debemos exigir al gobierno, que emanó del voto masivo de los trabajadores, que lleve adelante este programa.

La Izquierda Socialista pone a su disposición sus medios de difusión para denunciar los ataques y las presiones, para difundir las luchas y protestas que organicemos, para que la voz de la clase obrera no se deje de oír porque lo que está en juego son nuestras vidas y nuestro futuro. ¡La clase obrera no es carne de cañón!

Mándanos un audio, un video, su pliego de demandas o un artículo explicando lo que pasa en tu centro de trabajo.


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