¡Adelante la lucha de Ayotzinapa y la CNTE! ¡Abajo la represión del Estado!

Mauricio Medina

A escasos días de la inauguración del Mundial, el Estado ha blindado la Ciudad de México con el despliegue de las fuerzas armadas en las calles. Estamos hablando de 56 mil agentes de las fuerzas armadas “cuidando” a punta de cañón los principales puntos de la capital. 

El gobierno y medios de comunicación señalan que el Plan Kukulcán está pensando en la seguridad de los aficionados de la justa mundialista, pero a los elementos policiales lo único que se les ha dado bien es reprimir al magisterio, así como a sus aliados, quienes continúan manifestándose en la lucha por pensiones dignas. 

El saldo actual es de varios heridos y un profesor, Proceso Columbo, que ha quedado con ceguera monocular por las balas de goma de la policía. A pesar de esto, los profesores de la CNTE siguen llegando de otras partes del país para mantener la lucha. 

El día de hoy, lunes 8 de junio, los compañeros normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y padres de los 43 desaparecidos han quedado encapsulados por decenas de elementos policiales en la caseta de Tlalpan, impidiéndoles entrar a la Ciudad para sumarse a las protestas por la desaparición de los 43 estudiantes. En algunos vídeos que circulan en redes, los compañeros señalan: Nos pueden mantener aquí, pero no daremos pasos atrás. De la misma manera, a compañeros y compañeras de la CETEG se les ha cerrado el paso para sumarse a la jornada nacional de lucha de la CNTE.

Por un lado, el gobierno se jacta de mantener el diálogo abierto con los profesores, pero, por el otro, usan a las fuerzas armadas para sofocar las movilizaciones. Pero un brazo y el otro son parte del mismo cuerpo: Una clase gobernante al servicio del capital. 

Medios de comunicación muestran imágenes de artefactos explosivos, presuntamente trasladados en los autobuses de los normalistas y los padres. Con ello el Estado trata de justificar sus actos represivos. Sin embargo, los padres de los 43 han señalado que en realidad se tratan de actos de difamación, que estos artefactos fueron sembrados y que sus reales armas son las lonas con los rostros de sus hijos desaparecidos.

Si el ambiente en la capital se tensa cada día es culpa, y únicamente culpa, del Estado que se está blindando hasta los dientes; no de la clase trabajadora y juventud combativa que salen a luchar. Detrás del escudo “en aras de la seguridad” del Plan Kukulcán, se encuentra el mazo represor que busca sofocar la lucha de la CNTE, de los compañeros normalistas y de la juventud que grita correctamente que “si no hay solución, no girará el balón”. Ese es el quid de la cuestión. 

La CNTE, los normalistas y los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa están en todo su legítimo derecho de protestar contra la falta de respuestas que han recibido por parte de las autoridades. Sus luchas no deben resultar ajenas a la clase trabajadora ni a la juventud: se pelea por un futuro digno y en contra de la violencia en el país, consecuencias del capitalismo en su fase senil y reaccionaria. 

La lucha necesita urgentemente ampliarse a los demás sectores del proletariado y la juventud, solo así el Estado se encontrará que por más que quiera semi-militarizar la ciudad, no podrá hacerle frente al potencial revolucionario de las masas entrando a la lucha. Creemos que ese es el camino y que las masas tienen el derecho a defenderse cuando se les pone el fusil en la cara. 

Para los comunistas, el Estado en manos de la burguesía es el comité ejecutivo de sus intereses financieros. Esto queda claro cuando se despliegan grandes cantidades de fuerzas represivas para detener movilizaciones e inyectan cantidades enormes de dinero público para remodelar la ciudad, esto con el único propósito de proteger las inversiones de los grandes capitalistas que se benefician económicamente del Mundial. 

Cualquier trabajador de a pie pensaría que el gobierno tiene sus prioridades invertidas. No podemos concordar más, y agregamos: Es solo a través del gobierno democrático de la clase trabajadora que se pueden superar todas estas contradicciones. 

Exigimos el cese completo a los hostigamientos de las autoridades hacia los compañeros de lucha de Ayotzinapa y la CETEG, que se haga valer su derecho de libre tránsito y manifestación, y que las fuerzas armadas dejen de agredir a la clase trabajadora y a los estudiantes. 

¡No a la represión del Estado!

¡Adelante la lucha de Ayotzinapa y la CNTE!

¡Abajo la reforma del ISSSTE de 2007!

¡Aparición de todos los 43!