¡Justicia para María Cristina y Josué! Seguridad inexistente para los estudiantes bajo el capitalismo

Violeta Kumi, Veracuz

La seguridad para los estudiantes universitarios del país sigue sin tener garantía, resultando en el crecimiento de la violencia feminicida y estructural contra los hijos e hijas del proletariado y campesinado que aumenta día tras día y nos deja con el miedo de no saber quién será la siguiente víctima. 

Solo hace falta ver las noticias para ver la brutalidad que vivimos diariamente: En la última semana, se han dado importantes movilizaciones contra el feminicidio de Claudia, estudiante de movilidad en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) —sumando 4 casos de feminicidios de estudiantes de la misma universidad en lo que va del año— y de Karla, estudiante de la Universidad de Guadalajara (UdG). A ello, se suma el asesinato de un estudiante de la Normal Rural El Mexe en Hidalgo. La crisis del capitalismo en su fase más senil afecta particularmente a la juventud en todo el país, incluyendo Veracruz. 

Desde el año pasado en el estado de Veracruz ha habido una ola creciente de feminicidios y asesinatos violentos a estudiantes. Entre los más recientes tenemos el feminicidio de María Cristina y el asesinato de Josué Hernández. 

María Cristina Muñoz Loya, de 26 años, fue una compañera egresada de economía en la Universidad Cristóbal Colón con 26 años quien  fue asesinada por asfixia a manos de su pareja,  Josué Eduardo ‘N’, el 8 de septiembre de 2026 en Boca del Río.

Josué Hernández Cayetano, estudiante de 21 años en ingeniería en sistemas en la Universidad Veracruzana (UV), llevaba 14 días desaparecido, cuando fue encontrado sin vida el 18 de septiembre de 2026 en Xalapa, aún sin que la Fiscalía General del Estado presente causas de su muerte o líneas de investigación, a pesar de la presión social. 

Estos crímenes no son para nada ajenos al capitalismo ni son hechos aislados, son el resultado directo de un sistema al que no le importa el bienestar de su clase trabajadora, poniendo los intereses económicos por encima del pueblo, orillando a condiciones de vida precarias y siendo un caldo de cultivo para la violencia generalizada y asesinatos violentos. Estos también demuestran el nulo interés en la seguridad de la clase trabajadora y de los estudiantes en sus escuelas y ciudades con un sistema judicial que funciona en beneficio de la clase dominante, dándole la espalda a los trabajadores, y universidades llenas de corrupción y una inseguridad creciente que resultan en pérdidas indignantes como la de Josué y Cristina. 

No es coincidencia que Veracruz sea uno de los estados más violentos de todo México, el machismo feminicida y la violencia a los estudiantes son consecuencias directas del sistema. La vida cotidiana y lo institucional son parte de la sociedad dividida en clases. 

Como Partido Comunista Revolucionario (PCR) condenamos firmemente el asesinato y feminicidio de Josúe y Cristina, así como cualquier forma de violencia estructural. Los estudiantes y la clase trabajadora somos más que un simple número en la estadística, somos personas con nombre, apellido e historia. Nuestros familiares, amistades y parejas se preocupan por nosotros. Por eso también exigimos justicia plena, ninguna impunidad para los culpables y que se realicé una línea de investigación para el caso de Josué y se dé una sentencia formal para el feminicida de María Cristina. 

No podemos ser indiferentes ni insensibles ante esta ola de violencia que enfrenta el estado de Veracruz y el país. No es justo que en su mayoría estos delitos queden impunes, merecen justicia y la organización amplia de la clase trabajadora para exigir condiciones dignas para vivir y estudiar. Esto indudablemente debe convertirse en una lucha contra las raíces del problema, es decir, este sistema capitalista que mantiene las condiciones que hacen posible una cultura machista y normalización de la violencia en el día a día. 

No basta con parchar un sistema enfermo, debemos organizarnos estudiantes y trabajadores por un futuro mejor, pronunciándonos y luchando contra un sistema que lucra hasta con nuestras vidas y es incapaz de atender los ataques hacia nuestra clase. Como pueblo podemos lograr que nuestras vidas sean cuidadas, garantizando condiciones y calidad de vida dignas para la clase obrera, si nos organizamos Un mundo mejor es posible con la lucha socialista. 

¡Justicia para María Cristina, Josué Hernández y todos los estudiantes asesinados!

¡Ni un feminicidio más, ni un estudiante asesinado más!

¡Sólo la organización revolucionaria de trabajadores y estudiantes puede ponerle fin a la violencia!