Tercer congreso nacional de los RCA: preparándonos para la próxima revolución estadounidense
Revolutionary Communists of America
Los días 30 y 31 de mayo, cientos de comunistas se reunieron en Filadelfia —cuna de la Primera Revolución Americana— con motivo del Tercer Congreso Nacional de los Comunistas Revolucionarios de América (RCA). El objetivo de losu RCA es construir el partido que dirigirá la tercera revolución de Estados Unidos: la revolución socialista.
[Publicado originalmente en communist.usa]
Alrededor de 650 compañeros asistieron al Congreso, lo que supone un aumento considerable respecto a los 460 que asistieron a nuestro Segundo Congreso Nacional hace un año. Participaron en los debates delegados que representaban a células del partido en 42 ciudades, lo que supone un aumento respecto a las 33 ciudades representadas el año pasado.
Nuestro partido está echando raíces cada vez más ampliamente por todo el país. Junto a las delegaciones de bastiones consolidados del partido como Nueva York, Filadelfia, Seattle, Chicago, Boston, Minneapolis-St. Paul, Dallas-Fort Worth y Los Ángeles, el Congreso dio la bienvenida a delegados de nuevas células de los RCA en zonas como el oeste de Massachusetts; Pittsburgh; Cleveland; Memphis; Oklahoma City; Ames (Iowa); Iowa City (Iowa); Columbia (Carolina del Sur); Inland Empire (California); y Portland (Oregón). En total, asistieron al Congreso compañeros de más de 70 ciudades.
El entusiasmo optimista que caracterizó a nuestros congresos anteriores era evidente, complementado por un ambiente sobrio, disciplinado y centrado. Los debates en nuestros dos primeros congresos se centraron, en general, en el trabajo político que nos disponíamos a realizar. El Tercer Congreso Nacional reflejó un partido que ha estado llevando a cabo este trabajo. Nuestro partido se está forjando a través de nuestra participación en las convulsiones que marcan este período de declive del capitalismo —la más reciente, la huelga general de Minneapolis a principios de este año.
Los compañeros reunidos vitorearon los saludos revolucionarios de los compañeros de la ICR en Venezuela, Gran Bretaña, Puerto Rico, Irlanda, Dinamarca, Taiwán y Pakistán. Nuestros compañeros puertorriqueños se dirigieron al Congreso por videoconferencia: «Nuestras tierras y aguas están infestadas de una creciente presencia militar, pero el pueblo de Puerto Rico es fuerte y resistirá. Nos inspiran nuestros compañeros de la ICR, especialmente los RCA».
250 años desde la Primera Revolución Americana
John Peterson, editor ejecutivo de The Communist, presentó la primera sesión del Congreso con una valoración marxista de la Primera Revolución Americana. El debate marcó el lanzamiento del nuevo libro Revolución y contrarrevolución en América: una perspectiva marxista.
Como explicó famosamente León Trotsky: «La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos». No hay duda de que el régimen capitalista instaurado por la Revolución de 1776 se basó en un compromiso inestable y podrido entre la burguesía emergente del Norte y la esclavocracia de los plantadores del Sur. Sin embargo, no fueron estas clases las que impulsaron la Revolución. Los pequeños agricultores, los artesanos, los mecánicos, los esclavos, los colonos de la frontera —en resumen, las masas trabajadoras— fueron la fuerza motriz de la Primera Revolución Americana.
La Primera Revolución Americana dio lugar a una enorme expropiación de la propiedad terrateniente británica, a la represión y el exilio de cientos de miles de reaccionarios tories leales a la Corona, y puso en marcha una cadena de acontecimientos que finalmente condujeron al auge de Estados Unidos como una formidable potencia imperialista, acelerando el declive del Imperio Británico.
Además, influyó e inspiró directamente las revoluciones en Francia, Haití y, más tarde, en América Latina, lo que consolidó el auge del capitalismo en todo el mundo —sientando así las bases económicas para el socialismo mundial.
Pero, como dijo Karl Marx, «el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza». La Primera Revolución abrió la puerta a la conquista genocida del continente norteamericano por parte de la burguesía estadounidense, basada en gran medida en la institución de la esclavitud —una contradicción que requirió la Segunda Revolución de 1861-1865, comúnmente llamada Guerra Civil estadounidense, para resolverse.
Como dijo John al Congreso: «La tercera revolución estadounidense hará realidad las promesas traicionadas de las dos primeras revoluciones y de la Reconstrucción. Sobre esta base, vengaremos a los millones de mártires que han luchado por la libertad genuina».
Antes del almuerzo, los asistentes grabaron mensajes de solidaridad con la Revolución Cubana y con nuestros camaradas de Gilgit-Baltistán, entre ellos Ehsan Ali, que se enfrentan a la tortura y el encarcelamiento por parte del Estado pakistaní.
Los camaradas han asimilado a fondo la máxima de Lenin: «Sin teoría revolucionaria, no puede haber movimiento revolucionario». A lo largo del fin de semana, se formaron largas colas en la librería, lo que puso de relieve el enorme entusiasmo por las ideas marxistas que impregnaba el Congreso. En total, vendimos literatura marxista por valor de casi 60 000 dólares, incluidas 542 copias del nuevo libro.
Un mundo en llamas
El Congreso continuó con un debate sobre las perspectivas mundiales. La incertidumbre y el pesimismo definen la visión del enemigo de clase. Analistas burgueses serios están preocupados por la creciente polarización entre «las calles y las élites». Por ejemplo, la Fundación Carnegie para la Paz informa de que este año se han producido 116 protestas antigubernamentales significativas en todo el mundo, 68 de las cuales siguen en curso.
La relativa prosperidad de las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial distorsionó la forma en que mucha gente entendía la naturaleza del capitalismo, alimentando la ilusión de que el sistema podía permitir una existencia estable y próspera. Pero esa era terminó hace más de medio siglo. El capitalismo mundial se encuentra ahora en la crisis más profunda de su historia, caracterizada por guerras, guerras civiles y explosiones revolucionarias en todo el planeta.
La base de esta creciente inestabilidad es una economía mundial sumida en la sobreproducción, la caída de la productividad y una enorme carga de deuda. Esto está provocando un agudizamiento de las tensiones y los enfrentamientos entre las potencias imperialistas que compiten por los mercados y los recursos. El declive relativo del imperialismo estadounidense se está acelerando en medio del auge de nuevas potencias imperialistas como China y Rusia. Las guerras en curso en Ucrania, Oriente Medio y África son una expresión de esta dinámica.
Los niveles récord de deuda, desigualdad e inestabilidad están provocando un colapso de la confianza en el establishment capitalista en un país tras otro. Esto, a su vez, se manifiesta en una polarización política tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, alimentando el auge de los llamados partidos «populistas» en todo el mundo.
Pero cuando llegan al poder, estas fuerzas siguen basándose en el sistema capitalista y, por lo tanto, solo gestionan su declive, haciéndose responsables a los ojos de las masas. Con el tiempo, esto servirá para aclarar la línea de clase en la mente de miles de millones de personas.
Se avecinan acontecimientos revolucionarios en todo el mundo. El equilibrio de fuerzas de clase nunca ha sido tan favorable para la clase trabajadora. La cuestión es si nuestra clase será capaz o no de construir la dirección revolucionaria necesaria para alcanzar la victoria. Esta es la tarea a la que se ha dedicado la ICR.
Contribuyendo al debate, los camaradas hablaron sobre la situación política en México, Canadá, Puerto Rico y Bangladesh, entre otros, así como sobre el cambio climático, nuestra confianza en la clase trabajadora, la sobreproducción y el auge del imperialismo chino, y la crisis del imperialismo israelí.
Perspectivas para la próxima revolución estadounidense
El segundo día del Congreso se inauguró con un debate sobre las perspectivas de EE. UU., presentado por Antonio Balmer, director editorial de The Communist y presentador del podcast Communists of America. Antonio ofreció un amplio repaso de la crisis del capitalismo estadounidense. Citando declaraciones, anécdotas y artículos de una amplia variedad de políticos burgueses, líderes empresariales y periodistas, ilustró la difícil situación a la que se enfrenta la clase dominante estadounidense.
A lo largo de su intervención, Antonio volvió a la cuestión del método. El marxismo muestra que existe una ley en el desarrollo de la sociedad, arraigada fundamentalmente en el desarrollo de las fuerzas productivas.
Al abordar temas teóricos que abarcan desde el desarrollo —y las deficiencias— del materialismo de la Ilustración hasta las teorías de Thomas Kuhn sobre la estructura de las revoluciones científicas, Antonio destacó la necesidad de comprender los procesos dialécticos de cambio que se desarrollan en la sociedad estadounidense: «Nos dedicamos a prepararnos para el futuro. La teoría marxista es lo que nos permite ejercer la previsión».
La clase trabajadora estadounidense se encuentra en un estado de efervescencia. Las encuestas muestran que hay más trabajadores que dicen estar «pasando apuros» que los que dicen estar «prosperando». El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan registró recientemente sus peores resultados en más de 70 años de historia. La confianza en el mercado laboral se ha desplomado hasta un mínimo histórico. Todo esto contribuye a lo que un estudio de la Universidad de Chicago denomina «el colapso de la felicidad de la década de 2020».
El gasto de los consumidores está deprimido, por lo que los capitalistas no tienen ningún incentivo para invertir. Desde la crisis económica de 2008, los capitalistas han invertido los billones de que disponen en recompras de acciones, criptomonedas y burbujas especulativas como la IA. Los empleos tecnológicos, que en su día se consideraban la vía de salida de la pobreza y el trabajo duro para generaciones enteras de estadounidenses, se han reducido en 600.000 desde 2022.
Los jóvenes estadounidenses que se enfrentan a un mercado laboral desolador son la generación menos patriótica de la historia de EE. UU. Al mismo tiempo, su apoyo a las ideas socialistas y comunistas está en auge.
La ira de clase va en aumento. La huelga general de facto en Minneapolis, el apoyo público a las acciones individuales emprendidas contra la burguesía prominente y sus propiedades, y el creciente apoyo a los candidatos que se autodenominan socialistas dan fe de ello. Esta es una situación ideal para que los RCA crezca sustancialmente y comience a ganarse la confianza de los sectores avanzados de la clase trabajadora.
En el debate, delegados de todo el país intervinieron sobre temas como la especulación con la IA, la DSA y la cuestión del partido, la acción directa individual, la deuda y la austeridad de EE. UU., los preparativos de la clase dominante para el rearme nuclear, las perspectivas de un movimiento contra la guerra, los cambios en la conciencia de la juventud, Zohran Mamdani, la lucha de este invierno contra el ICE en Minneapolis-St. Paul, el declive del patriotismo y el nacionalismo estadounidenses, el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial y el aplastamiento de los gobiernos locales por parte de las grandes empresas.
La construcción de los RCA
El debate final del Congreso se centró en la construcción de los RCA. Bryce Gordon, del Comité Ejecutivo de los RCA, trazó el desarrollo de la lucha de clases en EE. UU. durante la última década junto con el de nuestras fuerzas. Desde una presencia modesta en un puñado de ciudades, la afiliación a nuestro partido ha crecido a pasos agigantados.
Esto no es casualidad. Los marxistas entendemos que los grandes acontecimientos cambian la conciencia y obligan a la gente a buscar nuevas soluciones —¡y los últimos diez años han estado llenos de acontecimientos trascendentales! Las elecciones de 2016, el auge de la DSA, la pandemia de la COVID-19, el asesinato de George Floyd, el genocidio en Gaza, la reelección de Trump en 2024, la huelga general en Minneapolis y la guerra de Irán empujaron a nuevas capas de trabajadores y jóvenes hacia conclusiones revolucionarias.
A partir de 2021, los compañeros y compañeras de la ICR de todo el mundo comenzaron a darse cuenta de que los jóvenes estaban dejando de lado la desacreditada etiqueta de «socialistas» y se identificaban activamente como comunistas. Esto desencadenó el giro «¿Eres comunista?» de nuestra Internacional y el lanzamiento de la ICR y los RCA en 2024.
Desde entonces, el partido ha atraído, reclutado y formado a revolucionarios a una escala sin precedentes. Estamos construyendo nuestras fuerzas en todas las regiones del país, desde la megalópolis de la Costa Este hasta el Sur Profundo, desde el Noroeste del Pacífico hasta las Grandes Llanuras, desde Minnesota hasta Texas, California, los Apalaches y Nueva Inglaterra.
El enemigo de clase está empezando a darse cuenta. Solo en los últimos 12 meses, los RCA han aparecido en dos artículos de The Wall Street Journal, en múltiples artículos de Fox News Digital y en una serie de intentos de artículos difamatorios en el New York Post.
Bryce Gordon trazó el desarrollo de la lucha de clases en los EE. UU. durante la última década junto con el de nuestras fuerzas / Imagen: RCA
Hemos comenzado a construir organizaciones numéricamente fuertes en varias ciudades clave, aumentando nuestra visibilidad y nuestro nivel de actividad. Nuestra intervención en la lucha contra el ICE en Minneapolis y en la huelga general del 23 de enero nos aportó valiosas lecciones sobre la construcción del Partido en una situación de intensa lucha de clases. Los camaradas comprenden que se avecinan acontecimientos explosivos similares en todas las ciudades de Estados Unidos.
En Filadelfia, donde nuestro partido es ahora claramente la mayor organización a la izquierda de la DSA, los RCA fueron capaces de organizar y liderar una huelga estudiantil a la que asistieron 1.000 personas en la Universidad de Temple. Además, los RCA se hicieron notar en todo el país en las manifestaciones de No Kings y del Primero de Mayo de este año, donde vendimos cientos de ejemplares de The Communist y captamos a cientos de personas interesadas en afiliarse a nuestro partido.
Ahora nos hemos fijado el objetivo de alcanzar los 5.000 militantes activos en la construcción del partido de los RCA en el próximo período. Alcanzar este hito permitirá a los RCA posicionarse como un factor más visible en la política estadounidense. Las principales tareas que nos esperan para alcanzar este objetivo son formar cuadros marxistas, mediante el estudio teórico combinado con el trabajo práctico de construcción del partido, al tiempo que los integramos en equipos de dirección capaces de impulsar el trabajo del partido a todos los niveles.
En el debate, delegados de todo el país presentaron informes sobre el progreso de nuestro trabajo en sus áreas locales y las lecciones que todo el partido puede extraer de su experiencia. Los camaradas hablaron del papel insustituible de la célula como campo de entrenamiento para nuevos camaradas, y de las iniciativas locales para formar nuevos cuadros que dirijan las organizaciones locales del partido. Los camaradas de nuestro Centro Nacional también presentaron informes sobre los recientes éxitos de nuestra librería, los medios de comunicación, las finanzas y la expansión del aparato del partido.
Los comunistas marchan por Filadelfia
El Congreso votó por unanimidad a favor de nuestro documento Perspectivas para EE. UU. 2026 y de una resolución organizativa sobre la construcción de los RCA. El partido está políticamente unido y firmemente de acuerdo en nuestras perspectivas y tareas, un factor de importancia incalculable al entrar en el turbulento período que se avecina.
Tras entonar con entusiasmo La Internacional y Bandiera Rosa, salimos a las calles. Reunidos frente al Independence Hall, donde se firmó la Declaración de Independencia hace casi 250 años, más de 600 camaradas marcharon por las calles de Filadelfia, coreando consignas revolucionarias y escuchando discursos apasionados en el Ayuntamiento de Filadelfia.
El Tercer Congreso fue un hito en la construcción del partido revolucionario en EE. UU. La clase trabajadora estadounidense tiene el poder potencial para inaugurar un mundo de prosperidad, libertad y verdadera «igualdad en la vida» —no solo la «igualdad ante la ley» por la que lucharon las revoluciones burguesas—. Lo único que se interpone entre nosotros y este objetivo es la ausencia de una dirección revolucionaria capaz de encauzar la creciente lucha de clases en Estados Unidos hacia un desenlace victorioso. Una vez que la revolución triunfe en Estados Unidos, se abrirá la puerta a su victoria en todo el mundo.
Como escribió Trotsky en junio de 1929:
No debemos olvidar ni un instante que el poder del capitalismo norteamericano descansa cada vez mas sobre los cimientos de la economía mundial y sus crisis militares y revolucionarias. Esto significa que puede sobrevenir en Estados Unidos una crisis social antes de lo que muchos creen, y que la misma puede adquirir desde el comienzo un ritmo febril. De ahí la conclusión: es necesario prepararse.
