Defender Cuba frente al imperialismo 

Ubaldo Oropeza

En los últimos meses, después de la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, las presiones sobre la revolución cubana, su gobierno y el pueblo se han incrementado dramáticamente.

Recordemos que el imperialismo ha mantenido un bloqueo económico contra la mayor de las Antillas desde hace 64 años, con efectos catastróficos. Trump ha endurecido esta política de asfixia tomando medidas para paralizar la economía mediante un bloqueo petrolero a partir de enero de 2026.

El objetivo fundamental de este bloqueo energético es profundizar la crisis económica y las dificultades de la vida cotidiana de la población, con el fin de destruir la revolución. La escasez de combustible ha paralizado el transporte y la producción; además, se han extendido los apagones, que en algunas regiones del país están llegando hasta las 36 horas. También ha colapsado el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de divisas.

Algunos analistas estiman que este año el PIB de la isla podría caer entre un -6% y un -11%. Ante la falta de combustible para los aviones, varias líneas aéreas han suspendido sus vuelos a Cuba, lo que ha provocado una llegada pírrica de turistas.

No conforme con todo esto, el imperialismo ha dado un paso más y este 1° de mayo anunció nuevas medidas contra Cuba, entre ellas sanciones contra empresas que colaboren o negocien con la isla. El impacto ha sido inmediato: empresas como Sherritt International, que tenía participación mixta con una empresa estatal cubana, ha anunciado su salida por temor a las nuevas sanciones imperialistas.

La llamada “Orden Ejecutiva 14404” implica una serie de medidas para perseguir y asfixiar sectores estratégicos como la minería, los metales, la energía, los servicios financieros, la defensa y la seguridad.

Además, estas medidas autorizan el congelamiento de actividades y propiedades en Estados Unidos de cualquier persona o empresa extranjera que opere con alguno de estos sectores vitales de Cuba. Esto pone entre la espada y la pared a empresas y capitales financieros: o le dan la espalda a Cuba o enfrentan las represalias imperialistas.

Uno de los principales ejes de esta ofensiva ha sido el ataque directo contra el conglomerado empresarial militar cubano GAESA, que controla buena parte del turismo, las finanzas y sectores estratégicos de la economía cubana.

No conforme con todo esto, Trump ha dicho que Cuba le está pidiendo ayuda y ha amenazado nuevamente con enviar un portaaviones una vez que haya terminado “su misión” en Irán. Estas declaraciones se dan en medio de una intensificación de las provocaciones de Estados Unidos, que ha enviado aviones y drones de reconocimiento alrededor de la costa cubana.

Los comunistas exigimos el cese de las hostilidades imperialistas contra las conquistas de la revolución cubana, contra su gobierno y, principalmente, contra los trabajadores, las mujeres y la juventud cubana.

El destino de la revolución está en manos de su pueblo y de la resistencia organizada que este pueda desarrollar contra el imperialismo, así como de la acción internacionalista de los trabajadores y la juventud de América Latina, Estados Unidos, Europa y el resto del mundo. Solo la movilización de la clase obrera internacional podrá detener estos ataques y amenazas brutales