Alto a las Agresiones Contra los Pobladores de Chilapa en el Estado de Guerrero
Partido Comunista Revolucionario
Como Partido Comunista Revolucionario, expresamos nuestra plena solidaridad y nuestro más enérgico repudio ante la violencia que enfrentan las comunidades nahuas de la Montaña Baja de Guerrero, particularmente en Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, en el municipio de Chilapa de Álvarez. Habitantes y organizaciones comunitarias han denunciado ataques armados por parte del grupo criminal “Los Ardillos”, desplazamientos forzados y agresiones perpetradas con armas de alto calibre y drones explosivos.
Las comunidades se encuentran en un escenario de violencia barbárica continúa, marcado por la pérdida de viviendas, las afectaciones al ganado y el desplazamiento de cientos de personas que han buscado refugio en iglesias y comunidades cercanas. De acuerdo con las denuncias públicas, los recientes ataques se han prolongado durante varios días sin que exista una respuesta suficiente y efectiva por parte de las autoridades que en teoría deberían ser responsables de garantizar la seguridad y la integridad de la población.
La crisis de violencia que vive esta región no es un hecho aislado, el estado de Guerrero vive una de las situaciones de violencia más extremas del país. Desde hace años, comunidades indígenas de la Montaña han señalado la presencia y expansión de grupos criminales, entre ellos “Los Ardillos”. Las cifras mencionadas por organizaciones y pobladores —76 asesinatos y 25 personas desaparecidas— reflejan la gravedad del problema y necesidad de una organización que pueda eliminar de raíz la violencia.
Como comunistas entendemos que la violencia en nuestro país está profundamente entretejida con el sistema económico, el capitalismo, que se encuentra en una fase de descomposición y de no derribarlo nos llevará a la barbarie, como hay muestras claras en el estado de Guerrero. En regiones donde el acceso al empleo digno, la educación y las oportunidades de desarrollo es limitado, muchas personas quedan atrapadas en contextos donde el crimen organizado se presenta como una de las pocas alternativas de supervivencia económica.
Exigimos cese a la represión contra las comunidades, organizaciones sociales y activistas de Chilapa y el estado de Guerrero en su conjunto. El Estado ha demostrado su incapacidad de resolver el problema de violencia, es necesario un movimiento de masas de los trabajadores ligado a la creación de policías comunitarias, para frenar la violencia y a sus generadores.
La violencia sólo podrá terminar cuando terminemos con el capitalismo.

