A inicios de este mes salieron a la luz las desgarradoras imágenes difundidas por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco; zapatos, prendas, mochilas, bolsos y diversos objetos personales que fueron arrebatados de las victimas del centro de adiestramiento y de exterminio usado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Se trata del Rancho Izaguirre, un predio de 10 mil kilómetros cuadrados en Teuchitlán, Jalisco. Hornos crematorios, restos óseos calcinados y pertenencias, que incluyen más de 400 pares de zapatos, que indicaban los asesinatos, desapariciones y torturas que se realizaban. El lugar tenía antecedentes de búsqueda por las Madres Buscadoras de Jalisco y la fiscalía, pero la presidencia municipal y el gobierno del estado niegan haber recibido noticia de lo que acontecía ahí.
La fiscalía, el gobierno de Jalisco y el poder federal han estado deslindando las responsabilidades culpándose entre ellos y huyendo de dar declaraciones. Es el comportamiento típico del estado bajo el control capitalista opresor, que procura los intereses burgueses, aquella minoría egoísta que mantiene sometidos a los pueblos. Como dijo Ricardo Flores Magón en 1917:
“El bienestar de cada uno depende del bienestar de los demás. Bienestar que solo puede ser posible en un medio de libertad y de justicias, porque si la tiranía impera, si la desigualdad es la norma, solamente pueden gozar de bienestar los que oprimen, los que están más arriba que los demás, lo que en la desigualdad fundan la existencia de sus privilegios.”
El olvido a las y los desaparecidos del país y la falta de atención a la seguridad de las poblaciones rurales y citadinas son el síntoma de vivir bajo el yugo de un Estado cuya prioridad es la defensa del capital, que muestra interés cuando ve una oportunidad para que unos pocos privilegiados sean beneficiados, pero se permite ignorar el malestar de la mayoría precaria.
Es el capitalismo el que permite y propicia el surgimiento del crimen organizado. Por medio del empobrecimiento del proletariado, que provoca la desesperación entre los trabajadores, el capitalista busca ofrecer los bajos salarios que van a perpetuar el ciclo de explotación. Así es como se originan estos grupos que buscan “salir adelante” por una vía alterna, cegados por la ideología capitalista, aumentan su ambición y utilizan métodos que oprimen y lastiman al propio proletariado del que intentan escapar.
¿Cuál es la respuesta del Estado? Al darse cuenta de la ganancia potencial, algunos sectores del Estado deciden aliarse con el crimen organizado, permiten que financien las campañas de políticos, reciben sus sobornos, pero sacrificando la seguridad del pueblo.
Es por eso que tenemos que derribar al Estado y al sistema capitalista, por medio de la revolución que terminará con la propiedad privada de los medios de producción y, así, con las bases del capitalismo opresor. Es hora de terminar con las acciones reformistas que no hacen más que desviar el poder entre manos burguesas que mantendrán sometido al proletariado para enriquecerse, como el trabajador del campo que arranca el zacate y las malas hierbas desde la raíz para que no se interpongan con la cosecha. Solo al liberarnos del puño capitalista lograremos luchar contra las condiciones que nos atestan. Citando de nuevo a Flores Magón:
“Proletarios, todos ustedes están entre las garras y colmillos del Capital; el Capital les bebe la sangre y trunca el porvenir de sus hijos.”
Cada vez es más evidente la decadencia del sistema capitalista, es por eso necesario organizarnos para luchar contra él, contra cualquier forma de explotación y represión hacía el bienestar comunitario. Jaliscienses, nuestro enemigo es el gobierno que se estimula con el crimen organizado, que le permite la explotación de nuestros recursos a los burgueses, y ¿a dónde nos ha llevado? A que ocurran atrocidades como esta, a las miles de desapariciones, a la escasez de agua, a las llamas y el humo que nos afectan cada vez más.
¡Solidaridad con las victimas del crimen organizado!
¡Unámonos en la revolución contra la bestia capitalista!