Hulera Tornel, una huelga atacada por la patronal

Comisión Obrero – Sindical

El 18 de marzo pasado los trabajadores que se encontraban realizando una guardia nocturna en las instalaciones de la fábrica Hulera Tornel, en el municipio de Tultitlán (Estado de México), fueron agredidos por un grupo armado de entre 50 y 60 personas transportadas en alrededor de 10 vehículos. Esto ocurre aproximadamente a las 4:30 am, y representa una agresión contra los trabajadores que expresan a través de un movimiento de huelga, su lucha por que se respete su contrato colectivo, dejando como saldo 4 personas heridas de bala y 2 detenidas. 

El 23 de febrero del presente año, los trabajadores de Hulera Tornel estallaron una huelga que involucra a 1,051 trabajadores sindicalizados en 4 plantas distribuidas en el Estado de México y la Ciudad de México. Esta decisión se toma después de que la patronal sistemáticamente ha violentado su contrato colectivo que se rige bajo la Ley de la Industria de la Transformación del Hule en Productos Manufacturados. Entre las violaciones más relevantes se encuentran la omisión del pago de 44 días de aguinaldo, la cobertura del seguro social (que actualmente corre por cuenta de los trabajadores), la prima vacacional y la reducción de la jornada a 40 horas como marca el contrato.

¿Quién enviaría un grupo de choque contra los trabajadores? ¿Para qué? Las agresiones a movimientos huelguísticos no son cosa nueva, han existido desde hace decenas de años y cumplen dos funciones. La primera es asustar y desmovilizar a los trabajadores para que detengan su lucha por sus derechos laborales. La segunda es un poco más oscura. 

Existen 3 maneras en las que una huelga puede concluir. La primera es cuando patronal y sindicato llegan a un acuerdo. La segunda es cuando se demuestra dicha huelga como inexistente (falta de quórum, falta de objeto legal o incumplimiento de requisitos de forma). La tercera forma de concluir una huelga es declarándola ilegal. Esto ocurre cuando la mayoría de los trabajadores ejecutan actos de violencia contra las personas o contra la propiedad. 

El atacar violentamente un movimiento huelguístico como el de Hulera Tornel tendría el potencial de desatar una pelea generalizada en las instalaciones de la fábrica, lo que podría ser señalado como un acto generalizado de violencia por la patronal y servir de base para declararla ilegal. No es casualidad que los hombres armados con pistolas y tubos enviados a confrontar a los trabajadores utilizaban el uniforme de la fábrica. Tampoco es casualidad que los trabajadores denuncien que, a pesar de que había varias patrullas cerca de la fábrica, estas no intervinieron ni detuvieron a los agresores. Queda clara la omisión de las autoridades frente al ataque recibido por los trabajadores, permitiendo que un grupo de choque el uso selectivo de la violencia. 

Nada de esto es casualidad. El ataque a los compañeros que defienden la huelga con dignidad solo le sirve a la patronal, para plantar miedo en los corazones de los trabajadores y tener una excusa legal para dar por terminada la huelga y despedir a los dirigentes del movimiento. Es una sucia estrategia que demuestra que la burguesía no se tienta el corazón para amedrentar y golpear a la clase obrera (tanto metafóricamente como literalmente). 

La patronal quiere criminalizar el movimiento de huelga abriendo la posibilidad de un desalojo violento de las instalaciones, justificando al Estado el uso de su monopolio de las fuerzas armadas. Esta es una clara alianza entre el Estado y la burguesía, no puede ser de otra forma. Por más de izquierda que sean los gobiernos (tanto el gobierno federal como el estatal son gobernados por Morena), estos responden al capital, pues el Estado está ahí para proteger al capital y a su dueño, la burguesía. 

En la planta de Tultitlán se producían hasta 21 mil neumáticos diariamente. Este punto es fundamental para entender las pérdidas económicas debido al cierre de las instalaciones. Si bien, estas pérdidas son importantes, los burgueses no se pueden permitir una derrota frente a la clase obrera y buscarán a toda costa su derecho a seguir expoliando a los trabajadores de Tornel. 

Pero aun cuando la huelga triunfe, debemos prever lo que ocurrirá al día siguiente. Para esto nos podemos apoyar del último gran movimiento de huelga en este país, el movimiento 20/32 en Matamoros. Antes del término del movimiento de huelga, ya se estimaban 5 mil bajas como represalia. Desde 2019 empresas como Parker, Wangler, Cepillos de Matamoros han cerrado sus puertas despidiendo a miles de trabajadores. Estos cierres se presentan como una necesidad económica, culpabilizan a los trabajadores que producen toda riqueza por su “avaricia”. Se dice que “no se cuenta con la solvencia económica para ceder a las peticiones de los obreros, por lo que decidieron cerrar la empresa”. Esto solo muestra que la burguesía opta por castigar a una población entera antes que ceder una parte de sus ganancias. 

No basta con exponerse a estas sanguijuelas. Para que la huelga triunfe es necesario girar a la clase obrera alrededor de la planta. Organizarse con ellos, generar brigadas de defensa de la huelga que puedan plantar cara a futuras provocaciones. Es importante acercarse a organizaciones sindicales y obreras para demostrar la capacidad de la clase trabajadora organizada, si tocan a uno, nos tocan a todos. Las juventudes y los estudiantes también deben verse como aliados en la lucha obrera, quienes han demostrado estar dispuestos a defender la huelga, ejemplo de esto han sido las jornadas de colectas solidarias organizadas por estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana en Iztapalapa, Xochimilco y Azcapotzalco.

Organizar, sobre todo, a la juventud obrera en defensa de su futuro como trabajadores. Recordemos que “ni una rueda gira, ni un teléfono suena, ni una bombilla se enciende sin el amable permiso de la clase trabajadora”.

¡No más migajas!

¡Contra el ataque de la patronal, la organización de los trabajadores!

¡Ni un paso atrás!