El crecimiento en CU-UNAM
Comisión Estudiantil
En la última asamblea interna de Ciudad Universitaria, la cual tuvo lugar el pasado 18 de diciembre en la sección 9 de la CNTE, nos dimos cuenta de la situación impresionante en la que nos encontramos: CU cierra el año con 79 militantes y 6 grupos de base repartidos en las diferentes facultades. Sin duda alguna, esto sienta una base importante para un mayor alcance de nuestras intervenciones dentro del movimiento estudiantil.
De la nada, nada. Empezamos el semestre con dos grupos de base consolidados y otros dos nuevos que se conformaron a través de los compañeros que pasaron de media superior al nivel universitario. A partir de ahí, dimos un crecimiento explosivo. El resultado fue una escala de intervención nunca antes vista, no había día en el que algún grupo no estuviera sesionando o teniendo alguna actividad. Compañeros sucios de engrudo, escribiendo artículos y guiones, leyendo a Lenin, ese era el ambiente imperante. Esto muestra ya los aciertos de nuestro enfoque como partido hacia la juventud, pintar la escuela de rojo y llamar a la acción resultó en alrededor de 30 compañeros nuevos ingresando a nuestras filas. Particularmente acertamos en centrar nuestras fuerzas en el trabajo de media superior, cuando estos militantes llegan a la universidad ya llevan hasta tres años formándose en tradiciones revolucionarias.
Era tanta la juventud interesada en un cambio, que nos vimos en la necesidad de crear un grupo que sesionara en la mañana, ahí asisten desde estudiantes de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra hasta un profesor. Por otro lado, el grupo de Ciencias Políticas a inicios de semestre logró conseguir compañeros de la Facultad de Ciencias, por lo que después de algún tiempo formando a los nuevos camaradas, se decidió que estaban listos para formar ellos mismo y por primera vez un GB en su facultad; no sobra decir que el PCR tuvo un gran recibimiento en la facultad, se participó en asambleas, se realizaron conversatorios y se logró contactar con varios de los estudiantes con ideas más radicales.
Crecer en números no importa si no se crece en calidad al mismo tiempo, no somos un partido burgués, no nos interesa presumir que podemos acarrear a miles de personas, sino organizarnos conscientemente para transformar nuestra realidad. Nuestro objetivo es formar cuadros bolcheviques, cada militante debe de ser capaz de comprender el método marxista y aplicarlo a su situación particular.
Después del intenso crecimiento, y ahora con 6 grupos de base, el siguiente periodo se distinguió por un crecimiento en el nivel político de la militancia. Nuestro método fue el de Lenin: la explicación paciente, con la cual convencimos a compañeros que inicialmente no habían mostrado compromiso en que la única salida para la clase trabajadora es construir su partido.
Se podrían escribir páginas y páginas de cada una de nuestras actuaciones en el semestre, pero es mejor centrarnos en lo que nos distingue: nuestro programa. En cada una de nuestras intervenciones se pudo ver la esencia de lo que representamos, la experiencia acumulada de toda la lucha de los trabajadores y estudiantes. Si bien cometimos más de un error, en vez de lamentarnos y llorar nos centramos en entender y hacer balances para no caer en el mismo hoyo dos veces. Con esta táctica es con la que seguiremos avanzando.
El siguiente periodo deja ver perspectivas alarmantes, un mundo en llamas es el hogar de miles de jóvenes. Ante esto solo tenemos una opción, redoblar esfuerzos en la consolidación del partido revolucionario. No vamos ciegos, nuestra teoría es el arma con la que comprenderemos el ahora. En Ciudad Universitaria, tampoco nos quedamos atrás, han pasado a la historia los momentos donde solo podíamos ser espectadores y narradores de los acontecimientos, está empezando el tiempo donde podemos ser decisivos en la lucha.
