Contra la represión al magisterio: estallar el paro unificadamente el 1 de junio

Partido Comunista Revolucionario – PCR

El pasado lunes 25 de mayo, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación provenientes de Oaxaca realizaron una protesta en Ciudad de México. Mientras intentaban marchar rumbo al Zócalo, los granaderos les impidieron el paso, encapsularon a los maestros y los atacaron con extintores. El Partido Comunista Revolucionario (PCR) repudia las acciones violentas del Estado que impiden la libre manifestación del magisterio. El gobierno se jacta de que esta es la ciudad de las libertades; sin embargo, muchos de quienes hoy gobiernan exigían hace años la desaparición del cuerpo de granaderos y hoy lo utilizan para reprimir a los maestros.

Los profesores son un sector clave, históricamente comprometido con las causas más justas de los sectores oprimidos. Los gobiernos del PRI y el PAN atacaron tanto sus derechos como su organización, a la que trataron de aplastar. En este proceso, junto al resto de los trabajadores del Estado, les impusieron la modificación del régimen de pensiones mediante la Ley del ISSSTE de 2007, pese a la enorme resistencia de los maestros y trabajadores estatales, en una de las luchas más fuertes de este sector del proletariado. Bajo el sexenio de Peña Nieto se aprobó la reforma educativa (apoyada, por cierto, por el actual secretario de Educación Pública), en una lucha que se prolongó a lo largo de su gobierno y en la que varios maestros perdieron la vida bajo la represión estatal.

Los maestros tienen varias demandas, pero una de las centrales es la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007. La propia presidenta, durante la campaña, dijo que dicha modificación a la ley se echaría abajo. Sin embargo, lo que hizo fue impulsar reformas moderadas que benefician parcialmente a un pequeño grupo de maestros, sin establecer una medida de fondo que garantice una buena pensión para todos los trabajadores del Estado. Eso avivó la protesta y dio paso a un movimiento masivo que exige el cumplimiento de la promesa de derogar la reforma de 2007.

Eso era posible, pero no limitándose al actual presupuesto estatal e impulsando una política para quitar de las manos de los banqueros al jugoso manejo del dinero de las afores  —que administran el dinero de las pensiones— y los altos ingresos de la parásita clase empresarial. Ese es el meollo del asunto. Pese a todos los programas sociales y al aumento salarial de los sectores más precarizados de la clase obrera impulsados durante la 4T, México sigue siendo uno de los países más desiguales del continente. La riqueza se distribuye de forma profundamente desigual: mientras más de 40 millones de mexicanos no pueden acceder a la canasta básica, el país cuenta con algunos de los multimillonarios más ricos del mundo.

Las malas pensiones son reflejo de un problema estructural. Dar solución a las demandas de los trabajadores implica atacar los problemas de raíz, pequeñas reformas serán limitadas e insuficientes. O se está con los trabajadores o se está con los banqueros y capitalistas. El gobierno de Sheinbaum dejó clara su posición en las protestas de hace un año: no tocar ni los mínimos intereses de la clase dominante. En el problema de las pensiones ni siquiera avanzó hacia la nacionalización de los ahorros.

Las protestas magisteriales suelen reactivarse a partir del Día del Maestro; eso no es nada nuevo. Pero este año se realiza el Mundial de fútbol. No estamos en contra, en principio, ni del deporte ni de que la clase obrera tenga espacios de diversión, pero el fútbol ha sido secuestrado por el gran capital, convirtiéndose en un gran negocio y en un distractor, en medio del cual el gran capital puede aprovechar para asestar golpes importantes a la clase obrera. El gobierno está bajo una enorme presión de la FIFA y de las empresas que están detrás del Mundial. Eso le da un potencial mayor a la protesta de la clase obrera y del magisterio.

Debemos anteponer los intereses de las mayorías y exigir mejores pensiones es 100% legítimo. En la protesta de este lunes, impedir que el plantón llegara al Zócalo tenía el objetivo de no distraer las acciones gubernamentales pro Mundial; por ello usaron la violencia, encapsularon agresivamente a maestras y maestros y los atacaron con extintores. Una acción completamente condenable.

El que Mario Delgado, secretario de Educación Pública, haya intentado adelantar las vacaciones pretextando la ola de calor y el Mundial no es más que un reflejo del temor a la protesta magisterial. Los charros, los burócratas sindicales que se alinean con cada patrón en turno, también están nerviosos porque existe fermento en las bases y posibilidades de democratizar varias secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Esta coyuntura presenta enormes posibilidades para que el magisterio presione por el cumplimiento de sus demandas, pero ese potencial debe traducirse en realidad. Desde nuestro punto de vista, la protesta de ayer fue más fácilmente reprimible porque no tuvo un carácter masivo. El acuerdo del resto de las secciones de la CNTE era estallar el paro el 1 de junio.

Ya se ha instalado un plantón en la calle 5 de febrero, ante la imposibilidad de llegar al Zócalo. Habrá que fortalecerlo, pero nos parece que lo más importante es orientar todos los esfuerzos a que el 1 de junio se dé el estallido del paro con la mayor fuerza posible y se responda a la agresión recibida contra la CNTE con una respuesta de masas unificada. Además, se deben administrar las fuerzas, pues de lo que se trata es de ir fortaleciendo escalonadamente la lucha para llegar en condiciones de fuerza al inicio del Mundial, el cual comienza el 11 de junio.

Si bien la represión de ayer no es comparable con el desalojo violento del plantón de la CNTE del 13 de septiembre de 2013, ni con la represión contra el justificable boicot electoral en Guerrero en 2015 —en la que fue asesinado el profesor Antonio Vivar—, ni con la represión en Nochixtlán, Oaxaca; no deja de ser completamente condenable que una protesta pacífica de maestros haya sido atacada de manera desproporcionada por un gobierno que se dice de izquierda. Eso demuestra que el Estado está dispuesto a usar la violencia contra nuestra lucha; debemos actuar con firmeza, pero también con inteligencia.

El movimiento magisterial democrático debe actuar de forma unificada, pero también construir un frente único con otros sectores en lucha, como los estudiantes del IPN que actualmente mantienen un plantón en las instalaciones de Canal Once. No debe actuar de forma sectaria contra los aficionados al fútbol, miles de ellos pertenecientes a la clase trabajadora, sino buscar la manera de explicar nuestras demandas y llamar a su solidaridad.

Claro que, si es necesario, se deben realizar acciones contundentes de presión contra este negocio del fútbol para exigir el cumplimiento de nuestras demandas, comenzando por pensiones dignas.

¡Protestar es un derecho, reprimir es un delito!

¡En defensa de las pensiones, porque gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!

¡Ni FIFA ni Afore, pensión para los trabajadores!