Arranca la huelga nacional: represión contra el magisterio en lucha

Héctor Mora

Este 1 de junio, miles de maestras y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se movilizaron en 14 Estados del país y marcharon en la CDMX desde el Ángel de la Independencia hacia el Centro Histórico de la Ciudad de México para dar inicio a la huelga nacional magisterial. La respuesta del Estado fue nuevamente la represión. 

Cuando la movilización se acercó a las inmediaciones del Zócalo, la policía capitalina respondió con detonaciones de petardos, balas de goma y extintores contra los manifestantes. El saldo fue de varios lesionados (entre ellos un maestro con riesgo de perder un ojo y otro con un impacto en la mejilla dejándole la piel abierta), además de un periodista y un transeúnte heridos. Se trata de una agresión brutal e injustificable contra trabajadores que ejercían su legítimo derecho a la protesta.

Los hechos de hoy representan una escalada represiva respecto a las agresiones sufridas por el magisterio apenas unos días atrás. Lo ocurrido demuestra que estamos ante una decisión política deliberada de responder con la fuerza del Estado a las demandas de los trabajadores. Frente a un movimiento que exige pensiones dignas, la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y mejores condiciones laborales, el gobierno ha optado por las vallas, los cuerpos antimotines y la violencia.

Resulta indignante que mientras desde Palacio Nacional se habla de que están dispuestos a abrirse al diálogo con el magisterio, en las calles se reciba a los maestros con balas de goma, gases y dispositivos represivos. Ningún discurso puede ocultar la realidad: el gobierno ha decidido blindar el Zócalo y tratar como enemigos a quienes sostienen una de las luchas más legítimas de la clase trabajadora. Los hechos muestran las limitaciones y contradicciones del régimen reformista de la cuarta transformación.

La huelga nacional ha comenzado. El plantón continúa y la lucha sigue abierta. Los trabajadores de la educación además de defender sus propias condiciones de vida, enfrentan un sistema que protege las ganancias de los banqueros y de las Afores mientras condena a millones de trabajadores a pensiones miserables.

Desde el Partido Comunista Revolucionario expresamos nuestra más firme solidaridad con las maestras y maestros en lucha. Repudiamos categóricamente la represión ejercida por el gobierno y exigimos el cese inmediato de toda agresión contra el movimiento magisterial. La violencia estatal no resolverá ninguna de las demandas planteadas; por el contrario, pone en evidencia de qué lado se coloca el aparato estatal burgués cuando los trabajadores desafían intereses económicos de unos cuantos.

La represión de hoy debe ser respondida con más organización, más unidad y una mayor movilización de la clase trabajadora. Ninguna conquista social importante se obtuvo sin lucha, y cada golpe represivo demuestra la necesidad de fortalecer la solidaridad activa entre maestros, estudiantes y trabajadores de todos los sectores.

 ¡Alto a la represión contra la CNTE!

¡Protestar es un derecho, reprimir es un delito!

¡Abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 ya!

¡Fuera las Afores! ¡Pensiones dignas para todos los trabajadores!

¡La lucha magisterial es la lucha de toda la clase trabajadora!